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Adoptar una vida slow a los 50 + va a ser la mejor decisión tu vida (también válido para otra edad)

septiembre 12, 2019 Por Inma Torres

slow a los 50

NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO SOBRE LA VIDA SLOW A LOS 50, REDACTADO POR TERE RODRÍGUEZ DE NOMAD@50.

Hay algo que a los humanos nos diferencia de otras especies animales.

Y no, no es la capacidad de raciocinio.

Según Matthew A. Killingsworth y Daniel T. Gilbert, lo que nos separa del resto de los seres vivos en este planeta es que los humanos pasamos una gran parte de nuestro tiempo pensando en acontecimientos del pasado o posibles eventos futuros que puede que no sucedan nunca.

Es decir, nuestro enfoque no es el presente, sino el pasado y un futuro improbable.

Los autores del informe “A wandering Mind is an Unhappy Mind” (Una mente errante es una mente infeliz) creen que “la mente errante” es el modo “de fábrica” del ser humano.

Y, sí, esta habilidad es la que nos lleva a aprender y a explorar, pero según su estudio, esa mente “nomádica” acaba por pasarnos una costosa factura emocional y nos convierte en seres infelices.

¿Qué quiere decir eso?

Te lo cuento a continuación.

Los humanos somos inconscientes de gran parte de nuestras vidas

El estudio de Killingsworth y Gilbert reveló que la mente humana es una mente errante por naturaleza.

Y que esa mente errante es una mente infeliz.

Somos capaces de pensar acerca de lo que no está ocurriendo en nuestro entorno en ese preciso momento, pero esa habilidad nos sale muy cara.   

Es decir, seremos más felices, fregando el suelo y enfocándonos de pleno en esa actividad, que fregando el suelo y pensando que estamos en una playa de arena blanca y agua cristalina en Tahití.

Pero lo peor es que los autores hicieron un cálculo de las horas reales que nuestra mente se pasa divagando.

Y visto en cifras, la verdad es que ¡asusta!

Resulta que NO estamos presentes durante casi la mitad de las horas que pasamos despiertos.

Es decir, que ¡pasamos la mitad de nuestra vida sin tener conciencia plena de la labor o actividad que estamos llevando a cabo!

Sin saborearla.

Y eso, cuando has cruzado la barrera de los 50, como es mi caso, y como es el caso de muchos de mis lectores en www.nomadat50.com, ¡y te das cuenta de lo que eso significa, te llevas bofetón muy grande!

Porque eso significa que nos pasamos casi media vida durmiendo…

Y la otra media, divagando.

Sin estar presentes y siendo infelices.

A los 50, eso quiere decir que hemos perdido casi el 75% de nuestra vida.

¡Hemos perdido más de 37 años durmiendo, distraídos y siendo infelices!

Por eso, estoy convencida de que adoptar una vida slow a los 50 + es la mejor que podemos tomar a esta altura de nuestras vidas.

¡Porque hay que sacarle provecho máximo a lo que queda!… ¿No?

Comer Slow a los 50

slow a los 50

El movimiento Slow Food nos invita a utilizar alimentos locales y platos tradicionales.

Alimentos no procesados.

Es decir, retomamos el control de los ingredientes que ingerimos.

Y eso significa registrar mejor lo que comemos, ingresar menos calorías y evitar ese potencial exceso de peso que dicen que llega con la edad.

Al comer Slow comemos con tiempo…

Disfrutando de la buena compañía…

Del proceso de nutrición…

Reconociendo el placer que los alimentos nos aportan…

Reconociendo las personas que han hecho posible que esos alimentos lleguen a nuestras mesas.

Cada día.

Trabajar Slow a los 50

¿Sabías que las escuelas en Canadá y los EEUU tienen días oficiales Slow?

De hecho, la Universidad de Harvard envió una carta dando la bienvenida a sus estudiantes para recomendarles que se agenden momentos en su calendario para descansar, para soñar, para meditar…

El propio Google, y muchas otras empresas a la vanguardia del emprendimiento digital, recomiendan Mindfulness para disparar los niveles de creatividad y productividad de sus empleados.

General Mills, fabricante de los helados Häagen-Dazs, también apuesta por el trabajo Slow y Mindful.

La empresa tiene su sede en un frondoso terreno en las afueras de Minneapolis, Minnesota donde trabajan unas 3.000 personas.

«Se trata de entrenar nuestras mentes para que estén más enfocadas, para ver con claridad, para ser más creativos y para sentirse conectados«, comenta Janice Marturano, subdirectora general de General Mills, y fundadora del programa.»

Porque de eso se trata.

De disfrutar del trabajo, de nuestras capacidades, de los resultados que producimos y, sobre todo, de las relaciones que forjamos.

A los 50 o a cualquier edad.

Viajar Slow a los 50

slow a los 50

Si te mueves por Instagram, habrás visto perfiles que hacen alarde de:

“120 países y contando”.

Pero ¿de eso se trata?

¿Viajamos para fardar?

¿Viajamos para sumar países?

¿Para que nuestros seguidores envidien nuestras vidas?

¿Viajamos para que se nos vea viajar?

Eso, no es viajar.

Para mí, viajar, es viajar slow.

Sobre todo, a los 50.

Porque, hay que admitirlo, a los nómadas 50 nos va la jarana tanto como a cualquier otro, pero también es cierto que la mayoría de nosotros buscamos los momentos de paz.

Por eso, creo que viajar slow te va a sentar muy bien.

Porque sé que te gusta disfrutar de la serenidad de los pequeños callejones de una gran ciudad…

Observar el ir y venir de sus gentes.

Escuchar los sonidos de su idioma.

Conectar profundamente con ese lugar, con su experiencia y disfrutar de los pequeños grandes momentos.

¿Cómo?

  • Disminuye la velocidad.
  • Aparca la tecnología en la medida de lo posible, y absorbe tu destino con calma.
  • Sin consumir experiencias.
  • Conociendo el lugar con intención.
  • Comprometiéndote con este.
  • Involucrando todos tus sentidos.

Vivir Slow a los 50

Las generaciones jóvenes tienden a estar más centradas en el futuro…

Tienen muchos años por delante.

Y la mayoría se centran en pensar todo lo que quieren lograr personal y profesionalmente.

A nosotro/as, a lo/as mayores de 50, se nos echa el tiempo encima.

Por eso, nos conviene cambiar el paradigma.

Por eso, debemos centrarnos más en el presente.

En saborearlo lentamente.

En combatir esa mente errante de la que te hablaba al principio.

Estar más presente es una manera de ralentizar la velocidad del tiempo.

¡Y eso no tiene precio!

Por eso, y por mucho más, adoptar una vida slow a los 50 + va a ser la mejor decisión tu vida.

Tere Rodríguez

Tere salió a viajar hace 30 años y oficialmente, ¡aún no ha vuelto! Copywriter, storyteller, y autora de Mindful Copy, Gastromarketing y El Portal de Everett, Tere lleva más de una década facilitando sueños para el pequeño y mediano empresario/a con sus palabras. Es la fundadora de www.nomadat50.com, un blog de viajes, emprendimiento, fitness y mindset para aventureros que viven slow a los 50 +. 

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Vida Plena Etiquetado con:vida slow, vivir el presente

Cambio de marca: te doy la bienvenida a MinInmaMente

septiembre 8, 2019 Por Inma Torres

Bienvenida a MinInmaMente

El post de hoy es algo especial. Es un post para anunciarte de que los casi 6 años de Vida en Positivo han llegado hoy a su fin. No, no voy a cerrar el chiringuito, ni mucho menos. Sólo necesitaba un cambio. Te doy la bienvenida a MinInmaMente. 

Adiós a Vida en Positivo

Creé vida en positivo en octubre de 2013, con la idea de escribir al mundo sobre mi transformación vital a través de una vida minimalista. Y eso he estado haciendo hasta ahora, y lo seguiré haciendo, solo que no bajo este nombre. 

