Inma Torres

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La meditación metta, de amor-amistad

junio 18, 2017 Por Inma Torres


meditacion metta

 NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR PABLO MATILLA, DE HISTORIAS MINIMALISTAS.

No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente»

Loving-friendliness in plain English
Bhante Henepola Gunaratana

Suena el despertador, que me saca de un sueño incómodo. Son las seis de la mañana y mi vuelo sale dentro de tres horas.

Como siempre que tengo que volar, me va ganando una leve ansiedad, un nerviosismo que me resulta difícil de describir.

Me ducho, me visto, me tomo el café sin azúcar, cojo la maleta y salgo hacia el metro. Para llegar al aeropuerto tengo que coger primero la línea azul, después el tren y, por último, el bus. Sería más fácil llamar a un taxi, pero me resisto.

Enseguida me pongo de mal humor. La gente empuja, entran antes de que los pasajeros salgan, me dan algún que otro codazo, no hay espacio en el tren…

Todos mis viajes en avión eran más o menos así: estresantes.

La meditación, entre otras cosas, acabó ayudándome a convertir los viajes en algo más llevadero. Pero si eres lector o lectora asiduo de este blog, ya conoces la meditación. Yo quería hablarte de un tipo concreto de meditación.

Metta, que se ha venido traduciendo al castellano como «amoramistad». En teoría es algo muy sencillo: se trata de tener pensamiento de buena voluntad, primero hacia uno mismo y después hacia los demás: familia, amigos, desconocidos, enemigos, así hasta ampliar el espectro a todos los seres vivientes.

Para ello, se suele utilizar algún tipo de frase memorizada que se va repitiendo: «Ojalá (yo) sea feliz y tenga éxito. Ojalá encuentre la paz espiritual. Ojalá no tenga problemas y, si los tengo, ojalá tenga la fuerza, la paciencia y la sabiduría para afrontarlos y superarlos…». Y, sucesivamente, se va adaptando la frase a todos los sujetos hacia los que se dirigen estos pensamientos.

La frase en sí misma da igual, sirve cualquiera que evoque sentimientos positivos y que tengas más o menos memorizada para que tu mente se centre más en decirla que en pensar en cómo decirla. De este modo es más fácil evitar destracciones.

En su versión más sencilla, en esto consiste el metta.

¿Las razones para hacer esto? Primera y más importante: para beneficiarnos nosotros mismos. Al generar conscientemente pensamientos de buena voluntad para los demás (enemigos incluidos) el objetivo principal es generar un estado de tranquilidad y paz en nosotros mismos. Es evidente que no aspiramos a que, porque nosotros deseemos que «mi familia, mis amigos, mis vecinos y todos los humanos sean felices y obtengan el éxito», esto se vaya a cumplir. Pero lo que sí podemos conseguir mediante semejantes pensamientos es el propio equilibrio. Y el equilibrio es la mejor manera de enfrentarse a los problemas, de afrontar lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana, porque desde el equilibrio podemos responder de manera menos impulsiva, más tranquila y justa.

Así que, en mi último viaje en avión, cuando me dieron el segundo codazo en el tren, y ya veía asomar el mal humor que al final acabaría dominando mi mente, intenté practicar un poco de  meditación metta.

Enseguida me tranquilicé. La ebullición de mal humor que sentía se fue, poco a poco, calmando. Es curioso que, casi siempre, la primera respuesta de mi cuerpo ante cualquier ejercicio de metta es relajar los músculos de la cara. A menudo empiezo con algún pensamiento como: «Sé amable contigo mismo y con los demás».

Cuando el tren llegó a su destino y cogimos el bus hacia a la terminal, en lugar de correr como siempre, caminé con tranquilidad. Pensé en aquella frase que tantas veces había leído en los libros sobre budismo: «Toda esta gente, igual que tú, quiere ser feliz. Huyen de lo que les hace daño y buscan lo que les satisface».

La situación era en realidad la misma, pero el modo en que yo lo estaba viviendo (o tratando de vivir) era muy diferente. Seguía en un viaje tedioso, con varios cambios incómodos, lleno de esperas y colas y cosas que no dependían de mí. Pero pensar en el éxito no solo mío, sino de todos los que me rodeaban, el esforzarme por ser lo más sincero posible en esos pensamientos, tuvo un efecto bastante positivo.

Lo cierto es que cuanto más se practica la meditación metta, más efectivo es. Si ya meditas, te recomiendo que introduzcas alguna sesión específicamente dedicada a la meditación del amoramistad. Concéntrate sobre todo en tratar de ser sincero en tus pensamientos, y si al comienzo te cuesta, simplemente toma nota de ello y continúa. No deja de ser una modalidad específica de meditación vipassana, de conciencia plena. Simplemente, en la meditación metta, el objeto de la atención son los pensamientos de buena voluntad que generas.

Es probable que si lees esto tu primera reacción sea el escepticismo.
Yo también reaccioné así. Hasta cierto punto, es natural. Lo único que puedo decir es que lo pruebes. Podría pasarme horas escribiendo y no lograría convencerte.

