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Adoptar una vida slow a los 50 + va a ser la mejor decisión tu vida (también válido para otra edad)

septiembre 12, 2019 Por Inma Torres

slow a los 50

NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO SOBRE LA VIDA SLOW A LOS 50, REDACTADO POR TERE RODRÍGUEZ DE NOMAD@50.

Hay algo que a los humanos nos diferencia de otras especies animales.

Y no, no es la capacidad de raciocinio.

Según Matthew A. Killingsworth y Daniel T. Gilbert, lo que nos separa del resto de los seres vivos en este planeta es que los humanos pasamos una gran parte de nuestro tiempo pensando en acontecimientos del pasado o posibles eventos futuros que puede que no sucedan nunca.

Es decir, nuestro enfoque no es el presente, sino el pasado y un futuro improbable.

Los autores del informe “A wandering Mind is an Unhappy Mind” (Una mente errante es una mente infeliz) creen que “la mente errante” es el modo “de fábrica” del ser humano.

Y, sí, esta habilidad es la que nos lleva a aprender y a explorar, pero según su estudio, esa mente “nomádica” acaba por pasarnos una costosa factura emocional y nos convierte en seres infelices.

¿Qué quiere decir eso?

Te lo cuento a continuación.

Los humanos somos inconscientes de gran parte de nuestras vidas

El estudio de Killingsworth y Gilbert reveló que la mente humana es una mente errante por naturaleza.

Y que esa mente errante es una mente infeliz.

Somos capaces de pensar acerca de lo que no está ocurriendo en nuestro entorno en ese preciso momento, pero esa habilidad nos sale muy cara.   

Es decir, seremos más felices, fregando el suelo y enfocándonos de pleno en esa actividad, que fregando el suelo y pensando que estamos en una playa de arena blanca y agua cristalina en Tahití.

Pero lo peor es que los autores hicieron un cálculo de las horas reales que nuestra mente se pasa divagando.

Y visto en cifras, la verdad es que ¡asusta!

Resulta que NO estamos presentes durante casi la mitad de las horas que pasamos despiertos.

Es decir, que ¡pasamos la mitad de nuestra vida sin tener conciencia plena de la labor o actividad que estamos llevando a cabo!

Sin saborearla.

Y eso, cuando has cruzado la barrera de los 50, como es mi caso, y como es el caso de muchos de mis lectores en www.nomadat50.com, ¡y te das cuenta de lo que eso significa, te llevas bofetón muy grande!

Porque eso significa que nos pasamos casi media vida durmiendo…

Y la otra media, divagando.

Sin estar presentes y siendo infelices.

A los 50, eso quiere decir que hemos perdido casi el 75% de nuestra vida.

¡Hemos perdido más de 37 años durmiendo, distraídos y siendo infelices!

Por eso, estoy convencida de que adoptar una vida slow a los 50 + es la mejor que podemos tomar a esta altura de nuestras vidas.

¡Porque hay que sacarle provecho máximo a lo que queda!… ¿No?

Comer Slow a los 50

slow a los 50

El movimiento Slow Food nos invita a utilizar alimentos locales y platos tradicionales.

Alimentos no procesados.

Es decir, retomamos el control de los ingredientes que ingerimos.

Y eso significa registrar mejor lo que comemos, ingresar menos calorías y evitar ese potencial exceso de peso que dicen que llega con la edad.

Al comer Slow comemos con tiempo…

Disfrutando de la buena compañía…

Del proceso de nutrición…

Reconociendo el placer que los alimentos nos aportan…

Reconociendo las personas que han hecho posible que esos alimentos lleguen a nuestras mesas.

Cada día.

Trabajar Slow a los 50

¿Sabías que las escuelas en Canadá y los EEUU tienen días oficiales Slow?

De hecho, la Universidad de Harvard envió una carta dando la bienvenida a sus estudiantes para recomendarles que se agenden momentos en su calendario para descansar, para soñar, para meditar…

El propio Google, y muchas otras empresas a la vanguardia del emprendimiento digital, recomiendan Mindfulness para disparar los niveles de creatividad y productividad de sus empleados.

General Mills, fabricante de los helados Häagen-Dazs, también apuesta por el trabajo Slow y Mindful.

La empresa tiene su sede en un frondoso terreno en las afueras de Minneapolis, Minnesota donde trabajan unas 3.000 personas.

«Se trata de entrenar nuestras mentes para que estén más enfocadas, para ver con claridad, para ser más creativos y para sentirse conectados«, comenta Janice Marturano, subdirectora general de General Mills, y fundadora del programa.»

Porque de eso se trata.

De disfrutar del trabajo, de nuestras capacidades, de los resultados que producimos y, sobre todo, de las relaciones que forjamos.

A los 50 o a cualquier edad.

Viajar Slow a los 50

slow a los 50

Si te mueves por Instagram, habrás visto perfiles que hacen alarde de:

“120 países y contando”.

Pero ¿de eso se trata?

¿Viajamos para fardar?

¿Viajamos para sumar países?

¿Para que nuestros seguidores envidien nuestras vidas?

¿Viajamos para que se nos vea viajar?

Eso, no es viajar.

Para mí, viajar, es viajar slow.

Sobre todo, a los 50.

Porque, hay que admitirlo, a los nómadas 50 nos va la jarana tanto como a cualquier otro, pero también es cierto que la mayoría de nosotros buscamos los momentos de paz.

Por eso, creo que viajar slow te va a sentar muy bien.

Porque sé que te gusta disfrutar de la serenidad de los pequeños callejones de una gran ciudad…

Observar el ir y venir de sus gentes.

Escuchar los sonidos de su idioma.

Conectar profundamente con ese lugar, con su experiencia y disfrutar de los pequeños grandes momentos.

¿Cómo?

  • Disminuye la velocidad.
  • Aparca la tecnología en la medida de lo posible, y absorbe tu destino con calma.
  • Sin consumir experiencias.
  • Conociendo el lugar con intención.
  • Comprometiéndote con este.
  • Involucrando todos tus sentidos.

Vivir Slow a los 50

Las generaciones jóvenes tienden a estar más centradas en el futuro…

Tienen muchos años por delante.

Y la mayoría se centran en pensar todo lo que quieren lograr personal y profesionalmente.

A nosotro/as, a lo/as mayores de 50, se nos echa el tiempo encima.

Por eso, nos conviene cambiar el paradigma.

Por eso, debemos centrarnos más en el presente.

En saborearlo lentamente.

En combatir esa mente errante de la que te hablaba al principio.

Estar más presente es una manera de ralentizar la velocidad del tiempo.

¡Y eso no tiene precio!

Por eso, y por mucho más, adoptar una vida slow a los 50 + va a ser la mejor decisión tu vida.

Tere Rodríguez

Tere salió a viajar hace 30 años y oficialmente, ¡aún no ha vuelto! Copywriter, storyteller, y autora de Mindful Copy, Gastromarketing y El Portal de Everett, Tere lleva más de una década facilitando sueños para el pequeño y mediano empresario/a con sus palabras. Es la fundadora de www.nomadat50.com, un blog de viajes, emprendimiento, fitness y mindset para aventureros que viven slow a los 50 +. 

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Cambio de marca: te doy la bienvenida a MinInmaMente

septiembre 8, 2019 Por Inma Torres

Bienvenida a MinInmaMente

El post de hoy es algo especial. Es un post para anunciarte de que los casi 6 años de Vida en Positivo han llegado hoy a su fin. No, no voy a cerrar el chiringuito, ni mucho menos. Sólo necesitaba un cambio. Te doy la bienvenida a MinInmaMente. 

Adiós a Vida en Positivo

Creé vida en positivo en octubre de 2013, con la idea de escribir al mundo sobre mi transformación vital a través de una vida minimalista. Y eso he estado haciendo hasta ahora, y lo seguiré haciendo, solo que no bajo este nombre. 

¿Por qué el cambio de nombre?

Este proyecto tiene el objetivo de transmitir una serie de hábitos minimalistas para una vida más calmada, simple y sana. Al principio no sabía muy bien sobre qué escribir y tampoco en qué me quería enfocar. Tampoco sabía qué nombre ponerle y Vida en Positivo era un nombre que encaja a la perfección con la Inma de 2013: una Inma potente, con optimismo, energía, con positivismo. 

Pero la vida en cambio, y esa Inma ya no existe. No soy una Inma mejor, tampoco peor, soy diferente. Mi proyecto también lo es. 2019 ha sido un año de cambios, tanto en lo personal como en lo profesional. Ha sido un año en el que he tomado muchas decisiones.