¿Por qué el cambio de nombre?

Este proyecto tiene el objetivo de transmitir una serie de hábitos minimalistas para una vida más calmada, simple y sana. Al principio no sabía muy bien sobre qué escribir y tampoco en qué me quería enfocar. Tampoco sabía qué nombre ponerle y Vida en Positivo era un nombre que encaja a la perfección con la Inma de 2013: una Inma potente, con optimismo, energía, con positivismo. 

Pero la vida en cambio, y esa Inma ya no existe. No soy una Inma mejor, tampoco peor, soy diferente. Mi proyecto también lo es. 2019 ha sido un año de cambios, tanto en lo personal como en lo profesional. Ha sido un año en el que he tomado muchas decisiones.

La vida es cambio, y los cambios dan miedo. A pesar del miedo, sobretodo siento ilusión y liberación. Este cambio de marca es también un ejercicio más de desapego para mí. 

Mi proyecto ya no lo identifico con Vida en Positivo porque:

  • Hablo sólo y exclusivamente de minimalismo, de cómo adoptar hábitos minimalistas para una vida más calmada y simple. Y eso no se refleja en el nombre.
  • Yo me siento ahora mismo una mujer liberada e independiente. Vida en Positivo tiene mucha vinculación con mi vida anterior. Una etapa bonita pero que ha llegado a su fin, para dar paso a otra etapa que augura también bonita.
  • Mi proyecto ya no es sólo mío. Ahora somos un equipo de personas que trabajan en conjunto para ayudarme a difundir los beneficios de una vida minimalista. Estoy encantada con mi equipo y eso merecía empezar nueva etapa, incluído el nombre. 
  • Me gustaría ser leía y seguida exclusivamente por aquellas personas a las que les interesa de lo que hablo. Vida en Positivo atraía a personas que buscaban algo que yo no les podía ofrecer. Y ya sabéis: expectativas de plato principal, decepción y frustración de postre. No es necesario. 
  • Los colores no representaban a mi marca y ni a lo que quería transmitir. No me sentía a gusto tampoco con esto. 

¿Por que MinInmaMente?

El nombre le surgió el verano pasado de repente a mi compi Hana Kanjaa, en un momento de inspiración de los suyos (es pura creatividad). ¿Y por qué no te llamas MinInmaMente? Y me dejó alucinada. Yo, años y años buscando un nombre que me identificase, y ella en un segundo lo encontró. En fin, cada cual tiene sus habilidades. Las mías son otras, parece. 😉

El nombre es un juego fusión de 3 palabras:

  • Min, abreviando la palabra “Minimalismo” o “Minimalista”, que representa totalmente lo que hago. 
  • Inma, mi nombre, porque sabéis que suelo hablar sobretodo desde mi experiencia, es un proyecto muy mío. 
  • Mente, porque el minimalismo mental es el eje de mi enfoque de minimalismo. Porque si empezamos liberando nuestra cabeza, será mucho más fácil liberar todo lo demás: nuestra casa, nuestra maleta de viaje, nuestra agenda…

Y le damos la bienvenida a MinInmaMente…

El proceso de rebranding ha sido muy muy emocionante e inspirador, de la mano de la excelente diseñadora Valentina Musumeci. Me ha parecido la persona más empática que he conocido nunca. Ha sabido captar al momento todo aquello que quería transmitir con mi marca:

  • Naturaleza
  • Paz
  • Calma
  • Minimalismo
  • Vida simple
  • Salud
  • Sostenibilidad
  • Medio ambiente
  • Multipasión
  • Seguridad
  • Amor propio
  • Practicidad
  • Orden
  • Esquema
  • Naturalidad
  • Imperfección
  • Compromiso
  • Y también…actitud positiva. 

Elegimos el diente de león porque era un símbolo orgánico y natural que encajaba con todo ello, también con la impermanencia y el desapego del que tanto hablamos las personas minimalistas. Es el despertar de la naturaleza en primavera, es la semilla de una nueva etapa para crecer como personas, más conscientes y con más calma y paz. 

Espero que te guste este cambio. Y le damos la bienvenida a MinInmaMente. 

Archivado en:Gest. del Tiempo, Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena, Vida Saludable

Minimalismo con…Ana Costa

agosto 26, 2019 Por Inma Torres

Entrevista a Ana Costa

Hoy comenzamos una serie de entrevistas con algunos compañeros y amigos, grandes expertos en minimalismo, mindfulness y desarrollo personal. Algunos de los que más me han aportado a lo largo de mi vida como persona y que estoy segura que siempre nos ofrecerán consejos y herramientas para tener una vida más plena y feliz.  En esta entrevista a Ana Costa, nos cuenta algunos detalles de su propia experiencia y desarrollo personal, así como unas cuantas herramientas para parar y ser consciente de la vida que llevas. 

Comenzamos con Ana Costa ya que es una de las grandes referencias en el mundo del Mindfulness en España, y como dice ella, “Psicóloga Positiva”.

Ha sido un privilegio y me siento muy agradecida por el tiempo y las palabras que Ana ha compartido con nosotros. La entrevistadora estaba un poco nerviosilla pero de verdad que ha sido para mí todo un placer haber podido charlar con Ana. 

Y a vosotros solo me queda deciros que espero que os guste, y que esta será la primera de muchas más, para darte un poco de lo mucho que aportas a este proyecto. 

Entrevista a Ana Costa

La entrevista fue así: 

Presentación

0:10. Presentación de Ana Costa. Especialista en Mindfulness y gestión del estrés. Psicologa Positiva. 

1:14. ¿Que es para ti el mindfulness?, cómo practicarlo. 

La vida estresada

3:07. Cuales son las primeras señales del estrés. 

4:35. Cúal fué la experiencia de Ana con el estrés. 

5:45. La trampa autoimpuesta. Los listones sociales, poner el foco hacia afuera, en vez de hacia adentro. 

7:20. El derecho a ser Humanos a no ser perfectos como las máquinas. 

8:19. Viviendo la vida en piloto automático, ¿eres feliz?, ¿te sientes bien?, ¿qué quieres ser?

Algunas soluciones

10:12. Cómo empezar a cambiar para conseguir tu vida ideal, en tres sencillos pasos. 

13:20. Todo comienza en nuestra mente, cómo eliminar pensamientos negativos. Aceptar y dejar ir. 

16:15. Botiquín anti-estrés. 

17:50. Establecer hábitos o rutinas anti-estrés. 

21:10. Cómo practicar la meditación en la vida diaria. 

Agradecimiento de la entrevista a Ana Costa

23:15. Cómo contactar con Ana Costa.  

Puedes escucharla aquí.

Reproductor de ivoox:

Espero que te haya gustado esta entrevista a Ana Costa. Y tú, ¿qué trucos tienes para vencer al estrés?

Archivado en:Mindfulness, Minimalismo Etiquetado con:entrevista, mindfulness, minimalismo, reducir el estrés

Reseña El gran libro de los hábitos Zen

mayo 19, 2019 Por Inma Torres

Reseña del libro El gran libro de los hábitos Zen, de Leo Babauta.

[NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR SABRIN]

Hay momentos del año donde decidimos empezar de nuevo y construir nuevos retos: salir a correr, organizarse mejor, adelgazar, dejar de fumar… Sé que, en algún momento de tu vida, ha pasado por tu mente alguno de estos propósitos; pero, por alguna razón que no logras entender, no lo consigues. Leo Babauta y su libro El gran libro de los hábitos zen, tienen una respuesta bastante razonable: no has conseguido consolidar ninguno de estos hábitos. Pero no te desanimes, por favor, porque no es algo imposible y es mucho más fácil de lo que parece.

 

”Sonríe, respira y ve despacio”.

