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Cómo administrar tu dinero en menos de una hora al mes: Guía paso a paso

marzo 2, 2019 Por Inma Torres

Cómo administrar tu dinero¿Te has parado a pensar alguna vez cómo administrar tu dinero de forma inteligente?

[NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR ADRI NERJA]

En muchas ocasiones, por desconocimiento, nos convertimos en gestores del gasto. Es decir, miramos cuánto dinero tenemos para gastar y buscamos maneras para hacerlo. La consecuencia es que al final de mes la cuenta sigue a cero y este comportamiento se convierte en automático y vitalicio, para toda la vida.

Pero es algo normal, porque es raro encontrar formación financiera en la educación formal y todo lo que aprendemos proviene de los hábitos de nuestro entorno. Aunque hoy en día me consta que ya hay educación financiera en los institutos, aunque no para todos los estudiantes, pero vamos por buen camino.

Quiero darte una buena noticia, las finanzas personales son fáciles. Las finanzas son una rama de las matemáticas y aunque a muchas personas les den miedo las mates, te aseguro que solo se necesita saber sumar y restar.

Fácil, ¿no?

Créeme que el componente más determinante es el personal.  A menudo son los hábitos y la inteligencia emocional las que determinan nuestra riqueza, más que el dinero en sí.

Y yo creo que para mejorar cualquier situación todo comienza con la educación. En este caso con educación financiera.

Así que en este post te voy a contar cómo aprender a administrar tu dinero en menos de una hora al mes.

Analiza tu situación financiera

Cómo administrar tu dinero

¿Cuántas veces revisas tus cuentas al mes?

Revisar tus cuentas corrientes para ver que nada raro ha pasado, es decir, que no haya un cobro extraño del que no seas consciente, no es analizar tus finanzas personales. Para saber cómo administrar tu dinero es indispensable conocer tu situación financiera actual.

Hay que dejar a los números que hablen y que muestren cuál es la realidad. Una realidad que nuestra mente distorsiona, pero que no engañan a las matemáticas.

Así que el paso número uno para determinar cómo administrar bien tu dinero consiste en analizar tu situación financiera actual.

Pero no te preocupes que es un análisis sencillo que no te costará mucho tiempo hacer. Quizás la primera vez sea más laborioso porque nunca lo has hecho, pero luego es hacer un seguimiento.

Esto es lo que tienes que revisar:

¿De dónde salen tus ingresos?

Si quieres saber cómo administrar tu dinero, tendrás que saber cómo consigues tu dinero.

Para ello tienes que tener claro cuántas fuentes de ingresos tienes y cuánto dinero te da cada una al mes. Haz un listado donde recojas cada partida de ingresos.

Normalmente solo tenemos una fuente de ingresos principal que proviene de la nómina. Aunque puede que tengas otros ingresos porque tengas dos trabajos, hagas algo en tu tiempo libre, o tu cuenta corriente te dé una pequeña comisión al mes. Sea lo que sea, recógelo y apúntalo, todo suma y hay que tenerlo en cuenta.

Tener claras tus fuentes de ingresos es importante para que puedas determinar de qué modo puedes aumentar los ingresos en cada una de las fuentes. Hazte la siguiente pregunta, ya que te pueden abrir un mundo nuevo: ¿De qué forma puedes aumentar los ingresos que percibes de cada fuente de ingresos?

Apunta todas las ideas, seguro que tienes alguna fácil y rápida de implementar y eso va a generar un efecto positivo en tu economía.

¿A dónde van tus ingresos?

Una vez tengas claros tus ingresos ahora queda determinar cómo administras tu dinero. Tus gastos son hacia dónde van tus ingresos, tu energía.

Entiende que el dinero es energía física y mental, ya que destinas tiempo y otros recursos en conseguir dinero. Entonces, ¿qué haces con esa energía? ¿dónde decides gastarla?

Hacer un análisis de tus gastos diarios es algo esencial para entender cuáles son tus hábitos financieros. Somos lo que hacemos día tras día, nuestros hábitos, e identificar eso te va a mostrar qué es lo que está limitando tu crecimiento.

