Inma Torres

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12 Maneras de simplificar tu vida con niños

noviembre 28, 2014 Por Inma Torres

Cualquier persona que tenga niños sabe que vivir con niños es complicado. Es así, no hay que darle más vueltas. Un montón de ropa, juguetes, idas y venidas en coche, escuela y actividades extraescolares, deberes, deportes, talleres… por no hablar de los tiempos de comida, rabietas, cumpleaños, control de esfínteres, citas para jugar y amigos … y la lista sigue y sigue.

Hazte a la idea de que no vas a tener una ultra-simple vida si tienes niños… pero se pueden encontrar formas de simplificar tu vida con niños, no importa cuántos hijos tengas. Hay minimalistas con niños, como Leo Babauta que tiene 6 hijos, que han conseguido una vida relativamente simplificada.

La clave principal para simplificar tu vida con niños: hacer de tu familia tu prioridad, y elegir un número reducido de prioridades en tu vida. Si tienes demasiadas cosas que quieres hacer, o que tienes que hacer, tu vida va a complicarse. Pero si eliges sólo algunas cosas que son importantes para ti,  puedes eliminar el resto, y simplificar tu vida en gran medida. Ésta es la clave de una vida minimalista.

Lo que sigue es una lista con distintas maneras de simplificar tu vida con niños. Te puede parecer una entrada muy larga de leer. No importa: Puedes guardarla, elegir un par de cosas que te gusten, y ponerlas en práctica, en lugar de hacerlo todo a la vez, y volver a ella en otro momento.

1. Calendario familiar

Si tienes niños, es posible que tengas un montón de actividades que recordar. Entre tu propio trabajo y tus actividades tienes que llevar los eventos del colegio, actividades extraescolares, fiestas de cumpleaños, reuniones de padres…Es fácil sentirse estresado algunas veces, u olvidar algo. Organiza tu vida con un sólo calendario. Apunta en él todas las actividades y citas. Cuando te entregan los papeles de la escuela o los horarios del fútbol, introduce inmediatamente todo en el calendario. Un vistazo rápido en el calendario cada día te ayudará a planificar vuestro día.

Nosotros utilizamos Google Calendar para llevar un registro de todo lo que nuestra familia está haciendo, y es fácil de configurar múltiples categorías para el horario de cada persona y verlos todos a la vez.  Google Calendar también sincroniza fácilmente con mi teléfono móvil, así que tengo el horario de nuestra familia conmigo todo el tiempo, y se pueden compartir calendarios con otras personas (lo que significa que mi marido y yo estamos informados de todo). Se puede acceder a él desde la web en cualquier lugar, por lo que no está atado al ordenador de casa (o en la nevera). Asegúrate de poner todos sus eventos en tu calendario, y no te olvides de las fechas como fechas de vencimiento de libros de la biblioteca, citas con el médico, o los partidos de la liga de fútbol.

2. Crear rutinas

Las rutinas son una necesidad para cualquier hogar con niños. A ellos les gusta las rutinas, les hace sentir más tranquilos y seguros, y a las mamás y papás nos simplifica la vida.

Esto hace que el día previsible para todo el mundo, crea hábitos para el éxito y elimina muchos de los conflictos.

Las rutinas diarias pueden incluir horarios regulares para las comidas, baños, limpieza y tareas domésticas, deberes y un tiempo de ejercicio.

Las rutinas semanales pueden incluir prácticas regulares de deportes, tareas de limpieza, ir al súper….

Una rutina de la noche, de vital importancia para los niños pequeños, puede hacer más fácil la hora de acostarse cuando los niños saben que después de ordenar los juguetes viene la hora del baño, pijamas, cena,  la hora del cuento, y luego a dormir.

3. La autosuficiencia

Enseña a sus hijos a hacer las cosas por sí mismos tan pronto como sea posible. Enseñarles a  hacer algo por sí mismos en lugar de hacerlo tú o tu pareja toma tiempo y puede ser un poco frustrante al principio, pero dará sus frutos en los próximos años. Ser autosuficiente es una habilidad de la vida que todo niño necesita aprender. No sólo va a hacer vuestra vida más simple, aprender a hacer cosas por sí mismos dará confianza a tus hijos.

Los niños más pequeños pueden ordenar sus juguetes, ponerse el pijama, ordenar su ropa por color, o barrer sus galletas esparcidas por el suelo con una pequeña escoba.

Los niños mayores pueden hacer su propio desayuno o merienda, vestirse por sí mismos, poner la mesa o lavar los platos, doblar y guardar su ropa, o preparar sus mochilas para la escuela y actividades extraescolares. Es cuestión de darles a tu hijos la confianza de que pueden hacerlo y explicarles lo tú esperas que ellos.

4. Planificar con antelación

Las mañanas pueden ser el momento más caótico del día, pero planificar con antelación pueden hacerlas más relajadas. Me gusta preparar casi todo la noche anterior: las comidas para media mañana, la ropa (la mía también), bañar a los peques, que las mochilas estén preparadas y los deberes hechos. Así por la mañana simplemente hay que desayunar, vestirse, recoger un poco todo antes de salir por la puerta. Es una gran manera de empezar el día.

Por otro lado, trato de mirar nuestro calendario con antelación (normalmente el día anterior) para ver lo que viene. Eso nos permite prepararnos para esas actividades o eventos con tiempo, y no tenemos que ir con prisas porque no estemos preparados. Por ejemplo, si al día siguiente mi hija tiene baloncesto y fútbol, tratamos de que que esté todo preparado (zapatillas, espinilleras, agua, merienda), y también me dejo la comida lista para que así no vayamos con prisa a las actividades.

Cuando tengáis que ir a algún sitio toda la familia, es importante que tengáis medido cuánto tiempo necesitáis para prepararos. Nosotros cuando teníamos sólo una hija tardábamos muy poco en prepararnos, pero después de nacer nuestro bebé, llegábamos tarde a todos sitios. Ahora hemos ampliado nuestra hora de preparación. Si por ejemplo tenemos que estar en un sitio a las 6, calculo el tiempo que se tarda en llegar y también el que necesitamos para prepararnos, bastante ampliado. De esa manera el tiempo de preparación es mucho más relajado y solemos llegar puntuales a los sitios (normalmente). No siempre se dispone de ese tiempo, así que en esos casos procuro haber preparado todo con antelación.

