Inma Torres

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12 meses, 12 hábitos. Noviembre: conducir despacio

noviembre 5, 2015 Por Inma Torres

conducir despacio

Últimamente trato de conducir despacio. Hubo una época en la que era un peligro al volante: pisaba el acelerador con fuerza, adelantaba a todo el mundo. Me ponía de mal humor en los atascos, me sentía frustrada cuando me encontraba con gente que conducía despacio, que me bloqueaba el paso. Para mí conducir era una experiencia estresante, y llegaba acelerada a todos sitios.

No quiero que sea así. Quiero conducir despacio, que sea una experiencia placentera, tranquila, que me haga sentir bien.

Hace algunos meses que cambié de trabajo a un lugar que está un poco más lejos, y ya no me permite ir en bicicleta. Hay días en los que paso en total más de dos horas dentro del coche, y no quiero perder ese tiempo de mi vida. Quiero disfrutar de esos 120 o más minutos diarios, al máximo. De hecho quiero vivir cada uno de los 1440 minutos que tiene el día de manera plena y consciente.

Me pregunto: ¿Realmente merece la pena ahorrar ese tiempo? ¿Realmente necesito llegar tan deprisa a mi destino? ¿Compensa enfadarse, gastar toda esa gasolina y poner en riesgo tantas vidas por llegar unos minutos antes? Seguramente no.

5 razones para conducir despacio

  1. Salvar vidas. Conducir a mucha velocidad puede acabar con la vida de muchas personas, no sólo la del conductor. Conducir despacio nos da más tiempo para reaccionar ante un imprevisto, y a veces unas décimas de segundo pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Creo que es suficiente razón de peso.
  2. Reducir el estrés. Como he explicado antes conducir puede ser una experiencia muy estresante. Conducir despacio hace que estés más relajado y que el trayecto sea más tranquilo, sin preocuparte por lo que hacen el resto de conductores o de si llegarás a tiempo a tu cita.
  3. Ahorrar gasolina. Conducir a altas velocidades y acelerar y frenar de forma brusca hacen que gastes más combustible. Conducir despacio hace que ahorres gasolina, y por lo tanto dinero.
  4. Simplificar la vida. Conducir despacio puede mejorar el ritmo vertiginoso de la vida. Si aminoramos el paso, disfrutaremos más de la vida. Además ahorraremos complicaciones, como accidentes de tráfico, multas por exceso de velocidad, mal humor, estrés, dolores de cabeza…
  5. Ser más felices. Realmente no se ahorra mucho tiempo conduciendo rápido, he hecho la prueba. En todo caso ese pequeño espacio de tiempo que se ahorra no merece la pena. Es más, aunque llegue unos minutos más tarde que una persona que conduce más deprisa que yo, seguramente yo llegaré más contento que ella. Si siempre estamos ansiosos por llegar a alguna parte, ¿cuándo podremos llegar a nuestro destino y ser por fin felices? La vida es un viaje: hagamos que sea placentero.

7 consejos para conducir despacio

Coger el hábito de conducir despacio es sencillo. Estos son algunos consejos:

  1. Salir antes. Organiza tu tiempo para salir antes hacia tu destino. Si vas con el tiempo suficiente no te preocuparás de llegar tarde y podrás conducir despacio.

  2. Establecer un margen en la hora de llegada. Si tienes una cita, en lugar de quedar a una hora exacta, establece un margen de llegada (quizás 10 minutos o 15). En algunos trabajos (no en todos) quizás no sea tan importante llegar puntual: negocia con dirección el poder entrar unos minutos después, para luego salir también más tarde y cumplir de esa manera con tu jornada laboral.

  3. Poner música relajante. Suelo ser muy rockera, pero me he dado cuenta que este tipo de música hace que conduzca más rápido. Ahora estoy tratando de poner música más relajante, que me incite a conducir despacio. A veces también me pongo podcasts de temas que me interesan, y esto hace que no tenga tanta prisa por llegar a mi destino.

  4. Mantenerse en el carril derecho. Si permaneces en el carril izquierdo por mucho tiempo, estarás tentado a correr más, para seguir el ritmo de los conductores locos que van a por ese carril. Mantenerse en el carril derecho ayuda a tener un ritmo más lento conduciendo.

  5. Ignorar a los otros conductores. No importa si el resto de conductores van a toda velocidad o se enfadan porque entorpeces su camino. Simplemente ignóralos. Seguramente les estés haciendo un favor, o incluso a lo mejor les estés salvando la vida.

  6. Meditar en el coche. Suelo aprovechar el tiempo que voy sola en el coche para reflexionar sobre mi día, sobre mis nuevos proyectos, sobre temas para escribir, sobre mis sueños, sobre mi vida en general. Es un momento solo para mí. ¿No es fantástico?