La vida es cambio, y los cambios dan miedo. A pesar del miedo, sobretodo siento ilusión y liberación. Este cambio de marca es también un ejercicio más de desapego para mí. 

Mi proyecto ya no lo identifico con Vida en Positivo porque:

  • Hablo sólo y exclusivamente de minimalismo, de cómo adoptar hábitos minimalistas para una vida más calmada y simple. Y eso no se refleja en el nombre.
  • Yo me siento ahora mismo una mujer liberada e independiente. Vida en Positivo tiene mucha vinculación con mi vida anterior. Una etapa bonita pero que ha llegado a su fin, para dar paso a otra etapa que augura también bonita.
  • Mi proyecto ya no es sólo mío. Ahora somos un equipo de personas que trabajan en conjunto para ayudarme a difundir los beneficios de una vida minimalista. Estoy encantada con mi equipo y eso merecía empezar nueva etapa, incluído el nombre. 
  • Me gustaría ser leía y seguida exclusivamente por aquellas personas a las que les interesa de lo que hablo. Vida en Positivo atraía a personas que buscaban algo que yo no les podía ofrecer. Y ya sabéis: expectativas de plato principal, decepción y frustración de postre. No es necesario. 
  • Los colores no representaban a mi marca y ni a lo que quería transmitir. No me sentía a gusto tampoco con esto. 

¿Por que MinInmaMente?

El nombre le surgió el verano pasado de repente a mi compi Hana Kanjaa, en un momento de inspiración de los suyos (es pura creatividad). ¿Y por qué no te llamas MinInmaMente? Y me dejó alucinada. Yo, años y años buscando un nombre que me identificase, y ella en un segundo lo encontró. En fin, cada cual tiene sus habilidades. Las mías son otras, parece. 😉

El nombre es un juego fusión de 3 palabras:

  • Min, abreviando la palabra “Minimalismo” o “Minimalista”, que representa totalmente lo que hago. 
  • Inma, mi nombre, porque sabéis que suelo hablar sobretodo desde mi experiencia, es un proyecto muy mío. 
  • Mente, porque el minimalismo mental es el eje de mi enfoque de minimalismo. Porque si empezamos liberando nuestra cabeza, será mucho más fácil liberar todo lo demás: nuestra casa, nuestra maleta de viaje, nuestra agenda…

Y le damos la bienvenida a MinInmaMente…

El proceso de rebranding ha sido muy muy emocionante e inspirador, de la mano de la excelente diseñadora Valentina Musumeci. Me ha parecido la persona más empática que he conocido nunca. Ha sabido captar al momento todo aquello que quería transmitir con mi marca:

  • Naturaleza
  • Paz
  • Calma
  • Minimalismo
  • Vida simple
  • Salud
  • Sostenibilidad
  • Medio ambiente
  • Multipasión
  • Seguridad
  • Amor propio
  • Practicidad
  • Orden
  • Esquema
  • Naturalidad
  • Imperfección
  • Compromiso
  • Y también…actitud positiva. 

Elegimos el diente de león porque era un símbolo orgánico y natural que encajaba con todo ello, también con la impermanencia y el desapego del que tanto hablamos las personas minimalistas. Es el despertar de la naturaleza en primavera, es la semilla de una nueva etapa para crecer como personas, más conscientes y con más calma y paz. 

Espero que te guste este cambio. Y le damos la bienvenida a MinInmaMente. 

Archivado en:Gest. del Tiempo, Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena, Vida Saludable

4 Reglas de oro para tener una relación amorosa saludable

agosto 29, 2019 Por Inma Torres

relación amorosa saludable

NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO, REDACTADO POR FRANCISCO MARTINS DE ACADEMIA DEL AMOR.

Establecer una conexión emocional, física y mental con alguien es una experiencia maravillosa; sin embargo, hay que hacer mucho trabajo para lograr construir una relación amorosa saludable y de calidad.

A continuación, te compartiré las 4 reglas de oro para tener una relación amorosa saludable; toma atenta nota y ponlas en práctica, ¡recuerda que mereces vivir el amor a plenitud!

Regla #1: Una relación amorosa saludable necesita comunicación

Practicar la comunicación sana en pareja es una de las mejores estrategias para lograr un vínculo afectivo sano. Es cuestión de hablar, abiertamente, con tu pareja acerca de tus sentimientos y pensamientos.

No olvides que el diálogo no solo ayuda a solucionar problemas dentro de la relación, sino que fortalece la confianza, la cual es indispensable en cualquier vínculo.

Regla #2: No os olvidéis de la individualidad

Si bien es cierto que el tiempo que pasas con tu pareja es estupendo, no puedes olvidar que debéis permitiros un poco de espacio individual para compartir con amigos, familia o, por qué no, para estar en soledad.

Recordad la importancia de respetar la individualidad y ser conscientes de que cada uno es un ser independiente que necesita desarrollarse, también, por fuera del vínculo afectivo.

Regla #3: Apoyo mutuo

Relación amorosa saludable

No hay nada más gratificante que sentir el apoyo de la pareja, ya sea en momentos difíciles o cuando emprendemos un nuevo proyecto, lo cual es uno de los hábitos que caracteriza una relación amorosa saludable.

Ten presente que una buena relación de pareja no es aquella que es perfecta, sino la que trabaja como equipo para superar las dificultades y se apoya mutuamente.

Regla #4: Una relación amorosa saludable nunca deja apagar la llama de la pasión

El amor y la pasión son como plantas, si no las riegas con frecuencia y las cuidas, sin duda, morirán.

Es muy importante que trabajéis cada día en conquistaros y volveros a enamorar; si no se te ocurren muchas ideas para lograrlo, échale un vistazo a la siguiente lista de ideas:

  • Los mensajes de amor son un excelente detalle.
  • Prepara una cena romántica en casa.
  • Dale un masaje especial.
  • Prepárale el desayuno.
  • Dedícale una canción.
  • Explorad vuestra sexualidad.
Relación amorosa saludable

Hay muchas maneras de ser romántico, solo debes poner a volar tu imaginación para sorprender a tu ser amado y huir de la rutina.

Ahora que ya conoces las reglas de oro para tener una relación amorosa saludable, vívelas en tu día a día con tu pareja y verás los favorables resultados.

Biografía del autor

Mi nombre es Francisco Martins, autor, coach y especialista en relaciones de la Academia del Amor. De la mano de consultores y psicólogos especializados, nuestra Academia brinda asesoramiento al público femenino, con el fin de que las mujeres logren relaciones significativas y confianza en sí mismas.

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Hygge: la receta danesa para encontrar la felicidad en las pequeñas cosas

noviembre 13, 2018 Por Inma Torres

  HYGGE RECETA FELICIDADNOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR JEZABEL HANDEL.

El hygge (se pronuncia «jiuga”) es la palabra que refleja la filosofía de vida utilizada por los daneses para cuidarse de sí mismos, encontrar la armonía y apreciar las pequeñas cosas. En resumen, es considerada la receta de la felicidad.

Apareció escrita por primera vez a comienzos del siglo XIX y su origen se remonta a un término noruego que significa «bienestar».

Lo que más se destaca del hygge es su rol trascendental en la vida danesa, pues además de que la palabra se pronuncia muy seguido, posee un vocabulario específico de términos que se desprenden de ella. ¡Debe ser por esta razón que los daneses se han convertido en la sociedad más feliz del mundo!

Sin embargo, cabe destacar que el hygge no tiene una traducción exacta a otros idiomas, pero en español, suele traducirse como “el arte de crear una atmósfera acogedora, de bienestar y libre de cosas estresantes, que nos hace sentirnos abiertos, relajados y vivos al mismo tiempo.” Un dato extra… se relaciona mucho con la palabra inglesa “cozy”.

Para ponerlo más claro, podemos decir que el hygge está asociado a la suavidad, ausencia de lo perturbador y creación de un espacio que invite al descanso, así como al relax y disfrute. Para ser más específica, consiste en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, en la tranquilidad del hogar y en la naturaleza, disfrutando de los procesos y alejándonos de todo el estrés o velocidad a la hora de llevar algo adelante.

¡Y un dato no menor es que puede practicarse tanto de forma solitaria como en compañía!