5. Ir preparado

Los niños son casi impredecibles, pero hay muchas cosas que puedes llevar preparadas:

  • Lleva siempre comida y agua. Los niños siempre tienen hambre y sed. Así que, vayas donde vayas lleva pequeños aperitivos (minibocadillos, galletas integrales, fruta, palitos de zanahoria, tomates cherry, frutos secos) y agua, mucha agua.

  • Lleva toallitas húmedas y kit de emergencia. Las toallitas son super-prácticas, sirven para limpiar casi para todo: dedos pegajosos, derrames, barro, mocos… Si además tienes bebés, como es mi caso, son imprescindibles, y también los pañales. También puede ser útil llevar un kit de emergencia, y no me refiero sólo a tiritas y vendas, sino también algún juguete o libro divertido para los ratos de espera o de coche o cualquier cosa que creas que suele surgir regularmente y puedas preparar de antemano. Yo no soy muy partidaria de llevar muchas cosas, pero algunas veces puedes llevar algo que te ayuda a simplificar ciertas situaciones.

  • Lleva ropa de repuesto. Esto es imprescindible si llevas bebés, si tienes algún bebé sabes a lo que me refiero. Pero también puede ser útil con niños. En mi caso, si voy a recoger a mi hija del baloncesto y después tengo un cumpleaños, por ejemplo, o vamos primero al parque y después a la biblioteca,  suelo llevar ropa de repuesto y así no tengo que preocuparme si se mancha. Esto da tranquilidad también a los peques. Hay familias que prefieren llevar en el coche un par de mudas por cada niño por si hay algún “accidente” o por si, de forma imprevista, quieren pasar la noche en casa de los abuelos o los titos. Encuentra lo que mejor os funcione según vuestro estilo de vida.

 

6. Implicar a todos en el orden y la limpieza

Los niños, a partir de cierta edad, pueden participar en ordenar y limpiar la casa. Algunas claves:

  • Cubos para los juguetes. Es un hecho inevitable el de que los niños tienen un montón de juguetes y que van a estar por todas partes. Te puedes volver loco si pretendes que estén siempre ordenados. En lugar de eso, deja que los niños jueguen, pero que tengan una serie de contenedores (cubos o cestas) donde puedan meter los juguetes dentro cuando hayan terminado de jugar.  Así será muy fácil para ellos ordenar: simplemente coger todos los juguetes del suelo y meterlos en los cubos, antes de pasar a su próxima travesura. Puedes asignarles cubos para ciertos juguetes (uno para Legos, otro para peluches, otro para coches…) y también contenedores de uso general para las cosas que no encajan en ninguna parte. No seas demasiado estricto con ellos. Recuerda que se trata de hacer las cosas más simples.

  • Horas para limpiar y ordenar. Enseña a tus hijos a limpiar ellos mismos. Por ejemplo si raman algo o llegan el suelo de migajas de galletas, enséñales a limpiarlo justo después, antes de pasar a otra cosa. Es bueno tener horas regulares durante el día para dedicar al orden y la limpieza, como antes de acostarse, después de comer o antes de salir de casa, donde todos los miembros de la familia participen en la medida de lo posible. Los bebés podrían ser una excepción. 😉

  • Cada cosa en su lugar. Enseña a tus hijos que todo tiene un lugar. Si son pequeños les puedes decir que cada cosa tiene su “casa”. Enséñales dónde está esa casa y consigue que tengan el hábito de poner esa cosa en ese lugar. No pretendas tener unos resultados perfectos en ello, pero cuánto más personas lo hagan y más a menudo, más ordenada tendrás la casa.

  • Un día familiar para ordenar. Es bueno dejar un día cada pocos meses para pasar habitación por habitación y hacer limpieza de cosas. Se puede plantear como un evento familiar, un tiempo para pasar juntos. Ese día termina con bolsas de basura llenas, cajas hasta arriba de cosas para donar o regalar y un hogar mucho más simple. Es muy satisfactorio. Los niños aprenden a regalar-donar sus juguetes y ropa y a valorar mucho más lo que tienen.

7. Hacer un menú semanal sencillo

Esto es muy útil. Se trata de planificar las comidas y cenas de toda la semana. Puedes dejar que tus hijos hagan sugerencias (si es posible, sanas). Esto no sólo simplifica a la hora de hacer la compra, sino también a la hora de cocinar: no hay decisiones que tomar, solamente sacar los ingredientes y preparar la comida o cena.

Además, yo suelo preparar comidas y cenas fáciles. Así le dedico poco tiempo a la cocina, 15 o 20 minutos por comida, a veces menos. Y para comidas más elaboradas, un domingo al mes cocino  mucha cantidad y la congelo. De esta manera voy sacando entre semana y podemos comer bien sin complicarnos demasiado.

8. Simplificar la ropa

La ropa también puede ser una gran fuente de desorden y de complejidad cuando tienes niños. Algunos consejos para simplificar este tema:

  • Compra a tus hijos ropa simple, cómoda y fácil de poner, con colores similares para que sea fácil de combinar.

  • Repasa su ropa cada pocos meses para deshacerte de prendas que se le han quedado pequeñas (¡crecen tan rápido!), donándola a amigos, parientes o a gente necesitada.

  • A partir de cierta edad, lo antes posible, deja que tus hijos elijan la ropa que quieren ponerse. Esto simplifica mucho las cosas.

  • No tengas los cajones llenos de ropa o va a ser difícil encontrar algo. En su lugar, ten el mínimo de ropa posible y guarda en otro sitio la ropa de otras temporadas. Esto es importante, y lo aprendí cuando mi hija se ponía ropa de verano en invierno o viceversa. 🙂

  • Compra los calcetines por packs, todos de la misma marca y estilo, así serán fáciles de emparejar.

  • Enseña a tus hijos a no dejar ropa tirada por todos lados y a ponerla en el cesto de la ropa sucia después de ducharse.

  • Simplifica tu colada lo máximo posible. Lava todo lo que puedas en la lavadora y olvídate de planchar (hay técnicas para ello). Implica a todos los miembros de la familia en la colocación de la ropa limpia en los armarios.