  7. Disfrutar del trayecto. Trata de convertir el tiempo que pasas en el coche en una experiencia placentera, ya sea por medio de música, meditación o cualquier otra cosa que te haga disfrutarlo. Recuerda que el camino es tan importante como el lugar de destino, y esos minutos también cuentan.

Recomiendo conducir despacio por muchas razones, pero una de las mejores es que hacerlo me ha convertido en una persona más feliz. Conducir despacio me hace vivir en el presente y disfrutar del momento.

Otros hábitos que me he propuesto

Éstos son otros hábitos que me he propuesto en otros meses:

En 2015

  • Enero: eliminar de mi dieta los azúcares refinados

  • Febrero: practicar la bondad

  • Marzo: alimentacion saludable

  • Abril: mantener la casa ordenada

  • Mayo: estar activo
  • Julio: no procrastinar
  • Agosto: el hábito de la gratitud
  • Septiembre: no preocuparme
  • Diciembre: atención plena

En 2014

  • Enero: Hacer ejercicio.

  • Febrero:Las tres cosas mejores del día.

  • Marzo:Tomar consciencia de mi postura corporal.

  • Abril:Levantarse temprano.

  • Mayo: Escuchar música a diario.

  • Junio: Leer más.

  • Julio: Meditar a diario.

  • Agosto: Escribir cada día a un amigo.

  • Septiembre: Tres piropos al día.

  • Octubre: Dormir lo suficiente.

  • Noviembre: Planificar.

  • Diciembre: Comer menos.

Foto por Geee Kay

 

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena Etiquetado con:conducir despacio, despacio, estar presente, estrés, hábito, mindfulness, música, slow

12 meses, 12 hábitos. Agosto: el hábito de la gratitud

agosto 4, 2015 Por Inma Torres

Incorporar la gratitud a mi vida es una de las cosas que más han hecho cambiarla. Estar agradecida por los demás, por mi vida, por lo que el universo me da, por la naturaleza…. me hace tremendamente feliz.

¿Por qué me hace feliz? ¿Por qué el simple hecho de pensar en quién o por lo que estoy agradecida marca esa diferencia en mi vida?

Algunas razones por las que la gratitud me hace más feliz son:

  • Me recuerda las cosas positivas de mi vida. Me hace apreciar todas las personas que están en mi vida, ya sean mis seres queridos o simplemente un extraño que fue amable conmigo de alguna manera.

  • Convierte lo malo en bueno. ¿Se me estropea el coche? Agradezco que tengo coche que me permite viajar, ir al trabajo o al super.  Estoy agradecida de que la vida tenga retos y no sea aburrida. Estoy agradecida de que puedo aprender de estos desafíos. Ser agradecido te hace una persona más fuerte y responsable, menos victimista.

  • Me recuerda lo que es importante. Es difícil quejarse de las pequeñas cosas cuando das gracias a que sus hijos están vivos y sanos. Es difícil estresarse con el pago de facturas cuando estás agradecido de que haya un techo sobre tu cabeza.

  • Le alegro la vida a los demás.  El simple hecho de decir «gracias» a alguien puede marcar una gran diferencia en la vida de esa persona. Llamarles, enviarles un correo electrónico o mensaje de texto, pararles para decirles gracias… simplemente tomar ese minuto de mi vida para decirles por qué estoy agradecida con ellos es importante para ellos. Cuesta muy poco, pero hace feliz a otra persona. Y hacer feliz a otra persona me hace feliz a mí.

Mi hábito para este mes

Ya os hablé de las muchas maneras que hay de incorporar la gratitud a tu vida. Para este mes quiero enfocarme en tener una sesión de gratitud por la mañana. Mi momento va a ser justo antes del desayuno.

Se trata solamente de cerrar los ojos y pensar en las cosas por las que estoy agradecida ese día. Incluso he pensado en salir al jardín, para disfrutar del amanecer a la vez que repaso mis agradecimientos. Pueden ser, por ejemplo, tres al día, pero si pienso en más no importa.

Si quieres puedes unirte conmigo al hábito de este mes. Además de pensarlo también puedes escribirlos en una libretita, como hizo Chocobuda en su #retodegratitud.

Otros hábitos que me he propuesto

Éstos son otros hábitos que me he propuesto en otros meses:

En 2015

  • Enero: eliminar de mi dieta los azúcares refinados

  • Febrero: practicar la bondad

  • Marzo: alimentacion saludable

  • Abril: mantener la casa ordenada

  • Mayo: estar activo
  • Julio: no procrastinar
  • Septiembre: no preocuparme
  • Noviembre: conducir despacio
  • Diciembre: atención plena

En 2014

  • Enero: Hacer ejercicio.

  • Febrero:Las tres cosas mejores del día.

  • Marzo:Tomar consciencia de mi postura corporal.

  • Abril:Levantarse temprano.

  • Mayo: Escuchar música a diario.

  • Junio: Leer más.

  • Julio: Meditar a diario.

  • Agosto: Escribir cada día a un amigo.

