Inma Torres

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Hygge: la receta danesa para encontrar la felicidad en las pequeñas cosas

noviembre 13, 2018 Por Inma Torres

  HYGGE RECETA FELICIDADNOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR JEZABEL HANDEL.

El hygge (se pronuncia «jiuga”) es la palabra que refleja la filosofía de vida utilizada por los daneses para cuidarse de sí mismos, encontrar la armonía y apreciar las pequeñas cosas. En resumen, es considerada la receta de la felicidad.

Apareció escrita por primera vez a comienzos del siglo XIX y su origen se remonta a un término noruego que significa «bienestar».

Lo que más se destaca del hygge es su rol trascendental en la vida danesa, pues además de que la palabra se pronuncia muy seguido, posee un vocabulario específico de términos que se desprenden de ella. ¡Debe ser por esta razón que los daneses se han convertido en la sociedad más feliz del mundo!

Sin embargo, cabe destacar que el hygge no tiene una traducción exacta a otros idiomas, pero en español, suele traducirse como “el arte de crear una atmósfera acogedora, de bienestar y libre de cosas estresantes, que nos hace sentirnos abiertos, relajados y vivos al mismo tiempo.” Un dato extra… se relaciona mucho con la palabra inglesa “cozy”.

Para ponerlo más claro, podemos decir que el hygge está asociado a la suavidad, ausencia de lo perturbador y creación de un espacio que invite al descanso, así como al relax y disfrute. Para ser más específica, consiste en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, en la tranquilidad del hogar y en la naturaleza, disfrutando de los procesos y alejándonos de todo el estrés o velocidad a la hora de llevar algo adelante.

¡Y un dato no menor es que puede practicarse tanto de forma solitaria como en compañía!

Elementos que no pueden faltarte para practicar el hygge en tu hogar

El hygge trae consigo algunos elementos indispensables que no pueden faltar para crear la atmósfera ideal. No hace falta que elijas todos, pero sí los que más se adecuen a ti:

  • Bebidas calientes o un rico vino.
  • Una chimenea u hogar.
  • Iluminación tenue.
  • Colores cálidos en la decoración (crudo, beige, blanco, tierra).
  • Elementos naturales (plantas, madera, piña, ramitas).
  • Ropa cómoda, informal.
  • Un buen chocolate.
  • Mantas, cojines.
  • Juegos de mesa, un libro o tu película preferida.

¡Muy bien! Ahora que ya conoces los elementos claves de esta receta danesa, quiero compartirte algunas ideas para que puedas ponerlo en ejercicio en tu vida diaria.

7 ideas hygge que transformarán tu día a día

 

1 Crea un hogar que te invite al descanso

Debido a que en Dinamarca los inviernos son muy largos, la sede del hygge son los hogares (aunque también se practica al aire libre). Por ello, los daneses procuran que su casa sea cálida e inspiradora.

Para crear tu hogar con este estilo escandinavo, puedes tomar los tips descritos más arriba a fin de consolidar un hogar reconfortante y cálido. La idea es que tu casa te invite a momentos de gratitud y confort, en lugar de estrés.

Por último, procura tener tu hyggekrog, ese rincón o lugar especial de tu casa donde disfrutas de tener tu momento a solas, respirar, meditar, leer un libro o simplemente contemplar el momento.

2 Regálate un día para no hacer nada más que cuidar de ti

Los daneses priorizan su bienestar, por eso no se castigan por tener días sin planes. Por el contrario, buscan un balance entre las diferentes áreas de su vida, y tener momentos para no hacer nada, no es un castigo, ¡sino todo lo contrario!

Entrena tu mente para obsequiarte algunos días del mes o un determinado momento del día (la mañana o la tarde) dedicado a enfocarte en ti y en lo que te hace bien. Prepara un baño de inmersión, pide una cita para masajes, duerme hasta que tu cuerpo lo pida, quédate recostado o haz lo que tu espíritu precise.

El hygge no castiga el “no hacer nada”, sino que justamente te enseña a que es un paso súper necesario para poder afrontar tus responsabilidades y compromisos de forma positiva.

3 Regresa a lo vintage

Como explicaba al comienzo, esta receta danesa prioriza todo lo relacionado a la lentitud y tranquilidad, excluyendo así lo relacionado al consumo excesivo, la inmediatez o el exceso tecnológico.

En un plan hygge, puedes dedicarte una tarde o noche (junto a un vino o chocolate caliente) para rememorar anécdotas viendo tus álbumes de fotos impresos (cuanto más antiguos, más hygge), organizar una tarde o noche familiar con juegos de mesa, tomarte un café en la taza de porcelana que pertenecía a tu abuela o preparar comidas tradicionales.

¡Ábrete a la posibilidad de reconectarte con aquellas cosas del pasado que hoy te hacen sentirte con más vitalidad que nunca!

4 Fomenta la comunidad

Preparar una comida con amigos es uno de los planes que más pega con la receta danesa de la felicidad.

En el hygge, todos ayudan, colaboran y cocinan. La idea es compartir y disfrutar en grupo, mientras se establecen conversaciones agradables y amenas. Por ese motivo, quedan afueras temas estresantes y controversiales (como la política) o la búsqueda de atención.

¡Adiós a los monólogos o al egocentrismo!

5 “No tenemos wi fi, hablen entre ustedes”

Seguro que te habrás topado con esta frase en algún bar o restaurante, y esta filosofía escandinava la tiene como una de sus premisas.

Ya sea que te reúnes con amigos, que te preparas una noche con tu pareja o en familia, el hygge te propone dejar el teléfono móvil para enfocarte al 100% en tu momento presente.

La clave es disfrutar cada instante.

6 Conecta con la naturaleza

El hygge no solo tiene lugar en los hogares, sino también al aire libre. Y es que justamente, programar momentos en la naturaleza no es algo que quede fuera del estilo de vida nórdico. ¡De hecho, ocurre lo opuesto!

Dar un paseo en el bosque o en la playa, zambullirte en el mar, caminar en un parque, contemplar las estrellas, dormir en una tienda o meditar al aire libre, es un plan muy hyggeligt (adjetivo de hygge).

Encontrar estos momentos de reconexión, relajación y de suavidad con el momento presente, son sin duda, fundamentales para el hygge.

Beneficios de aplicar el hygge a tu vida

  • Mejoras en la salud.
  • Equilibrio entre trabajo, desarrollo personal y familia.
  • Ahorro financiero (no busca consumir, sino disfrutar de las cosas simples y de poco valor económico). “Lo mejor del hygge es gratis”, dice Meik Wiking, autor de “ La felicidad en las pequeñas cosas”
  • Comodidad y confort.
  • Gratitud, abundancia.

Como podrás ver, el minimalismo y el hygge son dos estilos de vida que se conectan muchísimo. De modo que si unificas las herramientas que ambos te aportan, obtendrás cambios notorios en tu vida.

Pero recuerda: lo importante es la acción. Es decir, no quedarse en las ideas o en el conocimiento, ¡sino ponerlos en práctica!

Biografía: Jezabel Handel es Lic. En Relaciones Públicas, profesora de yoga y coach en formación. Motivada por el deseo de ayudar a las personas a construir una vida simple y genuina, creó www.nativaminimal.com, un espacio para encontrar el camino de regreso a cada un@.