9. No programar demasiado. Reducir compromisos.

A veces programamos cosas seguidas una detrás de otra, por lo que terminamos programando cada minuto del día. O al menos a mí me ha pasado. Esto nos lleva al estrés y a las prisas. En su lugar, programar lo mínimo posible cada día, y dejar espacio entre eventos, citas o actividades, para que el día se mueva a un ritmo más pausado. La idea es empezar a prepararse antes de lo necesario, sin prisa, y dejar tiempo de transición de una cosa a otra. Los niños lo necesitan (y los adultos también).

También es bueno de vez en cuando pasar un tiempo tranquilo en casa. Muchas veces queremos que nuestros hijos se diviertan y hagan esta actividad o aquella, y esto hace que al final estemos de un lugar para otro, fuera todo el tiempo. Esto puede llegar a ser agotador. En su lugar, trata de pasar tiempo en casa tan a menudo como puedas. Ver alguna película en familia, hacer vosotros las palomitas. Leeros cuentos el uno al otro, contar historias, cocinar un bizcocho… Hay muchas cosas que se pueden hacer en casa y no cuestan nada, y además son relajantes y divertidas.

Para esto es necesario reducir compromisos, tanto los nuestros como los de nuestros hijos. Si tienes demasiados, tu vida será complicada. Si reduces tus compromisos, tu vida (y la de tus hijos) se simplificará, ese así de simple. Haz una lista de todos los compromisos de tu familia y ver cuáles se alinean con vuestras prioridades, y cuáles son los más importantes. ¿Cuáles os dan alegría y os benefician? ¿Cuáles son los que sólo llenan vuestro tiempo sin dar mucho a cambio? Mantén los compromisos esenciales (los tuyos y de tus hijos) y elimina gran parte del resto que sea posible.

10. Tener ratos familiares

Trata de bloquear un tiempo al día o a la semana para pasarlo en familia, todos juntos. Puede ser un rato por la tarde o bien los fines de semana, o tal vez un sólo día del fin de semana.

Nosotros solemos dedicar casi todo el fin de semana a estar en familia. Además tenemos nuestra tradición de desayunar churros con chocolate todos los domingos por la mañana. A los niños les encanta las tradiciones. También hacemos salidas juntos al campo o pasamos rato juntos en casa o en el parque.

Diariamente,  nos gusta comer o cenar juntos. No podemos hacer esto todos los días, pero tratamos de hacerlo siempre que podemos. Es un buen momento para hablar y pasar un buen rato en familia.

Buscad lo que funciona mejor para vosotros. Lo importante es tener constantemente un tiempo de inactividad juntos que no implique carreras de aquí para allá. Permite que todos los miembros de la familia se turnen para la elección de la actividad,  y así todos sientan que se sienten parte de “un gran equipo”.

11. Crear un tiempo a solas con tu pareja

Es fácil llegar a estar tan ocupado con tus hijos que te olvidas de tu pareja. No dejes que esto suceda: es una manera segura de distanciarse y perder ese vínculo que os llevó a formar una familia juntos. Buscad momentos a la semana para hacer algo juntos, solos los dos. Hablad con amigos o familiares para que se queden con vuestros peques.  Nosotros tenemos nuestro día de la pareja y nos encanta.

12. A veces, dejar las cosas ir

No seas siempre tan estricto, a veces hay que dejar las cosas ir. Los niños son niños, hay que dejarlos vivir. Frecuentemente me tengo que recordar a mi misma que no vale la pena enfadarme para conseguir que todo funcione como me gustaría. En su lugar, hay que dejar que las cosas fluyan, y simplemente relajarse. Los hijos salen bien al final de casi todo, lo importante es que los queramos y los apoyemos.

 Foto de Lyle

 

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10 consejos para usar el teléfono móvil de forma minimalista

agosto 19, 2014 Por Inma Torres

usar el teléfono

Decía John Lennon que “La vida es aquello que pasa mientras estás ocupado haciendo planes”. Creo que si John Lennon viviese ahora cambiaría esa frase por “La vida es aquello que pasa mientras miras tu Smartphone”. Estos aparatos han inundado nuestra vida, pero nadie nos ha enseñado a usar el teléfono móvil.

Reconozco que he pecado: la primera vez que tuve mi propio teléfono móvil con Internet me sorprendía a mí misma consultándolo continuamente, esperando cuál ansiosa drogadicta un nuevo mensaje de texto, email o notificación. Afortunadamente he ido cambiando mi forma de usar el teléfono móvil, de una manera que me permite enfocarme en lo importante, es decir, de forma minimalista.

¿Por qué tengo un Smartphone?

Estoy segura que mi Smartphone es mi mejor herramienta minimalista. En un pequeño aparato de apenas 130 grs en el que tengo: reloj, alarma, calendario, cámara, blog de notas, gestión de tareas, calculadora, mapas, GPS, etc. Puedo estar en contacto con todos mis amigos y conocidos, puedo mandar un email urgente, buscar cualquier cosa en Internet, consultar el tiempo, etc. Llevo encima toda la música que quiero, me olvido de cargar con los libros que me esté leyendo en ese momento. ¿Puede haber algo más minimalista?

10 Consejos para usar el teléfono móvil de forma minimalista

Os dejo algunos consejos para usar el teléfono móvil de una manera que hace la vida más sencilla e interesante. Aviso: tus amigos, familiares y conocidos se burlarán de ti, te tratarán como un bicho raro e incluso en ocasiones se enfadarán contigo por no cumplir sus expectativas. Tómatelo con humor y no te preocupes: terminarán acostumbrándose… 😉

  1. Descárgate sólo las aplicaciones necesarias. Hay aplicaciones de lo más inverosímiles. Antes de descargarte cualquier aplicación, pregúntate: «¿La necesito?» Si sólo consultas Facebook una vez al día, a lo mejor puedes verlo desde el ordenador de tu casa, por ejemplo. Y si lo consultas más…¿realmente necesitas consultarlo tanto?

  1. No te descargues juegos. Seguro que encuentras algo más interesante que hacer que matar cerditos con pollos. Échale imaginación.

  1. Desactiva todas las notificaciones de las aplicaciones. Todos los móviles permiten hacer esto. Sólo recibo notificaciones de SMS o de llamadas perdidas. Esto te evita distracciones y ahorra batería.