Estas cinco palabras constituyen un pilar importantísimo en la vida de Babauta, quién pasó de ser fumador y tener una vida sedentaria e infeliz, a correr maratones, deshacerse de casi todas las cosas innecesarias de su vida, tener un blog de éxito mundial y a aprender a apreciar el amor y a corresponderlo.

Pero Roma no se construyó en un día, ni Leo consiguió cambiar su vida de manera radical.  Es más, a lo largo del libro anuncia repetidamente que nunca hay que apresurarse por cambiar los hábitos negativos que llevamos acumulando toda nuestra vida, sino que, como anteriormente he dicho, debemos ir pausadamente y afianzar de uno en uno cada hábito, empezando siempre por el paso más pequeño que podamos realizar, puesto que no debemos buscar resultados en un primer momento, simple y llanamente necesitamos acostumbrarnos a ese hábito.

De esta manera, y siempre utilizando lo anteriormente mencionado, el autor nos narra su  experiencia y consejos a lo largo de cinco capítulos donde trataremos temas como la motivación, la alimentación, cómo podemos formar hábitos que duren toda la vida, cómo organizar nuestra casa de manera minimalista o la utilización de la gratitud como estilo de vida.

Los cuatro hábitos que forman otros hábitos

Estos son los cuatros hábitos que, según Leo, necesitas sí o sí para crear un nuevo hábito:

Hábito 1: comienza con un hábito extremadamente pequeño.

Algo, tan pequeño, que no puedas excusarte para no hacerlo. Tres flexiones, escribir una frase, un minuto de higiene bucal. Lo que sea, pero algo.

Hábito 2: sé consciente de los pensamientos negativos.

Hasta que no eres capaz de darte cuenta de los pequeños pensamientos negativos que pasan por tu cabeza, no serás capaz de darte cuenta de su insensatez y, por tanto, de eliminarlos.

Hábito 3: saborea el nuevo éxito.

Con cada pequeño paso, estás más cerca de conseguir tu objetivo.

Hábito 4: ten un plan para cuando desfallezcas.

Todos nos equivocamos, y es totalmente normal no cumplir con nuestro hábito de vez en cuando, pero nunca, NUNCA, permitas que sea más de un día seguido. Para ello, comprométete con alguien, de manera que, si no lo cumples, debes pagarle una cantidad de dinero.

Maneras de tener un entorno perfecto para tus nuevos hábitos

Aunque parezca mentira, el entorno en el que vivimos es, muchas veces, causa de abandono, por ello, El gran libro de los hábitos zen nos propone una serie de maneras de tener un entorno perfecto:

 

 

  • Comparte opiniones con gente que esté interesada o que ya haya logrado tu objetivo.
  • Habla con aquellas personas que están a tu alrededor y que no cumplen con el hábito que quieres conseguir para que te permitan conseguirlo con mayor facilidad.
  • Deshazte de la comida basura.
  • Asegúrate de tener solo cosas saludables a tu alrededor.
  • Únete a una comunidad de apoyo online.
  • Lee libros sobre el tema e inspírate.
  • Ten recordatorios a tu alrededor.
  • Utiliza un mantra.
  • Crea un desafío público.
  • Escribe en un blog sobre el tema.

En conclusión, El gran libro de los hábitos zen se trata del libro perfecto para comenzar a llevar a cabo todos aquellos retos saludables que siempre han rondado por tu cabeza, ahora no solo con un poco de motivación espontánea y liviana, sino también con los conocimientos necesarios para convertir un impulso de un solo día, en una costumbre para toda la vida. Súper aconsejado.

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Minimalismo

Hygge: la receta danesa para encontrar la felicidad en las pequeñas cosas

noviembre 13, 2018 Por Inma Torres

  HYGGE RECETA FELICIDADNOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR JEZABEL HANDEL.

El hygge (se pronuncia «jiuga”) es la palabra que refleja la filosofía de vida utilizada por los daneses para cuidarse de sí mismos, encontrar la armonía y apreciar las pequeñas cosas. En resumen, es considerada la receta de la felicidad.

Apareció escrita por primera vez a comienzos del siglo XIX y su origen se remonta a un término noruego que significa «bienestar».

Lo que más se destaca del hygge es su rol trascendental en la vida danesa, pues además de que la palabra se pronuncia muy seguido, posee un vocabulario específico de términos que se desprenden de ella. ¡Debe ser por esta razón que los daneses se han convertido en la sociedad más feliz del mundo!

Sin embargo, cabe destacar que el hygge no tiene una traducción exacta a otros idiomas, pero en español, suele traducirse como “el arte de crear una atmósfera acogedora, de bienestar y libre de cosas estresantes, que nos hace sentirnos abiertos, relajados y vivos al mismo tiempo.” Un dato extra… se relaciona mucho con la palabra inglesa “cozy”.

Para ponerlo más claro, podemos decir que el hygge está asociado a la suavidad, ausencia de lo perturbador y creación de un espacio que invite al descanso, así como al relax y disfrute. Para ser más específica, consiste en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, en la tranquilidad del hogar y en la naturaleza, disfrutando de los procesos y alejándonos de todo el estrés o velocidad a la hora de llevar algo adelante.

¡Y un dato no menor es que puede practicarse tanto de forma solitaria como en compañía!

Elementos que no pueden faltarte para practicar el hygge en tu hogar

El hygge trae consigo algunos elementos indispensables que no pueden faltar para crear la atmósfera ideal. No hace falta que elijas todos, pero sí los que más se adecuen a ti:

  • Bebidas calientes o un rico vino.
  • Una chimenea u hogar.
  • Iluminación tenue.
  • Colores cálidos en la decoración (crudo, beige, blanco, tierra).
  • Elementos naturales (plantas, madera, piña, ramitas).
  • Ropa cómoda, informal.
  • Un buen chocolate.
  • Mantas, cojines.
  • Juegos de mesa, un libro o tu película preferida.

¡Muy bien! Ahora que ya conoces los elementos claves de esta receta danesa, quiero compartirte algunas ideas para que puedas ponerlo en ejercicio en tu vida diaria.

7 ideas hygge que transformarán tu día a día

 

1 Crea un hogar que te invite al descanso

Debido a que en Dinamarca los inviernos son muy largos, la sede del hygge son los hogares (aunque también se practica al aire libre). Por ello, los daneses procuran que su casa sea cálida e inspiradora.

Para crear tu hogar con este estilo escandinavo, puedes tomar los tips descritos más arriba a fin de consolidar un hogar reconfortante y cálido. La idea es que tu casa te invite a momentos de gratitud y confort, en lugar de estrés.

Por último, procura tener tu hyggekrog, ese rincón o lugar especial de tu casa donde disfrutas de tener tu momento a solas, respirar, meditar, leer un libro o simplemente contemplar el momento.

2 Regálate un día para no hacer nada más que cuidar de ti

Los daneses priorizan su bienestar, por eso no se castigan por tener días sin planes. Por el contrario, buscan un balance entre las diferentes áreas de su vida, y tener momentos para no hacer nada, no es un castigo, ¡sino todo lo contrario!

Entrena tu mente para obsequiarte algunos días del mes o un determinado momento del día (la mañana o la tarde) dedicado a enfocarte en ti y en lo que te hace bien. Prepara un baño de inmersión, pide una cita para masajes, duerme hasta que tu cuerpo lo pida, quédate recostado o haz lo que tu espíritu precise.

El hygge no castiga el “no hacer nada”, sino que justamente te enseña a que es un paso súper necesario para poder afrontar tus responsabilidades y compromisos de forma positiva.

3 Regresa a lo vintage

Como explicaba al comienzo, esta receta danesa prioriza todo lo relacionado a la lentitud y tranquilidad, excluyendo así lo relacionado al consumo excesivo, la inmediatez o el exceso tecnológico.