  • Septiembre: Tres piropos al día.

  • Octubre: Dormir lo suficiente.

  • Noviembre: Planificar.

  • Diciembre: Comer menos.

Foto por ally213

 

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12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

julio 30, 2014 Por Inma Torres

Hace unos días visité a una gran amiga. Vive a poco más de 125 kilómetros de distancia, y sin embargo llevábamos más de dos años sin vernos. Realmente es una persona a la quiero y admiro. El el viaje de vuelta estuve reflexionando sobre ello. Para mí, y supongo que para la mayoría de vosotros, dedicar tiempo a las personas que más queremos está dentro de lo más importante. Entonces…¿por qué había pasado tantos meses sin visitarla?

Llegué a la conclusión de que, aunque no se puede visitar a todo ser querido con la frecuencia que quisiéramos, sí se pueden tomar acciones para tener más contacto. Y desde entonces estoy tomando esas acciones.

Una de las cosas que me he propuesto es tomar el hábito de escribir cada día a un amigo o familiar. Siempre me prometo a mi misma escribir a ciertas personas. Pero las promesas no son suficientes, hay que prometer menos y hacer más.

¿Por qué tomar el hábito de escribir todos los días a alguien?

Muchos son los motivos. Quizás los porqués principales son:

  1. Porque para mí lo más importante son las personas, por encima de todo. Soy bastante social, se me cae la casa encima cuando estoy sola. El cariño y el amor por la gente para mí es mi leitmotiv.
  2. Porque quiero mantener el contacto con estas personas. Tengo muchos amigos y familiares a muchos kilómetros. A pesar de que mantenemos el contacto vía Whatsapp o Facebook, me gustaría saber más de sus vidas y que ellos sepan de la mía.
  3. Porque quiero mejorar mis técnicas de escritura. Los bebés aprenden a andar andando. Igualmente aprender a escribir se aprende escribiendo.

¿A quién voy a escribir?

  • A amigos que hace tiempo que no veo pero me acuerdo mucho de ellos.
  • A familiares que tengo lejos y que les quiero un montón.
  • A amigos cercanos a los que quiera contarles algo que me cueste decirles en persona.
  • A personas conocidas que me resultan interesantes y que me gustaría entablar una amistad.
  • A gente a la que admiro y quiero aprender de ella.

Si recibes un email mío estos días, ya sabes que estás dentro de estos grupos. 😉

¿Cómo lo voy a hacer?

  • Por la mañana temprano. Escribir va a ser una de mis tres Tareas Más Importantes del día.
  • Será la primera cosa que haga cuando me siente en el ordenador por la mañana.
  • Con el medio de contacto más idóneo para la persona a la que me dirijo. No voy a escribir un email a alguien que apenas consulta su correo electrónico, ni una carta postal a quién está siempre mudándose.
  • Tener la persona a la que voy escribir ya pensada. Esto me ayudará a no distraerme por la mañana, directamente ponerme a escribir. La pensaré la noche de antes, cuando programe las TMIs del día siguiente, o al final de la semana, cuando escriba mis Grandes Rocas para esa semana.

7 Pasos para crear el hábito de escribir

  1. Comprométete públicamente. Para formar un hábito hay que estar totalmente comprometido. De nada sirven los “me gustaría” o “voy a intentar”. Por por escrito tu compromiso, detallado de cuándo y cómo lo vas a hacer, y díselo a todo el mundo.
  2. Hazlo todos los días a la misma hora, con un disparador. Un disparador es algo que te recuerda que debes ponerte a escribir. En mi caso, después de desayunar me pongo siempre en el ordenador a hacer mis TMIs. Éste va a ser el momento en el que sé que tengo que escribir. Busca tu momento, si es posible a primera hora del día. Así no tendrás excusas para no hacerlo. Y reserva ese momento sólo para eso.
  3. Pon atención plena en el nuevo hábito durante un mes. No intentes cambiar muchos hábitos a la vez. Enfócate este mes en este nuevo hábito. Tómatelo como el proyecto del mes, algo importante que debes hacer sí o sí. Cuando ya sea un hábito en tu vida, no necesitará tanta atención. Elimina distracciones, céntrate sólo en escribir.
  4. Empieza con poco. Este paso es esencial a la hora de implantar un hábito en tu vida. Si te propones escribir 2000 palabras por día, es posible que al segundo o tercer día dejes de hacerlo. Empieza con poco, pero hazlo.
  5. Encuentra tus motivaciones. ¿Cuáles son sus razones para hacer esto? ¿Qué te motiva a sentarse y escribir? ¿Qué va a mantener la motivación cuando no tengas ganas de escribir? Yo ya he contado mis porqués. ¿Cuáles son los tuyos?
  6. Establece recompensas. Las recompensas son grandes motivadores. Hazlas más a menudo al principio: darse una pequeña recompensa después del primer día, y el segundo y el tercero, después de una semana, luego dos semanas, luego tres, y finalmente después de un mes. Haz una lista de estas recompensas antes de empezar, así puedes seguir adelante para conseguirlas.
  7. Haz que sea divertido. Por encima de todo, si el hábito no es divertido, de alguna manera, perderás la motivación a lo largo del tiempo. Una cosa es tratar de ser «disciplinados», pero al final, es la motivación lo que importa. No se puede forzar la motivación. Así que encuentra una manera de hacerlo más divertido, ya sea poniendo buena música mientras escribes, o tomando una taza de té o café mientras lo haces.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto cortesía de Pete Gene
 