Pruébalo una o dos veces y, tal vez, como me sucedió a mí, despiertes sentimientos muy fuertes.

Pero volvamos a mi viaje en avión, queda ya poco para el aterrizaje. He dormido un poco, pero las rodillas del pasajero que está detrás de mí, incrustadas en mi espalda, me despiertan. En algún punto indeterminado de la parte delantera del avión, un niño llora.

Las rodillas del hombre son muy molestas. Tengo dos opciones, me digo, o me giro y le digo que me está molestando, o dejo de quejarme mentalmente. Por cómo soy, la primera opción no es en realidad una opción. Así que decido dejar de quejarme, aunque mi mente se resiste y rezonga durante varios minutos. «La gente es muy mal educada, no se da cuenta de que me está molestando… Y ese niño, ¿no se va a callar nunca?» Decido probar de nuevo con el metta.

Tardo un poco, pero finalmente consigo concentrarme en las frases: «Ojalá tenga éxito… Ojalá encuentre la paz…». Cuando el avión aterriza, las rodillas siguen molestándome en la espalda, pero ya no es la parte en la que pongo más atención, como hacía media hora antes.

Estoy casi de buen humor, dentro de nada estaré en casa, el cielo está nublado pero no parece que va a llover y, lo más importante, siento que hasta cierto punto puedo controlar mejor mi mente. Cuando salgo del avión, recuerdo la frase de Bhante Gunaratana: «No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente».

Unas palabras sobre mí:

Pablo Matilla (Mieres, 1986) es escritor y licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Sus relatos forman parten de las antologías Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010), Relatos 02 (Tres Rosas Amarillas, 2011), Paraguas para el diluvio (Paralelo Sur, 2012) e Iceberg (Leqtor Universal, 2014). En 2013 gana el Premio Internacional de relato Corto Energheia, otorgado en Matera (Italia) por el relato Los que huyen, que posteriormente fue publicado en la revista de literatura Quimera. También ha colaborado con la revista cultural Lecturas Sumergidas. En el año 2017 publicará su primer libro de relatos, titulado La sabiduría de quebrar huesos (Témenos Ediciones, 2017)

Desde 2015 mantiene el blog Historias Minimalistas donde habla sobre creatividad, desarrollo personal y literatura.

pablo de historias minimalistas

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5 pasos para practicar Mindfulness en la ducha

marzo 24, 2016 Por Inma Torres

mindfulness en la ducha

Este mes de marzo estoy poniendo en práctica un nuevo ejercicio de Mindfulness integrado en mi día día: Mindfulness en la ducha, y aunque he fallado algunos días, he empezado a notar los beneficios que me aporta en mi mente y mi salud.

La ducha es el lugar perfecto para practicar Mindfulness. Yo me ducho a diario, y más a menos a la misma hora todos los días, con lo cual es un buen disparador para no olvidarme de este nuevo hábito. En lugar de ducharme de modo autómata o de meter en la ducha conmigo a mi jefe, el director del banco y a un montón de personas más, he convertido una simple ducha en un momento del día especial.

Practicar Mindfulness en la ducha ha hecho que encuentre en mi día un momento para un paréntesis y para desconectar de mis problemas y mis miles de pensamientos. Es un momento de relax para mí, sin tener que ir a un Spa para ello. Es mi momento.

Si para nosotros ducharnos es parte de nuestra rutina y lo hacemos en modo automático, es normal que nuestra mente divague buscando asuntos más interesantes en los que pensar que en realidad no existen. El reto está en no dejar que esos pensamientos nos invadan, y convertir el momento ducha el algo importante, para disfrutarlo y enriquecernos con él.

Os cuento cómo hago este pequeño ritual de Mindfulness en la ducha.

5 pasos para practicar Mindfulness en la ducha

Paso 1: Acéptate y admira tu cuerpo. Desnúdate frente al espejo y admira tu cuerpo. Acéptalo tal y como es, sin juicios ni críticas. Quiérete tal y como eres.

Paso 2. Deja fuera de la ducha tus pensamientos. Desde el momento que abres el grifo, regulas la temperatura y entras en la ducha enfócate en lo que sientes, y deja tus pensamientos pasar. Poco a poco irán desapareciendo. Si durante la ducha te das cuenta que te has enganchado a un pensamiento y te ha alejado de la experiencia de ducharte, amablemente vuelve a tus sensaciones y continúa sintiéndolas.

Paso 3. Concéntrate en las sensaciones. Disfruta las sensaciones. Siente como el agua cae en tu cabeza y se va deslizando por tu espalda, tu pecho, tus piernas… Sumérgete en los olores de tu gel o champú. Toma tu gel de baño y enjabónate lentamente con él, disfrutando de su suave textura jabonosa. Nota como tu piel se va limpiando, eliminando las toxinas y dejando tu piel suave y radiante. Masajea tu cabello suavemente, notando tu suave pelo mojado entre tus dedos, disfruta de la agradable sensación de frotar tu cuero cabelludo, detrás de tus orejas, tu frente… Aclárate con abundante agua, sintiendo como arrastra la espuma de tu piel, como se van las toxinas, los malos pensamientos, los problemas, y son arrastrados al sumidero, desapareciendo por siempre.