Así que recoge todos tus gastos y deja claro hacia dónde va cada euro que ganas. Para saber cómo administrar el dinero en el futuro tendrás que saber cómo lo haces hoy en día.

Como tenemos tantos gastos, y puede ser abrumador, recoge los gastos por partidas, así será más sencillo su análisis. Por partidas quiero decir que no te fijes en cada producto que compras en el supermercado, sino que sumes todo y hagas una partida de comida, por ejemplo. Otras partidas son lo que destinas al ocio, a tu vivienda, a tu coche, a tus deudas…

¿Cuáles son tus deudas?

¿Cuántos días trabajas solo para pagar al banco?

Las deudas son la causa principal del estancamiento de muchas personas porque se entra en un bucle en el que para pagar deudas se llegan a pedir nuevas deudas.

Quizás sepas qué deudas tienes, pero tienes que tener claro, además, estas cosas:

  • ¿Cuánto capital te queda por amortizar?
  • ¿Cuánto tiempo?
  • ¿Cuál es el tipo de interés de cada préstamo?
  • ¿Tiene aval el préstamo?
  • ¿Cuáles son las condiciones de amortización anticipada?

Esto es lo que tienes que saber de cada préstamo o crédito que tienes. Esto es tener información real de tu situación, no el hecho de saber que pagas un préstamo de coche, la hipoteca y la tarjeta de crédito por comprar una lavadora. La información es poder.

¿Cuáles son tus activos?

Los activos son aquellos bienes que dejan dinero en bolsillo mes a mes. Lo más común es que tengas, al menos, una cuenta corriente o de ahorros en tu banco. Pero también tienes que tener en cuenta si tienes otros bienes como bienes inmuebles que alquilas y percibes una renta mensual. O tienes un negocio, has escrito un libro, tienes derechos de autor en alguna canción…

Por tanto, recoge cuál es el valor actual de tus activos a día de hoy. Anteriormente ya habrás recogido cuánto dinero te daba cada fuente de ingresos. Aquí se conecta todo, porque los activos generan fuentes de ingresos.

Indicadores básicos

Una vez que has recogido toda la información se pueden analizar unos indicadores básicos. Esto es esencial porque te muestran cómo administrar tu dinero de forma adecuada dependiendo de tu situación.

Te voy a dejar tres indicadores para que puedas obtener una mejor imagen de tu situación financiera.

¿Cuánto ahorras?

Esto es sencillo, ingresos menos gastos, lo que te sobra a final de mes. En realidad, esto no es ahorrar, pero lo llamo así para que se entienda mejor. A lo que te sobra a final de mes se le conoce como flujo de caja mensual o cashflow.

Cómo administrar tu dinero

El cashflow es la base de las finanzas personales, es lo que te permite crear un colchón económico que te dé seguridad financiera, así como invertir dinero.

Tu objetivo tiene que ser en aumentar el cashflow, es decir, que lo que te sobre a final de mes sea cada vez mayor. Si lo miras, lo puedes conseguir reduciendo tus gastos o aumentando tus ingresos.

El secreto está en los ingresos, porque tus gastos los podrás ajustar, pero hasta cierto punto.

¿Cuál es tu seguridad financiera?

Coge el dinero que tienes en tus cuentas corrientes y divídelo por tus gastos. Esto te dice cuántos meses puedes vivir con tu estilo de vida actual sin percibir ingresos.

Eso de vivir al día está bien, la vida es efímera, pero también es verdad que genera sufrimiento y ansiedad. ¿Cómo te sentirías si pudieses cubrir tus gastos durante un año o más? Te aseguro que ya no te va a preocupar tanto la opinión de tu jefe, y que se abre un mundo nuevo en tu vida.

Cuando consigues una cierta seguridad financiera comienzas a realizarte nuevas preguntas y a mirar a otro horizonte en tu vida. Al cubrir tus necesidades básicas, tienes el ánimo y la energía para empezar otras necesidades que te empujan a crecer como persona y como profesional.

