Inma Torres

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12 meses de Mindfulness. Enero: Atención a la respiración

enero 22, 2016 Por Inma Torres

mindfulness

El mindfulness o atención plena está de moda. Cada vez más gente lo practica, tanto en casa, como en centros educativos, hospitales… Hay mucha gente que ya practicaba el mindfulness mucha antes del boom que estamos viviendo.

Existen estudios científicos que demuestran sus beneficios: reduce el estrés, la depresión y el dolor, regula la presión arterial, refuerza el sistema inmunitario, mejora la memoria y la atención, ayuda a tratar desórdenes alimenticios, adicciones…

El mes pasado ya empecé a hacer ejercicios para la atención plena, y he notado tanto cambio y tantos beneficios en mí, que he decidido enfocarme más en el mindfulness, y hacerlo una práctica formal, integrada en mis ejercicios de meditación.

Para ello he estado formándome y leyendo buenos libros sobre el tema, para poder hacer mi práctica bien y efectiva. La prácticas que voy a hacer están basadas en el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction),de Jon Kabat-Zinn.

Mindfulness: en qué consiste

El mindfulness o atención plena consiste en prestar atención al momento presente de forma intencionada y sin juzgar.

Nuestra mente es como un mono saltarín, que va sobretodo a dos sitios: a pasado, recordando qué pasó, que nos dijeron, qué dijimos… al futuro, anticipando qué pasará, qué nos dirán, qué haremos.

Antes de empezar

Si te animas a hacer esta práctica, un consejo: simplicidad. No te compliques con cojines de meditación, un lugar perfecto, etc. Si tienes dudas de cómo hacerlo, hazlo de la manera más simple que se te ocurra.

Antes de empezar ten en cuenta:

  • El lugar: no importa el sitio, lo importante es que esté tranquilo y no vayas a tener interrupciones durante todo el ejercicio.

  • La ropa: que sea cómoda y no apriete.

  • La postura: da igual la postura, pero que estés cómodo. Puede ser sentado en la cama, en el suelo, en un cojín, de pie, tumbado… Trata de no dormirte, si te duermes, no cuenta como sesión.

  • El tiempo: tú decides cuánto tiempo vas a hacer el ejercicio. Empieza con poco, 5 o 10 minutos, y ves ampliando conforme se te hagan cortos. Ponte una alarma que te avise del final del tiempo que te habías pre-fijado, para que así no tengas que estar pendiente del reloj.

Práctica 1: atención a la respiración

 Esta práctica es muy sencilla y muy efectiva. Puedes practicarla como una meditación, dedicando un tiempo a ello en un momento del día, o puedes practicarla en cualquier momento y cualquier situación, te ayudará a volver al aquí y ahora.

Consiste en lo siguiente:

  1. Haz tres respiraciones profundas, cogiendo todo el aire que puedas por la nariz y soltándolo por la boca.
  2. Elige una parte de tu cuerpo en la que notes la respiración: puede ser la punta de la nariz, el pecho, el vientre o cualquier otro punto.
  3. Centra tu atención ahí. Nota los efectos que produce el aire al entrar y salir de tu cuerpo. Como se eleva tu pecho o tu vientre, como roza el aire al pasar por tu nariz, por ejemplo.
  4. No modifiques la respiración, sólo observa y respeta cómo es en cada momento.
  5. Si de pronto algo te distrae (un pensamiento, un ruido, una sensación…), vuelve a dirigir amablemente la atención a donde estaba y continúa sintiendo tu respiración. Cada vez que te alejes, vuelve a ella.

Eso es todo. Esta práctica base practicada todos los días marcará una gran diferencia en cómo te sientes.

Otras prácticas de Mindfulness

  • 12 meses de Mindfulness. Febrero: atención al cuerpo y las sensaciones
  • 10 ejercicios para practicar la atención plena

Foto por Caleb Roenigk

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena, Vida Saludable Etiquetado con:atención plena, concentración, estrés, meditación, mente, mindfulness, relajación

Serie "Cómo alcanzar la paz interior": 1. Reeducar la mente

julio 21, 2014 Por Inma Torres

Hace un poco estuve en un curso que impartió Aurelio, mi maestro de Reiki, que se llamaba “Aprender a estar en paz”. Me encantó, puesto que fue un curso recopilatorio de todas las cosas que había leído y aprendido sobre este tema. Me di cuenta que, si ponemos en práctica todo esto, realmente nuestra vida cambia, nos sentimos bien, en armonía. Así que he pensado empezar esta serie de “Cómo alcanzar la paz interior”.

La mente

La mente es una herramienta maravillosa que nos ha hecho evolucionar como especie. Gracias a nuestra inteligencia hemos conseguido grandes avances. Pero la mente tiene un problema: sigue funcionando sin que nosotros la controlemos.
La mente genera 60.000 pensamientos diarios, de los cuales sólo una infinitésima parte los generamos de forma consciente. Es una herramienta sin control, y eso puede generarnos problemas.