Elementos que no pueden faltarte para practicar el hygge en tu hogar

El hygge trae consigo algunos elementos indispensables que no pueden faltar para crear la atmósfera ideal. No hace falta que elijas todos, pero sí los que más se adecuen a ti:

  • Bebidas calientes o un rico vino.
  • Una chimenea u hogar.
  • Iluminación tenue.
  • Colores cálidos en la decoración (crudo, beige, blanco, tierra).
  • Elementos naturales (plantas, madera, piña, ramitas).
  • Ropa cómoda, informal.
  • Un buen chocolate.
  • Mantas, cojines.
  • Juegos de mesa, un libro o tu película preferida.

¡Muy bien! Ahora que ya conoces los elementos claves de esta receta danesa, quiero compartirte algunas ideas para que puedas ponerlo en ejercicio en tu vida diaria.

7 ideas hygge que transformarán tu día a día

 

1 Crea un hogar que te invite al descanso

Debido a que en Dinamarca los inviernos son muy largos, la sede del hygge son los hogares (aunque también se practica al aire libre). Por ello, los daneses procuran que su casa sea cálida e inspiradora.

Para crear tu hogar con este estilo escandinavo, puedes tomar los tips descritos más arriba a fin de consolidar un hogar reconfortante y cálido. La idea es que tu casa te invite a momentos de gratitud y confort, en lugar de estrés.

Por último, procura tener tu hyggekrog, ese rincón o lugar especial de tu casa donde disfrutas de tener tu momento a solas, respirar, meditar, leer un libro o simplemente contemplar el momento.

2 Regálate un día para no hacer nada más que cuidar de ti

Los daneses priorizan su bienestar, por eso no se castigan por tener días sin planes. Por el contrario, buscan un balance entre las diferentes áreas de su vida, y tener momentos para no hacer nada, no es un castigo, ¡sino todo lo contrario!

Entrena tu mente para obsequiarte algunos días del mes o un determinado momento del día (la mañana o la tarde) dedicado a enfocarte en ti y en lo que te hace bien. Prepara un baño de inmersión, pide una cita para masajes, duerme hasta que tu cuerpo lo pida, quédate recostado o haz lo que tu espíritu precise.

El hygge no castiga el “no hacer nada”, sino que justamente te enseña a que es un paso súper necesario para poder afrontar tus responsabilidades y compromisos de forma positiva.

3 Regresa a lo vintage

Como explicaba al comienzo, esta receta danesa prioriza todo lo relacionado a la lentitud y tranquilidad, excluyendo así lo relacionado al consumo excesivo, la inmediatez o el exceso tecnológico.

En un plan hygge, puedes dedicarte una tarde o noche (junto a un vino o chocolate caliente) para rememorar anécdotas viendo tus álbumes de fotos impresos (cuanto más antiguos, más hygge), organizar una tarde o noche familiar con juegos de mesa, tomarte un café en la taza de porcelana que pertenecía a tu abuela o preparar comidas tradicionales.

¡Ábrete a la posibilidad de reconectarte con aquellas cosas del pasado que hoy te hacen sentirte con más vitalidad que nunca!

4 Fomenta la comunidad

Preparar una comida con amigos es uno de los planes que más pega con la receta danesa de la felicidad.

En el hygge, todos ayudan, colaboran y cocinan. La idea es compartir y disfrutar en grupo, mientras se establecen conversaciones agradables y amenas. Por ese motivo, quedan afueras temas estresantes y controversiales (como la política) o la búsqueda de atención.

¡Adiós a los monólogos o al egocentrismo!

5 “No tenemos wi fi, hablen entre ustedes”

Seguro que te habrás topado con esta frase en algún bar o restaurante, y esta filosofía escandinava la tiene como una de sus premisas.

Ya sea que te reúnes con amigos, que te preparas una noche con tu pareja o en familia, el hygge te propone dejar el teléfono móvil para enfocarte al 100% en tu momento presente.

La clave es disfrutar cada instante.

6 Conecta con la naturaleza

El hygge no solo tiene lugar en los hogares, sino también al aire libre. Y es que justamente, programar momentos en la naturaleza no es algo que quede fuera del estilo de vida nórdico. ¡De hecho, ocurre lo opuesto!

Dar un paseo en el bosque o en la playa, zambullirte en el mar, caminar en un parque, contemplar las estrellas, dormir en una tienda o meditar al aire libre, es un plan muy hyggeligt (adjetivo de hygge).

Encontrar estos momentos de reconexión, relajación y de suavidad con el momento presente, son sin duda, fundamentales para el hygge.

Beneficios de aplicar el hygge a tu vida

  • Mejoras en la salud.
  • Equilibrio entre trabajo, desarrollo personal y familia.
  • Ahorro financiero (no busca consumir, sino disfrutar de las cosas simples y de poco valor económico). “Lo mejor del hygge es gratis”, dice Meik Wiking, autor de “ La felicidad en las pequeñas cosas”
  • Comodidad y confort.
  • Gratitud, abundancia.

Como podrás ver, el minimalismo y el hygge son dos estilos de vida que se conectan muchísimo. De modo que si unificas las herramientas que ambos te aportan, obtendrás cambios notorios en tu vida.

Pero recuerda: lo importante es la acción. Es decir, no quedarse en las ideas o en el conocimiento, ¡sino ponerlos en práctica!

Biografía: Jezabel Handel es Lic. En Relaciones Públicas, profesora de yoga y coach en formación. Motivada por el deseo de ayudar a las personas a construir una vida simple y genuina, creó www.nativaminimal.com, un espacio para encontrar el camino de regreso a cada un@.

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10 pasos para tener buen humor cada día

marzo 29, 2017 Por Inma Torres

 NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR EDITH GÓMEZ, DE GANANCI.COM

BUEN HUMOR

 

Aunque parezca algo sin importancia, en realidad no lo es, mantener el buen humor es necesario y constituye una práctica vital para nuestra existencia. Muchas veces afrontamos muchos problemas, y aunque nos quieran meter en la mente que todo es fácil, la verdad es que no es así. Sin embargo, el fracaso muchas veces nos ayuda a llegar al éxito, y alimentar la negatividad sólo provocará estados de infelicidad y problemas de salud.

Justamente, debido a todo lo malo que está en nuestro entorno es que debemos encontrar y disfrutar de las pequeñas porciones de felicidad que más podamos, y lograremos llegar a vivir una vida plena.

No se trata de cerrar los ojos a la realidad, ni vivir ciegamente en una burbuja lejos de todo, pero sí de hacer el esfuerzo por adoptar pequeños hábitos que provoquen efectos positivos en nuestro cuerpo y cerebro, para lograr sentirnos mejor.

A continuación te mostramos diez sugerencias para que empieces a cambiar la tonalidad de tus días, desde el mismo momento que sales de la cama.