Archivado en:Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena Etiquetado con:bienestar, chimenea, costumbres, danesa, descansar, dinamarca, en casa, felicidad, hygge

10 pasos para tener buen humor cada día

marzo 29, 2017 Por Inma Torres

 NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR EDITH GÓMEZ, DE GANANCI.COM

BUEN HUMOR

 

Aunque parezca algo sin importancia, en realidad no lo es, mantener el buen humor es necesario y constituye una práctica vital para nuestra existencia. Muchas veces afrontamos muchos problemas, y aunque nos quieran meter en la mente que todo es fácil, la verdad es que no es así. Sin embargo, el fracaso muchas veces nos ayuda a llegar al éxito, y alimentar la negatividad sólo provocará estados de infelicidad y problemas de salud.

Justamente, debido a todo lo malo que está en nuestro entorno es que debemos encontrar y disfrutar de las pequeñas porciones de felicidad que más podamos, y lograremos llegar a vivir una vida plena.

No se trata de cerrar los ojos a la realidad, ni vivir ciegamente en una burbuja lejos de todo, pero sí de hacer el esfuerzo por adoptar pequeños hábitos que provoquen efectos positivos en nuestro cuerpo y cerebro, para lograr sentirnos mejor.

A continuación te mostramos diez sugerencias para que empieces a cambiar la tonalidad de tus días, desde el mismo momento que sales de la cama.

10 pasos para tener buen humor cada día

  1. Lo primero de todo: ¡no remolonear en la cama! Levántate, y olvídate de posponer la alarma, pues esto sólo te hará dormir de nuevo, y continuar despertando 5 y 10 minutos después con la misma alarma, lo cual contribuirá a tu mal humor. Luego, terminarás por hacer todo de prisa, saldrás corriendo de la casa por haberte quedado haciendo nada en la cama. Finalmente te darás cuenta que esos minutos que trataste de sacarle al despertador en realidad no forman parte de un descanso productivo.
  2. Bebe agua. Hidratarse por la mañana es importante, recuerda tomar un vaso de agua en ayunas, cada mañana, y verás lo bien que responde tu organismo. Pues, una de las razones por las cuales nos sentimos fatigados al levantarnos es por la deshidratación que ocurre en el cuerpo, después de muchas horas seguidas sin ingerir líquidos. Este pequeño vaso de agua te ayudará a sentirte más despierto, y te ayudará también a aliviar los ligeros dolores de cabeza que experimentamos algunas veces al despertar. Si no toleras el agua sola, a determinadas horas, le puedes añadir gotitas de limón para añadirle un toque de sabor.
  3. Empieza haciendo algo que te gusta. Nada mejor que comenzar el día con algo que te gusta, bien sea leer el periódico, pasear a tu perro o regar las plantas. Iniciar el día haciendo algo que te encanta te ayudará a tener un estado mental positivo, y afrontar el día con mejor humor. Aunque no lo creas, una de las mejores cosas que podrías hacer es tener sexo matutino, ya que esto incentiva la producción de endorfinas, te llena de energía y te libera del estrés.
  4. Deja entrar a la luz del sol. Si despiertas cuando ya ha salido el sol, abre las cortinas de tu cuarto y deja que la luz natural invada el ambiente. Desayuna también en una habitación donde penetre la luz natural, si te es posible puedes salir un momento al balcón. La luz del sol tiene efectos positivos ya que nos ayuda a mejorar el humor y a despertar. Es aconsejable que no duermas en habitaciones totalmente oscuras, ni bajes del todo la persiana, sino que aproveches la luz natural para despertarte poco a poco.
  5. ¡Desayuna bien! El desayuno es la comida más importante del día, así que regálate uno muy delicioso y saludable que te ayude a sentirte mejor desde la primera hora. Si sumamos a ello el placer que resulta de sentarse a comer, aprovecha este momento del día para hacerlo y que mejore tu buen humor. Incluye en tu desayuno alimentos que te proporcionen energía, tal como las frutas, la avena o los huevos, y evita los alimentos procesados o con azúcar.
  6. Haz un poco de ejercicio. Ejercitarte durante la mañana tienen muchos beneficios, ya que te ayuda a acelerar el metabolismo, quemando calorías por el resto del día, y también te provee de energía y reduce el estrés. Piensa lo beneficioso que resulta entrenar por la mañana, pues después del trabajo sólo querrás ir a casa y relajarte.
  7. ¡Baila, baila, baila! La música posee un efecto estimulante en el cerebro como casi ninguna otra cosa. Cuando escuchamos canciones que nos gustan, éstas nos activan y nos hacen estar de buen humor, así que aprovecha este beneficio de la música. Selecciona canciones con ritmo y que sean optimistas y empieza tu día bailando.
  8. Arréglate. Esta es una buena forma de regalarte un momento y darte un cariño a ti mismo. No lo hagas pensando en que los demás te verán guapo, sino hazlo sólo por sentirte a gusto contigo mismo. Esto no es egoísta ni frívolo, sino de un momento especial que te dedicas, así que preocúpate por tu imagen. Entre los primeros síntomas de la depresión está el hecho de que la persona deja de preocuparse por su aspecto. No se trata de maquillarte todos los días, si esto no te gusta, pero dúchate, regálate un momento para colocarte una crema hidratante en el cuerpo, cuida tu cabello, entre otras. Se trata de dedicarte un poco de tiempo en las mañanas para que cuides tu aspecto y te veas guapo. Salir de la casa con esa sensación te ayudará a sentirte con buen humor el resto del día.
  9. No vayas con prisas. Sal con tiempo de tu casa para que tengas espacio de llegar al trabajo a tiempo, sin necesidad que ningún incidente pueda retrasarte y estresarte. Ir con prisa nos hace propensos a tener pequeños accidentes, tal como tropezar con algo u olvidar cosas importantes en casa, y esto es algo que sin duda puede arruinar el resto del día. Si vas andando o en coche, tómate unos minutos para tomar un café en un sitio especial, procura no procrastinar, y podrás hacer las cosas con tiempo, y de forma tranquila.
  10. Dale a las cosas la importancia que se merecen a través del lenguaje. Algunas cosas, como perder el autobús u olvidar el cargador en casa, tendemos a manejarlo como situaciones extremas, especialmente a través del lenguaje o expresiones que utilizamos para narrarlas, así que aprende a relativizar, también con tu lenguaje.

Como ves, tener buen humor cuando te levantas influirá en cómo va a ir encaminado tu día. Si te despiertas pensando en positivo y aplicando todos estos consejos, te aseguro que serás más feliz y productivo. Pero no solo está en juego tu felicidad, sino también la de aquellos que se relacionan contigo. ¿Qué dices entonces, merece la pena o no intentar seguir estos hábitos?

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15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

octubre 26, 2016 Por Inma Torres

lecciones de vida en el Camino de Santiago

Y allí estaba yo, pasando el caserío de Munioetazar, en pleno corazón de Euskadi, cuando mi rodilla dijo “hasta aquí he llegado”. Aún me quedaban 10 km para llegar al albergue, los que hice pasito a pasito, a la velocidad de un abuelo con andador. Y cuando llegué, con un dolor tremendo, me dije que ya llevaba unas cuantas lecciones de vida aprendidas en el Camino de Santiago, y las que me faltaban por aprender.

Hoy quiero hablarte de eso. De cómo el Camino de Santiago puede ayudarte a encontrar tu propio camino igual que a mí me ayudó a encontrar el mío.

Caminar es, hasta el momento, la mejor forma que he encontrado para mantenerme conectada conmigo misma; ideal para aquellos momentos en los que sientes que no avanzas y necesitas respuestas.

No eres consciente del impacto positivo que caminar puede tener en tu vida hasta que das el primer paso y empiezas a acumular kilómetros en tus piernas. Hasta que te pones en acción, sales de tu zona de confort, y te abres al mundo con la única intención de absorber cada una de las enseñanzas que éste tiene preparadas para ti.