  1. Pertenece al mínimo de grupos de Whatsapp, Telegram o cualquier otra aplicación de mensajería instantánea. En la mayoría de los grupos no se dice nada relevante y la información importante puedes encontrarla por otros medios. Sé educad@: avisa antes de dejar un grupo.

  1. No respondas a cada mensaje de texto en el momento que lo recibas. Date un tiempo para contestar. Si te cuesta trabajo, empieza por fijar dos o tres momentos al día para consultar los mensajes. Cuando ya pierdas la necesidad de consultar continuamente si tienes un mensaje nuevo, no necesitarás horario. Haz lo mismo con el correo electrónico e incluso con las llamadas de teléfono.

  1. Prohibido usar el teléfono móvil cuando estés en medio de una conversación con otra persona o en una reunión con gente, y menos para contestar un mensaje de texto. Recuerda que tus acciones indican lo mucho que valoras a esas otras personas, más que tus palabras. Considero que es una falta de respeto hacer esto, y realmente me molesta cuando lo hacen conmigo. Si no tienes más remedio (llamada urgente, indicaciones para algo inmediato…) pide disculpas.

  1. Siempre que puedas contesta un mensaje de texto con una llamada telefónica. Los mensajes de texto puede ser muy eficientes. Puedes comunicarte con alguien que ahora mismo no está disponible y podrá leer tu mensaje más tarde, o mandar un correo electrónico si tener que ir a casa. Pero una vez que una conversación de texto llega a más de 3 textos, se ha perdido toda eficacia. Podría haber sido manejado de forma más fácil con una simple llamada telefónica.

  1. Para las conversaciones importantes, llama o queda en persona. Conversaciones sobre la base de tus relaciones, negocios importantes, o las malas noticias pueden dar lugar a confusiones si se realizan a través de texto. Este tipo de conversaciones siempre deben ser tratadas a través del teléfono o, mejor aún, en persona.

  1. Apágalo cuando estés haciendo algo, y focalízate en lo que estás haciendo, ya sea comer, conducir, pasear o estar con tus hijos. No te pierdas la vida por estar pendiente del teléfono móvil.

  1. No lleves tu teléfono móvil siempre encima. Hay momentos en la vida que son demasiado importantes para distraerse de ellos por un mensaje de texto. Por ejemplo, rara vez llevo mi smartphone cuando voy al parque con mis hijos. Mi responsabilidad para darles toda mi atención es más importante para mí que cualquier llamada entrante o mensaje de texto.O incluso pasa un tiempo sin teléfono móvil. Haz la prueba durante un día, una semana o incluso un mes. ¿Cómo te sientes? ¿Te falta algo? ¿Tienes ansiedad? Desconéctate por un tiempo. El mundo está lleno de sensaciones reales.

Que quede claro que no estoy en contra de usar el teléfono móvil. Todo lo contrario, es mi herramienta minimalista favorita. Pero como todo lo demás, si no se controla, tiene el potencial de robar tu vida nada más sacarlo a la palma de tu mano. Y definitivamente estoy en contra de eso.

Os dejo unos vídeos sobre este tema que os puede interesar:

 

Foto cortesía de Ed Yourdon

 

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Maleta minimalista

agosto 3, 2014 Por Inma Torres

Me voy de viaje. Me encanta viajar, pero sobretodo me gusta viajar de forma minimalista. No me gusta llevar demasiadas cosas en mi viaje. Prefiero ir libre, sin el apego a lo material.

Igual tú también vas de viaje, pero estás cansado de llevarte siempre más cosas de lo necesario. Así que por eso me he decido a escribir este post con consejos para hacer una maleta minimalista.

Si viajas con niños te puede interesar mi entrada de Cómo viajar con niños sin parecer que vais de mudanza.

¿Por qué es mejor viajar minimalista?

Aquí te doy unas cuantas razones:

  • Es más barato. Si vas en avión te ahorrarás facturar un bulto en un vuelo ida y vuelta. Si vas en coche, consumirás menos carburante si viajas ligero.
  • Más rápido. Si vas en avión, puedes facturar por internet, ahorrarte colas en los mostradores y dirigirte directamente al control de seguridad.  Además, cuando te bajes del avión podrás irte a la calle mientras ves al resto de personas esperar por su maleta. Si has alquilado un piso, llevarás todo tu equipaje de una vez y no tendrás que dar viajes. A la hora de irte, recogerás todo más rápido.
  • Más fácil. Un solo bolso significa menos equipaje que acarrear y por supuesto menor riesgo de pérdida, daño o robo en el trayecto.
  • Más libre. Eres mucho más movilizable. Si no te gusta donde estás, pues te es mucho más fácil dejar ese sitio e irte a cualquier otro lado, hospedaje, ciudad o país.

6 Consejos para hacer una maleta minimalista

  1. Llévate sólo lo necesario. Para saber qué es lo que vas a necesitar, es importante saber qué es lo que vas a hacer. Analiza los sitios en los que vas a estar (playa, montaña, ciudad…), el clima de esos sitios (frío, calor, lluvia..) y las actividades que vas a realizar (senderismo, esquiar, cena elegante…) y elige tu ropa en base a es.
  2. Nada de “por si”. A veces puede ser complicado no sucumbir a los “por si”. Mucha gente suele llevarse de todo para todo lo que “pudiera” suceder en el viaje. Y en el fondo se debe al sentimiento de seguridad que te ofrece tener más cosas en la maleta y supuestamente estar preparado para “cualquier” inconveniente o para“cualquier” situación. Pero piensa:  el número de inconvenientes y de situaciones a los que nos podemos enfrentar son infinitos. Y por más cosas que metamos en la mochila, en la maleta o en la vida misma, no vamos a poder prepararnos para todo lo que pudiese suceder.
  3. Lleva poca ropa. Mete en tu maleta o mochila la mínima ropa posible. Elige prendas versátiles y de fácil secado y llévate una pastilla de jabón para lavarlas.  Reduce tu calzado.
  4. Bolsa de aseo minimalista. Llévate sólo lo absolutamente necesario y en botes pequeños.
  5. Aprovecha todos los espacios. Ten tu maleta ordenada, mete los calcetines dentro de los zapatos y mete la ropa de manera que todo quede absolutamente fijo y no se arrugue. Aquí tienes un vídeo de muestra:
  6. Ojo con las compras. No compres nada que en tu vida cotidiana no comprarías. Tenemos tendencia a comprar más cuando estamos fuera. Ojo con eso o necesitarás otra maleta para la vuelta. 😉

En los viajes, como en la vida, ir ligero de equipaje te ayuda a ser más libre. La vida es un viaje largo y dependes mucho más de tu capacidad de improvisación antes que de las cosas que cargues contigo.