10 pasos para tener buen humor cada día

  1. Lo primero de todo: ¡no remolonear en la cama! Levántate, y olvídate de posponer la alarma, pues esto sólo te hará dormir de nuevo, y continuar despertando 5 y 10 minutos después con la misma alarma, lo cual contribuirá a tu mal humor. Luego, terminarás por hacer todo de prisa, saldrás corriendo de la casa por haberte quedado haciendo nada en la cama. Finalmente te darás cuenta que esos minutos que trataste de sacarle al despertador en realidad no forman parte de un descanso productivo.
  2. Bebe agua. Hidratarse por la mañana es importante, recuerda tomar un vaso de agua en ayunas, cada mañana, y verás lo bien que responde tu organismo. Pues, una de las razones por las cuales nos sentimos fatigados al levantarnos es por la deshidratación que ocurre en el cuerpo, después de muchas horas seguidas sin ingerir líquidos. Este pequeño vaso de agua te ayudará a sentirte más despierto, y te ayudará también a aliviar los ligeros dolores de cabeza que experimentamos algunas veces al despertar. Si no toleras el agua sola, a determinadas horas, le puedes añadir gotitas de limón para añadirle un toque de sabor.
  3. Empieza haciendo algo que te gusta. Nada mejor que comenzar el día con algo que te gusta, bien sea leer el periódico, pasear a tu perro o regar las plantas. Iniciar el día haciendo algo que te encanta te ayudará a tener un estado mental positivo, y afrontar el día con mejor humor. Aunque no lo creas, una de las mejores cosas que podrías hacer es tener sexo matutino, ya que esto incentiva la producción de endorfinas, te llena de energía y te libera del estrés.
  4. Deja entrar a la luz del sol. Si despiertas cuando ya ha salido el sol, abre las cortinas de tu cuarto y deja que la luz natural invada el ambiente. Desayuna también en una habitación donde penetre la luz natural, si te es posible puedes salir un momento al balcón. La luz del sol tiene efectos positivos ya que nos ayuda a mejorar el humor y a despertar. Es aconsejable que no duermas en habitaciones totalmente oscuras, ni bajes del todo la persiana, sino que aproveches la luz natural para despertarte poco a poco.
  5. ¡Desayuna bien! El desayuno es la comida más importante del día, así que regálate uno muy delicioso y saludable que te ayude a sentirte mejor desde la primera hora. Si sumamos a ello el placer que resulta de sentarse a comer, aprovecha este momento del día para hacerlo y que mejore tu buen humor. Incluye en tu desayuno alimentos que te proporcionen energía, tal como las frutas, la avena o los huevos, y evita los alimentos procesados o con azúcar.
  6. Haz un poco de ejercicio. Ejercitarte durante la mañana tienen muchos beneficios, ya que te ayuda a acelerar el metabolismo, quemando calorías por el resto del día, y también te provee de energía y reduce el estrés. Piensa lo beneficioso que resulta entrenar por la mañana, pues después del trabajo sólo querrás ir a casa y relajarte.
  7. ¡Baila, baila, baila! La música posee un efecto estimulante en el cerebro como casi ninguna otra cosa. Cuando escuchamos canciones que nos gustan, éstas nos activan y nos hacen estar de buen humor, así que aprovecha este beneficio de la música. Selecciona canciones con ritmo y que sean optimistas y empieza tu día bailando.
  8. Arréglate. Esta es una buena forma de regalarte un momento y darte un cariño a ti mismo. No lo hagas pensando en que los demás te verán guapo, sino hazlo sólo por sentirte a gusto contigo mismo. Esto no es egoísta ni frívolo, sino de un momento especial que te dedicas, así que preocúpate por tu imagen. Entre los primeros síntomas de la depresión está el hecho de que la persona deja de preocuparse por su aspecto. No se trata de maquillarte todos los días, si esto no te gusta, pero dúchate, regálate un momento para colocarte una crema hidratante en el cuerpo, cuida tu cabello, entre otras. Se trata de dedicarte un poco de tiempo en las mañanas para que cuides tu aspecto y te veas guapo. Salir de la casa con esa sensación te ayudará a sentirte con buen humor el resto del día.
  9. No vayas con prisas. Sal con tiempo de tu casa para que tengas espacio de llegar al trabajo a tiempo, sin necesidad que ningún incidente pueda retrasarte y estresarte. Ir con prisa nos hace propensos a tener pequeños accidentes, tal como tropezar con algo u olvidar cosas importantes en casa, y esto es algo que sin duda puede arruinar el resto del día. Si vas andando o en coche, tómate unos minutos para tomar un café en un sitio especial, procura no procrastinar, y podrás hacer las cosas con tiempo, y de forma tranquila.
  10. Dale a las cosas la importancia que se merecen a través del lenguaje. Algunas cosas, como perder el autobús u olvidar el cargador en casa, tendemos a manejarlo como situaciones extremas, especialmente a través del lenguaje o expresiones que utilizamos para narrarlas, así que aprende a relativizar, también con tu lenguaje.

Como ves, tener buen humor cuando te levantas influirá en cómo va a ir encaminado tu día. Si te despiertas pensando en positivo y aplicando todos estos consejos, te aseguro que serás más feliz y productivo. Pero no solo está en juego tu felicidad, sino también la de aquellos que se relacionan contigo. ¿Qué dices entonces, merece la pena o no intentar seguir estos hábitos?

Archivado en:Hábitos, Vida Plena, Vida Saludable Etiquetado con:beber agua, buen humor, desayuno, dormir, ejercicio, felicidad, habitos, positivo, salud, vida positiva

Planificar el 2017 que deseo: paso a paso y descargable

diciembre 27, 2016 Por Inma Torres

planificar el 2017

 

Todos los años, al finalizar diciembre, suelo dedicar un tiempo a reflexionar sobre mis vivencias en los últimos 12 meses, y también a plantearme los objetivos para nuevo año. Planificar el 2017 no me lleva más de una tarde tranquila acompañada de buena música y un té calentito.

Este año quiero compartir contigo el paso a paso de cómo hago esa planificación, así como me gustaría regalarte los documentos que utilizo para registrar esas reflexiones.

Si me sigues en el blog, sabrás ya que soy una fiel defensora de marcarse objetivos. Establecer metas en la vida es importante para mí, no solo porque funciona, sino también porque me ayuda a levantarme cada mañana con una hoja de ruta. Son mi faro de vida.

Te animo a que sigas estos pasos y te marques unas metas para el próximo año, de esas de las que se hacen realidad (nada de buenos propósitos de año nuevo que luego olvidas en febrero).

Proceso paso a paso para planificar el 2017

He probado varios métodos y cada año he ido cambiando aquello que a mí no me funcionaba. Éste es el resultado.

Paso 1: Reflexionar sobre el 2016

No se puede planificar el futuro sin antes revisar el pasado. En este paso dedico algún tiempo a reflexionar, por escrito, algunos aspectos sobre lo ocurrido en los últimos 12 meses, tales como:

  • El mejor momento del año.

  • El mayor reto que he tenido que superar.

  • Cómo lo he superado.

  • Mi mayor pérdida de tiempo.

  • Por qué estoy agradecida, etc…

Paso 2: Ideas y retos para el 2017

En este paso establezco qué quiero conseguir el año que viene. Aquí me marco los objetivos para el 2017, los nuevos hábitos de vida que quiero añadir a mi rutina diaria, a qué quiero dedicar mi tiempo que me produzca bienestar, etc.

Además escribo la frase que quiero que defina mi 2017 y la palabra (normalmente un valor) que me gustaría que estuviera presente en este nuevo año.

Por último, detallo a la perfección mi mayor reto/proyecto para el 2017 (solo uno), indicando paso por paso qué voy a hacer para conseguirlo. Para establecer esta meta, sigo el modelo SMART.

Paso 3: Visualizar el resultado

Como tercer paso, escribo con detalle cómo ha sido mi 2017, imaginando que ya me encuentro a 31 de diciembre de 2017, y que todo el año ha pasado y he conseguido lo que me he propuesto.

Esto me ayuda a reconectar con lo que es verdaderamente importante para mí de mis objetivos. A veces este paso provoca algún cambio o rectificación en la planificación anterior.

Estos tres pasos los registro por escrito en un documento que puedes descargarte gratis aquí: Cuaderno para planificar el 2017 que deseo.

Te animo a que te imprimas este documento y lo tengas en un lugar visible donde puedas releerlo casi a diario.

 Paso 4: Definir mis objetivos para el próximo trimestre.

Uno de los secretos del éxito de cumplir objetivos es desgranarlos en objetivos más cortos. A mí me gusta trabajar con objetivos por trimestres, por dos motivos:

1.- Nuestra mente concibe mejor períodos más cortos, de entre 30 y 90 días.

2.- Los objetivos se consiguen antes y eso motiva a continuar marcándose metas.

 Te propongo que tu gran reto para este año que entra lo dividas en objetivos repartidos en cada trimestre (no más de 5 por trimestre).

 Este último paso lo registro por escrito en un documento que puedes descargarte gratis aquí: Q1 2017 Planificación Trimestral.

 

Paso 5: Pasar a la acción

De nada sirve marcarse objetivos y planificar el 2017 sin un buen plan de acción.

Para implementar todo esto, yo suelo seguir los siguientes pasos:

  1. Definir los objetivos que quiero conseguir en estos primeros 90 días del año (que escribo en primera persona del pretérito perfecto compuesto, como si ya estuviesen conseguidos).

  2. Desgranar esos objetivos en estrategias para conseguirlos y/o tareas a realizar.

  3. Dividir el trimestre en semanas.

  4. Decidir cuál va a ser mi prioridad cada semana.

  5. Todos los domingos, antes de empezar la semana, planificar mi semana en base a estas tareas a realizar.

Obviamente pueden ocurrir imprevistos que provoquen cambios en el planning.

Tampoco programo todas las actividades que tengo que hacer, porque algunas dependen del calendario de otras personas.

Cuadrarlo todo por semanas también me ayuda a hacerme consciente de si he querido abarcar demasiado, en cuyo caso reviso de nuevo mis objetivos.

 Paso 6. Volver al paso 4

Cuando termine el primer trimestre, revisaré lo que ha ido bien y no que no ha ido tan bien en éste, y planificaré el siguiente trimestre, volviéndome a marcar objetivos para los siguientes 90 días.