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12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

junio 4, 2014 Por Inma Torres

Me encanta leer. Cuando era pequeña me leí todos los libros de la sección infantil-juvenil de la biblioteca de mi ciudad, y tuvieron que hacerme el carné de adulto antes de tiempo para poder seguir leyendo libros. Un libro es un maestro de la vida; es una fuente de conocimiento, una oportunidad para hacer reflexiones profundas sobre un tema, para viajar a mundos imaginarios o para inspirarse con ideas de personas sabias.

Mis lecturas son de lo más variadas: leo libros que me divierten, libros que me enseñan, libros que amplían mi horizonte, libros que me culturizan, libros que me inspiran…Nunca he dejado de leer, pero es cierto que, desde que soy mamá, me encuentro con que no leo todo lo que me gustaría. Es por eso que he pensado en que el hábito de este mes sea el de leer más.

Si te unes conmigo a este reto, igual te pueden ayudar estos consejos para leer más:

10 Consejos para leer más

1. Reduce las horas de televisión e Internet.

Mucha gente que me dice que no tiene tiempo para leer luego dedica al día más de una hora a ver la televisión o a navegar por Internet. Desde que no tengo televisión y controlo los minutos que paso en las redes sociales, tengo más tiempo para dedicar a lo que realmente me gusta hacer, como por ejemplo, leer.

2. Fija un momento del día para leer.

Desde que soy mamá mis momentos para leer se han reducido a las noches antes de dormir y a momentos tranquilos en el día. El problema es que mis días han dejado de tener momentos tranquilos (si tienes hijos sabes de lo que hablo) y por las noches estoy muy cansada y termino durmiéndome en el primer párrafo. Así, lo ideal es fijar una hora de lectura y empezar aunque sea con 10 minutos, luego 20, y poco a poco adquiriremos el hábito.

3. Cuando leas, lee.

Focalízate en lo que estás haciendo. Lo disfrutarás más. Elimina las distracciones, elige un espacio tranquilo y limpio. Olvida los impulsos para hacer otras cosas. Ponte una alarma si es necesario y concéntrate en leer.

4. Si no te gusta un libro, déjalo.

Dale un capítulo como oportunidad. Si sigue sin gustarte, abandona la lectura, búscate otro libro. Hay millones de libros, no pierdas tu valioso tiempo leyendo libros que no te gustan. Leer es divertido, no te aburras leyendo.

5. Busca libros interesantes.

Pide sugerencias de libros a tus amigos, lee reseñas en internet o explora las antiguas librerías.  Busca recomendaciones en foros, blogs… Hazte el carné de la biblioteca, visita frecuentemente las librerías locales. Elige libros que te puedan interesar. Puedes descubrir libros increíbles.

6. Socializa tus lecturas.

Busca amigos que amen la lectura. Apúntate a clubs de lectura, presenciales u Online. Yo estoy en el club de lectura de la biblioteca de mi pueblo y nos lo pasamos bien comentando los libros que leemos, dando nuestra opinión personal sobre la historia o riéndonos de los libros que no nos han gustado. Hablar con alguien sobre el libro que estás leyendo siempre te animará a leer más.

7. Convierte la lectura en un hábito.

Ahí está la clave: que forme parte de tu vida de una manera natural. Elige un detonante en tu rutina diaria. En mi caso va a ser: por la mañana antes de desayunar,  en el autobús (aunque me mareo, pero lo intentaré), en mis ratos de espera, cuando mi bebé duerma la siesta y por la noche antes de ir a dormir. Así, cada vez que aparezca el detonante en mi día, de forma inmediata me pondré a leer. La constancia es importante para implantar una rutina. Es importante hacerlo, aunque sean sólo 5 o 10 minutos.

8. Lleva tu lectura a todas partes.

Echa tu libro en el bolso o en la mochila, seguro que encuentras momentos en los que leer. Yo tengo un lector de ebooks que llevo a todos lados. Con un lector de libros digitales se lee más. Te recomiendo el Kindle, que te permite sincronizarlo con tu móvil u otros dispositivos. De esta manera podrás continuar con tu lectura por dónde la hayas dejado en tu móvil en cualquier momento y lugar. Lo importante es que siempre tengas acceso al libro que estás leyendo.