Echarme la mochila al hombro ha sido clave para redirigir mi rumbo y encontrarme a mí misma en mi propio camino. Y para animarte a que tú también salgas de casa si sientes que necesitas un reset, hoy quiero compartir contigo 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago, y que pueden ayudarte también a ti.

¿Por qué el Camino de Santiago?

 Habrás podido deducir en varios de mis posts que me gusta la naturaleza y salir a andar por ella. Soy aficionada al senderismo y al monte, y siempre que puedo me escapo a hacer una ruta o a culminar una cima.

 subida al mulhacen
Subida al pico del Mulhacén

Hacer el Camino de Santiago era uno de esos “algún día” que tenía yo en mi lista de “no me quiero morir sin antes…” (te recomiendo que te hagas tu propia lista, es maravilloso ir tachando puntos de ahí).

 Un día, contándole a mi amiga Cristina que me gustaría pasar más tiempo con mi hermano, me propuso que hiciese con él el Camino de Santiago. Me pareció una idea genial, y al poco tiempo ya estábamos mi hermano, mi hermana, mi pareja y yo haciendo planes de fechas para ir.

Conforme se iba acercando la fecha, mis hermanos me anunciaron que ellos finalmente no podrían acompañarme. Pero yo ya estaba tan entusiasmada, que en ningún momento pensé en no ir, a pesar que el objetivo inicial ya no tenía sentido.

 Estuve viendo los distintos caminos y escogí el Camino del Norte o de la Costa. Había leído que era el más fresquito y menos concurrido, y las etapas son más de montaña y verde, que es lo que a mí me gusta.

 No sé exactamente qué es lo que buscaba yo al ir al Camino de Santiago, pero mi intuición me decía que algunas lecciones de vida me iba a traer de allí, y ya sabes que la intuición nunca se equivoca.

 15 lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago

Lección 1:Simplifica tu vida

 En el Camino de Santiago, todo lo que necesitas tienes que llevarlo en tu mochila y cargarlo durante la caminata. Por eso cada gramo cuenta, y es esencial pensar bien qué es importante y qué no, simplificar todo lo posible. Todo el tiempo que estuve allí viví con muy poquitas cosas, y créeme que apenas eché de menos nada material.

 En el tiempo que llevo siendo minimalista he aprendido que no necesitamos tanto para vivir. Solemos estar muy apegados a lo material, creando necesidades que no son tales. Mi recomendación es que vacíes tu mochila de la vida: de cosas, de compromisos, de culpas, de expectativas… Simplificarás tu vida, y dejarás espacio para nuevas experiencias y para lo que realmente importa.

Lección 2: Todo no se puede planificar

 Yo suelo ser muy planificadora y organizada, y eso me da seguridad y confianza. Cualquier viaje lo llevo preestructurado al dedillo, con hoja de ruta muy detallada. En este viaje pensé en planificar menos y dejarme llevar, pero aún así llevaba mapa de cada uno de los días, de dónde íbamos a dormir y en qué momentos íbamos a parar a comer, etc.

 Pero la realidad fue bien distinta: parábamos a comer cuando teníamos hambre o estábamos cansados, dormíamos en el albergue que le quedaran plazas al llegar, y surgieron ciertos imprevistos, como el caso de mi rodilla, que nos hicieron cambiar los planes sobre la marcha.

 Cada vez más estoy aprendiendo que los imprevistos surgen siempre, y que no es un problema que mi día no salga según lo planificado. Últimamente me dejo tiempo sin planificar y estoy aprendiendo a disfrutar de la incertidumbre y de la libertad de ésta. No saber lo que te va a ocurrir hace la vida más interesante, en cierta medida. Aunque aquí aún me queda trabajo por hacer.

Lección 3: Ante un problema, solución

 Antes de ir al Camino de Santiago yo tenía una idea hecha en mi cabeza de cómo iba a ser: convivencia, caminar cada día aproximadamente 30 kilómetros, superación, una etapa por día… Pero la luxación de mi rodilla no estaba en esos planes.

 Igual no te va a gustar esto que te voy a decir, pero es una realidad: la vida está llena de problemas. La actitud que tengamos ante ellos es lo que nos va a hacer más o menos felices.

 Yo siempre digo que la vida es como el juego del Mario Bros (sí, tengo ya unos añitos): una serie de pantallas que pasar, con muchos obstáculos, algunos más difíciles que otros. No me imagino a Mario llorando por las esquinas lamentándose de ese gran muro que tiene que saltar y que no hay manera. Nada de eso, lo intentará y lo intentará hasta conseguirlo, con una sonrisa en la cara.

 Lamentarnos por nuestros problemas no los van a solucionar. Echarle la culpa a otros tampoco. En la vida he aprendido a ser proactiva, y ante un problema, preguntarme: “¿Qué puedo hacer yo con esto?” y en el caso de que pueda hacer algo, actuar.

  Lección 4: Lo importante es el camino, no la meta

 Cuando fui al Camino de Santiago tenía claro que no me iba a obsesionar con el destino de cada etapa. Quería ir a mi ritmo, disfrutando de los maravillosos paisajes de Euskadi, teniendo interesantísimas conversaciones trascendentales con el resto de peregrinos que acababa de conocer.

 Sin embargo me doy cuenta que en mi vida no siempre actúo así. A veces me marco un objetivo y creo que hasta que no consiga tal o cual no voy a estar bien, cuando el camino hacia ese objetivo es lo que realmente importa, lo que debería disfrutar.

 El llegar a la meta es sólo un instante, pero el recorrido para conseguirla tiene más peso temporal en nuestra vida y es el que nos va a regalar experiencias, aprendizajes y disfrute.

Lección 5: No pasa nada si no lo consigues

 Cuando mi rodilla dejó de funcionar, me sentí frustrada, con rabia de no poder avanzar, impotente de no poder hacer lo que había ido a hacer. Al rato me di cuenta que no pasaba nada si no conseguía hacer esa etapa, que en ese momento lo importante era recuperarme, y que el plan B tampoco estaba nada mal.

 ¿Cuántas veces te ha pasado que te frustras cuando no consigues lo que te habías propuesto o cuando cometes un error? A mí muchas. Pero ya estoy aprendiendo a, cuando cometo un error, o cuando algo no sale según lo previsto, decirme estas dos frases:

  1. No pasa nada
  2. ¿Qué he aprendido yo de esto?

 No hay error, solo aprendizaje. Es un cambio de ruta, nada más, y quizás nos lleve por un camino mejor del que nos habíamos propuesto. Quizás sea una nueva oportunidad, no la dejemos escapar.

  Lección 6: Vive en el presente

 En el Camino no había nada en qué pensar salvo en levantarte por la mañana, salir a hacer la ruta del día, terminarla, asearse y descansar. Me pareció un gran ejercicio de Mindfulness, de estar presente en ese momento, sin pensar en el futuro ni en el pasado.

 En la vida real es más difícil. Tendemos a pensar en todos aquellos problemas que están ahí en nuestra cabeza, en planificar ese futuro incierto y en temer aquello que aún no ha ocurrido salvo en nuestra cabeza.

 Vivimos en piloto automático, y la vida nos lleva en lugar de llevarla nosotros. Algo que me está haciendo disfrutar más de mi día a día es estar presente, mantener un estado de consciencia en todo lo que hago, vivir en el aquí y el ahora.