 A por el mejor año de mi vida

Cada año pienso que va a ser mejor que el anterior. Y casi siempre ha sido así. Y creo que en parte es gracias a toda esta planificación a marcarme metas alineadas con mi misión y mi propósito de vida.

Te animo a que tú también te plantees metas y un plan de acción para cumplirlas, ya sea siguiendo este método u otro que te vaya mejor. Mientras le dediques un rato y las pongas por escrito, estoy segura que conseguirás que el 2017 sea el mejor año de tu vida.

 Puedes descargarte estos dos documentos que yo uso para este proceso aquí (si no lo has hecho ya):

 Cuaderno para planificar el 2017 que deseo.

Q1 2017 Planificación Trimestral.

 Y tú, ¿le has dedicado un tiempo a planificar el 2017? ¿Cómo lo has hecho? ¿Cuál es tu principal objetivo para el próximo año?  ¿Cómo lo vas a conseguir? Me encantaría que lo compartieras conmigo.

¡Feliz 2017!

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15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

octubre 26, 2016 Por Inma Torres

lecciones de vida en el Camino de Santiago

Y allí estaba yo, pasando el caserío de Munioetazar, en pleno corazón de Euskadi, cuando mi rodilla dijo “hasta aquí he llegado”. Aún me quedaban 10 km para llegar al albergue, los que hice pasito a pasito, a la velocidad de un abuelo con andador. Y cuando llegué, con un dolor tremendo, me dije que ya llevaba unas cuantas lecciones de vida aprendidas en el Camino de Santiago, y las que me faltaban por aprender.

Hoy quiero hablarte de eso. De cómo el Camino de Santiago puede ayudarte a encontrar tu propio camino igual que a mí me ayudó a encontrar el mío.

Caminar es, hasta el momento, la mejor forma que he encontrado para mantenerme conectada conmigo misma; ideal para aquellos momentos en los que sientes que no avanzas y necesitas respuestas.

No eres consciente del impacto positivo que caminar puede tener en tu vida hasta que das el primer paso y empiezas a acumular kilómetros en tus piernas. Hasta que te pones en acción, sales de tu zona de confort, y te abres al mundo con la única intención de absorber cada una de las enseñanzas que éste tiene preparadas para ti.

Echarme la mochila al hombro ha sido clave para redirigir mi rumbo y encontrarme a mí misma en mi propio camino. Y para animarte a que tú también salgas de casa si sientes que necesitas un reset, hoy quiero compartir contigo 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago, y que pueden ayudarte también a ti.

¿Por qué el Camino de Santiago?

 Habrás podido deducir en varios de mis posts que me gusta la naturaleza y salir a andar por ella. Soy aficionada al senderismo y al monte, y siempre que puedo me escapo a hacer una ruta o a culminar una cima.

 subida al mulhacen
Subida al pico del Mulhacén

Hacer el Camino de Santiago era uno de esos “algún día” que tenía yo en mi lista de “no me quiero morir sin antes…” (te recomiendo que te hagas tu propia lista, es maravilloso ir tachando puntos de ahí).

 Un día, contándole a mi amiga Cristina que me gustaría pasar más tiempo con mi hermano, me propuso que hiciese con él el Camino de Santiago. Me pareció una idea genial, y al poco tiempo ya estábamos mi hermano, mi hermana, mi pareja y yo haciendo planes de fechas para ir.

Conforme se iba acercando la fecha, mis hermanos me anunciaron que ellos finalmente no podrían acompañarme. Pero yo ya estaba tan entusiasmada, que en ningún momento pensé en no ir, a pesar que el objetivo inicial ya no tenía sentido.

 Estuve viendo los distintos caminos y escogí el Camino del Norte o de la Costa. Había leído que era el más fresquito y menos concurrido, y las etapas son más de montaña y verde, que es lo que a mí me gusta.

 No sé exactamente qué es lo que buscaba yo al ir al Camino de Santiago, pero mi intuición me decía que algunas lecciones de vida me iba a traer de allí, y ya sabes que la intuición nunca se equivoca.

 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

Lección 1:Simplifica tu vida

 En el Camino de Santiago, todo lo que necesitas tienes que llevarlo en tu mochila y cargarlo durante la caminata. Por eso cada gramo cuenta, y es esencial pensar bien qué es importante y qué no, simplificar todo lo posible. Todo el tiempo que estuve allí viví con muy poquitas cosas, y créeme que apenas eché de menos nada material.

 En el tiempo que llevo siendo minimalista he aprendido que no necesitamos tanto para vivir. Solemos estar muy apegados a lo material, creando necesidades que no son tales. Mi recomendación es que vacíes tu mochila de la vida: de cosas, de compromisos, de culpas, de expectativas… Simplificarás tu vida, y dejarás espacio para nuevas experiencias y para lo que realmente importa.

Lección 2: Todo no se puede planificar

 Yo suelo ser muy planificadora y organizada, y eso me da seguridad y confianza. Cualquier viaje lo llevo preestructurado al dedillo, con hoja de ruta muy detallada. En este viaje pensé en planificar menos y dejarme llevar, pero aún así llevaba mapa de cada uno de los días, de dónde íbamos a dormir y en qué momentos íbamos a parar a comer, etc.

 Pero la realidad fue bien distinta: parábamos a comer cuando teníamos hambre o estábamos cansados, dormíamos en el albergue que le quedaran plazas al llegar, y surgieron ciertos imprevistos, como el caso de mi rodilla, que nos hicieron cambiar los planes sobre la marcha.

 Cada vez más estoy aprendiendo que los imprevistos surgen siempre, y que no es un problema que mi día no salga según lo planificado. Últimamente me dejo tiempo sin planificar y estoy aprendiendo a disfrutar de la incertidumbre y de la libertad de ésta. No saber lo que te va a ocurrir hace la vida más interesante, en cierta medida. Aunque aquí aún me queda trabajo por hacer.

Lección 3: Ante un problema, solución

 Antes de ir al Camino de Santiago yo tenía una idea hecha en mi cabeza de cómo iba a ser: convivencia, caminar cada día aproximadamente 30 kilómetros, superación, una etapa por día… Pero la luxación de mi rodilla no estaba en esos planes.

 Igual no te va a gustar esto que te voy a decir, pero es una realidad: la vida está llena de problemas. La actitud que tengamos ante ellos es lo que nos va a hacer más o menos felices.

 Yo siempre digo que la vida es como el juego del Mario Bros (sí, tengo ya unos añitos): una serie de pantallas que pasar, con muchos obstáculos, algunos más difíciles que otros. No me imagino a Mario llorando por las esquinas lamentándose de ese gran muro que tiene que saltar y que no hay manera. Nada de eso, lo intentará y lo intentará hasta conseguirlo, con una sonrisa en la cara.

 Lamentarnos por nuestros problemas no los van a solucionar. Echarle la culpa a otros tampoco. En la vida he aprendido a ser proactiva, y ante un problema, preguntarme: “¿Qué puedo hacer yo con esto?” y en el caso de que pueda hacer algo, actuar.

  Lección 4: Lo importante es el camino, no la meta

 Cuando fui al Camino de Santiago tenía claro que no me iba a obsesionar con el destino de cada etapa. Quería ir a mi ritmo, disfrutando de los maravillosos paisajes de Euskadi, teniendo interesantísimas conversaciones trascendentales con el resto de peregrinos que acababa de conocer.

 Sin embargo me doy cuenta que en mi vida no siempre actúo así. A veces me marco un objetivo y creo que hasta que no consiga tal o cual no voy a estar bien, cuando el camino hacia ese objetivo es lo que realmente importa, lo que debería disfrutar.

 El llegar a la meta es sólo un instante, pero el recorrido para conseguirla tiene más peso temporal en nuestra vida y es el que nos va a regalar experiencias, aprendizajes y disfrute.

Lección 5: No pasa nada si no lo consigues

 Cuando mi rodilla dejó de funcionar, me sentí frustrada, con rabia de no poder avanzar, impotente de no poder hacer lo que había ido a hacer. Al rato me di cuenta que no pasaba nada si no conseguía hacer esa etapa, que en ese momento lo importante era recuperarme, y que el plan B tampoco estaba nada mal.

 ¿Cuántas veces te ha pasado que te frustras cuando no consigues lo que te habías propuesto o cuando cometes un error? A mí muchas. Pero ya estoy aprendiendo a, cuando cometo un error, o cuando algo no sale según lo previsto, decirme estas dos frases:

  1. No pasa nada
  2. ¿Qué he aprendido yo de esto?

 No hay error, solo aprendizaje. Es un cambio de ruta, nada más, y quizás nos lleve por un camino mejor del que nos habíamos propuesto. Quizás sea una nueva oportunidad, no la dejemos escapar.