9. Lee por placer, no por obligación.

Busca libros que te emocionen, temas que te interesen, autores que te inspiren…No leas porque “tienes que leer”, sino porque te apasione lo que estás leyendo. Disfruta lo que lees, que no sea una tarea. Leer no te hará una mejor persona, uno lee porque disfruta de la magia, y es esta magia lo que cambia vida de las personas.

10. No te preocupes por la velocidad.

Esto no es una maratón para ver quién lee más libros a la semana. No compitas, ni con tus amigos ni contigo mismo. Un buen libro es como una buena comida o el buen sexo: saboréalo, disfrútalo, no tengas prisa.

Taller de hábitos

Este mes pasado he participado en el curso de Chocobuda: “Shojiki, taller de hábitos” que ya estoy finalizando. Este taller te da herramientas para instaurar un hábito en tu vida para siempre. Lo que he aprendido en este taller me ayudará con el hábito de este mes y a consolidar los hábitos que me propuse los meses anteriores.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto:  Chris Wieland/Flickr

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5 Reglas para tener una alimentación saludable

mayo 22, 2014 Por Inma Torres

 

La salud es lo más importante. En eso estamos de acuerdo. Comer sano es algo que muchos de nosotros queremos hacer, aunque a veces nuestra vida y nuestro entorno nos lo ponen difícil. Llevar un alimentación saludable es algo a lo que le pongo mucho empeño, sobre todo ahora que soy mamá y que tengo que dar ejemplo.

Estos días estoy haciendo el Taller de hábitos de Chocobuda para trabajar justo este hábito: tener una alimentación saludable. No voy a negar que hacer cambios en una dieta cuesta un poco, como cualquier cambio de hábito. Pero me doy cuenta que en lugar de hacer cambios drásticos, lo que vale es hacer cambios graduales.

Os dejo 5 reglas básicas que aprendí de Leo Babauta:

Regla 1: Elije una o dos cosas que cambiar en tu dieta y empieza simplemente con eso. Cada semana o dos, trata de incorporar algo saludable en tu menú diario o semanal.

Ahora mismo se puede decir que mi alimentación es bastante saludable, salvo en momentos puntuales y con ciertos matices que quiero mejorar. Pero todo esto es fruto de pequeños cambios que he ido haciendo de forma gradual.

Primero empecé por eliminar la comida basura de mi dieta, e ir comiendo cada vez menos grasas animales, aumentando el consumo de frutas y verduras. Luego he cambiado a cereales integrales y he limitado mi consumo de pan sólo a las mañanas. He eliminado la leche de vaca y la cafeína de mi dieta y trato de no comer hidratos de carbono por la tarde/noche. Empecé también a eliminar mi consumo de carne y pescado hasta que he convertido mi dieta prácticamente en vegetariana. Ahora estoy en proceso de eliminar los azúcares refinados de mi alimentación. El truco está en los pequeños cambios. “Poquet a poquet”, que dicen en mi tierra.

Regla 2: Si quieres eliminar algo malo de tu dieta, reemplázalo por algo más saludable y sabroso.

Cuando trates de eliminar algo malo, ayuda a reemplazarlo con algo sano y sabroso que disfrutes. Por ejemplo sustituí el café de mis mañanas con un zumo de naranja y una infusión de rooibos. O uso guacamole para mis tostadas en lugar de paté o mantequilla. Encuentra opciones saludables que te encanten.

Regla 3: Las primeras cosas a cortar son los fritos, grasas animales, productos que son demasiado azucarados (refrescos de cola, dulces) y otra comida basura.

Además de frutas y verduras, introduce gradualmente a tu dieta alimentos saludables, alimentos ricos en calcio, como algas, almendras y verduras de hoja verde, alimentos con grasas buenas, como aceite de oliva, aguacate…; alimentos de alto valor proteico pero con poca grasa, como el tofu, nueces…, y alimentos ricos en fibra. Evita productos con alto contenido de grasas saturadas o muy azucaradas. No los elimines completamente, sino que empieza una eliminación gradual y sustitúyelos por algo más sano y sabroso (véase primera dos reglas).

Regla 4: Come porciones más pequeñas y con más frecuencia durante el día.

Yo antes desayunaba al levantarme y no volvía a comer hasta el almuerzo, cuando mi hambre era similar a la de un lobo feroz. Así llenaba mi plato hasta los bordes y no me dejaba nada. Luego me sentía pesada y sin energía. Ahora me ha acostumbrado a comer 5 veces al día. Desayuno dos veces, luego el almuerzo, la merienda y la cena. Así me aseguro de no pasar hambre y de comer cantidades razonables de comida.

Regla 5: Lleva siempre comida saludable y haz un plan de comidas para cuando estés fuera de casa.

Me pasaba siempre antes en el trabajo: no me llevaba nada para comer y a media mañana asaltaba la croissantería de al lado. Terminaba comiendo siempre algo dulce, grasiento y poco saludable.
Ahora siempre llevo comida saludable en mi bolso: fruta, nueces, pasas, tortas de maíz o de arroz, bocadillos saludables y alimentos similares, para mí y para mis hijos si van conmigo. Es una opción más saludable y, además, menos cara.