Tu preocupación ya deja ser la de ir a trabajar para poder pagar tu casa y la comida, porque ya lo tienes resuelto, en su mayor parte durante un buen periodo de tiempo.

¿Cuáles son tus gastos hormiga?

Los gastos hormiga son peligrosos, porque son pocos y pequeños, pasan desapercibidos, pero hacen un agujero en tu economía. Además, son gastos que si eliminases no pasaría nada porque no son relevantes en tu vida. La mayor parte de estos gastos vienen de hábitos más que de hacer un consumo responsable y consciente.

Para calcular tus gastos hormiga calcula tus gastos actuales y les restas los gastos mínimos que necesitas para vivir. Ahora te queda por decidir qué vas a hacer con esos gastos hormiga. ¿Los vas a eliminar, sustituir por otros más baratos o seguir manteniendo? Al menos, si decides mantenerlos lo haces de forma consciente.

¿Cuál quieres que sea tu situación financiera?

Estamos en el camino de aprender a cómo administrar tu dinero en menos de una hora al mes.

En este punto ya has hecho un análisis de tu situación financiera.  El siguiente paso consiste en que determines tus objetivos financieros. ¿Cómo quieres vivir? Es esencial que tu estilo de vida ideal determine tus objetivos financieros.

Desde este punto puedes definir tus objetivos y hacerlo de una forma SMART.  Estos han de ser específicos, medibles, alcanzables, realizables y acotados en el tiempo. Aquí tienes cómo hacerlo.

Pero el propósito de este post es saber cómo administrar tu dinero en menos de una hora al mes, y te lo cuento ya mismo.

Cómo administrar tu dinero

Te voy a contar lo que hago yo cada mes y me ocupa muy poco tiempo. Entiendo que al principio es un poco abrumador. Realizar un buen análisis inicial requiere tiempo, pero una vez hecho su revisión es rápida, sobre todo si sabes qué indicadores básicos son los que te guían.

También determinar tus objetivos financieros te llevará tiempo, pero no te fijes mucho. Con tu aprendizaje irás ajustando tus hábitos y tus objetivos financieros.

Al final siempre hay una curva de aprendizaje al principio, pero lo que te quiero transmitir es que es corta y que luego administrar tu dinero será como coser y cantar. Además de que lo vas a hacer rápidamente en poco tiempo.

Estos son los tres pasos que tienes que dar:

1.Establece un presupuesto

Realizar un presupuesto te simplifica la gestión del dinero muchísimo. Consiste en decir qué porcentaje de tus ingresos destinas a cada partida de gastos. Del análisis previo sabrás cuántos son tus ingresos y a dónde van tus gastos.

Entonces ya sabes cuáles son tus presupuestos actuales, pero la idea es que tú decidas cómo quieres que sean esos presupuestos.

Una gestión básica es la siguiente:

  • Cubrir gastos y necesidades básicas: 55%
  • Crear tu colchón económico: 10%
  • Invertir: 10%
  • Ocio: 10%
  • Educación: 10%
  • Donaciones: 5%

Esta es una gestión básica, pero cada persona tiene sus circunstancias y sus particularidades, úsalo de ejemplo, pero adáptalo a tu estado. Quizás no puedas hacer esto porque tus gastos básicos suban al 70%, por eso es importante hacer un análisis y establecer tus presupuestos actuales.

Desde este punto de partida puedes decidir cómo quieren que sean tus presupuestos y marcarte objetivos para lograrlos. Al marcarte un presupuesto vas a llevar un mejor control de tu economía y de una forma más simple.

Como ves, solo tienes que llegar a principio de mes y destinar la cantidad de dinero necesaria para cada partida. Esto no es algo estático, porque mes a mes puedes ir ajustando tus presupuestos hasta llegar a tus objetivos.

2. Establece un sistema de cuentas

Ya has hecho el presupuesto, es tu economía, es tu dinero, va todo junto pero mejor que no revuelto. Así que crea un sistema de cuentas para que no se mezclen tus partidas.

Hazlo como mejor te venga, pero lo bueno hoy día es que la banca electrónica te permite hacerlo de forma muy sencilla y gratis.