  Lección 6: Vive en el presente

 En el Camino no había nada en qué pensar salvo en levantarte por la mañana, salir a hacer la ruta del día, terminarla, asearse y descansar. Me pareció un gran ejercicio de Mindfulness, de estar presente en ese momento, sin pensar en el futuro ni en el pasado.

 En la vida real es más difícil. Tendemos a pensar en todos aquellos problemas que están ahí en nuestra cabeza, en planificar ese futuro incierto y en temer aquello que aún no ha ocurrido salvo en nuestra cabeza.

 Vivimos en piloto automático, y la vida nos lleva en lugar de llevarla nosotros. Algo que me está haciendo disfrutar más de mi día a día es estar presente, mantener un estado de consciencia en todo lo que hago, vivir en el aquí y el ahora.

 Así que mi propuesta es que vivas tu vida atentamente, enfocándote en esta etapa ahora, y mañana en la siguiente. El día de hoy no es la preparación para el mañana. El día de hoy es el evento principal. Disfruta de ello.

Lección 7: Sé una hormiguita

 El Camino no era fácil: mucha gente abandonaba por su dureza. Otros llegaban tarde al albergue y ya no había plazas, y se quedaba sin un sitio para dormir. Otros preferían quedarse a tomarse unos vinos en lugar de seguir andando o levantarse tarde y luego ir corriendo para llegar al siguiente albergue.

 Sin embargo estábamos un grupo que madrugábamos, echábamos a andar a un ritmo ni muy rápido ni muy lento, parábamos cuando nuestro cuerpo nos avisaba, pero sin extender las paradas, y llegábamos al albergue a tiempo para conseguir cama.

 Tengo la absoluta certeza de que en la vida podemos conseguir todo lo que nos propongamos en constancia y disciplina. Y lo sé porque lo he vivido. Poquito a poco, pasito a pasito, pero con tesón, llegaremos a donde nos propongamos.  Siempre hacia adelante, nunca hacia atrás.  Eso sí: disfrutando de cada paso, y dándonos permiso a descansar cuando haga falta.

Lección 8: Escucha tu cuerpo

En el Camino de Santiago tu cuerpo es el que manda: si estás cansado o por el contrario tienes energía para seguir, si tienes alguna parte dolorida, si tienes hambre o sed…

 Escuchar a mi cuerpo es algo que me ha costado siempre. Me compré el pack “yo puedo con todo” y muchas veces he hecho caso omiso a las señales que mi cuerpo me daba para que parase un poco.

 Hasta que este verano mi cuerpo dijo que tenía que avisarme de una manera más drástica, y me dio un susto importante que me hizo reaccionar. Ahora que he de cuidarme casi por obligación, me arrepiento de no haber hecho caso de las señales que mi cuerpo me mandaba.

 Solo tenemos un cuerpo, y cuando falle todo se acaba. No lo olvides y escúchale.

Lección 9: Busca una motivación

 El el Camino de Santiago la meta global es clara: llegar a Santiago. Y cada día la meta es terminar esa ruta, llegar al siguiente albergue. Eso me hacía sentir motivada, con ganas de seguir y de afrontar el reto.

 En la vida te costará conseguir algo si realmente no te motiva. Te propongo que, cuando te plantees un objetivo, te hagas la siguiente pregunta: “¿Para qué quiero conseguir esto?” Y que ese “para qué” sea tu motivación para seguir tu camino hacia el objetivo.

 Si por ejemplo estás tratando de tener un hábito de alimentación saludable, quizás tu “para qué” final sea el de madurar con salud y energía para poder viajar por todo el mundo, o para poder disfrutar de tus hijos muchos años. Saber eso te motivará y ayudará a conseguir tu hábito.

Lección 10: Mantén el orden en tu vida

 En el Camino de Santiago el orden era importante. Por un lado en las rutinas: levantarse, desayunar, andar, parar a descansar, seguir andando, buscar albergue, ducharse, lavar la ropa, comer, visitar la ciudad o pueblo, comprar comida, cenar, preparar los bocadillos del día siguiente, dormir. Esta rutina me hacía sentir en equilibrio, me daba paz.

Por otro lado estaba el orden en la mochila, importante sobretodo para coger cualquier cosa y no tener que sacarlo todo, o por las mañana poder vestirte a ciegas para no molestar a los que aún dormían.

 En mi vida el orden también me da tranquilidad y equilibrio. Cuando rompo mis rutinas o hábitos me siento desorientada. No me siento bien conmigo misma y tengo sensación absoluta de caos.

 El orden me da paz, sosiego. El orden me da seguridad en este mundo absolutamente inseguro. El orden exterior ayuda a ordenar mi caos interior.

Lección 11: Todos somos iguales

 Una de las mejores experiencias que he tenido en el Camino de Santiago es el de la convivencia con desconocidos. Para mí ha sido muy enriquecedor compartir con otras personas habitación, comida, baño, cremas antiinflamatorias, historias, experiencias, reflexiones, miedos…

 Creo que en el mundo real, que el el mundo del ego, nos olvidamos a veces que todos somos iguales.

 La lección más importante que me he llevado del Camino de Santiago es la de mirarme a mí misma con humildad, haciéndome ver que nadie es mejor que nadie, ni yo soy más que nadie, ni nadie es más que yo.

 En este mundo todos somos iguales, tenemos nuestros miedos, nuestra luz y nuestra oscuridad, y cada uno hacemos lo que mejor que sabemos con lo que tenemos. Esta idea me hace ver a los demás desde la compasión y empatía, y me hace sentir parte de un todo, como me ha hecho sentir mi experiencia en el Camino de Santiago.

 Lección 12: Sé generoso

 Me di cuenta en el Camino, en mi convivencia con el resto de peregrinos, que allí todo es de todos. Absolutamente todos los peregrinos con los que me he encontrado en los albergues y por el Camino compartían con generosidad lo poco que llevaban encima, eran amables y eso hacía que hubiese una bonita armonía en nuestra convivencia.

 Creo firmemente que la manera de generar felicidad en mi vida es siendo dadivosa, es decir, en la de entregar valor a los demás sin expectativas, sin esperar nada a cambio. Es el gesto que todo lo cambia.

 ¿Cómo sería nuestra sociedad si aplicásemos esta regla a todo? Estoy segura que algo mejor de lo que es ahora.

Lección 13: Autoconócete

En el Camino de Santiago es importante saber dónde están tus límites, conocer tu cuerpo y tu mente y actuar en consecuencia.

El autoconocimiento es la base para nuestra evolución como personas. Aunque llevo en el mundo del desarrollo personal bastantes años, cada día descubro algo en mí, ya sea una nueva habilidad o un bloqueo que no sabía que existía, una creencia que me está limitando o un nuevo valor que no sabía que tenía.

 Nunca dejes de autoexplorarte. No tengas miedo a lo que puedas encontrar: todo se puede mejorar, cambiar o eliminar, si quieres hacerlo.

Lección 14: Marca la diferencia

En el Camino, al igual que en la vida, hay personas que pasan por él sin pena ni gloria, y hay personas que recordaré siempre.

 Cuando me fastidié la rodilla, recuerdo a un hombre con acento francés que paró a mi lado al ver cómo estaba, desmontó toda su mochila, y me llenó mi botella de su agua, me dio unos remedios naturales para la inflamación y para el dolor y ofreció su crema antiinflamatoria para que me echase sobre la rodilla.

 Más adelante otro chico sevillano se ofreció a llevarme la mochila. Yo me negué claro (recordad que me compré el pack “yo puedo con todo”). Pero se lo agradecí muchísimo.

Ya en el albergue, un chico italiano y una chica catalana me dieron de los productos que ellos tenían para que me untase la rodilla y así mejorar su inflamación. Otro chico malagueño me prestó su rodillera (y eso que él la llevaba porque le hacía falta).

 Todas estas personas marcaron una diferencia con el resto con un simple gesto.

 He aprendido de esto dos cosas:

  1.  Marcar la diferencia con el resto es fácil
  2.  Da siempre un poco más de lo que los demás esperan de ti

 Sé que estos dos aprendizajes puestos en práctica harán mi mundo un poco mejor.

Lección 15: Vive desde el amor

En la vida podemos vivir de dos modos: desde el amor o desde el miedo.