Recuerda que no puedes estar preparado absolutamente para todo. Lleva esa analogía a tu propia vida. No te llenes de cosas porque te haces pesado y lento. Te vuelves falto de reacción y torpe.

Ir ligero de viaje y en la vida, no es más ni menos que hacerte un regalo a ti mismo.

Hazte un favor y la próxima vez que viajes, viaja minimalista. Te vas a sentir realmente de vacaciones.

Foto cortesía de Jo Christian Oterhals

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15 claves para llevar una vida minimalista

mayo 8, 2014 Por Inma Torres

Últimamente, por la redes sociales o en persona, mucha gente me pregunta cómo pueden llevar una vida minimalista, por dónde empezar. Así que a petición vuestra, resumo lo que para mí son las claves para llevar una vida minimalista.

1. Elimina de tu vida todo aquello que no te hace falta

Repasa cada una de tus pertenencias, pequeñas y grandes, y pregúntate: ¿lo necesito? ¿lo he usado en el último año? ¿me aporta algo a mi vida? Si la respuesta es sí a las tres preguntas, te lo quedas. Si la respuesta es no, dónalo, véndelo o tíralo. Empieza por simplificar tu armario, después por tu casa, y luego todo lo demás.

2. Compra menos pero de calidad

Una vez hecha la limpieza, mantente firme con la regla “entra uno, sale uno”, para no volver a acumular. Al comprar menos, podrás ser más selectivo con lo que compras. Estudiarás la calidad y durabilidad de tu compra, así como si es sostenible. Sé ético consumiendo. Aprende a comprar en rebajas.

3. Simplifica tu vida con la tecnología

La tecnología, bien usada, nos simplifica la vida. Reduce dispositivos electrónicos, quédate con uno o dos que lo hagan todo. Digitaliza todo lo que puedas: escanea documentos, haz fotos de tus recuerdos… Simplifica tu correo electrónico, el escritorio de tu ordenador, tus archivos… Aprende a usar tu smartphone (y evita que el smartphone te use a ti). 😉

4. Cuida tu salud

Empieza por tu alimentación. Elimina de tu vida los alimentos que te hacen daño, como los alimentos procesados, el azúcar refinado, las harinas blancas, las margarinas, el aceite de girasol u otros aceites refinados, las grasas animales o la cafeína. Bebe agua suficiente.  Come comida libre de pesticidas, o planta tu propio huerto. Reduce la cantidad que comida que ingieres: come sólo lo que tu cuerpo necesita. Descansa lo suficiente. Madruga en lugar de trasnochar. Haz deporte. Medita. Todo esto te hará sentir mejor y con más energía para disfrutar de tu día a día.

5. Disminuye el consumo de información

Deja de ver o leer las noticias. No te preocupes, de lo importante acabarás enterándote. Deja de ver la televisión (yo la vendí). Revisa las suscripciones a revistas o blogs y deja sólo aquello que te aporte algo positivo a tu vida. Dedica todo este tiempo a leer libros que te interesen, a ayudar a los demás o hacer otras cosas que sean importantes para ti.

6. Minimaliza el uso de las redes sociales

Reduce el uso que le das a las redes sociales. Consúltalas lo mínimo posible, una o dos veces al día. Elimina amigos del facebook, quédate con los que de verdad sean amigos tuyos. Pertenece a grupos que de verdad te interesen, salte de todos los demás. Haz lo mismo con el Whatsapp, el Line y el Telegram. Apaga tu teléfono móvil. Ganarás paz mental y tiempo, mucho tiempo. Tendrás tanto tiempo que hasta podrás quedar en persona con tus amigos. 😉

7. Organiza tu tiempo

Pon por escrito cuál es tu misión, tus objetivos (pocos) y quién/qué es importante para ti. Enfoca tu tiempo en eso. Usa una agenda y algún sistema de organización que libere tu mente, como GTD. Sé productiv@, no procrastines. Elimina de tu agenda lo que no es verdaderamente importante.

8. Selecciona tus compromisos

Aprende a decir “no”. No se puede estar en todos lados, y hay que priorizar. Comprométete con las personas que son realmente importantes para ti, que te aportan algo positivo a tu vida. Asiste a eventos, cursos, charlas… que te dirijan hacia tus objetivos y tu misión. Dedícale tiempo a las personas a las que quieres.

9. Reduce tus deudas

Llevar una vida minimalista automáticamente significa reducir tus deudas, puesto que consumes menos, comprando sólo lo que necesitas. Tener deudas es una preocupación constante en nuestra mente, así que hazte un plan para reducirlas. En tus nuevas compras, no adquieras nada a plazos.

10. Acumula experiencias

Un estudio realizado a personas en su lecho de muerte concluyó en que un alto porcentaje de ellas no se arrepentía tanto de lo que había hecho como de lo que no había hecho. ¿Qué te gustaría hacer? ¡Hazlo! Desde aprender a bailar tango hasta hacer montañismo en el Himalaya. Y, como se dice en mi tierra, “¡Que te quiten lo bailao!”

11. Desapégate

Muchas veces tenemos cariño a las cosas materiales, y nos da pena tirarlas. Pero realmente, si lo pensamos bien, no es el objeto en sí, sino el recuerdo de eso objeto. También nos apegamos a una casa por los momentos vividos en ella. Te recomiendo que te desapegues de lo material, que guardes sólo aquello que es muy, muy importante para ti, y te deshagas de lo demás, o le hagas fotos para recordarlo.

12. Viaja con lo mínimo

Viajar es una de las mayores experiencias que hay, de las que más nos aportan. Si tuviera que nombrar los 100 mejores momentos de mi vida, muchos de ellos han ocurrido en viajes. Pero viajar es para disfrutar, no para llevar una pesada carga. Minimiza tu maleta de viaje, sobre todo cuando viajas con niños.