Estas son las cuentas mínimas para una buena gestión:

  • Una cuenta para los gastos mensuales
  • Una cuenta para tus ahorros, para crear tu cuenta sagrada

Estas son las cuentas mínimas para no mezclar, aunque dependiendo de tus partidas puedes crear más.

 

En el caso de que vivas en pareja, sería ideal que cada uno tuviese una cuenta extra para gestionar su propio dinero extra.

De todos modos, esto no es determinante, puesto que siempre podrás añadir más cuentas con el paso del tiempo.Al principio quizás nada más te centres en crear tu colchón de seguridad, pero conforme aumentes tu inteligencia financiera darás pasos en otras áreas.

Al final, consiste en adaptar tus finanzas a tu situación personal.

3. Evalúa y ajusta

Ya te he comentado algo de esto anteriormente. Cada mes revisa tus objetivos y tus presupuestos. De este modo podrás hacer pequeñas modificaciones conforme cambias tus hábitos y mejoras tu situación financiera.

Ya verás cómo podrás administrar tu dinero en menos de una hora al mes. Se volverá automático. Además, conforme vayas avanzando irás aprendiendo de ti, qué estrategias te funcionan y cuáles no.

El componente más determinante es el personal. Por ello, llevar un buen control y una buena gestión van a aumentar la velocidad para que consigas tus objetivos.

Así es como lo hago yo

Cada final de mes vuelvo a completar mis estados financieros personales. Es decir, cojo toda la información del análisis inicial: ingresos, gastos, activos y pasivos. Pero como ya tengo una buena gestión de presupuestos, gestionar mis gastos se vuelve muy sencillo, porque no tengo que ir al detalle.Ir al  detalle de tus gastos se hace al principio para identificar los gastos hormiga y poder cambiar tus hábitos.

Una vez que he hecho el análisis, reestructuro mis presupuestos. Siempre ocurren cosas que provocan que se tengan que reajustar. Por ejemplo, a mí se me acabó un préstamo que tenía para una ortodoncia. Entonces tuve que decidir qué hacía con ese dinero, dónde lo destinaba. Lo que hice fue revisar mis objetivos y aumentar la partida de ahorros del 10 al 20%, y crear una partida de inversión. Con el tiempo, también aumenté un poquito lo que destinaba al ocio.

Esto es algo que va evolucionando y voy cambiando la estructura de mis presupuestos. Pero siempre con una estrategia detrás.

Una vez que tengo los presupuestos claros, lo que hago es hacer traspasos entre mis cuentas. De este modo lo tengo todo separado y nada se mezcla. Cada cuenta paga sus gastos y tiene su objetivo.

Sé de dónde viene mi dinero y a dónde se va.

Controlo mi energía.

Quizás esto te pueda parecer pesado, pero consigues una claridad y una tranquilidad inmensas. Dejas de preocuparte si te gastas mucho o poco dinero al mes en salir o en ir a cenar o en comprarte ropa.

Ahora tienes un presupuesto para eso y te gastas el dinero feliz, porque ese dinero es para ello. Además, te aseguras que ahorras de manera sistemática, no de manera errática con lo que te sobra al final de mes, donde muchos meses no sobra.

Como conclusión

Verás que al principio hay que hacer un trabajo más exhaustivo, pero al final es algo rápido y que no te quita tiempo apenas.

Te he mostrado cómo administrar tu dinero, pero tu método y tus estrategias las irás descubriendo con el tiempo.

Las finanzas personales son propias de cada uno y, aunque hay estrategias generales, eres tú quién irás encontrando tus respuestas. Esto se debe al componente personal en las finanzas, si solo fuesen matemáticas sería más sencillo. Sin embargo, lidiar con emociones, hábitos y barreras mentales es lo complicado.