 Así que mi propuesta es que vivas tu vida atentamente, enfocándote en esta etapa ahora, y mañana en la siguiente. El día de hoy no es la preparación para el mañana. El día de hoy es el evento principal. Disfruta de ello.

Lección 7: Sé una hormiguita

 El Camino no era fácil: mucha gente abandonaba por su dureza. Otros llegaban tarde al albergue y ya no había plazas, y se quedaba sin un sitio para dormir. Otros preferían quedarse a tomarse unos vinos en lugar de seguir andando o levantarse tarde y luego ir corriendo para llegar al siguiente albergue.

 Sin embargo estábamos un grupo que madrugábamos, echábamos a andar a un ritmo ni muy rápido ni muy lento, parábamos cuando nuestro cuerpo nos avisaba, pero sin extender las paradas, y llegábamos al albergue a tiempo para conseguir cama.

 Tengo la absoluta certeza de que en la vida podemos conseguir todo lo que nos propongamos en constancia y disciplina. Y lo sé porque lo he vivido. Poquito a poco, pasito a pasito, pero con tesón, llegaremos a donde nos propongamos.  Siempre hacia adelante, nunca hacia atrás.  Eso sí: disfrutando de cada paso, y dándonos permiso a descansar cuando haga falta.

Lección 8: Escucha tu cuerpo

En el Camino de Santiago tu cuerpo es el que manda: si estás cansado o por el contrario tienes energía para seguir, si tienes alguna parte dolorida, si tienes hambre o sed…

 Escuchar a mi cuerpo es algo que me ha costado siempre. Me compré el pack “yo puedo con todo” y muchas veces he hecho caso omiso a las señales que mi cuerpo me daba para que parase un poco.

 Hasta que este verano mi cuerpo dijo que tenía que avisarme de una manera más drástica, y me dio un susto importante que me hizo reaccionar. Ahora que he de cuidarme casi por obligación, me arrepiento de no haber hecho caso de las señales que mi cuerpo me mandaba.

 Solo tenemos un cuerpo, y cuando falle todo se acaba. No lo olvides y escúchale.

Lección 9: Busca una motivación

 El el Camino de Santiago la meta global es clara: llegar a Santiago. Y cada día la meta es terminar esa ruta, llegar al siguiente albergue. Eso me hacía sentir motivada, con ganas de seguir y de afrontar el reto.

 En la vida te costará conseguir algo si realmente no te motiva. Te propongo que, cuando te plantees un objetivo, te hagas la siguiente pregunta: “¿Para qué quiero conseguir esto?” Y que ese “para qué” sea tu motivación para seguir tu camino hacia el objetivo.

 Si por ejemplo estás tratando de tener un hábito de alimentación saludable, quizás tu “para qué” final sea el de madurar con salud y energía para poder viajar por todo el mundo, o para poder disfrutar de tus hijos muchos años. Saber eso te motivará y ayudará a conseguir tu hábito.

Lección 10: Mantén el orden en tu vida

 En el Camino de Santiago el orden era importante. Por un lado en las rutinas: levantarse, desayunar, andar, parar a descansar, seguir andando, buscar albergue, ducharse, lavar la ropa, comer, visitar la ciudad o pueblo, comprar comida, cenar, preparar los bocadillos del día siguiente, dormir. Esta rutina me hacía sentir en equilibrio, me daba paz.

Por otro lado estaba el orden en la mochila, importante sobretodo para coger cualquier cosa y no tener que sacarlo todo, o por las mañana poder vestirte a ciegas para no molestar a los que aún dormían.

 En mi vida el orden también me da tranquilidad y equilibrio. Cuando rompo mis rutinas o hábitos me siento desorientada. No me siento bien conmigo misma y tengo sensación absoluta de caos.

 El orden me da paz, sosiego. El orden me da seguridad en este mundo absolutamente inseguro. El orden exterior ayuda a ordenar mi caos interior.

Lección 11: Todos somos iguales

 Una de las mejores experiencias que he tenido en el Camino de Santiago es el de la convivencia con desconocidos. Para mí ha sido muy enriquecedor compartir con otras personas habitación, comida, baño, cremas antiinflamatorias, historias, experiencias, reflexiones, miedos…

 Creo que en el mundo real, que el el mundo del ego, nos olvidamos a veces que todos somos iguales.

 La lección más importante que me he llevado del Camino de Santiago es la de mirarme a mí misma con humildad, haciéndome ver que nadie es mejor que nadie, ni yo soy más que nadie, ni nadie es más que yo.

 En este mundo todos somos iguales, tenemos nuestros miedos, nuestra luz y nuestra oscuridad, y cada uno hacemos lo que mejor que sabemos con lo que tenemos. Esta idea me hace ver a los demás desde la compasión y empatía, y me hace sentir parte de un todo, como me ha hecho sentir mi experiencia en el Camino de Santiago.

 Lección 12: Sé generoso

 Me di cuenta en el Camino, en mi convivencia con el resto de peregrinos, que allí todo es de todos. Absolutamente todos los peregrinos con los que me he encontrado en los albergues y por el Camino compartían con generosidad lo poco que llevaban encima, eran amables y eso hacía que hubiese una bonita armonía en nuestra convivencia.

 Creo firmemente que la manera de generar felicidad en mi vida es siendo dadivosa, es decir, en la de entregar valor a los demás sin expectativas, sin esperar nada a cambio. Es el gesto que todo lo cambia.

 ¿Cómo sería nuestra sociedad si aplicásemos esta regla a todo? Estoy segura que algo mejor de lo que es ahora.

Lección 13: Autoconócete

En el Camino de Santiago es importante saber dónde están tus límites, conocer tu cuerpo y tu mente y actuar en consecuencia.

El autoconocimiento es la base para nuestra evolución como personas. Aunque llevo en el mundo del desarrollo personal bastantes años, cada día descubro algo en mí, ya sea una nueva habilidad o un bloqueo que no sabía que existía, una creencia que me está limitando o un nuevo valor que no sabía que tenía.

 Nunca dejes de autoexplorarte. No tengas miedo a lo que puedas encontrar: todo se puede mejorar, cambiar o eliminar, si quieres hacerlo.

Lección 14: Marca la diferencia

En el Camino, al igual que en la vida, hay personas que pasan por él sin pena ni gloria, y hay personas que recordaré siempre.

 Cuando me fastidié la rodilla, recuerdo a un hombre con acento francés que paró a mi lado al ver cómo estaba, desmontó toda su mochila, y me llenó mi botella de su agua, me dio unos remedios naturales para la inflamación y para el dolor y ofreció su crema antiinflamatoria para que me echase sobre la rodilla.

 Más adelante otro chico sevillano se ofreció a llevarme la mochila. Yo me negué claro (recordad que me compré el pack “yo puedo con todo”). Pero se lo agradecí muchísimo.

Ya en el albergue, un chico italiano y una chica catalana me dieron de los productos que ellos tenían para que me untase la rodilla y así mejorar su inflamación. Otro chico malagueño me prestó su rodillera (y eso que él la llevaba porque le hacía falta).

 Todas estas personas marcaron una diferencia con el resto con un simple gesto.

 He aprendido de esto dos cosas:

  1.  Marcar la diferencia con el resto es fácil
  2.  Da siempre un poco más de lo que los demás esperan de ti

 Sé que estos dos aprendizajes puestos en práctica harán mi mundo un poco mejor.

Lección 15: Vive desde el amor

En la vida podemos vivir de dos modos: desde el amor o desde el miedo.

 Tanto en el Camino de Santiago como en la vida, si desconfiamos de los demás, si dejamos de hacer algo por el miedo al juicio o a fracasar, es decir, si vivimos desde el miedo, sentiremos que estamos vacíos, que nos falta algo para ser felices.