Paso 4. Agradece. Cuando acabes, si te apetece, da la gracias a la ducha, por haber estado ahí, por poder tener agua corriente, porque ese agua esté tibia o caliente, por tener jabón para limpiar tu cuerpo y tu cabello. Agradécete a ti por estar ahí, por sentir, por disfrutar de ese momento.

Paso 5. Cuídate al salir de la ducha. Sal de la ducha despacio, poniendo atención al contacto de tus pies con tu esterilla. Seca tu cuerpo y tu cabello con suavidad, sintiendo el contacto cálido de la toalla. Hidrata tu piel, sintiendo el olor de la crema hidratante que utilices, la suave textura al deslizar la crema por cada parte de tu cuerpo. Trata de no tener pensamientos en este momento tampoco. Si aparece alguno, amablemente déjalo ir.

Y ya puedes vestirte y seguir con tu rutina. Advierto que al principio no es fácil, sobretodo si eres una persona muy mental como yo. De todos modos no te juzgues si no lo haces perfecto, simplemente hazlo lo mejor que puedas. Este ejercicio de Mindfulness en la ducha puede ser una buena oportunidad para integrar el Mindfulness y la meditación en tu día a día.

Otras prácticas de Mindfulness

 

  • 12 meses de Mindfulness. Enero:atención a la respiración

  • 12 meses de Mindfulness. Febrero: Atención al cuerpo y las sensaciones

  • 10 ejercicios para practicar la atención plena

Foto por Andrés Nieto Porras

 

 

 

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Práctica de meditación: Atención al cuerpo y las sensaciones

febrero 26, 2016 Por Inma Torres

Meditación atención al cuerpo y sensaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante este mes de febrero he estado practicando una nueva meditación. Se trata de una práctica sencilla en la que se presta atención al cuerpo y las sensaciones. Te cuento en qué consiste.

Antes de empezar

Recuerda que antes de empezar cualquier práctica formal de Mindfulness debes tener en cuenta:

  • Elegir un sitio tranquilo y libre de interrupciones.

  • Llevar ropa cómoda y que no te apriete.

  • Adoptar una postura cómoda pero sin dormirte.

  • Empieza con poco tiempo, 5 o 10 minutos, y ves ampliando conforme se te hagan cortos. Ponte una alarma que te avise del final del tiempo que te habías pre-fijado, para que así no tengas que estar pendiente del reloj.

Práctica 2: atención al cuerpo y las sensaciones

Esta práctica está sacada del libro Mindfulness funciona, de Beatriz Muñoz:

Encuentra un lugar de tu cuerpo donde puedas notar las sensaciones que produce el aire al entrar y salir. Centra la atención ahí, siente tu respiración. Si en algún momento algo te distrae, en cuanto te des cuenta, vuelve a llevar tu atención, con suavidad y determinación, al lugar donde estaba y continúa sintiendo tu respiración.

Poco a poco, ve abriendo tu atención hasta abarcar todo tu cuerpo. Date cuenta de cuál es tu postura, del lugar que ocupas. Siente las partes de tu cuerpo que están en contacto con el suelo o la silla. Nota cómo está tu cuerpo en este momento, si está tenso, relajado, si pesa o lo sientes ligero. Toma nota de otras sensaciones, como picores, tensiones, hormigueos, etc. Permanece ahí, en contacto con tu cuerpo y tu respiración hasta que termine la sesión.

¿Por qué el Mindfulness?

¿Por qué crear una pequeña práctica diaria de meditación? Puede haber infinidad de razones, éstas son las mías:

  • Alivia el estrés y ayuda a relajarme.
  • Cuando practico meditación, puedo llevar la atención plena a mi vida cotidiana con más facilidad.
  • La atención plena ayuda a saborear la vida, vivir con sencillez y poco a poco, estar presente en todo lo que hago.
  • Se ha demostrado que la meditación tiene beneficios mentales, como la mejora de la concentración, la felicidad, la memoria, el enfoque, la productividad y otros.
  • Algunas investigaciones sobre la meditación ha indicado que puede tener otros beneficios para la salud, incluida la mejora del metabolismo, el ritmo cardíaco, la respiración, la presión arterial y otros.
  • La práctica continua de la meditación me ayuda a reducir la velocidad y disfrutar más de la vida.

En realidad, algunos de los mejores beneficios de la meditación son difíciles de definir. Uno de ellos ha sido entenderme mejor a mí misma, por ejemplo, y tomar un nivel de conciencia de mí misma que nunca he tenido antes.

Da igual los motivos por los que hagas meditación, aunque sea sólo por estar unos minutos en un oasis de calma y relajación que es raro que encontremos en nuestras vidas en estos días. Motivo más que suficiente.

“Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por sí misma.” Lao Tzu.

 

Otras prácticas de Mindfulness

  • 12 meses de Mindfulness. Enero:atención a la respiración
  • 10 ejercicios para practicar la atención plena
Foto por Rob.Bertholf

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12 meses de Mindfulness. Enero: Atención a la respiración

enero 22, 2016 Por Inma Torres

mindfulness

El mindfulness o atención plena está de moda. Cada vez más gente lo practica, tanto en casa, como en centros educativos, hospitales… Hay mucha gente que ya practicaba el mindfulness mucha antes del boom que estamos viviendo.

Existen estudios científicos que demuestran sus beneficios: reduce el estrés, la depresión y el dolor, regula la presión arterial, refuerza el sistema inmunitario, mejora la memoria y la atención, ayuda a tratar desórdenes alimenticios, adicciones…

El mes pasado ya empecé a hacer ejercicios para la atención plena, y he notado tanto cambio y tantos beneficios en mí, que he decidido enfocarme más en el mindfulness, y hacerlo una práctica formal, integrada en mis ejercicios de meditación.

Para ello he estado formándome y leyendo buenos libros sobre el tema, para poder hacer mi práctica bien y efectiva. La prácticas que voy a hacer están basadas en el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction),de Jon Kabat-Zinn.

Mindfulness: en qué consiste

El mindfulness o atención plena consiste en prestar atención al momento presente de forma intencionada y sin juzgar.

Nuestra mente es como un mono saltarín, que va sobretodo a dos sitios: a pasado, recordando qué pasó, que nos dijeron, qué dijimos… al futuro, anticipando qué pasará, qué nos dirán, qué haremos.

Antes de empezar

Si te animas a hacer esta práctica, un consejo: simplicidad. No te compliques con cojines de meditación, un lugar perfecto, etc. Si tienes dudas de cómo hacerlo, hazlo de la manera más simple que se te ocurra.

Antes de empezar ten en cuenta:

  • El lugar: no importa el sitio, lo importante es que esté tranquilo y no vayas a tener interrupciones durante todo el ejercicio.

  • La ropa: que sea cómoda y no apriete.

  • La postura: da igual la postura, pero que estés cómodo. Puede ser sentado en la cama, en el suelo, en un cojín, de pie, tumbado… Trata de no dormirte, si te duermes, no cuenta como sesión.

  • El tiempo: tú decides cuánto tiempo vas a hacer el ejercicio. Empieza con poco, 5 o 10 minutos, y ves ampliando conforme se te hagan cortos. Ponte una alarma que te avise del final del tiempo que te habías pre-fijado, para que así no tengas que estar pendiente del reloj.

Práctica 1: atención a la respiración

 Esta práctica es muy sencilla y muy efectiva. Puedes practicarla como una meditación, dedicando un tiempo a ello en un momento del día, o puedes practicarla en cualquier momento y cualquier situación, te ayudará a volver al aquí y ahora.

Consiste en lo siguiente:

  1. Haz tres respiraciones profundas, cogiendo todo el aire que puedas por la nariz y soltándolo por la boca.
  2. Elige una parte de tu cuerpo en la que notes la respiración: puede ser la punta de la nariz, el pecho, el vientre o cualquier otro punto.
  3. Centra tu atención ahí. Nota los efectos que produce el aire al entrar y salir de tu cuerpo. Como se eleva tu pecho o tu vientre, como roza el aire al pasar por tu nariz, por ejemplo.
  4. No modifiques la respiración, sólo observa y respeta cómo es en cada momento.
  5. Si de pronto algo te distrae (un pensamiento, un ruido, una sensación…), vuelve a dirigir amablemente la atención a donde estaba y continúa sintiendo tu respiración. Cada vez que te alejes, vuelve a ella.

Eso es todo. Esta práctica base practicada todos los días marcará una gran diferencia en cómo te sientes.

Otras prácticas de Mindfulness

  • 12 meses de Mindfulness. Febrero: atención al cuerpo y las sensaciones
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Foto por Caleb Roenigk

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12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Atención plena

diciembre 13, 2015 Por Inma Torres

atencion plena

Este mes me voy a enfocar en la atención plena o mindfulness, como se está llamando últimamente.

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que vuestra vida está acelerada? ¿La sensación de no tener tiempo para hacer todo lo que tenemos que hacer, y de que los segundos se nos van como arena entre los dedos? Yo sí he tenido esa sensación, más de una vez.

Vivimos en una época de estrés, velocidad y ruido (externo y mental). Estamos sobreintoxicados con información y tareas. Nuestra mente no calla, al igual que el mundo.

Nos movemos rápidamente a través del día, cada día. Y es como si la vida se acabara pasando, y nos quedamos esperando que algo suceda, algo fuera o lejos de nosotros mismos, ignorando que el instante presente es justo lo que vale, y lo dejamos ir.