Estos son los puntos clave que hemos visto en el post:

  • Hacer un análisis de tus finanzas es lo básico para comenzar a reinventar tu economía.
  • Establece presupuestos para hacer tus finanzas minimalistas, ya que pasas de tener muchos números a solo cuatro o cinco partidas.
  • Crea un buen sistema de cuentas para no mezclar y hacerlo todo más sencillo, de ese modo podrás tener un mejor control de cada partida.
  • Aprende de cada evaluación y ajusta tus finanzas, la gestión de tu dinero, todo es aprendizaje.
  • Lo más importante es el aspecto personal, así que invierte en educación financiera y trabaja en tu crecimiento y desarrollo personal.

Me gustaría que me dijeses en los comentarios ¿qué es lo que más te ha causado impacto del post?

Espero que hayas tenido una imagen clara de cómo administrar tu dinero de una forma sencilla y práctica.

Cómo administrar tu dinero

Adri Nerja es economista y apasionado de las finanzas personales. Puedes encontrarlo en adrinerja.com. Autor del libro Libertad Personal y Financiera y del podcast Lidera tus Finanzas.

Mi propósito es que aprendas a gestionar tu dinero para llegar con soltura a fin de mes y te olvides de vivir para pagar deudas de una manera fácil y práctica. Empieza descargándote la plantilla que te regalo para analizar tus estados financieros.

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5 Ventajas de ir en bici al trabajo

febrero 9, 2014 Por Inma Torres

Hace un mes que decidí ir en bici al trabajo y estoy muy contenta de mi decisión. La verdad es que, si me lo dicen hace un año, digo que es imposible. Sin embargo ahora me siento muy bien al hacerlo y me costaría volver a lo anterior.

Yo vivo en un pequeño pueblo a las afueras de Granada, y trabajo en pleno centro de Granada. Hasta ahora, cogía mi coche en plena hora punta, y me iba hacia el trabajo convenciéndome cada día que estar en un atasco no es tan malo. A pesar de que estoy a doce kilómetros de mi trabajo, tenía que salir de casa una hora antes, ya que no se trataba sólo del atasco, sino también de la odisea de la búsqueda de aparcamiento.

Ya harta de esta situación, primero pensé en ir en autobús. Pero mi pueblo está bastante mal comunicado con la capital en este sentido, y los escasos autobuses que hay me dejaban en la otra punta de la ciudad, lo cual me suponía una vez allí hacer un transbordo y una pequeña parte andando, que no está mal, pero no me compensaba llegar a casa dos horas después de haber salido del trabajo.

Excusas para no ir en bici al trabajo

Siempre me he puesto miles de excusas para no ir en bici al trabajo. Por ejemplo:

  • Vivo muy lejos. Doce kilómetros en bici puede ser mucho si no estás acostumbrada. Lo que he hecho para solucionar esto es ir en bici hasta un pueblo cercano, que tardo solamente quince minutos, y allí tomar un autobús que me deja cerca del trabajo. Así combino bicicleta, autobús y caminar, con todas las ventajas que esto conlleva.
  • Exige mucho esfuerzo físico. Esto también lo he solucionado al no ir directamente a la ciudad, si no yendo hasta este pueblo vecino. De todas formas mi idea es hacer el recorrido completo hasta el trabajo en bici, cuando ya tenga mejor forma física. Empezar con pequeños trayectos ayuda a no desanimarse.
  • Puede llover. Estuve investigando y, por mi zona, sólo llueve una media de 25 días laborables al año. Esos días cojo el autobús de mi pueblo con el transbordo que mencioné antes. El resto de días, a disfrutar de la bici. De todas formas podría equiparme de chubasquero y pantalones anti lluvia. Con el equipo adecuado, ¿quién dijo miedo?
  • Hará mucho frío en invierno y calor en verano. Esto es fácil también: voy muy abrigada en invierno, con gorro, guantes, un buen abrigo y protección en el cuello y la cara. El verano aún no lo he probado, pero supongo que lo importante es llevar ropa fresca y transpirable, y llevar en la mochila desodorante, toallitas y alguna camiseta de recambio. Además, si voy a un ritmo moderado, no tengo por que sudar en exceso.
  • Me robarán la bici. Esta excusa no sólo me la ponía yo, sino que amigos y familiares me lo decían sin parar. Compré un buen candado, de esos que sólo se pueden romper con una radial. Además, nunca dejo en el mismo sitio mi bicicleta, la voy cambiando de lugar. Por el momento aún no he tenido ningún percance. De todas maneras, si me robasen una bici al mes, aún así gastaría menos que lo que gastaba cuando iba al trabajo en coche.
  • Es peligroso. Es cuestión de seguir las normas, ser altamente visible y llevar la protección adecuada. También es importante elegir el mejor recorrido, por dónde haya poco tráfico. Se puede ir por carril bici, peatonales o parques. Aún así le tengo un poco de miedo a meterme en plena ciudad, pero poco a poco superaré ese miedo.
  • Tengo niños. En mi caso eso no es excusa, puesto que mi pareja se encarga de llevar los niños al colegio. Pero si en tu caso no es posible, siempre puedes hacer que los niños vayan también en bicicleta. Y si son pequeños, puedes llevarlos en unos carritos que se enganchan en la bicicleta. Unos amigos míos lo tienen y les va genial. Siempre he pensado que predicar con el ejemplo es la mejor manera de educar.