13. Reduce tu consumo de energía y de recursos

Reduce el consumo de agua, luz, gas… Recicla siempre, tanto en casa como en el trabajo. Compra alimentos con el mínimo de envases posibles. Vende tu coche y usa el transporte público. Ves al trabajo andando o en bicicleta. Te sentirás mejor, y ayudarás a tener un planeta más sostenible.

14. Calma tu mente

¿En qué piensas? Si eres de l@s que tu mente no para, bienvenid@ al club. Intenta mantener tu mente en calma. Reduce el estrés, mantente en en aquí y en el ahora. Estáte presente, que no se te pase la vida y ni te hayas enterado. Siempre que puedas, ten contacto directo con la naturaleza. Usa técnicas como la meditación o el yoga para encontrar el equilibrio y la paz mental.

15. Disfruta de la vida

Disfruta de las pequeñas cosas que tiene la vida, vive intensamente. Haz lo que verdaderamente te gusta. Trabaja en lo que te apasiona. Haz cosas nuevas, que enriquezcan tu día a día. Disfruta con tu gente, con los que quieres, con los que te aman. Deja los problemas atrás, no te preocupes demasiado por el futuro. La vida hay que vivirla. Vívela.

Minimalismo en 2 pasos

Estas claves son las que me funcionan a mi. Seguramente para ti serán otras.
Llevar una vida minimalista es más sencillo de lo que parece. Sólo hay que seguir estos dos pasos:

  1. Identifica lo que es importante para ti.
  2. Elimina todo lo demás de tu vida.

Sigue estos dos pasos en cualquier aspecto de tu vida: con tus pertenencias, tus hobbies, tu forma de ocupar el tiempo, tus pensamientos, tu forma de comer… y tu vida será más sencilla y más placentera, una vida plena, una vida minimalista.

Foto: iassakka/Flickr

 

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Email minimalista: Reglas básicas para mantener la bandeja de entrada vacía

abril 24, 2014 Por Inma Torres

Así es cómo me gusta tener la bandeja de entrada de mi correo electrónico: vacía, limpia y clara, muy zen. Me da paz y tranquilidad, calma y satisfacción. Aunque parezca lo contrario, tengo un correo electrónico muy activo: me entran muchísimos correos electrónicos cada día, cada hora. Afortunadamente, y gracias a GTD, soy capaz de mantener mi bandeja de entrada vacía, y gestionar mis correos rápidamente.

No siempre fue así. Aunque siempre he sido muy ordenada, llegó un momento en que no tenía tiempo material para leer-gestionar todos los correos electrónicos que me entraban. Así que empezaron a acumularse en mi bandeja de entrada, con la esperanza de que algún día tendría tiempo de leerlos todos, tal era mi ingenuidad.

Y por si a ti te sirven, te dejo algunas reglas básicas que utilizo para mantener la bandeja de entrada de tu correo electrónico vacía.

No mantengas el correo electrónico siempre abierto

Esto es un gran error, puesto que te robará mucho tiempo y te distraerá de cualquier otra tarea que estés haciendo. Lo ideal es abrirlo en unos momentos fijos del día, nunca a primera hora  (ese rato déjalo para las tareas más importantes), y marcar un tiempo límite para gestionarlo.
Por lo tanto,  te recomiendo que, adaptado a tus circunstancias, decidas cuántas veces vas a consultar el email a lo largo del día, y que cumplas con tu compromiso. Yo, como recibo muchos emails tanto en el trabajo como en mi correo particular, suelo abrir el correo del trabajo dos veces al día y el mío también dos veces al día. Mi tope máximo está en 15 minutos para dejar mi bandeja de entrada vacía. Esto me obliga a hacerlo bastante rápido, sin procrastinar.

No uses cientos de carpetas para clasificar los emails

Yo antes usaba muchas carpetas para clasificar los correos electrónicos. Esto está muy bien, porque queda todo muy ordenadito, pero realmente no es rápido ni práctico. Ahora sólo tengo las siguientes carpetas (etiquetas en mi caso, que uso gmail):

  • Para hacer: ahí meto los emails que requieren de alguna acción.
  • Para leer-ver: ahí meto los emails que quiero leer tranquilamente, fotos que me mandan amigos o vídeos que quiero ver. A veces son suscripciones a blogs que me interesan o correos que me he mandado a mí misma para leer o ver con calma.
  • A la espera: ahí meto los emails que requieren alguna acción por una tercera persona.
  • Archivo: ahí meto los emails de referencia que necesitaré consultar en algún momento.

Todos los correos tienen muy buenos buscadores de emails, sobretodo si usas gmail. Así que utiliza asuntos sugerentes y seguro que encontrarás cualquier correo electrónico que tengas archivado.

6 Pasos para gestionar cada correo electrónico

Gestiona email por email, en el orden en el que se encuentren, como te indica GTD en el paso de procesar. Una vez que abras un correo electrónico, éste tiene que desaparecer de la bandeja de entrada.

Elige el primer correo electrónico de tu bandeja de entrada, y hazte estas preguntas:

  1. ¿Es spam o algún correo que no le interesa? Elimínalo directamente o márcalo como Spam.
  2. ¿Se puede responder en menos de 2 minutos? Entonces respóndelo, de forma breve, y elimínalo. En caso de que tenga información para consultar, archívalo.
  3. ¿Es un largo correo que te gustaría leer? Reflexiona unos segundos: ¿realmente es interesante leerlo? En ese caso archívalo en la carpeta “Para leer”. En otro caso, elimínalo.
  4. ¿Es un correo electrónico que requiere una acción? Entonces anota esa acción en tu lista de tareas de tu sistema GTD. Haz lo mismo si es un correo electrónico que te llevará más de 2 minutos en responder. Después archiva este correo o elimínalo, dependiendo de si la información que contenga es importante. En mi caso, si para hacer la acción necesito la información que hay en el email, suelo archivarlo previamente en la carpeta “Para hacer”. Una vez hecha la acción, le quito esa etiqueta.
  5. ¿Es un correo electrónico que está esperando respuesta o necesita un seguimiento? En ese caso, archívalo en la carpeta “A la espera”. Anota en tu sistema GTD recordatorios para dicha espera. Quítale esa etiqueta una vez que ya no es esté esperando esa respuesta.
  6. ¿Es un correo electrónico que no requiere ninguna acción? Entonces examina la información que contiene. ¿Es importante esa información? ¿La necesitarás más adelante? ¿No puedes encontrar esa información en otro lugar? En ese caso, archiva el email en la carpeta “Archivo”. En otro caso, elimínala. Yo soy muy estricta con este punto, a veces demasiado. 🙂

Sigue este proceso con cada uno de los emails que haya en tu bandeja de entrada. Una vez que tomes el hábito, podrás dejar tu bandeja de entrada libre en varios minutos.