Hay muchos más consejos, pero estas son las reglas básicas para tener una alimentación saludable, que es la base para sentirse bien. Incorpora estas reglas una a una, poco a poco, y verás un gran cambio en tu estado de salud, ánimo y energía.

Foto: Wonderlane/ Flickr

Archivado en:Vida Saludable Etiquetado con:comer, comida, comida saludable, dieta, hábito, vida saludable

12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

marzo 29, 2014 Por Inma Torres

Me gusta madrugar. Llevo un tiempo haciéndolo y considero que es uno de los grandes cambios que he hecho en mi vida. Yo antes era un ave nocturna, y ahora me estoy levantando entre las 6 y 6.30 de la mañana. Levantarse temprano parece imposible, pero se puede hacer.

A esas horas todo es distinto: hay quietud y silencio. Ver amanecer, tomar un buen desayuno tranquilamente y hacer lo que me gusta sin interrupciones son algunas de las grandes ventajas que le encuentro a levantarse temprano.

Es por eso que me he decidido afianzar este hábito en mi vida, y adelantar la hora de levantarme a las 5.30 de la mañana. Así que este mes de abril éste va a ser mi hábito a alcanzar.

6 Técnicas para levantarse temprano

Estas técnicas las he aprendido de Leo Baubauta, minimalista por el que siento gran admiración:

  1. Levantarse temprano de forma gradual. No hay que hacer cambios drásticos, sino en seguida tiraremos la toalla. Una buena técnica es hacerlo de forma gradual: levantarse temprano 10-15 minutos antes, mantener este horario unos pocos días hasta habituarse y después adelantar la hora del despertador otros 10-15 minutos más. Poco a poco hasta llegar a nuestro objetivo.
  2. Acostarse más temprano. Si madrugamos pero seguimos acostándonos muy tarde terminaremos muy cansados. Esto hará que a los pocos días dejemos de madrugar. Calcula a la hora que te quieres levantar, réstale 7 u 8 horas que es lo recomendable que necesitamos dormir, y así sabrás a qué hora tienes que acostarte. Por ejemplo, si yo quiero levantarme a las 5,30 de la mañana, tendré que acostarme entre las 21.30 y las 22.30 para descansar entre 7 y 8 horas. Un truco: acuéstate aunque no tengas sueño y pónte a leer. Si realmente estás cansado, el sueño vendrá.
  3. Poner el despertador lejos de la cama. Así cuando suene, nos levantaremos y eso nos hará más fácil levantarnos. Yo soy muy de darle a la repetición, para así apurar 10 minutos más. Esto no sirve, puesto que ya no se descansa esos 10 minutos y podría sacarle más provecho si estuviera levantada. Así que dejaré de hacerlo.
  4. Salir de la habitación tan pronto apaguemos el despertador. Sin pensar, sin racionalizar. Si dejamos que nuestro cerebro hable, nos dirá que volvamos a la cama. Así que mejor no pensar, dar un salto y salir enseguida.
  5. Darnos una recompensa por madrugar. Puede ser tomar una taza de nuestro té favorito o un vaso de zumo de naranja natural, ver amanecer, meditar o leer el libro que nos gusta. Nos lo merecemos, por madrugar.
  6. Disfrutar del tiempo extra. Aprovechemos ese tiempo extra que nos ofrece el levantarse temprano. Si dedicamos el tiempo a ver las redes sociales, consultar el email o cualquier otro “ladrón de tiempo” hará que, a los pocos días, no le encontremos sentido a madrugar. Éste es un buen momento para hacer aquello que nos gusta hacer y que siempre nos quejamos que no tenemos tiempo: escribir, hacer ejercicio, leer, meditar o hacer aquellas tareas que nos acercan un poquito más a nuestras metas y objetivos.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos

Foto por Singing With Light

 

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12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

marzo 2, 2014 Por Inma Torres

Muchas veces, cuando estoy muy concentrada en lo que estoy haciendo, sobretodo en el trabajo, no soy conciente de que mi postura corporal no es la más adecuada. Sólo cuando un dolor agudo en el cuello y los hombros me avisa, tomo conciencia de cómo estoy sentada y cómo, yo misma, estoy dañando mi cuerpo.

Es por eso que para este mes he decido implementar un hábito en mi vida: tomar conciencia de mi postura corporal y corregirla. Mi objetivo es mantener una buena postura, pero entiendo que para ello primero tengo que ser consciente de mi postura.

Liberar tensiones

Para mi cumpleaños mi pareja me regaló un masaje en un centro de Quiromasaje y Osteopatía (¡Gracias!). Elisa, la masajista, me dijo que yo no era capaz de relajar mis músculos, que éstos estaban en continua tensión, y que tenía que aprender a relajarlos.