5 Ventajas de ir en bici al trabajo

Todas estos inconvenientes que yo misma me ponía se han compensado con diferencia con multitud de ventajas que tiene ir en bici al trabajo. Las cinco más destacables son:

  1. Hago ejercicio. Esta es una buena forma de convertir el hacer ejercicio en un hábito. Una compañera de trabajo, que va siempre en bici, me contaba el otro día que cada vez se resfría menos. Y es que está demostrado que el ejercicio físico mejora tus defensas y te hace sentir más saludable y enérgica.
  2. Gasto menos. El ahorro económico es considerable. Dejar el coche en casa supone un ahorro muy importante en combustible, así como también en mantenimiento, puesto que alargo el tiempo en revisiones, cambios de aceite, de neumáticos, averías… Además mi bicicleta es de gama media-baja, así que no me costó demasiado. Merece la pena con creces.
  3. Contamino menos. La bicicleta es un modo de transporte sostenible. Sus emisiones de CO2 son nulas, y además es silencioso. Nada comparable a ir en coche sola y estar durante una hora en un atasco.
  4. Estoy de mejor humor. A la ida, cambio los atascos, pitidos de coches, semáforos que se ponen e rojo y la lucha por el hueco donde aparcar por un silencioso y tranquilo paseo por mitad del campo. La energía y el humor que tengo al llegar al trabajo no es comparable a cuando iba en coche. La vuelta me ayuda a desconectar del trabajo. A veces, cuando salgo con algún problema del trabajo, cada pedalada hace que ese inconveniente se vaya poco a poco disolviendo, y que al llegar a casa ya ni me acuerde de él.
  5. Estoy en contacto con la naturaleza. En mi caso, cuando voy en bicicleta de mi pueblo al pueblo vecino, el recorrido es atravesando la vega granadina. Disfrutar de los olores del campo, del rumor de las hojas de los árboles, el crugir de la escarcha al pasar con la bici, el ver amanecer día a día... todo eso, no tiene precio, es impagable.

Así que me encanta mi nueva forma de ir la trabajo. Estoy feliz de haber dado el paso y de desplazarme acorde a mis valores y principios. Y eso que parecía difícil, pero… ¡lo conseguí!

Foto: Iassakka/Flickr

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8 Consejos para unas rebajas minimalistas

enero 13, 2014 Por Inma Torres

Ya ha empezado la temporada de rebajas y muchas conversaciones en la calle versan sobre éstas. La mayoría de las personas dan por hecho que vas a ir de rebajas, como si no hubiese elección. Pero no es obligatorio ir de rebajas, es una opción de consumo como otra cualquiera.

Llevo mucho tiempo sin ir de compras. Sin embargo, el participar en el Proyecto 333 me ha hecho reflexionar sobre mi armario y he llegado a dos conclusiones: la primera es que no tengo ropa que me super-encanta, puesto que casi toda la ropa no me la he comprado yo, sino que me la han regalado. La segunda es que, si quiero vivir con menos ropa, ésta debe ser de calidad. Así que, seguramente, muy a mi pesar, este año me dé una vuelta por las rebajas.