En un plan hygge, puedes dedicarte una tarde o noche (junto a un vino o chocolate caliente) para rememorar anécdotas viendo tus álbumes de fotos impresos (cuanto más antiguos, más hygge), organizar una tarde o noche familiar con juegos de mesa, tomarte un café en la taza de porcelana que pertenecía a tu abuela o preparar comidas tradicionales.

¡Ábrete a la posibilidad de reconectarte con aquellas cosas del pasado que hoy te hacen sentirte con más vitalidad que nunca!

4 Fomenta la comunidad

Preparar una comida con amigos es uno de los planes que más pega con la receta danesa de la felicidad.

En el hygge, todos ayudan, colaboran y cocinan. La idea es compartir y disfrutar en grupo, mientras se establecen conversaciones agradables y amenas. Por ese motivo, quedan afueras temas estresantes y controversiales (como la política) o la búsqueda de atención.

¡Adiós a los monólogos o al egocentrismo!

5 “No tenemos wi fi, hablen entre ustedes”

Seguro que te habrás topado con esta frase en algún bar o restaurante, y esta filosofía escandinava la tiene como una de sus premisas.

Ya sea que te reúnes con amigos, que te preparas una noche con tu pareja o en familia, el hygge te propone dejar el teléfono móvil para enfocarte al 100% en tu momento presente.

La clave es disfrutar cada instante.

6 Conecta con la naturaleza

El hygge no solo tiene lugar en los hogares, sino también al aire libre. Y es que justamente, programar momentos en la naturaleza no es algo que quede fuera del estilo de vida nórdico. ¡De hecho, ocurre lo opuesto!

Dar un paseo en el bosque o en la playa, zambullirte en el mar, caminar en un parque, contemplar las estrellas, dormir en una tienda o meditar al aire libre, es un plan muy hyggeligt (adjetivo de hygge).

Encontrar estos momentos de reconexión, relajación y de suavidad con el momento presente, son sin duda, fundamentales para el hygge.

Beneficios de aplicar el hygge a tu vida

  • Mejoras en la salud.
  • Equilibrio entre trabajo, desarrollo personal y familia.
  • Ahorro financiero (no busca consumir, sino disfrutar de las cosas simples y de poco valor económico). “Lo mejor del hygge es gratis”, dice Meik Wiking, autor de “ La felicidad en las pequeñas cosas”
  • Comodidad y confort.
  • Gratitud, abundancia.

Como podrás ver, el minimalismo y el hygge son dos estilos de vida que se conectan muchísimo. De modo que si unificas las herramientas que ambos te aportan, obtendrás cambios notorios en tu vida.

Pero recuerda: lo importante es la acción. Es decir, no quedarse en las ideas o en el conocimiento, ¡sino ponerlos en práctica!

Biografía: Jezabel Handel es Lic. En Relaciones Públicas, profesora de yoga y coach en formación. Motivada por el deseo de ayudar a las personas a construir una vida simple y genuina, creó www.nativaminimal.com, un espacio para encontrar el camino de regreso a cada un@.

Archivado en:Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena Etiquetado con:bienestar, chimenea, costumbres, danesa, descansar, dinamarca, en casa, felicidad, hygge

La meditación metta, de amor-amistad

junio 18, 2017 Por Inma Torres


meditacion metta

 NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR PABLO MATILLA, DE HISTORIAS MINIMALISTAS.

No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente»

Loving-friendliness in plain English
Bhante Henepola Gunaratana

Suena el despertador, que me saca de un sueño incómodo. Son las seis de la mañana y mi vuelo sale dentro de tres horas.

Como siempre que tengo que volar, me va ganando una leve ansiedad, un nerviosismo que me resulta difícil de describir.

Me ducho, me visto, me tomo el café sin azúcar, cojo la maleta y salgo hacia el metro. Para llegar al aeropuerto tengo que coger primero la línea azul, después el tren y, por último, el bus. Sería más fácil llamar a un taxi, pero me resisto.

Enseguida me pongo de mal humor. La gente empuja, entran antes de que los pasajeros salgan, me dan algún que otro codazo, no hay espacio en el tren…

Todos mis viajes en avión eran más o menos así: estresantes.

La meditación, entre otras cosas, acabó ayudándome a convertir los viajes en algo más llevadero. Pero si eres lector o lectora asiduo de este blog, ya conoces la meditación. Yo quería hablarte de un tipo concreto de meditación.

Metta, que se ha venido traduciendo al castellano como «amoramistad». En teoría es algo muy sencillo: se trata de tener pensamiento de buena voluntad, primero hacia uno mismo y después hacia los demás: familia, amigos, desconocidos, enemigos, así hasta ampliar el espectro a todos los seres vivientes.

Para ello, se suele utilizar algún tipo de frase memorizada que se va repitiendo: «Ojalá (yo) sea feliz y tenga éxito. Ojalá encuentre la paz espiritual. Ojalá no tenga problemas y, si los tengo, ojalá tenga la fuerza, la paciencia y la sabiduría para afrontarlos y superarlos…». Y, sucesivamente, se va adaptando la frase a todos los sujetos hacia los que se dirigen estos pensamientos.

La frase en sí misma da igual, sirve cualquiera que evoque sentimientos positivos y que tengas más o menos memorizada para que tu mente se centre más en decirla que en pensar en cómo decirla. De este modo es más fácil evitar destracciones.

En su versión más sencilla, en esto consiste el metta.

¿Las razones para hacer esto? Primera y más importante: para beneficiarnos nosotros mismos. Al generar conscientemente pensamientos de buena voluntad para los demás (enemigos incluidos) el objetivo principal es generar un estado de tranquilidad y paz en nosotros mismos. Es evidente que no aspiramos a que, porque nosotros deseemos que «mi familia, mis amigos, mis vecinos y todos los humanos sean felices y obtengan el éxito», esto se vaya a cumplir. Pero lo que sí podemos conseguir mediante semejantes pensamientos es el propio equilibrio. Y el equilibrio es la mejor manera de enfrentarse a los problemas, de afrontar lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana, porque desde el equilibrio podemos responder de manera menos impulsiva, más tranquila y justa.

Así que, en mi último viaje en avión, cuando me dieron el segundo codazo en el tren, y ya veía asomar el mal humor que al final acabaría dominando mi mente, intenté practicar un poco de  meditación metta.

Enseguida me tranquilicé. La ebullición de mal humor que sentía se fue, poco a poco, calmando. Es curioso que, casi siempre, la primera respuesta de mi cuerpo ante cualquier ejercicio de metta es relajar los músculos de la cara. A menudo empiezo con algún pensamiento como: «Sé amable contigo mismo y con los demás».

Cuando el tren llegó a su destino y cogimos el bus hacia a la terminal, en lugar de correr como siempre, caminé con tranquilidad. Pensé en aquella frase que tantas veces había leído en los libros sobre budismo: «Toda esta gente, igual que tú, quiere ser feliz. Huyen de lo que les hace daño y buscan lo que les satisface».

La situación era en realidad la misma, pero el modo en que yo lo estaba viviendo (o tratando de vivir) era muy diferente. Seguía en un viaje tedioso, con varios cambios incómodos, lleno de esperas y colas y cosas que no dependían de mí. Pero pensar en el éxito no solo mío, sino de todos los que me rodeaban, el esforzarme por ser lo más sincero posible en esos pensamientos, tuvo un efecto bastante positivo.

Lo cierto es que cuanto más se practica la meditación metta, más efectivo es. Si ya meditas, te recomiendo que introduzcas alguna sesión específicamente dedicada a la meditación del amoramistad. Concéntrate sobre todo en tratar de ser sincero en tus pensamientos, y si al comienzo te cuesta, simplemente toma nota de ello y continúa. No deja de ser una modalidad específica de meditación vipassana, de conciencia plena. Simplemente, en la meditación metta, el objeto de la atención son los pensamientos de buena voluntad que generas.