 Sin embargo si tenemos en la vida una actitud de amor infinito, incondicional, tanto para con nosotros mismos como para los demás, sin desconfianzas, sin miedos, sin reproches, sin críticas ni juicios… estoy totalmente segura que nos sentiremos plenos, satisfechos de quiénes somos y de cómo vivimos nuestra existencia.

Desde que vine del Camino de Santiago estoy trabajándome el sentir ese amor infinito, incondicional, que ya siento hacia algunas personas (mis hijos, mi familia, mis amigos…), sentirlo también hacia el resto del mundo, empezando por mí misma. Ya os contaré qué tal me va.

Construirnos la vida que queremos

 Estas lecciones de vida que he aprendido en el Camino de Santiago me llevan todas al mismo punto: sólo hay un responsable de mi vida, y soy yo.

 Una cosa me queda clara: la vida es maravillosa en cuanto en tanto nosotros la hagamos maravillosa. En nuestra mano está tener una vida más plena y sencilla. En nuestra mano está querernos un poco más y hacer de nuestra parcelita de mundo un lugar precioso de convivencia y amor.

 Y tú, ¿has hecho el Camino de Santiago o has tenido alguna experiencia similar? ¿Cómo fue tu experiencia? Me encantaría que dejases un comentario aquí abajo y nos contases.

 

 

 

 

 

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Lo más importante en la vida

agosto 20, 2015 Por Inma Torres

Siéntate un momento, relájate, toma una respiración profunda y hazte esta pregunta:

“¿Qué es lo más importante en la vida?”

Mi vida cambió desde que reflexioné sobre esto. Durante un tiempo, me dejaba llevar por la vida, en lugar de manejar mi timón; dedicaba mi tiempo a trabajar muchas horas, para poder pagar la hipoteca de mi casa. Nunca decía que no a un trabajo, salía de casa a las 7 de la mañana y no llegaba hasta las 12 de la noche, enlazando un trabajo con otro, comiendo un bocadillo en el coche. Me decía a mí misma que era para que a mi hija no le faltara de nada, pero a mi hija le faltaba su madre. La relación con mi pareja hacía aguas y apenas veía a mi familia y amigos.

Quizás en tu caso no sea el trabajo. Quizás se te pasa el tiempo sentado en el sofá viendo la televisión o navegando en Internet. Quizás sales con amigos que te quitan energía y ya no son tan amigos. Quizás llevas mucho tiempo pensando en que ya no quieres a tu pareja, pero sigues con ella. Quizás gastas tu dinero en amueblar tu casa con todo lujo de detalles, y luego no te llega para hacer el viaje de tus sueños. Quizás no enfocas tu vida en lo que realmente es importante para ti.

 

Haz una lista

Haz una lista con las 4-5 cosas que son más importantes para ti. No tienen porqué ser iguales para todo el mundo: lo que es importante para ti puede no serlo para mí.

Para hacer esta lista te ayudará imaginar que estás en tu lecho de muerte. Imagina tu corazón, a punto de pararse. Imagina tu vida, pasando rápidamente por tu mente. Sabes que no te queda un día más, ni un minuto más. Hazte estas preguntas:

  • ¿A qué dedicaste tu tiempo? ¿A qué te gustaría habérselo dedicado?

  • ¿Con qué personas estuviste? ¿Con qué personas te gustaría haber estado?

  • ¿Qué cosas hiciste sólo por cumplir las expectativas de los demás?

  • ¿Qué sueños tenías que no se han cumplido? ¿Por qué no se han cumplido?

  • ¿Qué fue aquello que te hizo más feliz?

  • ¿Qué te gustaría haber dicho que no dijiste?

  • ¿Con quién te hubiera gustado no perder el contacto? ¿Por qué?

  • ¿De qué te sientes satisfecho?

  • ¿En qué gastaste tu dinero? ¿En qué deberías haberlo gastado?

Estas preguntas te pueden ayudar a hacer la lista de lo más importante en tu vida. No tengas prisa en hacerla, no es algo que se pueda decidir a la ligera.

Mi lista: lo más importante en mi vida

Esta es mi lista, que he ido modificando con el paso del tiempo. Las 4 están un poco interrelacionadas entre sí:

  1. Mis relaciones personales: Mi vida no tiene sentido sin mis seres queridos: mi pareja, hijos, mi familia; mis amigos, los más cercanos y los más lejanos; la gente que me rodea y que me quiere. Invertir mi tiempo en ellos es la mejor decisión que tomo cada día. Hay una frase de la película «Hacia Rutas Salvajes»
    que me encanta y lo resume todo: “La felicidad sólo es real cuando es compartida”.

  2. La salud: Desafortunadamente, la mayoría de nosotros sólo dan cuenta de la importancia de la salud cuando se ha ido. O al menos a mí me pasaba. Ahora pongo mucho enfoque en cuidarme: alimentarme bien, dormir, estar activa, tener paz mental… Si queremos vivir durante mucho tiempo con la mente y el cuerpo que nos puede llevar a donde queremos, debemos cuidar de nuestra salud.

  3. Tener una imagen positiva de mí misma: Cómo nos vemos a nosotros mismos es la base sobre la que se construye nuestra vida. Cuando no tenemos una auto-imagen positiva nos comparamos con otras personas, nos sentimos inseguros y somos demasiado sensibles a la opinión de los demás. También tendemos a tomar decisiones basadas en las expectativas de la gente en lugar de hacer lo que realmente nos hace sentir bien.  Tener una auto-imagen positiva, por otro lado significa aceptarnos a nosotros mismos por lo que somos y lo que creemos; significa tener el valor necesario para tomar nuestras propias decisiones y vivir la vida que queremos. No hace mucho tiempo me di cuenta de que he vivido casi toda mi vida sin tener una buena visión de mí misma. Todavía tengo áreas en las que mejorar, pero ya no tengo miedo a decir las cosas que creo por el juicio de los demás.

  4. Mis valores, mi propósito y mis sueños: Definir para qué estoy aquí y cuáles son mis valores fundamentales es como ver un faro en mitad de la noche. Me ayudan a tomar conciencia de que mis pensamientos y comportamientos y alinearlos con el tipo de persona que quiero ser, me ayudan a tomar mejores decisiones. Los sueños son cosas que quiero experimentar en mi vida. Me gusta perseguir mis sueños y soñar un poco cada día.

¿Qué hacer con la lista?

Hacer la lista no sirve de nada si no se pasa a la acción. Reflexiona sobre tu vida y qué cambios tienes que dar en ella para que esté enfocada en lo más importante. No lo dejes más: cada día no es un día más, es un día menos. Aprovecha el tiempo enfocándolo en lo más importante en la vida.

Foto cf.  Kacper Gunia

 

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7 razones para huir del consumismo excesivo

julio 21, 2015 Por Inma Torres

Desde hace tiempo estoy tratando de llevar una vida minimalista. Pero eso no significa que no tenga cosas. En casa somos cuatro y tenemos camas, armarios, mesas, sillas, sofás, platos, vasos… Mis hijos tienen juguetes, libros… Hacemos deporte, leemos, vamos al cine de vez en cuando. Puede que estemos intentando tener una vida minimalista, pero seguimos siendo consumidores. Al fin y al cabo, es difícil vivir sin consumir.