Y si tienes cientos (o miles) de emails en tu bandeja de entrada… ¿por dónde empezar?

Cuando tenía mi bandeja de entrada completamente llena, pensé: “cuando esté en vacaciones me tomaré un día para archivar uno por uno los emails de la bandeja de entrada”. Otra vez mi maldita ingenuidad.
Pasaron las vacaciones y no hice nada de eso, por supuesto. Así que un día, en unos minutos, hice lo siguiente:

  1. Creé mis etiquetas/carpetas: “Para hacer”, “Para leer-ver”, y “A la espera”.
  2. Clasifiqué los últimos 20 o 30 emails más recientes con el método anterior.
  3. Seleccioné el resto de mensajes y le di a “Archivar”.

Mi bandeja de entrada quedó totalmente vacía y limpia. Me encantó esa sensación de “reset” digital.
Y empecé de cero con mi email. ¡Y hasta ahora!

 

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He eliminado más de 500 amigos en Facebook

abril 1, 2014 Por Inma Torres

He tardado un par de semanas, pero ya he terminado. Ha sido una tarea tediosa y reflexiva, que he hecho con mucho cuidado y amor. Y el resultado es que he borrado más de 500 amigos en Facebook. He dejado sólo a mi familia más cercana, amigos de la vida real, viejos amigos del colegio, instituto y facultad y conocidos que me aportan energía positiva.

También he hecho otras acciones para simplificar mi Facebook:

  • Me he salido de grupos que no me aportaban nada ni yo aportaba nada.
  • He desactivado casi todas las notificaciones.
  • He bloqueado las invitaciones a juegos.
  • He eliminado las aplicaciones que ya no usaba.

Estoy muy satisfecha con el resultado. Realmente había cometido un fallo: aceptar prácticamente todas las solicitudes de amistad que me llegaban. Esto tiene muchas desventajas:

  • Tener amigos en Facebook que no conozco. Veía fotos de desconocidos sonrientes de los que no me interesaba si habían estado de fiesta en el local de moda de turno. Me imagino que a ellos no les interesaba mi vida tampoco.
  • Perderme lo que publicaban mis amigos y familiares. Sólo le dedico un ratito por la mañana al Facebook, así que a veces me quedaban cosas por ver de personas que realmente sí me interesan.
  • No poder ver todo el muro. Imposible, incluso si dedicara todo mi día a eso, lo cuál no voy a hacer nunca. Los 10-15 minutos al día que le dedico al Facebook me gusta que sean aprovechados. Como cualquier acción en la que yo invierta mi tiempo.
  • Recibir invitaciones a todo tipo de eventos, a jugar a toda clase de juegos y otras cosas varias que no me interesan nada y que me hacen perder el tiempo.
  • Estar en grupos sin saber cómo he llegado ahí. Algunos de lo más inverosímiles.

Ahora todo es más sencillo. Abro mi Facebook y apenas tengo invitaciones. Lo que hay en el muro me interesa mucho, puesto que es de gente que conozco o a la que quiero o aprecio. Puedo publicar en mi muro con confianza (siempre con prudencia), porque todos los que tengo me conocen y saben como soy. En poco tiempo puedo leer todo el timeline e incluso comentar lo que me interesa. Es muy liberador.

Espero que las personas que estaban en mi Facebook y ahora no están no se enfaden conmigo. No significa que no las aprecie, simplemente no hemos tenido la oportunidad de conocernos suficientemente a fondo para que seamos amigos en Facebook. Pueden encontrarme en Twitter o podemos quedar cara a cara y conocernos mejor. Igual más adelante volverán a ser mis amigos en Facebook. Igual algunos que están ahora en mi Facebook dentro un tiempo no lo serán. Como la vida misma. 🙂

Foto: Oli Dunckley/Flickr

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El monje que vendió su Ferrari

marzo 18, 2014 Por Inma Torres

El libro de Robin S. Sharma “El monje que vendió su Ferrari” me lo leí hace ya mucho tiempo, pero de vez en cuando me lo releo porque me gusta repasar sus enseñanzas. Es uno de esos libros que te eligen a ti.

Robin, a través de una fábula, da unas ideas prácticas para mejorar la calidad de nuestra vida, llevar una vida más equilibrada y plena. Se trata de la fusión de la sabiduría espiritual de Oriente en nuestra vida de Occidente.

“El monje que vendió su Ferrari” narra la historia de rico y exitoso abogado que creía que lo tenía todo en la vida hasta que sufrió un ataque cardíaco que le hizo reflexionar sobre las grandes cuestiones de la vida. Así que este abogado vendió todas sus posesiones y se fue a la India a encontrar la iluminación. Allí conoció a los Sabios de Sivana en una remota comunidad perdida en el Himalaya, donde el yogui Raman le enseñó en lo alto de las montañas durante varios años un modo de vida más sosegado, así como un método que le permite liberar todo su potencial y vivir con pasión, determinación y paz. Después regresa a casa para compartir la sabiduría obtenida con un ex-compañero de trabajo.

A través de cada capítulo, Robin Sharma nos desvela las siete virtudes de la vida esclarecida, que son:

  1. Dominar la mente.
  2. Seguir el propósito.
  3. Practicar el Kaizen.
  4. Vivir con disciplina.
  5. Respetar el propio tiempo.
  6. Servir desinteresadamente a los otros.
  7. Abrazar el presente.

Es un libro muy espiritual y recomiendo su lectura. A pesar de ser un libro de sólo 200 páginas, se le pueden sacar muchas ideas interesantes.