El día de hoy no es la preparación para el mañana. El día de hoy es el evento principal.

Pero…¿cómo se puede traer la paz y la calma en medio de un estresante y caótico día? La respuesta es simple, aunque no siempre es fácil: aprender a estar presente, poner atención plena a todo lo que hacemos.

No importa que tus días estén fuera de control, no importa lo estresante de tu trabajo… La vida enfocada en la atención plena puede convertirse en un oasis. Puedes cambiar tu vida, y es increíblemente simple.

Cosas que me impiden tener atención plena

Hay ciertas cosas que me impiden tener un día tranquilo, con atención plena y enfocado en el presente. Algunas de ellas son:

  • El trabajo.

  • Internet, las redes sociales y otras distracciones digitales.

  • La mensajería instantánea.

  • Muchas cosas que vienen a mí de golpe. Ya se trate de noticias, decisiones, o trabajo por hacer.

  • Mis dos hijos.

  • Mis preocupaciones (relacionadas sobretodo con el futuro).

  • Mis tareas pendientes, ya sean del hogar, del trabajo u otros proyectos.

  • Interrupciones innecesarias.

  • Falta de control, que hace que aparezcan cosas urgentes que no he podido prever.

  • Mi propia mente. Va saltando de unos pensamientos a otros, como un mono.

  • El ruido.

Lo sorprendente: todos estos problemas se puede resolver mediante una técnica: la atención plena o mindfulness.

Cómo la atención plena resuelve problemas

Si leo de nuevo la lista anterior, me doy cuenta que la mayoría de estos problemas están en mi mente. Claro, hay factores externos: el trabajo, el estrés de los niños y las tareas domésticas, las interrupciones y las distracciones digitales. Pero el cómo mi mente se ocupa de esos factores externos es el problema.

Cuando estoy completamente presente, con atención plena, los factores externos ya no son un problema, porque soy sólo yo y ese factor externo, en ese momento, y no un millón de otras cosas de las que preocuparse.

Estar presente se convierte, entonces, en una manera de manejar cualquier problema, cualquier distracción, cualquier factor estresante. Permite que todo lo demás desaparezca, dejando sólo a ti  y lo que estás tratando en este momento.

10 ejercicios para practicar la atención plena

El método para estar presente con atención plena es bastante simple, pero es la práctica lo que más importa.

La mayoría de la gente no aprende a estar presentes porque no practican, no porque sea difícil de hacer.

Cuando practicas algo con regularidad, y lo haces un hábito en tu día a día,  te conviertes en bueno en eso.

Practica, practica  y la atención plena se convertirá en natural.

Practica durante todo el día, todos los días.

Estos 10 ejercicios son los que me están ayudando a mí a convertir la atención plena en un hábito:

  1. Meditar cada día. La meditación es una fantástica manera de practicar, sólo porque elimina gran parte de la complejidad del mundo y me permite aprender a ser consciente de mi mente, y traerme de vuelta al momento presente. No es complicado: la meditación se puede hacer en cualquier lugar y a cualquier hora. Empieza con poco (yo empecé con 2 minutos al día) y ves aumentando el tiempo.
  2. Cepillar mis dientes. Supongo que todos nos cepillamos los dientes, pero a menudo lo hago pensando en otras cosas. Ahora trato de concentrarme totalmente en la acción del cepillado, en cada movimiento de cada diente, al pasar de un lado de la boca al otro. Se termina haciendo un mejor trabajo, y ayuda a darse cuenta de lo mucho que hacemos en piloto automático.
  3. Leer en silencio. Encuentra un momento de tranquilidad (en mi caso por la noche, cuando los niños duermen), y un lugar tranquilo, y lee una buena novela. Trata de no tener el televisor, ordenador o cualquier otro dispositivo cerca, y simplemente sumérgete en el mundo de la novela. Puede parecer contradictorio dejar que tu mente se mueva desde desde el presente al momento de la novela, pero es una gran práctica del enfoque. Puedes hacerlo con otros libros, pero con lo que funciona mejor es con novelas.
  4. Dibujar. Puede que no se te dé bien dibujar (como es mi caso), pero eso no importa. Coge un papel y algo para dibujar (un lápiz, bolígrafo, cera…) y simplemente dibuja. No pienses en nada, sólo dibuja. Si tus pensamientos divagan, con dulzura vuelve al momento presente.  Cuando termines observa tu obra y luego destrúyela. El no enseñársela a nadie te ayudará a dibujar sin miedo ni expectativas.
  5. Comer con atención plena. Apaga la televisión, guarda los dispositivos informáticos y móviles, incluso el libro o periódico. Si comes con cualquiera de estas cosas (la mayoría de la gente), comer sin ellos parecerá aburrido, pero  no estarás realmente apreciando la comida. Me gusta comer conscientemente, prestando atención a cada bocado. Esto hace que la comida sepa mejor, y que coma lentamente y con agradecimiento.
  6. Beber té. Durante siglos ha existido la ceremonia del té en distintas culturas. Yo hago mi propia ceremonia del té:  preparo el té con cuidado y con atención plena, lo vierto en la taza lentamente, lo tomo con seriedad y estando en el momento presente. Deja unos minutos al día para hacer esto, y tu día cambiará.
  7. Escuchar a los demás. Cuando alguien te hable, escúchale atentamente, no te limites a esperar tu turno para hablar. Evita que tu mente divague. Escucha sin juzgar. Cuando dejamos de tratar de luchar por cambiar a los demás, cuando aceptamos lo que son, estamos mucho más en paz.
  8. Caminar lentamente. Toma pequeños descansos en lo que estés haciendo y sal a la calle para dar un pequeño paseo. Camina despacio, haz que cada paso sea una práctica de atención plena. Presta atención a tu respiración, a todo lo que te rodea, a los sonidos,  la luz y la textura de los objetos.
  9. Mirar a alguien con gratitud. Cada día, elige a alguien que te importa. En lugar de sólo ver lo que siempre ves, realmente mira a esa persona. Trata de no hacer juicios sobre ella. Mira esa persona como el milagro que es, y agradece su existencia.  Si te sientes generoso, dile a esa persona lo agradecido que estás.
  10. Trabajar con enfoque. Empieza tu jornada con la elección de una tarea que marcará una gran diferencia en tu trabajo, y olvida todo lo demás. Haz sólo una tarea, y no cambies a otras tareas. La multi-tarea es una gran manera de perder el foco.