Es probable que si lees esto tu primera reacción sea el escepticismo.
Yo también reaccioné así. Hasta cierto punto, es natural. Lo único que puedo decir es que lo pruebes. Podría pasarme horas escribiendo y no lograría convencerte.

Pruébalo una o dos veces y, tal vez, como me sucedió a mí, despiertes sentimientos muy fuertes.

Pero volvamos a mi viaje en avión, queda ya poco para el aterrizaje. He dormido un poco, pero las rodillas del pasajero que está detrás de mí, incrustadas en mi espalda, me despiertan. En algún punto indeterminado de la parte delantera del avión, un niño llora.

Las rodillas del hombre son muy molestas. Tengo dos opciones, me digo, o me giro y le digo que me está molestando, o dejo de quejarme mentalmente. Por cómo soy, la primera opción no es en realidad una opción. Así que decido dejar de quejarme, aunque mi mente se resiste y rezonga durante varios minutos. «La gente es muy mal educada, no se da cuenta de que me está molestando… Y ese niño, ¿no se va a callar nunca?» Decido probar de nuevo con el metta.

Tardo un poco, pero finalmente consigo concentrarme en las frases: «Ojalá tenga éxito… Ojalá encuentre la paz…». Cuando el avión aterriza, las rodillas siguen molestándome en la espalda, pero ya no es la parte en la que pongo más atención, como hacía media hora antes.

Estoy casi de buen humor, dentro de nada estaré en casa, el cielo está nublado pero no parece que va a llover y, lo más importante, siento que hasta cierto punto puedo controlar mejor mi mente. Cuando salgo del avión, recuerdo la frase de Bhante Gunaratana: «No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente».

Unas palabras sobre mí:

Pablo Matilla (Mieres, 1986) es escritor y licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Sus relatos forman parten de las antologías Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010), Relatos 02 (Tres Rosas Amarillas, 2011), Paraguas para el diluvio (Paralelo Sur, 2012) e Iceberg (Leqtor Universal, 2014). En 2013 gana el Premio Internacional de relato Corto Energheia, otorgado en Matera (Italia) por el relato Los que huyen, que posteriormente fue publicado en la revista de literatura Quimera. También ha colaborado con la revista cultural Lecturas Sumergidas. En el año 2017 publicará su primer libro de relatos, titulado La sabiduría de quebrar huesos (Témenos Ediciones, 2017)

Desde 2015 mantiene el blog Historias Minimalistas donde habla sobre creatividad, desarrollo personal y literatura.

pablo de historias minimalistas

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¡Ya tenemos ganadora del libro Mindfulness Funciona!

noviembre 1, 2016 Por Inma Torres

ganadora libro Mindfulness funcionaHace unos días fue el aniversario de Vida en Positivo y para celebrarlo sorteé el libro  Mindfulness funciona, de Beatriz Muñoz, firmado por la autora.

Ayer finalizó el sorteo en el que participaron 53 personas. El sorteo se ha realizado con Random.org, y el número ganador ha sido el 23:

random sorteo

 

El comentario número 23 pertenece a Rosa María:

ganadora

 

¡Enhorabuena Rosa María!! Te he escrito por email para que me des tu dirección postal y así enviarte el libro.

A los demás, muchas gracias por participar y suerte en el próximo.

¡Feliz día!

 

 

 

Archivado en:Libros, Mindfulness Etiquetado con:atención plena, estrés, ganador, ganadora, libro, mindfulness, sorteo

15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

octubre 26, 2016 Por Inma Torres

lecciones de vida en el Camino de Santiago

Y allí estaba yo, pasando el caserío de Munioetazar, en pleno corazón de Euskadi, cuando mi rodilla dijo “hasta aquí he llegado”. Aún me quedaban 10 km para llegar al albergue, los que hice pasito a pasito, a la velocidad de un abuelo con andador. Y cuando llegué, con un dolor tremendo, me dije que ya llevaba unas cuantas lecciones de vida aprendidas en el Camino de Santiago, y las que me faltaban por aprender.

Hoy quiero hablarte de eso. De cómo el Camino de Santiago puede ayudarte a encontrar tu propio camino igual que a mí me ayudó a encontrar el mío.

Caminar es, hasta el momento, la mejor forma que he encontrado para mantenerme conectada conmigo misma; ideal para aquellos momentos en los que sientes que no avanzas y necesitas respuestas.

No eres consciente del impacto positivo que caminar puede tener en tu vida hasta que das el primer paso y empiezas a acumular kilómetros en tus piernas. Hasta que te pones en acción, sales de tu zona de confort, y te abres al mundo con la única intención de absorber cada una de las enseñanzas que éste tiene preparadas para ti.

Echarme la mochila al hombro ha sido clave para redirigir mi rumbo y encontrarme a mí misma en mi propio camino. Y para animarte a que tú también salgas de casa si sientes que necesitas un reset, hoy quiero compartir contigo 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago, y que pueden ayudarte también a ti.

¿Por qué el Camino de Santiago?

 Habrás podido deducir en varios de mis posts que me gusta la naturaleza y salir a andar por ella. Soy aficionada al senderismo y al monte, y siempre que puedo me escapo a hacer una ruta o a culminar una cima.

 subida al mulhacen
Subida al pico del Mulhacén

Hacer el Camino de Santiago era uno de esos “algún día” que tenía yo en mi lista de “no me quiero morir sin antes…” (te recomiendo que te hagas tu propia lista, es maravilloso ir tachando puntos de ahí).

 Un día, contándole a mi amiga Cristina que me gustaría pasar más tiempo con mi hermano, me propuso que hiciese con él el Camino de Santiago. Me pareció una idea genial, y al poco tiempo ya estábamos mi hermano, mi hermana, mi pareja y yo haciendo planes de fechas para ir.

Conforme se iba acercando la fecha, mis hermanos me anunciaron que ellos finalmente no podrían acompañarme. Pero yo ya estaba tan entusiasmada, que en ningún momento pensé en no ir, a pesar que el objetivo inicial ya no tenía sentido.

 Estuve viendo los distintos caminos y escogí el Camino del Norte o de la Costa. Había leído que era el más fresquito y menos concurrido, y las etapas son más de montaña y verde, que es lo que a mí me gusta.

 No sé exactamente qué es lo que buscaba yo al ir al Camino de Santiago, pero mi intuición me decía que algunas lecciones de vida me iba a traer de allí, y ya sabes que la intuición nunca se equivoca.

 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

Lección 1:Simplifica tu vida

 En el Camino de Santiago, todo lo que necesitas tienes que llevarlo en tu mochila y cargarlo durante la caminata. Por eso cada gramo cuenta, y es esencial pensar bien qué es importante y qué no, simplificar todo lo posible. Todo el tiempo que estuve allí viví con muy poquitas cosas, y créeme que apenas eché de menos nada material.

 En el tiempo que llevo siendo minimalista he aprendido que no necesitamos tanto para vivir. Solemos estar muy apegados a lo material, creando necesidades que no son tales. Mi recomendación es que vacíes tu mochila de la vida: de cosas, de compromisos, de culpas, de expectativas… Simplificarás tu vida, y dejarás espacio para nuevas experiencias y para lo que realmente importa.

Lección 2: Todo no se puede planificar

 Yo suelo ser muy planificadora y organizada, y eso me da seguridad y confianza. Cualquier viaje lo llevo preestructurado al dedillo, con hoja de ruta muy detallada. En este viaje pensé en planificar menos y dejarme llevar, pero aún así llevaba mapa de cada uno de los días, de dónde íbamos a dormir y en qué momentos íbamos a parar a comer, etc.

 Pero la realidad fue bien distinta: parábamos a comer cuando teníamos hambre o estábamos cansados, dormíamos en el albergue que le quedaran plazas al llegar, y surgieron ciertos imprevistos, como el caso de mi rodilla, que nos hicieron cambiar los planes sobre la marcha.