10 ideas claves del libro

  1. Cultiva diariamente la mente, cuerpo y alma, de una forma equilibrada.
  2. La calidad de vida está influenciada directamente por la calidad de los pensamientos. Mantén unos pensamientos positivos y optimistas.
  3. Lo más valioso que tienes en esta vida es el tiempo y… no es renovable. Piensa en qué y en quién inviertes tu tiempo.
  4. Vive para dar. Porque lo que importa después de todo es lo que uno aporta a las demás personas.
  5. Vive con disciplina y con fuerza de voluntad. Ten hábitos de vida importantes para mejorar como persona.
  6. No existen los errores, solo las lecciones. Considera los reveses como oportunidades de expansión personal y crecimiento espiritual.
  7. El propósito de la vida es una vida con propósito. La felicidad consiste en marcarse objetivos y trabajar con empeño en cumplirlos.
  8. La felicidad es un camino, no un destino. Vive en el ahora. Disfruta del presente.
  9. Céntrate en lo importante y mantén el equilibrio.
  10. Simplifica tu vida.

 

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Escritorio minimalista

marzo 12, 2014 Por Inma Torres

escritorio

Este es mi escritorio de mi PC. Siempre me ha gustado tener un escritorio minimalista, pero nunca lo había tenido así hasta ahora.

Tengo puesto un fondo de escritorio que me gusta y me inspira. Me gusta la imagen de los veleros, para mí simbolizan el capitanear mi barco, llevar el timón de mi vida. La imagen del mar es como el mundo por explorar, cada día es una oportunidad. Y las nubes, “después de la tormenta viene la calma”, dicen.

He quitado todos los iconos, incluso los de equipo y de papelera de reciclaje. Siempre puedo acceder a cualquier carpeta o archivo desde el botón inicio.

He dejado limpia la barra de tareas: no se pueden mostrar los iconos de inicio rápido a programas. Puedo acceder a cualquier programa también desde el botón de inicio.

Me gustaría hacer esto con el ordenador de mi trabajo, pero el problema es que lo comparto con otras personas. No creo que les gustase mucho a mis compañeros de trabajo llegar un día y encontrarse el ordenador sin iconos. De todas maneras intento mantenerlo lo más parecido a éste.

Tener el escritorio así me da una sensación de orden, paz y sosiego. Me inspira a escribir y evito distracciones. Y esto pasa también con cualquier otro lugar: el escritorio físico, la casa, la oficina… ¿A que dan ganas de trabajar?

 

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Camino al minimalismo

febrero 23, 2014 Por Inma Torres

Leer el libro de Omar Carreño «Camino al minimalismo. Aprendiendo que
menos es mejor» ha sido todo un «regalo del cielo» para mí. Por un
lado porque está muy claramente explicado lo que significa ser
minimalista, y por otro el darme cuenta que ya llevo mucho camino
recorrido en esto de ser minimalista.

Para las personas que estáis interesadas en iniciar un camino al
minimalismo, este libro puede ser todo un manual de actuación, y no
debéis pasar por alto su lectura.

Os resumo los puntos claves de este libro.

Minimalismo en tu vida

Nuestra vida llena de estrés, saturación y presión. Pero nosotros
somos dueños de nuestro destino, y podemos encauzar nuestra vida hacia
una vida enfocada en lo que es importante para ti. Para ello tendrás
que modificar algunos hábitos, tales como:

  • Hábitos de consumo
  • Nuestro nivel de acumulamiento
  • Debilidad a decir que si a todo
  • Verborrea mental

«El Minimalismo te ayuda a encontrar tiempo para que realices
aquellas cosas que le dan sentido a tu vida». Así que se trata de
definir qué es lo que es verdaderamente importante para ti, y
enfocarte en eso.

Minimalismo en tus posesiones

En general tenemos más cosas de las que realmente necesitamos. El
minimalismo trata de que seas conciente de lo que tienes y de lo que
necesitas en realidad. Una regla mágica del minimalismo es «Entra uno
sale uno». Así puedes asumir el control de tus posesiones. Omar
también nos habla del minimalismo como una llave que te brinda la
oportunidad de tener libertad. Desapegarse de lo material nos ayuda a
ser libres.

Minimalismo y tus finanzas

Muchos hemos vivido en el engaño de un vida llena de lujos. El
minimalismo busca un equilibrio en tus finanzas, en ver el dinero como
«medio de intercambio por bienes necesarios para la vida y no como
proveedor de lujos innecesarios». Al final de la vida, lo que queda
realmente son las experiencias, lo que realmente se disfruta.
En el libro, Omar Carreño da algunas claves para conseguir ese
equilibrio financiero, tales como reducir tu deuda, aprender a
organizar tu dinero, controlarse con las compras, tener lo que se
necesita y enfocarse en lo importante.

Minimalismo y tu salud

Nuestra salud es muy importante para poder disfrutar de la vida en
plenitud. Es por eso que debemos darle un enfoque positivo enfocado en
nosotros mismos, reduciendo nuestros hábitos de excesos. Y en ese
enfoque entraría:

  • Cuidar tu alimentación
  • Reducir las presiones
  • Hacer ejercicio regularmente

Minimalismo y la relación con los demás

En este apartado Omar invita al lector a que pienses qué personas son
importantes en tu vida y qué personas tienen que estar en ellas.
También habla sobre aquellos compromisos que terminan siendo
obligatorios versus los compromisos que nos aportan alegría y buenos
momentos.

Minimalismo y tu desenvolvimiento profesional

Omar nos da algunos consejos para simplificar nuestra vida laboral, tales como:

  • Simplicar tus actividades, observando lo que haces y cómo lo haces, y
  • buscando la forma de hacerlo más sencillo.
  • Organizarte mediante listas de tareas
  • Enfocarte en hacer tu labor
  • Estar en continuo aprendizaje

Minimalismo contigo mismo

El minimalismo es un camino individual, puesto que no se puede tratar
de influir en los demás en que sigan nuestro camino. Para ello
tendremos nuestro propio estilo de vida minimalista. Algunos hábitos
de los que habla Omar en su libro son:

  • Ver menos televisión y leer más
  • Compartir el tiempo con las personas que amas
  • Vivir en el hoy, disfrutar de cada momento
  • Vivir en tus valores y encontrar tu misión en la vida

Me ha encantado la lectura de «Camino al minimalismo. Aprendiendo que
menos es mejor». Gracias Omar por este regalo.

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