Estos ejercicios no son los únicos para practicar la atención plena, pero están bien para empezar. Cada día trato de hacerlos, para vivir plenamente y apreciar este maravilloso día.

Porque sé que de lo único de lo que dispongo es del presente, del aquí y ahora, y sin duda, es lo que más he desperdiciado.

“Bebe tu té lentamente y con reverencia, como si fuera el eje sobre el que gira la Tierra. Bébelo poco a poco, serenamente, sin correr hacia el futuro. Vive el momento presente. Sólo este momento es la Vida.»  Thich Nhat Hanh

 

Otros hábitos que me he propuesto

Éstos son otros hábitos que me he propuesto en otros meses:

En 2015

  • Enero: eliminar de mi dieta los azúcares refinados

  • Febrero: practicar la bondad

  • Marzo: alimentacion saludable

  • Abril: mantener la casa ordenada

  • Mayo: estar activo
  • Julio: no procrastinar
  • Agosto: el hábito de la gratitud
  • Septiembre: no preocuparme
  • Noviembre: conducir despacio

En 2014

  • Enero: Hacer ejercicio.

  • Febrero:Las tres cosas mejores del día.

  • Marzo:Tomar consciencia de mi postura corporal.

  • Abril:Levantarse temprano.

  • Mayo: Escuchar música a diario.

  • Junio: Leer más.

  • Julio: Meditar a diario.

  • Agosto: Escribir cada día a un amigo.

  • Septiembre: Tres piropos al día.

  • Octubre: Dormir lo suficiente.

  • Noviembre: Planificar.

  • Diciembre: Comer menos.

Foto de David Gabriel Fischer

 

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12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

junio 30, 2014 Por Inma Torres

Hay días que medito, hay días que no; todo depende del sueño que tenga por las noches. Y como últimamente termino muy cansada cada día, son más los días que no medito que los que sí.

Es por eso por lo que he decidido para este mes de julio convertir en un hábito el meditar  a diario. Por eso y porque mi amigo Chocobuda me ha entusiasmado, primero con Shojiki, el taller de hábitos que terminé hace poco, y también con el taller de  meditación que voy a empezar con él el próximo 1 de julio (aún estáis a tiempo de apuntaros). 😉

¿Qué es meditar?

Meditar no es nada más que un ejercicio intelectual, que nos ayuda a acallar el ruido de nuestra mente y conseguir estados más creativos o emocionalmente positivos.

Aunque cada vez hay más gente que practica la meditación, lo cierto es que en occidente todavía existen muchas personas que relacionan la palabra meditación con aspectos religiosos, con gurús o con prácticas sectarias.

¿Por qué meditar a diario? 5 Beneficios de la meditación

Hay infinitas razones, pero éstas 5 son mis favoritas:

  1. Alivia el estrés y ayuda a relajarte.

  2. Ayuda a saborear la vida, a cambiar hábitos, a vivir de forma sencilla y, poco a poco, a estar presente en todo lo que haces.

  3. Tiene beneficios mentales, como una mejor atención, la felicidad, la memoria, el autocontrol, el rendimiento académico, etc.

  4. También tiene beneficios para la salud, en particular la mejora del metabolismo, el ritmo cardíaco, la respiración, el sistema inmunológico, la presión arterial y otros.

  5. La meditación te ayuda a entenderte mejor a ti mismo, a tomar consciencia de quién eres.

Consejos para meditar a diario

He estado leyendo mucho sobre meditación, y hay tanta información que me pierdo un poco. Así que he decidido que lo importante no es la forma de meditar, sino el hacerlo a diario, de la manera más sencilla posible, hasta hacerlo un hábito.