 Cada vez más estoy aprendiendo que los imprevistos surgen siempre, y que no es un problema que mi día no salga según lo planificado. Últimamente me dejo tiempo sin planificar y estoy aprendiendo a disfrutar de la incertidumbre y de la libertad de ésta. No saber lo que te va a ocurrir hace la vida más interesante, en cierta medida. Aunque aquí aún me queda trabajo por hacer.

Lección 3: Ante un problema, solución

 Antes de ir al Camino de Santiago yo tenía una idea hecha en mi cabeza de cómo iba a ser: convivencia, caminar cada día aproximadamente 30 kilómetros, superación, una etapa por día… Pero la luxación de mi rodilla no estaba en esos planes.

 Igual no te va a gustar esto que te voy a decir, pero es una realidad: la vida está llena de problemas. La actitud que tengamos ante ellos es lo que nos va a hacer más o menos felices.

 Yo siempre digo que la vida es como el juego del Mario Bros (sí, tengo ya unos añitos): una serie de pantallas que pasar, con muchos obstáculos, algunos más difíciles que otros. No me imagino a Mario llorando por las esquinas lamentándose de ese gran muro que tiene que saltar y que no hay manera. Nada de eso, lo intentará y lo intentará hasta conseguirlo, con una sonrisa en la cara.

 Lamentarnos por nuestros problemas no los van a solucionar. Echarle la culpa a otros tampoco. En la vida he aprendido a ser proactiva, y ante un problema, preguntarme: “¿Qué puedo hacer yo con esto?” y en el caso de que pueda hacer algo, actuar.

  Lección 4: Lo importante es el camino, no la meta

 Cuando fui al Camino de Santiago tenía claro que no me iba a obsesionar con el destino de cada etapa. Quería ir a mi ritmo, disfrutando de los maravillosos paisajes de Euskadi, teniendo interesantísimas conversaciones trascendentales con el resto de peregrinos que acababa de conocer.

 Sin embargo me doy cuenta que en mi vida no siempre actúo así. A veces me marco un objetivo y creo que hasta que no consiga tal o cual no voy a estar bien, cuando el camino hacia ese objetivo es lo que realmente importa, lo que debería disfrutar.

 El llegar a la meta es sólo un instante, pero el recorrido para conseguirla tiene más peso temporal en nuestra vida y es el que nos va a regalar experiencias, aprendizajes y disfrute.

Lección 5: No pasa nada si no lo consigues

 Cuando mi rodilla dejó de funcionar, me sentí frustrada, con rabia de no poder avanzar, impotente de no poder hacer lo que había ido a hacer. Al rato me di cuenta que no pasaba nada si no conseguía hacer esa etapa, que en ese momento lo importante era recuperarme, y que el plan B tampoco estaba nada mal.

 ¿Cuántas veces te ha pasado que te frustras cuando no consigues lo que te habías propuesto o cuando cometes un error? A mí muchas. Pero ya estoy aprendiendo a, cuando cometo un error, o cuando algo no sale según lo previsto, decirme estas dos frases:

  1. No pasa nada
  2. ¿Qué he aprendido yo de esto?

 No hay error, solo aprendizaje. Es un cambio de ruta, nada más, y quizás nos lleve por un camino mejor del que nos habíamos propuesto. Quizás sea una nueva oportunidad, no la dejemos escapar.

  Lección 6: Vive en el presente

 En el Camino no había nada en qué pensar salvo en levantarte por la mañana, salir a hacer la ruta del día, terminarla, asearse y descansar. Me pareció un gran ejercicio de Mindfulness, de estar presente en ese momento, sin pensar en el futuro ni en el pasado.

 En la vida real es más difícil. Tendemos a pensar en todos aquellos problemas que están ahí en nuestra cabeza, en planificar ese futuro incierto y en temer aquello que aún no ha ocurrido salvo en nuestra cabeza.

 Vivimos en piloto automático, y la vida nos lleva en lugar de llevarla nosotros. Algo que me está haciendo disfrutar más de mi día a día es estar presente, mantener un estado de consciencia en todo lo que hago, vivir en el aquí y el ahora.

 Así que mi propuesta es que vivas tu vida atentamente, enfocándote en esta etapa ahora, y mañana en la siguiente. El día de hoy no es la preparación para el mañana. El día de hoy es el evento principal. Disfruta de ello.

Lección 7: Sé una hormiguita

 El Camino no era fácil: mucha gente abandonaba por su dureza. Otros llegaban tarde al albergue y ya no había plazas, y se quedaba sin un sitio para dormir. Otros preferían quedarse a tomarse unos vinos en lugar de seguir andando o levantarse tarde y luego ir corriendo para llegar al siguiente albergue.

 Sin embargo estábamos un grupo que madrugábamos, echábamos a andar a un ritmo ni muy rápido ni muy lento, parábamos cuando nuestro cuerpo nos avisaba, pero sin extender las paradas, y llegábamos al albergue a tiempo para conseguir cama.

 Tengo la absoluta certeza de que en la vida podemos conseguir todo lo que nos propongamos en constancia y disciplina. Y lo sé porque lo he vivido. Poquito a poco, pasito a pasito, pero con tesón, llegaremos a donde nos propongamos.  Siempre hacia adelante, nunca hacia atrás.  Eso sí: disfrutando de cada paso, y dándonos permiso a descansar cuando haga falta.

Lección 8: Escucha tu cuerpo

En el Camino de Santiago tu cuerpo es el que manda: si estás cansado o por el contrario tienes energía para seguir, si tienes alguna parte dolorida, si tienes hambre o sed…

 Escuchar a mi cuerpo es algo que me ha costado siempre. Me compré el pack “yo puedo con todo” y muchas veces he hecho caso omiso a las señales que mi cuerpo me daba para que parase un poco.

 Hasta que este verano mi cuerpo dijo que tenía que avisarme de una manera más drástica, y me dio un susto importante que me hizo reaccionar. Ahora que he de cuidarme casi por obligación, me arrepiento de no haber hecho caso de las señales que mi cuerpo me mandaba.

 Solo tenemos un cuerpo, y cuando falle todo se acaba. No lo olvides y escúchale.

Lección 9: Busca una motivación

 El el Camino de Santiago la meta global es clara: llegar a Santiago. Y cada día la meta es terminar esa ruta, llegar al siguiente albergue. Eso me hacía sentir motivada, con ganas de seguir y de afrontar el reto.

 En la vida te costará conseguir algo si realmente no te motiva. Te propongo que, cuando te plantees un objetivo, te hagas la siguiente pregunta: “¿Para qué quiero conseguir esto?” Y que ese “para qué” sea tu motivación para seguir tu camino hacia el objetivo.

 Si por ejemplo estás tratando de tener un hábito de alimentación saludable, quizás tu “para qué” final sea el de madurar con salud y energía para poder viajar por todo el mundo, o para poder disfrutar de tus hijos muchos años. Saber eso te motivará y ayudará a conseguir tu hábito.

Lección 10: Mantén el orden en tu vida

 En el Camino de Santiago el orden era importante. Por un lado en las rutinas: levantarse, desayunar, andar, parar a descansar, seguir andando, buscar albergue, ducharse, lavar la ropa, comer, visitar la ciudad o pueblo, comprar comida, cenar, preparar los bocadillos del día siguiente, dormir. Esta rutina me hacía sentir en equilibrio, me daba paz.

Por otro lado estaba el orden en la mochila, importante sobretodo para coger cualquier cosa y no tener que sacarlo todo, o por las mañana poder vestirte a ciegas para no molestar a los que aún dormían.

 En mi vida el orden también me da tranquilidad y equilibrio. Cuando rompo mis rutinas o hábitos me siento desorientada. No me siento bien conmigo misma y tengo sensación absoluta de caos.