Aún así estamos trabajando duro para huir del consumismo excesivo. El consumo se convierte en consumismo excesivo cuando se extiende más allá de aquello que se necesita. La publicidad sutilmente nos genera falsas necesidades y remodela nuestros deseos en torno a posesiones materiales. Vivimos en una cultura de consumo que hace que el consumismo excesivo parezca natural y lo normal. Pero no tiene porqué ser así.

Ropa de moda, coches más rápidos, tecnología más innovadora, casas llenas de todo tipo de cosas… El consumo excesivo nos promete la felicidad, pero nunca lo consigue. Sólo se consigue el deseo de poseer cada vez más y más, un deseo promovido por el mundo que nos rodea. Y poco a poco comienza a robarnos la vida.

Pero se puede dar un paso a atrás y luchar contra eso. El consumo es necesario, pero en consumismo excesivo no lo es. Podemos rechazarlo intencionadamente. Disfrutaremos más de la vida, estoy segura de eso.

Algunas razones por las que escapar del consumismo excesivo pueden ser:

  1. Más tiempo libre. La sensación de nunca terminar con el cuidado de las cosas que poseemos está minando nuestro tiempo y energía. El cuidado de nuestras casas y coches, la limpieza de cada una de las cosas que poseemos y mantener en orden todo eso nos quita un tiempo muy valioso que podríamos invertir en cosas más importantes en nuestra vida. El cuidado de cosas que no necesitamos, y en la mayoría de los casos no disfrutamos, está drenando emocional y físicamente nuestra vida. Estamos mucho mejor siendo dueños de menos.

  2. Menos deseo de llevar un estilo de vida de lujo. La televisión e internet ha traído la envidia a nuestras vidas a un nivel que nunca antes había experimentado la historia de la humanidad. Antes de la era digital, como mucho podríamos desear llevar la vida de los vecinos de al lado. Ahora quisiéramos tener el estilo de vida de ricos y famosos y soñamos con que nos toque la lotería para conseguirlo. Sólo un rechazo consciente al consumismo excesivo puede silenciar este deseo.

  3. Menos deuda. El español promedio posee 2,5 tarjetas de crédito, gasta 295 euros de media al mes con ellas y tiene una deuda media de 12.386 € en tarjetas de crédito. Esta deuda provoca estrés en nuestras vidas y nos obliga a trabajar en trabajos que no nos gustan o más horas de la cuenta. Nos hemos jugado nuestro futuro bajo las promesas vacías de los anuncios. Y hemos perdido.

  4. Menos impacto ambiental. El planeta Tierra produce suficientes recursos para satisfacer todas nuestras necesidades, pero no produce lo suficiente para satisfacer todos nuestros deseos. Seas más o menos ecologista, es difícil discutir con el hecho de que el consumo de más recursos no es sano para la Tierra, sobretodo cuando es completamente innecesario.

  5. Más generosidad. Escapar del consumismo excesivo siempre libera la energía, el tiempo y las finanzas. Cuando empezamos a rechazar la tentación de gastar todos nuestros recursos en nosotros mismos, nuestros corazones se abren y la satisfacción se encuentra en dar nuestros recursos personales a otros. La generosidad encuentra espacio en nuestra vida y nos alinea con nuestros valores más profundos.

  6. Más felicidad. Muchas personas creen que si encuentran la felicidad en sus vidas, su deseo de consumir en exceso se desvanecerá. Pero he comprobado que lo contrario es cierto, que el rechazo intencional del consumo excesivo abre la puerta para que la felicidad eche raíces en nuestra vida. Comencé la búsqueda del minimalismo como un medio para realinear mi vida entorno a mis grandes pasiones, no como un medio para encontrar satisfacción. Pero de alguna manera, el minimalismo se ha traducido en una mayor satisfacción.

  7. Una mayor comprensión de que este mundo no es sólo material, la verdadera vida se encuentra en las cosas invisibles: el amor, la confianza, la ilusión… Una vez más, todos sabemos que hay cosas en este mundo que son mucho más importantes que lo que poseemos.Pero si alguien viniera a investigar nuestras acciones, gastos e ingresos, ¿llegaría a la misma conclusión? ¿O hemos estado demasiado ocupados buscando la felicidad en los lugares equivocados?

Huir del consumismo excesivo no es una batalla fácil. Si lo fuera, lo haríamos más a menudo (me incluyo). Pero es una batalla que vale la pena luchar, porque nos priva de la vida mucho más de lo que pensamos.

El consumismo excesivo promete la felicidad, pero nunca lo consigue. La verdadera vida hay que encontrarla en otro lugar.

[Artículo basado en otro escrito por Joshua Baker].

 Foto de Michael W. May

 

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Las 3 claves de la felicidad

abril 29, 2015 Por Inma Torres

No es la primera vez que os hablo de felicidad. Es una palabra que siempre tengo en mente y determina cada acto de mi vida. Y últimamente vengo pensando en cuáles podrían ser las claves de la felicidad -y leyendo mucho sobre esto.

Todos sabemos que la felicidad no la da el dinero, ni las posesiones, ni siquiera el éxito. Nada de eso nos traerá la felicidad. No importa lo mucho que ganamos, no importa lo mucho que tenemos en el banco, no importa la calidad de nuestra ropa o automóviles o juguetes, nada de eso nos hará más felices. Y lo triste es que, a algunas personas,  les puede llevar décadas de búsqueda de riqueza y lujo antes de darse cuenta de esto.

Entonces, ¿qué nos traerá la felicidad? He llegado a la conclusión de estas tres claves.  Por suerte, son tres cosas que no cuestan nada.

Las 3 claves de la felicidad

1. Relaciones humanas de calidad.

Tenemos una necesidad humana de relacionarnos con otros seres humanos. Tener buenas amistades, de apoyo, una relación de pareja sólida  y tener una conexión amorosa e íntima con los miembros de nuestra familia nos hará mucho más felices.

¿Cómo conseguirlo?  Dedica un tiempo a tus seres queridos, escúchales activamente y desarrolla tu relación con ellos. Aprende a comunicarte con ellos de forma asertiva, practica la empatía y el perdón. Sé generoso y agradecido.

 

2. Tener una actitud positiva.

Ya sabéis que soy una gran defensora de la actitud positiva. El optimismo y la autoestima son algunos de los mejores indicadores de las personas que llevan una vida feliz. Las personas felices se sienten capaces de conseguir cualquier cosa y se sienten en equilibrio en sus vidas.

¿Cómo conseguirlo? Ya os conté 20 trucos para ser una persona positiva, aunque la clave está en hacer del pensamiento positivo un hábito. De hecho, creo que debe ser uno de los primeros hábitos a desarrollar. Adquiere el hábito de aplastar todos los pensamientos negativos y reemplazarlos con los positivos. En lugar de «yo no puedo» pensar «yo puedo». Puede parecer difícil al principio, pero por experiencia sé que poco a poco se consigue.

.3. Ponerle pasión a todo.

Estamos tan inmersos en nuestra rutina diaria que perdemos la noción del tiempo. Llega un momento que hacemos cosas que no nos conduce a nada, estamos con personas que no nos aportan, perdemos la chispa de la vida… Esta vida de autómatas no nos ayuda a ser felices.

¿Cómo conseguirlo?

  • Lo primero de todo: encuentra un trabajo que te apasione. En serio,  este es un paso muy importante. Si tu trabajo no te apasiona, ponte ya a buscar otro.

  • Practica aficiones que te apasionen.

  • Sal  a la calle y haz algo que realmente te enganche.

  • Disfruta del momento, del ahora, de cada atardecer, del calor, de una sonrisa…

  • Ponle pasión a todo lo que hagas: cuando estás con tus hijos, cuando haces deporte, cuando te alimentas…. Focaliza tu atención en lo que estás haciendo.