Algunos consejos para meditar a diario son:

  • Comprometerse con unos minutos al día. Empezaré con 2 minutos al día, e iré aumentando el tiempo conforme me vea cómoda. Pretender empezar con 30 minutos al día haría más fácil el fallar. Puedo ampliar a 5-7 minutos si puedo hacerlo durante 7 días seguidos, después de 10 minutos si consigo hacerlo durante 14 días seguidos, y luego 15 minutos si puedo atenerme a ello durante 21 días seguidos, y 20 si puedo hacer un mes completo.
  • Elegir un momento del día para meditar. Hasta ahora lo estaba haciendo por la noche al acostarme, pero no me ha funcionado, ya que me quedaba dormida por el cansancio. Ahora voy a probar por las mañanas al levantarme.
  • Encontrar un lugar apropiado. No tiene que tener un altar, velas, alfombras ni cojines en el suelo. Lo importante es que sea un lugar tranquilo y dónde nos sintamos bien. Puede ser el banco del parque o la silla de tu cocina. Sólo tenéis que estar tú y tu mente. Elimina ruido y distracciones. Apaga tu teléfono móvil.
  • Tener una postura adecuada. No es necesario hacer la flor de loto para meditar. Lo importante es tener la espalda recta y mantener una postura que no nos induzca a dormir. Es esencial mantenerse recto durante toda la meditación. Por lo demás: ojos cerrados, manos sobre los muslos y la cabeza un poco inclinada hacia adelante. Maxilar y hombros relajados, y en general que el cuerpo no esté en tensión.
  • Concentrarse en la respiración. Empieza por sentir cómo el aire entra a tu nariz. Localiza el punto donde el aire toca por primera vez tu cuerpo. Normalmente es la punta de la nariz. Inhala, siente cómo se llenan tus pulmones y cómo expulsas el aire. Localiza todo lo que sientas y enfócate en ello.

Y eso es todo. Es una práctica muy simple, pero estoy segura que, si lo hago durante 2 minutos, todos los días, en el mismo momento cada día, al cabo de un mes habré hecho de la meditación un  hábito diario.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto: RelaxingMusic/Flickr
 

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12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

marzo 2, 2014 Por Inma Torres

Muchas veces, cuando estoy muy concentrada en lo que estoy haciendo, sobretodo en el trabajo, no soy conciente de que mi postura corporal no es la más adecuada. Sólo cuando un dolor agudo en el cuello y los hombros me avisa, tomo conciencia de cómo estoy sentada y cómo, yo misma, estoy dañando mi cuerpo.

Es por eso que para este mes he decido implementar un hábito en mi vida: tomar conciencia de mi postura corporal y corregirla. Mi objetivo es mantener una buena postura, pero entiendo que para ello primero tengo que ser consciente de mi postura.

Liberar tensiones

Para mi cumpleaños mi pareja me regaló un masaje en un centro de Quiromasaje y Osteopatía (¡Gracias!). Elisa, la masajista, me dijo que yo no era capaz de relajar mis músculos, que éstos estaban en continua tensión, y que tenía que aprender a relajarlos.

Me doy cuenta que soy una persona que siempre tengo tensión, sobre todo en la zona del cuello y los hombros. Ya sea trabajando como haciendo otras actividades, acumulo tensión físicamente en esa zona. Me cuesta relajarme, aunque estoy trabajando esto diariamente con meditación y Reiki, aún tengo mucho camino que recorrer. Una forma de liberar tensiones es haciendo ejercicios de relajación o meditando.

El cuerpo nos habla

Nuestro cuerpo nos habla constantemente y nos da mensajes de:

  • Nuestras sensaciones físicas (hambre, sed, frío, calor, dolor, sueño…)
  • Nuestra emociones (tristeza, alegría…)
  • Nuestros sentimientos (amor, odio…)

Tomar consciencia corporal me va a ayudar a escuchar los mensajes que me da mi cuerpo, para después interpretarlos y poder mejorar mi estado de salud y por lo tanto mi vida.

Formas prácticas para mejorar mi postura corporal

Éstas son las acciones prácticas que utilizo desde hoy para tomar consciencia de mi postura y mejorarla:

  • Cuando estoy sentada, coloco mi columna vertebral recta y siento como si me tirasen con una cuerda sujeta a mi cabeza de la coronilla hacia arriba. No cruzo las piernas.
  • Cuando estoy de pie o andando, mantengo mi cuerpo relajado y alineado.
  • Muy frecuentemente, observo mis hombros, los dejo caer suavemente,  mateniéndolos lo más alejados posible de mis orejas.
  • Algunas veces al día hago ejercicios sencillos de relajación para cuello y hombros. Los puedo hacer en un momento, esperando el autobús, cuando estoy en un ascensor…
  • Hago ejercicio todos los días de la semana, como mínimo caminar 20 minutos.
  • Siempre que puedo, voy andando a todos lados o en bicicleta.
  • Al acostarme, me concentro en mi respiración y voy repasando cada parte de mi cuerpo, desde los pies a la cabeza,  parándome en cada extremidad, cada órgano, cada sistema de mi cuerpo. Voy identificando, uno por uno, cada tensión, dolor o entumecimiento. Se trata de un “escáner corporal”. Es curioso como mi mente me va dando respuestas, tipo “necesito dormir más”  o “tengo que ejercitar mi espalda”.
  • Hago meditación a diario.