Las creencias

La mayoría de nuestros pensamientos provienen de nuestras creencias. Hay un libro: “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz, basado en la sabiduría de los antiguos toltecas, que es totalmente recomendable. El libro relata que todas las personas tenemos un complejo sistema de creencias (cosmovisión) o paradigma, adquirido por influencia social, familiar, educacional.
Llega un momento que esos pensamientos forman parte de la imagen que tenemos de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Los pensamientos que no controlamos acaban creando nuestras creencias: en la vida, en la muerte, en lo social, en lo político,…

“El mapa no es el territorio” . Esta conocida frase de PNL (Programación Neuro-Lingüística) viene a decir que no experimentamos el mundo directamente, sino por medio de creencias, que configuran los mapas mentales con los que entendemos la realidad. Y cada uno tiene su propio mapa mental. Pero esa no es la realidad.

La imagen que tengo del resto del mundo, la imagen que tengo de mí, de mis familiares, de mi pareja, etc., no son más que pensamientos que he creado a lo largo del tiempo y muchos de estos pensamientos son creados de forma inconsciente.
Al pasar el tiempo crees, equivocadamente, que tú has creado todos esos pensamientos de forma independiente y la verdad es que la mayoría han sido influenciados por palabras de otras personas o informaciones que te han llegado y has asimilado sin darte cuenta.

Con frecuencia dichas creencias adquiridas nos perturban mental y emocionalmente, creando infelicidad. Pero hay una buena noticia: se puede modificar el sistema de creencias para conseguir el anhelado equilibrio interior que lleva a la felicidad.

Fases para reeducar nuestra mente

Para reeducar la mente debemos seguir las siguientes 5 fases:

1.- Ser consciente de tus pensamientos ¿qué piensas? ¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué?

¿Qué piensas de ti? ¿Qué piensas de mí? ¿Qué piensas de tu pareja? ¿Y de tus padres?
Párate un momento a observar esos pensamientos.
A lo largo del día, en cada instante, observa tus pensamientos. Sin juzgar las creaciones de tu mente. Esto puede llevarte tiempo y forma parte de la obtención de la paz en tu vida, aunque en un principio pueda parecer una paradoja porque vas a ver que hay muchísimos pensamientos que no te gustan, que no los quieres en tu vida y que, sin embargo, están ahí. Pero no importa, forma parte de algo normal. Nadie nos ha enseñando a trabajar con nuestra mente inconsciente.

2-. Diferenciar entre los pensamientos que has creado tú y los que te han venido impuestos por informaciones ajenas.

Así, una vez que has observado, una nueva tarea consiste en separar los pensamientos “verdaderamente tuyos” de los que no lo son.
Plantéate cada pensamiento con esa pregunta: ¿realmente yo pienso así? Te darás cuenta de la inmensa cantidad de pensamientos que están ahí sin que tú lo desees. No es bueno ni malo: es inconsciencia.
Aprende a ver los pensamientos que has creado tú a lo largo de tu vida y una vez que los tienes observa este nuevo grupo de ideas y pregúntate cómo han llegado ahí: ¿realmente los has creado tú o son producto de influencias de otros o de informaciones recibidas?

Llegarás a un punto en el que entenderás que todos tus pensamientos estaban creados con anterioridad y que de alguna forma han llegado a ti a través de influencias, a veces deseadas y a veces no.

3.- Diferenciar entre los pensamientos que traen paz a tu vida y los que traen intranquilidad o infelicidad.

Por supuesto en toda esta maraña de observaciones y estudios puedes analizar cuáles son los pensamientos que crean paz en tu vida y cuáles no. Pensamientos como: “soy torpe” o “no puedo con los pijos” o “nadie me escucha” perturban nuestro pensamiento. La verdadera paz es la que te hace sonreír desde tu interior. Ahí no hay posibilidad de engaños.

4-. Desechar todos los pensamientos que crean infelicidad en tu vida, aquellos que no traen paz.

Cuando eres capaz de dilucidar qué pensamientos son los que te generan paz, entonces puedes desechar aquellos que no la traen. ¿Para qué quieres pensamientos que te traen infelicidad?
Cada vez que te observes teniendo uno de éstos pensamientos negativos, elimínalos de tu mente.

5.- Crear, sólo, pensamientos que traen paz a tu vida.

La conclusión es sencilla: todo lo que piensas y crees te ha llegado a través de otros. Ahora es el momento de crear tus propias creencias, de forma consciente, por supuesto influenciadas por información que has recibido, pero conscientemente decidirás qué información dejas que te influya y cuál no, qué personas dejas que tengan poder sobre ti y cuales no…

¡Tú decides que quieres creer!

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se volverán costumbres.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque forjará tu destino.
Y tu destino será tu vida”
Mahatma Gandhi

 

Foto: Karola Riegler/ Flickr

Archivado en:Vida Plena Etiquetado con:mente, paz interior, pensamiento, psicología, reeducar

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