 Tanto en el Camino de Santiago como en la vida, si desconfiamos de los demás, si dejamos de hacer algo por el miedo al juicio o a fracasar, es decir, si vivimos desde el miedo, sentiremos que estamos vacíos, que nos falta algo para ser felices.

 Sin embargo si tenemos en la vida una actitud de amor infinito, incondicional, tanto para con nosotros mismos como para los demás, sin desconfianzas, sin miedos, sin reproches, sin críticas ni juicios… estoy totalmente segura que nos sentiremos plenos, satisfechos de quiénes somos y de cómo vivimos nuestra existencia.

Desde que vine del Camino de Santiago estoy trabajándome el sentir ese amor infinito, incondicional, que ya siento hacia algunas personas (mis hijos, mi familia, mis amigos…), sentirlo también hacia el resto del mundo, empezando por mí misma. Ya os contaré qué tal me va.

Construirnos la vida que queremos

 Estas lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago me llevan todas al mismo punto: sólo hay un responsable de mi vida, y soy yo.

 Una cosa me queda clara: la vida es maravillosa en cuanto en tanto nosotros la hagamos maravillosa. En nuestra mano está tener una vida más plena y sencilla. En nuestra mano está querernos un poco más y hacer de nuestra parcelita de mundo un lugar precioso de convivencia y amor.

 Y tú, ¿has hecho el Camino de Santiago o has tenido alguna experiencia similar? ¿Cómo fue tu experiencia? Me encantaría que dejases un comentario aquí abajo y nos contases.

 

 

 

 

 

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Tercer aniversario de Vida en Positivo y sorteo

octubre 10, 2016 Por Inma Torres

tercer aniversario de vida en positivo

 

Normalmente la mayoría de los blogs mueren antes de su segundo año de existencia. Vida en Positivo no.

Me siento muy satisfecha de la oportunidad que Vida en Positivo me ha dado. Gracias a este blog he encontrado mi vocación y me he reinventado como profesional.

Vida en Positivo me ha permitido poder ayudar a las personas a tener una vida más sencilla y más plena, enfocada en lo importante, para tener equilibrio y paz interior y llevar la vida que desean.

Esto ha hecho que este año no haya escrito tanto en el blog. Estamos trabajando para darle un cambio a la web, una imagen más profesional que pueda ayudar a más gente. Antes de que termine el año tendrás noticias. No te preocupes, el blog seguirá y con más fuerza.

A pesar de eso los resultados del blog han sido muy buenos. Ha habido un considerable aumento de suscriptores en la web, y también seguidores en Facebook y Twitter.

Y todo eso te lo tengo que agradecer a ti, lector. A ti que me lees cada artículo que escribo, que lo compartes con tus amigos, que me escribes un comentario o un mail, que me cuentas cada ejercicio que aplicas y cómo eso te va cambiando la vida.

Sois como una familia para mí, y yo me siento una más, formando parte de esta bonita tribu.

Muchas gracias, de verdad.

Top 10 entradas del tercer año de Vida en Positivo

Aquí tenéis los 10 posts de este año que más os han gustado:

  1. 10 ejercicios para practicar la atención plena

  2. Cómo encontré el sentido a mi vida (y cómo tú también puedes, claro)

  3. Práctica de Midfulness: Atención a la respiración

  4. Déjate tiempo para vivir

  5. 5 pasos para practicar Mindfulness en la ducha

  6. Cómo llevar una alimentación viva y saludable

  7. Práctica de meditación: Atención al cuerpo y las sensaciones

  8. Lo mejor del 2015

  9. Darse cuenta de las emociones para gestionarlas

  10. Ir en bicicleta en invierno: 5 consejos

 

De regalo: sorteo del libro Mindfulness funciona

inma torres beatriz muñozComo cada año decidí sortear un libro. Pensé en Mindfulness funciona: Cómo desconectar y reducir el estrés, de Beatriz Muñoz, ya que para mí se ha convertido en un libro de consulta continua.

Hablé con Beatriz para que me dedicara el libro, y nos citamos en una de las mejores cafetería de mi ciudad, Granada (Es D’Etí Coffee and Cake, por si no has estado aún).

Estuvimos una hora hablando, y parecía que nos conocíamos de toda la vida.

Beatriz es una de esas personas que tienen luz, que sabes que están aquí para aportar al mundo todo su saber. Me demostró que la humildad y la sencillez no están reñidas con la sabiduría y la luz interior.

Fui muy afortunada de compartir ese rato con ella.

Y ella regaló a Vida en Positivo su libro, para sortearlo, dedicado.

¡Gracias Beatriz!

Para participar en el sorteo tienes que que:

  • Suscríbete en vidaenpositivo.org (formulario de la derecha o de abajo), recibirás un email cada vez que se publique un nuevo artículo en el blog. No te preocupes, no son muchos.

  • Deja un comentario en este post respondiendo a esta pregunta: ¿Cuál es el principal obstáculo que te impide llevar la vida que te gustaría?

El sorteo se realizará a través de www.random.org.
El sorteo finaliza el lunes 31 de octubre de 2016.
Muchas gracias por todo el cariño que me transmitís a través de Vida en Positivo.

 

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7 formas de parar y descansar. La belleza de no hacer nada.

mayo 31, 2016 Por Inma Torres

la importancia de parar y descansar

 

En mi día a día no paro un segundo: el trabajo, mis proyectos, los niños, los eventos sociales… Todo lo que hago me encanta, y le pongo pasión y ganas. Me gusta mi trabajo, estoy ilusionada con mis nuevos proyectos, disfruto con las sesiones, me gusta invitar a gente a mi casa (mi familia, mis amigos…), me gusta hacer cosas nuevas…

Al final del día me siento agotada, cansada. Eso sí, satisfecha por todo lo que he hecho y he conseguido. Pero a veces me gustaría parar y descansar un poco, no hacer nada. Pero no lo hago, siempre hay una tarea más que hacer, y si no lo hay me la invento.

La necesidad de descansar

Pero el cuerpo y la mente necesitan descansar. Hace unos días mi cuerpo me mandó un mensaje claro a través de una anemia: PARA. Pero no le hice mucho caso. Seguí mi rutina arrastrándome como podía entre el mar de tareas.

Hace dos días mi cuerpo me ha mandado el mismo mensaje aún más claro, a través de un virus que me ha postrado en la cama sin posibilidad de hacer nada de nada: ni trabajo, ni blog, ni talleres, ni amigos… nada. ¿Y sabéis qué? Que no ha pasado nada. El mundo ha seguido andando sin mí.

No hacer nada también es importante. Descansar, parar la mente, el cuerpo, tomar energía para luego hacer todo lo que tengamos que hacer con más ímpetu, más ilusión.

No estoy diciendo que tenga que estar navegando en Internet todo el día, o echar una siesta toda la tarde … pero ¿por qué no? ¿Por qué no disfrutar de una siesta reparadora? ¿Por qué no disfrutar de un buen libro? ¿Por qué no verte de nuevo una temporada de Juego de Tronos del tirón? Eso forma parte del disfrute de la vida, también.

Es posible que estemos tratando de hacer más cosas porque nos encanta hacerlo. Ése es mi caso, y es maravilloso. Pero incluso entonces, echar miles de horas de trabajo y dejar de lado el resto de la vida no es siempre la mejor idea. A veces es bueno parar, descansar, relajarse, “to Get Less Done”.

Cómo parar y descansar

Es curioso que incluya una sección sobre cómo pararse. Parece que debe ser algo que todos sabemos hacer. Después de todo, ¿no estamos en la constante búsqueda de formas de hacer lo menos posible?

Igual ya eres de las personas que dominan el arte de no hacer nada. Si es así, felicitaciones. Pero en mi caso, y supongo que el de alguno de vosotros, en el que he olvidado descansar y relajarme, podemos tener dificultades.

Algunas formas de parar y descansar pueden ser:

  1. Parar 5 minutos lo que estás haciendo para ir a dar un paseo. Respirar el aire fresco.

  2. Salir al aire libre, disfrutar de la naturaleza.

  3. Jugar. Jugar como un niño. Si tienes hijos, disfrutar de jugar con ellos.

  4. Tomarte un día libre. Elegir un día a la semana o al mes, y tomártelo libre. Dormir. Ver películas. Tirarte en el sofá a leer. Si no puedes un día entero, al menos una tarde.

  5. Al llegar del trabajo, desconectar el móvil. No consultar el correo electrónico ni nada que esté relacionado con el trabajo. No hablar de trabajo con los demás en esas horas.