 

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”

Benjamin Franklin

Foto de Annais

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Cómo tener el mejor año de tu vida

enero 1, 2015 Por Inma Torres

Al revisar el año pasado, me di cuenta de que 2014 quizás haya sido el mejor año de mi vida. Es curioso, porque eso pensaba del 2013,  y también del 2012, pero parece que cada año voy a mejor.

Después reflexioné sobre qué he hecho estos últimos años para que sean tan buenos y cómo podría aprovechar estos logros para mejorar este nuevo año. Me gustaría compartir con vosotros algunas cosas que he aprendido en estos últimos años. A lo mejor os pueden servir para hacer que este próximo año sea también vuestro mejor año.

7 trucos para tener el mejor año de tu vida

1. Reducir el número de objetivos.

Esto puede sonar mal para muchos de vosotros que tenéis muchas metas que os gustaría alcanzar. A mí también me ha pasado. Empecé el 2014 con un montón de propósitos, y sólo cumplí la mitad de ellos. Por eso ahora sé que es mejor tener pocos objetivos, o sólo uno.

Se consiguen cosas importantes y poderosas si nos centramos en una o pocas cosas a la vez. Si sólo tienes una meta, podrás ser capaz de concentrar tu energía y atención por completo en ese propósito. Y ese es uno de los secretos del éxito.

Es posible que tengas 10 objetivos importantes a alcanzar en toda tu vida. Si es así, elige sólo uno para llevar a cabo este año. Y concéntrate completamente en él este año. Es posible que tengas sub-metas a más corto plazo para alcanzar en un mes o dos, pero tienen que estar enfocadas en tu meta para el 2015.

Pon tu meta en la pared o en el escritorio de tu ordenador.  Que sea tu mantra. Mantén tu enfoque en ese objetivo para el año 2015.

2. Simplificar.

Como ya habrás descubierto, para mí es muy importante la simplicidad. Si este mes te tomas un  tiempo para simplificar tu vida, de alguna manera, el año va a ser mucho mejor. Cuando tenemos demasiadas cosas en nuestras vidas, nos sentimos abrumados.  Nos hace ineficaces.

Simplificar nos ayuda a estar centrados, y nos hace más poderosos. Tómate tu tiempo para identificar las 4-5 cosas que son más importantes en su vida, entonces simplifica tus compromisos (y metas y lista de tareas pendientes) para que estén en consonancia con esas 4 o 5 prioridades.

3. Hacerlo ahora.

Todo esto de plantearse metas y nuevos propósitos está muy bien, pero los mejores planes son inútiles si no se actúa sobre ellos. La acción lo es todo. Empieza a actuar  hoy para hacer realidad tu objetivo. Y mañana, haz otra acción. Haz una acción hacia tu meta cada día, a primera hora del día, y haz que ésta sea la cosa más importante que haces todos los días. Si haces esto, casi no hay manera de que no vayas a lograr ese objetivo.

Las acciones pueden ser pequeñas cosas: hacer una lista, hacer una llamada, hacer algunas investigaciones… Pero hazlo.

4. Programar tiempo para ti y tus seres queridos.

Si estas dos cosas no están en tus 4-5 cosas más  importantes, deberías considerar la revisión de la lista. Al menos una cosa en tu lista corta de 4-5 cosas importantes debe ser algo que te gusta hacer. Al menos otra debe ser pasar tiempo de alguna manera con la gente con la que amas pasar el tiempo.

Para mí, esa gente son mi familia y mis amigos, y la lectura y la escritura. En realidad, esa frase describe casi toda mi lista corta: pasar tiempo con la familia y los amigos, leer y escribir. Todo lo demás es superfluo.

Pasar tiempo contigo mismo, haciendo algo que te gusta hacer, te dará tiempo para la reflexión. Te hará más feliz, y te dará tiempo para desconectar.

Pasar tiempo con los seres queridos, la conexión con ellos, es en mi opinión absolutamente esencial para la felicidad. Que sea una prioridad.

5. Crear nuevos hábitos.

En 2014, cuando mi objetivo crecer mi blog, he desarrollado el hábito diario de escribir para el blog. Las metas se logran mediante hábitos. ¿Qué hábito se puede desarrollar este mes para ayudar a lograr tu meta para este año?

Una vez que hayas identificado ese objetivo, tendrá que comprometerte, hacerte responsable de tus actos, y centrarte por completo en ese hábito durante un mes. Te recomiendo que aprendas técnicas para cambiar un hábito. Es la manera perfecta para crear un hábito y conducir a la consecución de tu objetivo.

6. Tener enfoque.

Esto se remonta a lo que dije anteriormente acerca de una meta y la simplificación, pero es importante no sólo en los niveles macro, también sobre una base del día a día. Es fácil quedar atrapado en las cosas que se nos presentan, en las crisis diarias que descarrilan nuestros planes, en las distracciones y el correo electrónico y el móvil y el Facebook. Muy fácil. Si pierdes el foco, será muy difícil lograr tus metas.

Para hacer de este tu mejor año, aprende a concentrarte. Que sea una de sus hábitos mensuales. Comience por identificar tu meta y tus 4-5 prioridades. Entonces, todos los días, céntrate en esas cosas. Cada mañana (o la noche anterior), haz una lista de las 3 cosas más importantes que deseas lograr hoy. A continuación, empieza con la primera de ellas, a primera hora, en lugar de distraerte con el correo electrónico o cualquiera de las otras cosas que desvían tu atención. Desconéctate de todo, excepto de lo que necesitas para esa tarea. Despeja tu escritorio y apaga el teléfono y las notificaciones en tu ordenador. Luego concéntrate en una cosa, tratando todo lo posible de completar la tarea.

Cuando hayas terminado, tómate un descanso y disfruta de la recompensa. Luego concéntrate en la tarea siguiente. Trabajando de esta manera, no hay nada que no puedas lograr.

7. Centrarse en la felicidad.

Suena utópico, pero si haces que tu felicidad se convierta en tu enfoque, serás más feliz. Es realmente así de simple (o al menos, lo ha sido para mí). ¿Qué te hace feliz? Ese debe ser el foco de su vida. Este año, haz que la felicidad sea tu prioridad. Luego haces lo necesario para que sea una realidad.

Te deseo que 2015 sea el mejor año de tu vida (hasta ahora).

 Foto por Jason A. Samfield

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Cuento de la felicidad escondida

julio 10, 2014 Por Inma Torres

Últimamente estoy pensando mucho en la felicidad (¿Será por Santori Time?) y me ha venido a la cabeza este cuento que escuché en un programa de radio (Pensamiento Positivo, de Sergio Fernández).  Espero que os guste.

Cuento de la felicidad escondida

Al principio de los tiempos, los dioses se reunieron para crear al hombre y a la mujer. Lo hicieron a su imagen y semejanza, pero uno de ellos dijo:

-Un momento, si vamos a crearlos a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro y una fuerza e inteligencia igual a la nuestra. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de lo contrario estaremos creando nuevos dioses.

Después de mucho pensar, uno de ellos dijo:

– Ya sé, vamos a quitarles la felicidad.

– Pero… ¿dónde vamos a esconderla? – Respondió otro.

– Vamos a esconderla en la cima de la montaña más alta del mundo.

– No creo que sea una buena idea, con su fuerza acabarán por encontrarla.

– Entonces… podemos esconderla en el fondo del océano.

– No, recuerda que les daremos inteligencia, con la cual, tarde o temprano construirán una máquina que pueda descender a las profundidades del océano.