Me doy cuenta que soy una persona que siempre tengo tensión, sobre todo en la zona del cuello y los hombros. Ya sea trabajando como haciendo otras actividades, acumulo tensión físicamente en esa zona. Me cuesta relajarme, aunque estoy trabajando esto diariamente con meditación y Reiki, aún tengo mucho camino que recorrer. Una forma de liberar tensiones es haciendo ejercicios de relajación o meditando.

El cuerpo nos habla

Nuestro cuerpo nos habla constantemente y nos da mensajes de:

  • Nuestras sensaciones físicas (hambre, sed, frío, calor, dolor, sueño…)
  • Nuestra emociones (tristeza, alegría…)
  • Nuestros sentimientos (amor, odio…)

Tomar consciencia corporal me va a ayudar a escuchar los mensajes que me da mi cuerpo, para después interpretarlos y poder mejorar mi estado de salud y por lo tanto mi vida.

Formas prácticas para mejorar mi postura corporal

Éstas son las acciones prácticas que utilizo desde hoy para tomar consciencia de mi postura y mejorarla:

  • Cuando estoy sentada, coloco mi columna vertebral recta y siento como si me tirasen con una cuerda sujeta a mi cabeza de la coronilla hacia arriba. No cruzo las piernas.
  • Cuando estoy de pie o andando, mantengo mi cuerpo relajado y alineado.
  • Muy frecuentemente, observo mis hombros, los dejo caer suavemente,  mateniéndolos lo más alejados posible de mis orejas.
  • Algunas veces al día hago ejercicios sencillos de relajación para cuello y hombros. Los puedo hacer en un momento, esperando el autobús, cuando estoy en un ascensor…
  • Hago ejercicio todos los días de la semana, como mínimo caminar 20 minutos.
  • Siempre que puedo, voy andando a todos lados o en bicicleta.
  • Al acostarme, me concentro en mi respiración y voy repasando cada parte de mi cuerpo, desde los pies a la cabeza,  parándome en cada extremidad, cada órgano, cada sistema de mi cuerpo. Voy identificando, uno por uno, cada tensión, dolor o entumecimiento. Se trata de un “escáner corporal”. Es curioso como mi mente me va dando respuestas, tipo “necesito dormir más”  o “tengo que ejercitar mi espalda”.
  • Hago meditación a diario.

 Estoy segura que todas estas prácticas harán que mejore mi postura y que esté más relajada.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto: GO INTERACTIVE WELLNESS / Flickr 

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12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

febrero 2, 2014 Por Inma Torres

En enero empecé con esta serie, dedicada a que cada mes voy a introducir una nueva actividad en mi vida, llevándola a cabo durante 30 días para convertirla en un hábito.

El hábito de enero: seguimiento

En enero me propuse hacer ejercicio todos los días, ya sea andar, ir en bicicleta, correr, hacer pilates… lo que fuera, pero todos los días.

Se puede decir que lo he conseguido. He ido al trabajo en bicicleta y he vuelto en bicicleta. Los días que ha llovido mucho he ido en autobús, pero me he bajado unas paradas antes para andar un poco.

Reconozco que algunos días he faltado. Cogí una gripe que me tuvo en cama un par de días, pero no me preocupa demasiado porque conseguí retomar el hábito en cuanto mejoré mi salud.

Por otro lado creo que tengo un fallo: estoy relacionando hacer ejercicio con ir o venir del trabajo, y me cuesta mantener el hábito el fin de semana. Seguiré trabajando en ello.

El hábito de febrero

El hábito de febrero es un hábito que tenía ya implementado en mi vida y sin embargo, por una serie de circunstancias, llevo un par de meses sin hacer y quisiera retomar.

Se trata de, al finalizar el día, decir o escribir las tres cosas mejores que han tenido el día, las que más te han gustado.

Es un hábito muy bonito, ya que por un lado te ayuda a reflexionar sobre tu día, y ver las cosas positivas (no las negativas) del día. Por otro lado, durante el día, te hace estar más en el aquí y en el ahora, buscando cualquier pequeño detalle para luego recogerlo al final del día.

Para nosotros es un momento muy especial familiar: llega la noche, nos metemos todos juntos en mi cama, y uno por uno va diciendo sus tres cosas mejores del día. Al final cada uno dice más de tres, porque los días están llenos de momentos maravillosos (aunque intentamos que no sean más de 10, para no alargar demasiado y no se haga pesado).

Es un hábito muy bueno también para los niños, les ayuda a apreciar cada detalle de su díay no centrarse en lo negativo. Además hacerlo en familia te ayuda a conocer más a los tuyos, qué es lo que les gusta, qué valoran más.