  6. Ir a que te den un masaje.

  7. Salir fuera. Respirar.

Un retiro de un día en la Alpujarra

En este mes de mayo usé uno de esos regalos minimalistas que me hicieron por mi cumpleaños: un retiro de bienestar en la Alpujarra, que consiste en pasar un día con David y Celia, una pareja que vive en plena naturaleza.

Así que un domingo mi pareja y yo nos fuimos rumbo a la Alpujarra granadina, dejando a nuestros peques con la abuela. Mi cabeza no dejaba de decirme todas las tareas pendientes que tenía por hacer, pero mi cuerpo y mi alma me pedían descansar y disfrutar de ese día que era para mí.

Después de subir montaña arriba curva va, curva viene, dejamos nuestro coche aparcado cuando el camino nos impedía seguir por él, y nos subimos al Jeep de David, que nos llevó hasta la pequeña casa de paja y adobe que ellos mismos han construido.

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Lo que más me impresionó al llegar fueron las vistas y el silencio. Me gusta mucho la naturaleza, sobretodo por estas dos cosas. Me equilibran y me dan paz interior.

Pasamos el día con ellos, hablando, paseando, cocinando chocolate ecológico sin azúcar, comiendo crudi-vegano, fregando los platos,  haciendo Chikung o no haciendo nada: solamente sentarse, con una taza de té entre las manos, y mirar al horizonte, dejando pasar los pensamientos, y escuchando el rumor de la brisa moviendo las hojas de los árboles…

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Para mí fue un día mágico y revelador, ya no sólo por conocer a David y a Celia, que son de esas personas que transmiten buena energía y de las que desearías entablar una amistad. Sino porque fue un reset, con un mensaje claro: la vida no es sólo hacer cosas, estar con gente, iniciar proyectos…también es parar, descansar, respirar… y eso forma parte de vivir.

La belleza de no hacer nada

Una de las lecciones que me traje de mi retiro con David y Celia fue el de que se puede disfrutar de no hacer nada.

Claro que tenemos que trabajar y producir a veces, especialmente si tenemos facturas que pagar, pero una obsesión por hacer no es saludable.

Me pasa en ocasiones que, cuando no estoy haciendo nada, me siento culpable. Culpable de que debería estar haciendo y no hago, que no está “bien” no hacer nada.

Mi día en el retiro y estos días en cama con el virus he aprendido que cuando no podemos o queremos hacer nada para ser productivos, debemos relajarnos, descansar y disfrutar de la belleza de no hacer nada; dejar a un lado la necesidad de ser hipereficiente; dejar de sentirnos culpables por disfrutar de nosotros mismos.

Eso no quiere decir que vaya a dejar de trabajar en cada uno de mis proyectos con la misma ilusión y pasión que siempre, haciendo las cosas que realmente me importan y con la gente que quiero.

Simplemente significa que quiero parar de vez en cuando, y disfrutar de no hacer nada, para ser más feliz. 

Poquito a poco estoy aprendiendo a parar y descansar. Aprendiendo que la productividad y el “hacer” no lo es todo. Crear y aportar es genial, pero no es necesario llenar cada segundo con trabajo.

Cuando estés trabajando, ponle pasión, emoción, energía en aquellas tareas importantes y de gran impacto… pero después, date un tiempo para parar, descansar y relajarte.

Y tú, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste de no hacer nada? Cuéntamelo en los comentarios.

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Darse cuenta de las emociones para gestionarlas

abril 28, 2016 Por Inma Torres

darse cuenta de las emociones

Vaya mes llevo a nivel emocional. Ahí he estado (y sigo) luchando contra mis miedos y antiguos patrones, gestionando mis emociones y cambiando mis creencias. Suerte que he pedido ayuda a un profesional, que si no yo sola no sé si hubiese podido. Y la práctica de Mindfulness también ayuda, sobretodo a darse cuenta de las emociones que uno siente.

Hasta ahora os he hablado de Mindfulness para aplicarlo en situaciones de nuestra vida cotidiana, como conducir despacio o prestar atención al momento ducha. Pero en algunos momentos de nuestro día a día tenemos que lidiar con emociones intensas. En cuanto nuestros miedos más profundos entran en escena, la cosa se complica.

Darse cuenta

Para empezar a gestionar nuestras emociones debemos prestar atención y permanecer, en la medida de lo posible, en la emoción mientras observamos qué pasa en nuestra mente y en nuestro cuerpo, para comprender con claridad qué está sucediendo y qué camino debemos tomar, si es que podemos elegir o es necesario tomar un camino.

Te invito a reflexionar unos instantes: ¿crees que es posible solucionar algo si desconocemos que existe? Todos aquellos estados que nos producen malestar (miedo, rabia, tristeza, insatisfacción, desesperanza, ansiedad, dolor, angustia, estrés, desilusión…) podrían evitarse si los tuviéramos en cuenta. O al menos ser conscientes de lo que nos ocurre para empezar a ponerle remedio.  Para ello debemos observar las señales que emite nuestro cuerpo y prestar atención a lo que está ocurriendo.

Evitar el autoengaño

Existe un problema en todo esto: para nosotros es más cómodo autoengañarnos, hacer como que todo esté bien e ignorar nuestras emociones. Nos pasamos la vida dando la espalda a nuestro sufrimiento, del tipo y del tamaño que sea. Porque duele y no queremos eso. Piensa unos instantes en todas las vueltas que das y en las maniobras que utilizas para negarlo. Todos lo hacemos, la mayoría de las veces de forma inconsciente. Los seres humanos tenemos un instinto muy fuerte que nos lleva a buscar el placer y evitar el dolor. El problema radica en si los métodos que utilizamos para eso nos funcionan o no.

Hay un episodio de Los Simpson en el que Homer va en coche y de pronto se le enciende el pilotito en el salpicadero que le indica que se está quedando sin gasolina. Homer no quiere detenerse porque va con mucha prisa. Ante el imprevisto, se enfada y apaga a golpes la lucecita, en lugar de parar y repostar.

Esta escena refleja muy bien lo que muchas veces hacemos en nuestra vida: creemos que nuestros males van a desaparecer si los ignoramos. Y muchas veces sucede justo lo contrario: en lugar de desaparecer, se vuelven más grandes. Sin duda que es más sencillo parar a repostar en una gasolinera cuando acaba de encenderse la luz de la reserva que cuando el depósito se ha agotado y tienes que empujar el coche o caminar hasta la estación de servicio más próxima. Ni que decir tiene que si repostamos antes de que se encienda la luz nos ahorramos algunas tensiones más…

Tanto en nuestras relaciones como en nuestra vida en general es frecuente que aparezca el autoengaño. Que no veamos la realidad tal y como es, sino que nos contemos a nosotros y a los demás una versión más o menos edulcorada de la misma.

3 pasos para gestionar nuestras emociones

Estos son los tres pasos que me están funcionando para gestionar mis emociones, antiguos patrones y creencias:

Paso 1. Darse cuenta

Cuando sientes que algo te molesta, párate un momento y observa. Pregúntate: ¿Qué siento aquí y ahora? ¿Cómo está mi cuerpo? ¿Dónde hay tensión y por qué está ahí?

Identifica lo que sientes, reconócelo, ponle nombre. Después, salúdalo. Puedes decir: “Hola, antiguo patrón”; “buenos días, tristeza”; «saludos, mis queridos pensamientos de ‘No valgo para nada’”. Si te apetece, además, puedes sonreírles.

Paso 2. Dar espacio a la emoción

Una vez que nos hemos dado cuenta de la emoción, el siguiente paso es, en lugar de negarla o salir huyendo, quedarnos ahí, para ver qué está pasando. Date permiso de sentir lo que sientes. Acepta lo que estás viviendo, ábrete a la experiencia, legitima lo que sientes.

Paso 3. Reconducir positivamente la emoción

Finalmente, reconduce positivamente la emoción. Relaja tu cuerpo y respira conscientemente.

Revisa tus creencias: identifica las creencias que están detrás de la emoción, cuestiona su validez/utilidad y adopta nuevas creencias potenciadoras.

En definitiva: ser valientes

Si queremos sentirnos con paz interior es importante ser valientes y atrevernos a mirar sin engaños para poder tomar las decisiones que nos lleven en la dirección en la que de verdad queremos que vaya nuestra vida.

Archivado en:Mindfulness, Vida Plena Etiquetado con:atención plena, consciente, darse cuenta, emociones, gestión de emociones, inteligencia emocional, mindfulness, vida plena

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