 Estoy segura que todas estas prácticas harán que mejore mi postura y que esté más relajada.

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos
Foto: GO INTERACTIVE WELLNESS / Flickr 

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Meditación de la sonrisa

octubre 31, 2013 Por Inma Torres

Meditar cura. Está demostrado. Nuestra mente está repleta de pensamientos, igual que nuestras vidas de cosas. Tenemos la creencia que meditación es aprender a calmar la mente, detener el diálogo interno y centrar toda nuestra atención en el momento presente. Pues es mucho más que eso: Realmente la meditación es un estado de atención consciente, que pretende crear o entrar en un estado distinto de consciencia.

Algunos de los beneficios de la meditación son:

  • Reduce la presión sanguínea
  • Regula la respiración
  • Disminuye el ritmo del latido cardíaco
  • Rebaja la tensión muscular
  • Mejora la claridad mental (nos da perspectiva)
  • Combate la depresión y las enfermedades mentales
  • Ayuda a mejorar la fatiga
  • Combate la ansiedad y el estrés

Hace algunos días asistí a un curso de meditación impartido por mi maestro y mentor Aurelio. El curso me dejó fascinada, puesto que me rompió los esquemas sobre la idea que tenía yo de meditación y me hizo dar cuenta que hay distintos tipos de meditación y que cada uno tenía que encontrar el que mejor le viniera.

Aurelio nos contó las distintas corrientes de meditación, y pusimos en práctica algunas meditaciones. Os cuento ahora paso a paso un tipo de meditación que me llamó la atención: La Meditación de la Sonrisa.

Meditación de la Sonrisa

  • Siéntate en un lugar cómodo, con la espalda recta, o túmbate en un lugar que no sea excesivamente blando.
  • Haz unos minutos de respiración relajante.
  • Visualiza a una persona que tú quieras (familiar, amigo, …) sonriendo, deja que esa sonrisa te llegue y te invada. Sonríe tú también. Sonríe con los labios y con los ojos.
  • Envía con tu intención esa sonrisa que tienes en tu rostro a la articulación de la mandíbula.
  • Nota como esa energía de la sonrisa llega a la articulación y relaja los músculos que hay en ella. Puede ser que notes un cosquilleo, calor, o solamente como los músculos van relajándose. No importa cómo lo sientes, sólo que lo has conseguido.
  • Visualiza de nuevo a esa persona  sonriendo, deja que esa sonrisa te llegue y te invada. Sonríe tú también. Sonríe con los labios y con los ojos.
  • Envía la sonrisa a los músculos del cuello. Vuelve a notar la relajación de éstos.
  • Visualiza de nuevo a esa persona  sonriendo, deja que esa sonrisa te llegue y te invada. Sonríe tú también.
  • Envía la sonrisa al corazón.
  • Visualiza de nuevo a esa persona  sonriendo.
  • Envía la sonrisa al pecho, a los pulmones.
  • Visualiza otra vez a esa persona  sonriendo.
  • Enviamos la sonrisa, ahora, a la zona derecha de nuestro abdomen, donde tenemos el hígado.
  • Visualiza otra vez a esa persona  sonriendo.
  • Ahora la enviamos a la parte izquierda del abdomen.
  • Visualiza otra vez.
  • Traga saliva y envía la sonrisa junto con la saliva a través del tubo digestivo: esófago, estómago, intestinos.
  • Visualiza de nuevo.
  • Envía la sonrisa a tus órganos genitales
  • Visualiza otra vez
  • Ahora la enviamos a toda la pierna derecha .
  • Visualiza.
  • Envíala a la pierna izquierda
  • Visualiza.
  • La enviamos al brazo derecho
  • Visualiza.
  • La enviamos al brazo izquierdo
  • Visualiza.
  • Enviamos la sonrisa a la columna vertebral y dejamos que la recorra desde las cervicales hasta el sacro.
  • La última VISUALIZACIÓN, dejamos que recorra toda nuestra cara y cabeza.
  • Respira durante unos minutos y abre los ojos.

Si la practicas todos los días, poco a poco irás notando sus resultados. Nos contó Aurelio que el momento mejor para meditar es un rato antes del alba y un rato antes del anochecer; antes de la salida y puesta del sol; amanecer y atardecer; porque son dos momentos del día en que la energía parece relajarse, ponerse expectante ante un cambio. Yo medito al acostarme, junto a mi sesión diaria de Reiki. Busca cuál es el mejor momento para ti. 

 

 

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