Tengo claro cómo van a ser para mí las rebajas. Llevar una vida minimalista tampoco significa que no aproveches la oportunidad que ofrecen las rebajas de comprar algo que te hace falta o necesitas renovar. Pero sí es importante reflexionar sobre tus compras sin dejarte llevar por el consumismo compulsivo.

Aquí os dejo unas pautas a seguir para tener unas rebajas minimalistas:

1. Ir de rebajas no es una obligación.

Si realmente estás satisfecho con las prendas que tienes en tu armario y puedes pasar sin comprar nada, no es necesario que vayas de compras. Aprovecha ese tiempo para hacer algo que te guste, como dar un paseo por el campo o visitar la playa en invierno. Te aseguro que saldrás ganando.

2. Ir de rebajas no es tan urgente.

Nunca logré entender toda esa gente que espera impaciente la apertura de puertas de los grandes almacenes el primer día de rebajas. Yo estoy segura que las tiendas no cerrarán después del periodo de rebajas, que habrá ropa que comprar en febrero, que no se acabará para siempre tu talla. Además, ten por seguro, los precios no subirán hasta el infinito, seguro que encuentras alguna oferta en otro mes cualquiera. Nos lo hacen creer, pero no es así.

3. Antes de ir de rebajas, estudia tu armario.

Hazte estas preguntas: ¿Qué necesitas renovar? ¿Necesitas alguna prenda nueva, o ya tienes lo esencial? Escribe una lista con las prendas que necesitas, indicando cómo tienen que ser: los colores para que combine con lo que ya tienes, la talla, la forma… No te dejes ni un solo detalle sin apuntar.

4. Piensa dónde vas a ir.

No se trata de hacer una ruta por todas las tiendas de tu ciudad. Estudia tu lista y piensa en qué tiendas puedes encontrar lo que buscas. Limítate a ir a esas tiendas. Ni una más.

5. Controla las tallas para la ropa de tus hijos.

Si también vas de rebajas a comprarle ropa a tus hijos, haz otra lista para su ropa, con todos los detalles anteriores. Pero en este caso tienes que tener en cuenta también qué ropa ya no le vendrá la  temporada del año que viene, y qué ropa sí podrás aprovechar. Calcula muy bien la talla, porque si no puedes encontrarte con que esa prenda de invierno sólo le va bien a tu hijo en verano.

6. Lleva el dinero justo.

Piensa en dinero que estarías dispuesto a gastarte en cada una de las prendas de tu lista, y lleva ese dinero en efectivo. Deja las tarjetas en casa. Recuerda, sobretodo, que no estás obligado a gastarte todo ese presupuesto. Si te sobra, guárdatelo para algo que te llene, como hacerle un regalo a una amiga o darte un masaje.

7. Cíñete a tu lista.

Cuando estés en las tiendas, seguro que encontrarás una blusa preciosa que te encanta, pero si no está en tu lista, es que no la necesitas. A mí me encanta la idea que tiene Valentina Thörner sobre ir de compras, como si fuera ir a un museo. Aprecia las cosas bonitas, pero no tienes porque comprarlas.

8. Compra con ética.

Estar de rebajas no es excusa para no preguntarte: ¿quién ha fabricado esta prenda? ¿Su precio es justo? ¿Cómo tratan a sus trabajadores? ¿De dónde vienen los materiales? ¿Qué impacto medioambiental va a tener tu compra? No olvides tus valores sólo por comprar barato.

Espero que te hayan servido estos consejos. Iré de rebajas, pero no olvidaré la premisa principal del minimalismo: la reducción a lo esencial para poder resaltar lo que es verdaderamente importante y evitar la distracción por adornos innecesarios. Reducir todo lo superfluo, tanto lo material como lo inmaterial, me ayudará a tener una vida más plena, y a disfrutar de la vida.

Foto: ponamen / Flickr

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