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Ver la puesta de sol mientras venía del trabajo
  • Jugar al balón con mi amigo Iván
  • Que me haya visitado mi hermana
  • El guacamole que hemos comido al mediodía
  • Encontrar un asiento vacío en el autobús
  • Ese té calentito de la tarde
  • El olor del jazmín por la mañana
  • Un comentario nuevo en mi blog 🙂
  • Hablar por teléfono con mi amiga Irene
  • Cocinar roscos con la abuela…

Lo mejor de todo es que, aunque parezca que ha sido un día horrible, si rebuscas bien seguro encontrarás tres cosas bonitas que te hayan sucedido.

Únete

Te animo a que te unas conmigo a incluir este bonito hábito en tu día. Puedes hacerlo como yo, por las noches o en familia, o puedes hacerlo solo, escribiéndolo en un diario, al estilo Albert Espinosa, o por la mañana, reflexionando sobre lo bonito del día anterior. Cada cual sabe encontrar su momento. Pruébalo durante estos treinta días, y verás lo increíble de sus beneficios.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto: iassakka/Flickr

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12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

enero 5, 2014 Por Inma Torres

Los hábitos son nuestra razón de vida. Si desde que nos levantamos tuviéramos que decidir si ponernos en pie por la derecha o por la izquierda de la cama, para media mañana nuestra mente ya estaría agotada del ejercicio de tomar decisiones. Por eso son tan importantes los hábitos.

Yo he incorporado a mi vida muchos hábitos que la hacen más sencilla y más plena y me hacen más feliz, y quiero seguir incorporando hábitos. Mi método me funciona y por eso he pensado en la serie “12 meses, 12 hábitos”, para que, a la vez que yo trabajo un hábito nuevo, vosotros podáis seguirme.

Cómo conseguir que se convierta en hábito

Muchas veces empezamos entusiasmados a realizar cierta acción que queremos que se haga hábito, y en menos de una semana abandonamos la idea. Aquí están algunos consejos para que eso no pase:

  • Cambiar un solo hábito a la vez. Seguramente querrás cambiar muchos hábitos en tu vida. Pero no puedes empezar una vida nueva de la noche a la mañana. Para que conseguir que una acción se convierta en hábito lo mejor es que elijas sólo una, y hasta que no la hagas sin pensar no empieces con otra.
  • Realizarlo al menos un mes. Dicen que un hábito se asienta en tu vida si lo haces al menos 21 días, pero para asegurarnos, mejor fijarse un mes. Durante los primeros días tendrás que ser fuerte y no abandonar. En los últimos días del mes verás que ya sale solo, sin pensar.
  • Crear hábitos positivos que te gustan. Muchas veces abandonamos hábitos porque para nosotros son obligaciones. Es importante que el hábito nos motive, que sepamos qué es lo que nos va a aportar de positivo en nuestra vida y porqué queremos consolidarlo. Y disfrutar del camino.
  • Comenzar con lo más pequeño posible. Sólo hacer 5 minutos en la primera semana, y tratar de ser lo más consistente posible. Luego hacer 10 minutos. El pequeño cambio es, con diferencia, el método más eficaz que he usado para el cambio de hábitos.
  • Que sea social. Si tu pareja o amigos te acompañan en el hábito es mucho más fácil. De todas formas, si lo vas a hacer solo o sola, lo mejor es que se lo digas a todos los de tu alrededor, así tu compromiso será más fuerte y, si decaes, seguro que alguien te dará un empujoncito.

El hábito de enero: hacer ejercicio

He escogido este hábito porque muchas somos las personas que en enero, después de los excesos navideños, decidimos que queremos estar más sanos y hacer ejercicio. El problema es que, muchas veces, se queda solamente en un buen propósito de año nuevo. Pero este año he decidido que lo voy a convertir en un hábito.

Éstas son mis reglas:

  1. Voy a hacer ejercicio diario. Todos los días. Sin excepción.
  2. Empezaré poco a poco. Esta semana ya he empezado con 5 minutos, la semana que viene 10 minutos… mi objetivo a fin de mes es hacer 30 minutos al día. Todos los días.
  3. Consideraré hacer ejercicio como andar, correr, pasear en bicicleta, hacer cardio (con bicicleta estática, ejercicios u otros), asistir a alguna clase, dar un paseo por el campo, hacer carreras, jugar al baloncesto, etc. con mi hija, tirarme en trineo por la nieve… Mi abanico es amplio porque quiero tener multitud de oportunidades a lo largo del día para cumplir con mi compromiso, y a la vez hacer algo que me motive y me permita disfrutar.

Son unas reglas sencillas. De eso se trata: de que sea fácil para no tirar la toalla.

Únete

Ésta es tu oportunidad. Si el hábito de hacer ejercicio te llena, te animo a que te unas conmigo. Juntos será más fácil. Con mis reglas o con tus reglas, eso no importa, lo importante es que te comprometas 100% a cumplirlo. También te animo a que lo indiques en un comentario aquí abajo, así sabremos cuántos somos en nuestro cometido.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto de Turismo de la Rioja. 

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