– ¿Por qué no la escondemos en otro planeta que no sea la tierra?

– Tampoco creo que sea buena idea, porque llegará un día que desarrollarán una tecnología que les permita viajar a otros planetas. Entonces conseguirán la felicidad y serán iguales a nosotros.

Uno de los dioses, que había permanecido en silencio todo el tiempo y había escuchado con interés las ideas propuestas por los demás dijo:

– Creo saber el lugar perfecto para esconder la felicidad, donde nunca la encuentren.

Todos le miraron asombrados y le preguntaron:

– ¿Dónde?

– La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin darse cuenta que la lleva consigo.

Foto: Mike Rastiello / Flickr

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La felicidad está en ver atardecer

abril 11, 2014 Por Inma Torres

Aquí estoy, contemplando el atardecer desde mi ventana, y reflexionando sobre qué es la felicidad. Yo lo tengo claro: la felicidad está en tener la capacidad y la actitud de disfrutar de esos pequeños momentos que nos regala la vida.

Me gusta ver atardecer. Intento no perdérmelo ningún día. Es una cita conmigo misma y con el ahora. Me gusta esperar justo ese instante en el que el sol nos da su cálido adiós, exhausto pero satisfecho, y da paso a la luna, enérgica, con energías renovadas y dispuesta a iluminar nuestras noches. Y en ese paso de testigo, el cielo nos regala una feria de colores, amarillos, rojos, naranjas, grises… y las nubes pierden su timidez y se muestran ardientes y confiadas.

Para mí es un momento importante del día. Ese momento en el conecto conmigo misma y reflexiono sobre mi día. La vida nos regala un día más, otra oportunidad para disfrutar de la felicidad. ¿He sabido aprovecharlo? Hay días que pienso que me he dejado llevar por el día, como si fuera un palito en un riachuelo, arrastrada por la corriente. Sin embargo hay otros días que, al igual que el sol, me siento satisfecha, satisfecha de los besos y abrazos que he dado, de las sonrisas que he dibujado en mi cara y en la de los demás, de los instantes que he saboreado, de la felicidad que me he encontrado en cada detalle, o de la felicidad que he creado yo.

Por otro lado reflexiono sobre nuestra existencia. El atardecer me conecta con la tierra, me recuerda cuán pequeña soy, y qué grande en realidad. El tiempo se consume, día a día. El sol seguirá regalando atardeceres cuando yo ya no esté. No lo pienso con pena, sino justo lo contrario. Creo que es bueno recordar esto todos los días. Tener ésto en mente me ayuda a disfrutar de estos pequeños instantes; enfocar mis días, horas, minutos y segundos en lo que de verdad me importa.

Me gusta ver atardecer. Captar la esencia de ese momento, único e irrepetible. Porque la felicidad está en los pequeños momentos.

La foto es de mi amiga iassakka, hecha desde mi jardín.

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La Receta de la felicidad de Emilio Duró

diciembre 12, 2013 Por Inma Torres

IMG-20131211-WA0002«¡Ponle a la vida alegría, pasión, entusiasmo!» Esta es la frase más repetida por Emilio Duró en sus conferencias. Ayer tuve la oportunidad y el privilegio de asistir en directo a una «desconferencia» suya, dónde Emilio nos detalla cuál es su receta para la felicidad.

Economista, empresario, consultor y consejero de empresas desde hace más de 25 años, Emilio tuvo un problema en un momento de su vida y empezó a estudiar qué le pasaba. Se preguntó porque había gente a la que todo le iba bien y sin embargo él no se sentía satisfecho con su vida. Según sus propias palabras, todo su éxito se debe que alguien decidió publicar en YouTube una conferencia que dió en un congreso. Desde entonces, Emilio Duró se ha convertido en todo un gurú del optimismo, la ilusión y la felicidad.

Emilio Duró no es un conferenciante cualquiera: con gestos acelerados y palabras atropelladas que resuenan con fuerza en la conciencia de los participantes, escenifica su  mensaje que tiene muy claro. Lo que nos cuenta lo fundamenta en una base científica, con teorías de genética y física cuántica.

Éstas son los puntos clave de su discurso:

  • Es seguro que nos vamos a morir, nuestra existencia es limitada y cada día vamos a peor. Da igual la edad que tengas, pero de aquí a diez años estarás peor, y de aquí a veinte, peor. «Hoy estoy peor que ayer, pero mejor que mañana», ironiza. Nos propone que hagamos la cuenta de los días que nos quedan de vida: es la mejor forma de valorar el ahora. Así que estamos en el mejor de los días que nos quedan. De modo que, para el tiempo que te queda, o llenas tu vida de felicidad o te conviertes en un muerto viviente.
  • Nuestro Yo es insignificante para la inmensidad del universo. Creemos que todos los «marrones» nos caen a nosotros, pero no somos tan importantes como para que el universo concentre todos los «marrones» en nosotros. Basta ya de quejarse.
  • La vida ahora es diferente a la de antes. El incremento de la esperanza de vida nos obliga a replantearnos los objetivos marcados y nuestros actos. Es muy difícil que tú estés con tu pareja 80 años si no te apasiona y para apasionarte tiene que ser intelectualmente activa, sorprendente cada día, alegre y optimista y que le ponga pasión a la vida.
  • Los humanos tenemos tres cerebros: el reptiliano, que se encarga de las tareas primarias; el córtex, para las funciones racionales; y el límbico, que se encarga de las emociones. Existen métodos para desarrollar nuestro cerebro límbico, que es donde está la felicidad. Hay una parte genética y una parte que se aprende en los primeros tres años. El problema es que hemos alargado la vida pero no hemos sabido llenarla de contenido. Vivimos en el mejor tiempo posible, pero somos menos felices. Pero esto se puede cambiar. Tiene mucho que ver con la actitud frente a la vida.
  • La realidad que vemos es relativa, que nosotros vemos lo que queremos ver, y nos lo demuestra con un juego de una pelota. ¿Por qué no ver la vida con una actitud más positiva? Podemos dirigir nuestra vida, pero para ello debemos conocernos, saber dónde queremos ir y querer emprender el camino. Por lo tanto, debemos saber que la felicidad reside en uno mismo.
  • Existen estudios de física cuántica que demuestran que todo, absolutamente todo, ocurre por una causa, que no existe el azar. Todo lo que pensamos repercute en nuestras vidas, que todo funciona como una gran red, que nuestros pensamientos condicionan nuestras vidas. ¿Cómo son tus pensamientos?

Receta de la felicidad

Su receta de felicidad está basada en cuatro pilares:

  • La salud. Mantenernos en forma, alimentarnos de forma sana y cuidarnos. Haz deporte desde hoy, todos los días, porque tu cuerpo a partir de los 40 años va en picado hacia abajo.
  • El componente emocional: la familia, los amigos, el trabajo y la forma de ver la vida: la gente alegre es más feliz. Insiste en la manifestación de las emociones: canta, baila, abraza, ríe, llora, muestra tus sentimientos.
  • El conocimiento. Desarrollar la mente: no dejes de estudiar, de leer, de aprender y de desaprender, cultiva y enriquece el cerebro.
  • El compontente espiritual. Cultivar el espíritu, haz técnicas de relajación, de respiración. Medita.

Emilio es una persona que levanta las piedras, la manera que tiene de transmitir, su ironía, la la capacidad de provocar la carcajada, no deja indiferente a nadie.

Le había visto en Internet, pero no es suficiente. Hay que verlo en directo, asistir a sus conferencias. Tiene un optimismo realmente contagioso.

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