 El orden me da paz, sosiego. El orden me da seguridad en este mundo absolutamente inseguro. El orden exterior ayuda a ordenar mi caos interior.

Lección 11: Todos somos iguales

 Una de las mejores experiencias que he tenido en el Camino de Santiago es el de la convivencia con desconocidos. Para mí ha sido muy enriquecedor compartir con otras personas habitación, comida, baño, cremas antiinflamatorias, historias, experiencias, reflexiones, miedos…

 Creo que en el mundo real, que el el mundo del ego, nos olvidamos a veces que todos somos iguales.

 La lección más importante que me he llevado del Camino de Santiago es la de mirarme a mí misma con humildad, haciéndome ver que nadie es mejor que nadie, ni yo soy más que nadie, ni nadie es más que yo.

 En este mundo todos somos iguales, tenemos nuestros miedos, nuestra luz y nuestra oscuridad, y cada uno hacemos lo que mejor que sabemos con lo que tenemos. Esta idea me hace ver a los demás desde la compasión y empatía, y me hace sentir parte de un todo, como me ha hecho sentir mi experiencia en el Camino de Santiago.

 Lección 12: Sé generoso

 Me di cuenta en el Camino, en mi convivencia con el resto de peregrinos, que allí todo es de todos. Absolutamente todos los peregrinos con los que me he encontrado en los albergues y por el Camino compartían con generosidad lo poco que llevaban encima, eran amables y eso hacía que hubiese una bonita armonía en nuestra convivencia.

 Creo firmemente que la manera de generar felicidad en mi vida es siendo dadivosa, es decir, en la de entregar valor a los demás sin expectativas, sin esperar nada a cambio. Es el gesto que todo lo cambia.

 ¿Cómo sería nuestra sociedad si aplicásemos esta regla a todo? Estoy segura que algo mejor de lo que es ahora.

Lección 13: Autoconócete

En el Camino de Santiago es importante saber dónde están tus límites, conocer tu cuerpo y tu mente y actuar en consecuencia.

El autoconocimiento es la base para nuestra evolución como personas. Aunque llevo en el mundo del desarrollo personal bastantes años, cada día descubro algo en mí, ya sea una nueva habilidad o un bloqueo que no sabía que existía, una creencia que me está limitando o un nuevo valor que no sabía que tenía.

 Nunca dejes de autoexplorarte. No tengas miedo a lo que puedas encontrar: todo se puede mejorar, cambiar o eliminar, si quieres hacerlo.

Lección 14: Marca la diferencia

En el Camino, al igual que en la vida, hay personas que pasan por él sin pena ni gloria, y hay personas que recordaré siempre.

 Cuando me fastidié la rodilla, recuerdo a un hombre con acento francés que paró a mi lado al ver cómo estaba, desmontó toda su mochila, y me llenó mi botella de su agua, me dio unos remedios naturales para la inflamación y para el dolor y ofreció su crema antiinflamatoria para que me echase sobre la rodilla.

 Más adelante otro chico sevillano se ofreció a llevarme la mochila. Yo me negué claro (recordad que me compré el pack “yo puedo con todo”). Pero se lo agradecí muchísimo.

Ya en el albergue, un chico italiano y una chica catalana me dieron de los productos que ellos tenían para que me untase la rodilla y así mejorar su inflamación. Otro chico malagueño me prestó su rodillera (y eso que él la llevaba porque le hacía falta).

 Todas estas personas marcaron una diferencia con el resto con un simple gesto.

 He aprendido de esto dos cosas:

  1.  Marcar la diferencia con el resto es fácil
  2.  Da siempre un poco más de lo que los demás esperan de ti

 Sé que estos dos aprendizajes puestos en práctica harán mi mundo un poco mejor.

Lección 15: Vive desde el amor

En la vida podemos vivir de dos modos: desde el amor o desde el miedo.

 Tanto en el Camino de Santiago como en la vida, si desconfiamos de los demás, si dejamos de hacer algo por el miedo al juicio o a fracasar, es decir, si vivimos desde el miedo, sentiremos que estamos vacíos, que nos falta algo para ser felices.

 Sin embargo si tenemos en la vida una actitud de amor infinito, incondicional, tanto para con nosotros mismos como para los demás, sin desconfianzas, sin miedos, sin reproches, sin críticas ni juicios… estoy totalmente segura que nos sentiremos plenos, satisfechos de quiénes somos y de cómo vivimos nuestra existencia.

Desde que vine del Camino de Santiago estoy trabajándome el sentir ese amor infinito, incondicional, que ya siento hacia algunas personas (mis hijos, mi familia, mis amigos…), sentirlo también hacia el resto del mundo, empezando por mí misma. Ya os contaré qué tal me va.

Construirnos la vida que queremos

 Estas lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago me llevan todas al mismo punto: sólo hay un responsable de mi vida, y soy yo.

 Una cosa me queda clara: la vida es maravillosa en cuanto en tanto nosotros la hagamos maravillosa. En nuestra mano está tener una vida más plena y sencilla. En nuestra mano está querernos un poco más y hacer de nuestra parcelita de mundo un lugar precioso de convivencia y amor.

 Y tú, ¿has hecho el Camino de Santiago o has tenido alguna experiencia similar? ¿Cómo fue tu experiencia? Me encantaría que dejases un comentario aquí abajo y nos contases.

 

 

 

 

 

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Tercer aniversario de Vida en Positivo y sorteo

octubre 10, 2016 Por Inma Torres

tercer aniversario de vida en positivo

 

Normalmente la mayoría de los blogs mueren antes de su segundo año de existencia. Vida en Positivo no.

Me siento muy satisfecha de la oportunidad que Vida en Positivo me ha dado. Gracias a este blog he encontrado mi vocación y me he reinventado como profesional.

Vida en Positivo me ha permitido poder ayudar a las personas a tener una vida más sencilla y más plena, enfocada en lo importante, para tener equilibrio y paz interior y llevar la vida que desean.

Esto ha hecho que este año no haya escrito tanto en el blog. Estamos trabajando para darle un cambio a la web, una imagen más profesional que pueda ayudar a más gente. Antes de que termine el año tendrás noticias. No te preocupes, el blog seguirá y con más fuerza.

A pesar de eso los resultados del blog han sido muy buenos. Ha habido un considerable aumento de suscriptores en la web, y también seguidores en Facebook y Twitter.

Y todo eso te lo tengo que agradecer a ti, lector. A ti que me lees cada artículo que escribo, que lo compartes con tus amigos, que me escribes un comentario o un mail, que me cuentas cada ejercicio que aplicas y cómo eso te va cambiando la vida.

Sois como una familia para mí, y yo me siento una más, formando parte de esta bonita tribu.

Muchas gracias, de verdad.

Top 10 entradas del tercer año de Vida en Positivo

Aquí tenéis los 10 posts de este año que más os han gustado:

  1. 10 ejercicios para practicar la atención plena

  2. Cómo encontré el sentido a mi vida (y cómo tú también puedes, claro)

  3. Práctica de Midfulness: Atención a la respiración

  4. Déjate tiempo para vivir

  5. 5 pasos para practicar Mindfulness en la ducha

  6. Cómo llevar una alimentación viva y saludable

  7. Práctica de meditación: Atención al cuerpo y las sensaciones

  8. Lo mejor del 2015

  9. Darse cuenta de las emociones para gestionarlas

  10. Ir en bicicleta en invierno: 5 consejos

 

De regalo: sorteo del libro Mindfulness funciona

inma torres beatriz muñozComo cada año decidí sortear un libro. Pensé en Mindfulness funciona: Cómo desconectar y reducir el estrés, de Beatriz Muñoz, ya que para mí se ha convertido en un libro de consulta continua.

Hablé con Beatriz para que me dedicara el libro, y nos citamos en una de las mejores cafetería de mi ciudad, Granada (Es D’Etí Coffee and Cake, por si no has estado aún).

Estuvimos una hora hablando, y parecía que nos conocíamos de toda la vida.

Beatriz es una de esas personas que tienen luz, que sabes que están aquí para aportar al mundo todo su saber. Me demostró que la humildad y la sencillez no están reñidas con la sabiduría y la luz interior.

Fui muy afortunada de compartir ese rato con ella.

Y ella regaló a Vida en Positivo su libro, para sortearlo, dedicado.

¡Gracias Beatriz!

Para participar en el sorteo tienes que que:

  • Suscríbete en vidaenpositivo.org (formulario de la derecha o de abajo), recibirás un email cada vez que se publique un nuevo artículo en el blog. No te preocupes, no son muchos.

  • Deja un comentario en este post respondiendo a esta pregunta: ¿Cuál es el principal obstáculo que te impide llevar la vida que te gustaría?

El sorteo se realizará a través de www.random.org.
El sorteo finaliza el lunes 31 de octubre de 2016.
Muchas gracias por todo el cariño que me transmitís a través de Vida en Positivo.

 

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7 formas de parar y descansar. La belleza de no hacer nada.

mayo 31, 2016 Por Inma Torres

la importancia de parar y descansar

 

En mi día a día no paro un segundo: el trabajo, mis proyectos, los niños, los eventos sociales… Todo lo que hago me encanta, y le pongo pasión y ganas. Me gusta mi trabajo, estoy ilusionada con mis nuevos proyectos, disfruto con las sesiones, me gusta invitar a gente a mi casa (mi familia, mis amigos…), me gusta hacer cosas nuevas…

Al final del día me siento agotada, cansada. Eso sí, satisfecha por todo lo que he hecho y he conseguido. Pero a veces me gustaría parar y descansar un poco, no hacer nada. Pero no lo hago, siempre hay una tarea más que hacer, y si no lo hay me la invento.

La necesidad de descansar

Pero el cuerpo y la mente necesitan descansar. Hace unos días mi cuerpo me mandó un mensaje claro a través de una anemia: PARA. Pero no le hice mucho caso. Seguí mi rutina arrastrándome como podía entre el mar de tareas.

Hace dos días mi cuerpo me ha mandado el mismo mensaje aún más claro, a través de un virus que me ha postrado en la cama sin posibilidad de hacer nada de nada: ni trabajo, ni blog, ni talleres, ni amigos… nada. ¿Y sabéis qué? Que no ha pasado nada. El mundo ha seguido andando sin mí.

No hacer nada también es importante. Descansar, parar la mente, el cuerpo, tomar energía para luego hacer todo lo que tengamos que hacer con más ímpetu, más ilusión.

No estoy diciendo que tenga que estar navegando en Internet todo el día, o echar una siesta toda la tarde … pero ¿por qué no? ¿Por qué no disfrutar de una siesta reparadora? ¿Por qué no disfrutar de un buen libro? ¿Por qué no verte de nuevo una temporada de Juego de Tronos del tirón? Eso forma parte del disfrute de la vida, también.

Es posible que estemos tratando de hacer más cosas porque nos encanta hacerlo. Ése es mi caso, y es maravilloso. Pero incluso entonces, echar miles de horas de trabajo y dejar de lado el resto de la vida no es siempre la mejor idea. A veces es bueno parar, descansar, relajarse, “to Get Less Done”.

Cómo parar y descansar

Es curioso que incluya una sección sobre cómo pararse. Parece que debe ser algo que todos sabemos hacer. Después de todo, ¿no estamos en la constante búsqueda de formas de hacer lo menos posible?

Igual ya eres de las personas que dominan el arte de no hacer nada. Si es así, felicitaciones. Pero en mi caso, y supongo que el de alguno de vosotros, en el que he olvidado descansar y relajarme, podemos tener dificultades.

Algunas formas de parar y descansar pueden ser:

  1. Parar 5 minutos lo que estás haciendo para ir a dar un paseo. Respirar el aire fresco.

  2. Salir al aire libre, disfrutar de la naturaleza.

  3. Jugar. Jugar como un niño. Si tienes hijos, disfrutar de jugar con ellos.

  4. Tomarte un día libre. Elegir un día a la semana o al mes, y tomártelo libre. Dormir. Ver películas. Tirarte en el sofá a leer. Si no puedes un día entero, al menos una tarde.

  5. Al llegar del trabajo, desconectar el móvil. No consultar el correo electrónico ni nada que esté relacionado con el trabajo. No hablar de trabajo con los demás en esas horas.

  6. Ir a que te den un masaje.

  7. Salir fuera. Respirar.

Un retiro de un día en la Alpujarra

En este mes de mayo usé uno de esos regalos minimalistas que me hicieron por mi cumpleaños: un retiro de bienestar en la Alpujarra, que consiste en pasar un día con David y Celia, una pareja que vive en plena naturaleza.

Así que un domingo mi pareja y yo nos fuimos rumbo a la Alpujarra granadina, dejando a nuestros peques con la abuela. Mi cabeza no dejaba de decirme todas las tareas pendientes que tenía por hacer, pero mi cuerpo y mi alma me pedían descansar y disfrutar de ese día que era para mí.

Después de subir montaña arriba curva va, curva viene, dejamos nuestro coche aparcado cuando el camino nos impedía seguir por él, y nos subimos al Jeep de David, que nos llevó hasta la pequeña casa de paja y adobe que ellos mismos han construido.

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Lo que más me impresionó al llegar fueron las vistas y el silencio. Me gusta mucho la naturaleza, sobretodo por estas dos cosas. Me equilibran y me dan paz interior.

Pasamos el día con ellos, hablando, paseando, cocinando chocolate ecológico sin azúcar, comiendo crudi-vegano, fregando los platos,  haciendo Chikung o no haciendo nada: solamente sentarse, con una taza de té entre las manos, y mirar al horizonte, dejando pasar los pensamientos, y escuchando el rumor de la brisa moviendo las hojas de los árboles…

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Para mí fue un día mágico y revelador, ya no sólo por conocer a David y a Celia, que son de esas personas que transmiten buena energía y de las que desearías entablar una amistad. Sino porque fue un reset, con un mensaje claro: la vida no es sólo hacer cosas, estar con gente, iniciar proyectos…también es parar, descansar, respirar… y eso forma parte de vivir.

La belleza de no hacer nada

Una de las lecciones que me traje de mi retiro con David y Celia fue el de que se puede disfrutar de no hacer nada.

Claro que tenemos que trabajar y producir a veces, especialmente si tenemos facturas que pagar, pero una obsesión por hacer no es saludable.

Me pasa en ocasiones que, cuando no estoy haciendo nada, me siento culpable. Culpable de que debería estar haciendo y no hago, que no está “bien” no hacer nada.

Mi día en el retiro y estos días en cama con el virus he aprendido que cuando no podemos o queremos hacer nada para ser productivos, debemos relajarnos, descansar y disfrutar de la belleza de no hacer nada; dejar a un lado la necesidad de ser hipereficiente; dejar de sentirnos culpables por disfrutar de nosotros mismos.

Eso no quiere decir que vaya a dejar de trabajar en cada uno de mis proyectos con la misma ilusión y pasión que siempre, haciendo las cosas que realmente me importan y con la gente que quiero.

Simplemente significa que quiero parar de vez en cuando, y disfrutar de no hacer nada, para ser más feliz. 

Poquito a poco estoy aprendiendo a parar y descansar. Aprendiendo que la productividad y el “hacer” no lo es todo. Crear y aportar es genial, pero no es necesario llenar cada segundo con trabajo.

Cuando estés trabajando, ponle pasión, emoción, energía en aquellas tareas importantes y de gran impacto… pero después, date un tiempo para parar, descansar y relajarte.

Y tú, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste de no hacer nada? Cuéntamelo en los comentarios.

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