Inma Torres

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15 Ideas para una Navidad con niños minimalista

diciembre 20, 2014 Por Inma Torres

Navidad con niños

 

[Esta entrada «15 Ideas para una Navidad con niños minimalista»  es mi aportación al especial navideño de la Conexión Minimalista, un grupo de bloggers minimalistas que de vez en cuando compartimos ideas.]

Con todo el bombardeo publicitario enfocado en los niños para esta fechas y la eterna pregunta “¿Qué le vas a pedir a Papa Noel? (o Reyes Magos)”, es normal que los más pequeños pierdan el norte de lo que es verdaderamente la Navidad.

Para mí la Navidad no son regalos, compras, excesos, carreras…. para mí la Navidad es mucho más que eso: es compartir momentos con amigos y familia, es magia, risas, nieve y canciones. Y así quiero transmitírselo a mis hijos.

Una Navidad minimalista es una Navidad no consumista, enfocada en lo importante, en el verdadero espíritu navideño.  Os dejo algunas ideas para ayudar a transmitir ese espíritu.

15 Ideas para una Navidad con niños minimalista

  1. Escuchar y cantar villancicos. A los niños les encantan los villancicos, y escucharlos y cantarlos en familia puede ser muy divertido. No necesitas tener la mejor voz, se trata sólo de dejarse llevar y entusiasmar a los más pequeños. Podéis acompañarlos con ruidos de panderetas, zambombas y carrañacas, para hacer así más ruido. Nosotros en casa tenemos las nuestras propias, hechas con palos, clavos y chapas recicladas.

  2. Irradiar alegría. La Navidad está relacionada con la alegría y el júbilo, y es muy bonito transmitírselo así a tus hijos. Da ejemplo e intenta no gruñir demasiado estos días. También puedes decir “¡Feliz Navidad!” o “¡Felices Fiestas!” a todas las personas con las que te encuentres. Estar alegre durante la época navideña ayudará a irradiar el espíritu navideño a quienes te rodean y hará que todos disfrutéis más de la Navidad.

  3. Calendario de Adviento. Es un calendario de «cuenta-atrás» desde el 1 de diciembre hasta el 24 de diciembre (Nochebuena). A los niños les encanta contar cuántos días faltan para que llegue Navidad. Se puede hacer a modo calendario para ir tachando cada día, o también como casillero con una golosina o bombón dentro de cada casilla. Es muy ilusionante para ellos levantarse cada mañana y saber que queda un día menos para que llegue Navidad.

  4. Decorar el árbol en familia. Para nosotros es una tradición familiar que solemos hacer alrededor del 8 de diciembre. Unos días antes construimos adornos nuevos para el árbol.  Le ponemos mucha ilusión y hacemos que todos los miembros de la familia participe, hasta los más pequeños. Cuando terminamos nos hacemos una foto de familia que será un bonito recuerdo del inicio de la Navidad. Si sois religiosos podéis hacer lo mismo con el portal de Belén.

  5. Contar historias de Navidad. Podrás hacerlo leyéndoles, contándoles historias antes de dormir o acudiendo a cuentacuentos que haya en las bibliotecas de tu pueblo o ciudad. Te recomiendo conseguir un libro sobre las tradiciones navideñas en todo el mundo. Así, tus niños tendrán la oportunidad de aprender de las tradiciones de otras culturas.

  6. Ver películas de Navidad. Organiza una tarde de película en casa en la que invites a amigos o familiares y prepara un chocolate caliente y galletas. Trata de elegir una película que fomente el espíritu navideño, y no tanto en consumismo propio de estas fechas.

  7. Ayudar a tus hijos a creer en Papá Noel o los Reyes Magos. No hay nada más mágico para los niños que la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos. Explícales quiénes son y cómo visitarán tu casa. La noche de antes de su llegada, ayúdalos a dejar galletas y leche para ellos. Cuando estén dormidos, cómete las galletas, deja algunas migas como pruebas y tómate la leche. Si tu hijo le deja una nota a Papá Noel, haz una nota de parte de él agradeciéndole a tu hijo o respondiéndole lo que le haya preguntado. Asegúrate de escribir con una letra diferente a la que normalmente usas. Deja también agua para los renos voladores o para los camellos, si se trata de los Reyes Magos.

  8. Hacer galletas o dulces navideños. Preparad todos juntos una tanda de galletas u otros dulces de Navidad y haced que los pequeños participen. También se pueden ocupar de esto las abuelas, y así enseñan las recetas familiares de los típicos dulces navideños. Después los niños pueden repartirlas a la familia o amigos.

  9. Hacer que los niños participen en las tradiciones familiares. Sea cual sea tu país, enséñales a tus hijos las tradiciones familiares desde muy jóvenes. Además cada familia puede tener su propia tradición. Por ejemplo nosotros solemos ir el día 25 de diciembre por la mañana a casa de la bisabuela de mis hijos para tomar un anís y unos mantecados y estar un rato juntos en familia. Crea tus propias tradiciones o celebra con las tradiciones heredadas de tu familia.

  10. Hacer algo divertido con tu familia fuera de casa. Podéis salir al campo o a la playa. También podéis acudir a alguno de los múltiples eventos que se suelen hacer en estas fechas para los niños: talleres de manualidades navideñas, cuentacuentos, teatro o títeres callejeros… Yo suelo consultar la Agenda ConPeques para saber qué actividades hay en Granada para los niños.  Otra cosa que se puede hacer en la calle es un muñeco de nieve. Esta es otra de las actividades que más gusta hacer a los niños. Si ha nevado en tu ciudad en Navidades, salid a la calle o al parque y haced entre todos un muñeco de nieve. Ponedle adornos como nariz, gorro o bufanda, deja que corra la imaginación de tus pequeños. Si no hay nieve, siempre podéis acercaros a la sierra más cercana y hacerlo allí. Algunas de estas actividades son gratis o de bajo coste y sólo hay que abrigarse y salir a divertirse.

  11. Reunirse con amigos y familiares. Para mi la Navidad es, sobretodo, un tiempo de reunión con amigos y familiares en el que se disfruta de la compañía de los demás. Aprovecha las Navidades juntarte con tus amigos y familiares. En las comidas o cenas de Navidad, en lugar de focalizarte en la comida, céntrate en pasarlo bien con los tuyos y muéstrale a tus hijos que eso es lo que de verdad importa, y no tanto la calidad o cantidad de las viandas.

  12. Evita la publicidad. Evita que tus hijos estén expuestos a un exceso de publicidad. Los anuncios de los juguetes están dirigidos directamente hacia los niños y les muestran un mundo que parece ideal, con objetos que parecen necesarios para alcanzar la felicidad. Apaga la tele estos días o silénciala en el rato de la publicidad. Enséñales a tus hijos el propósito del márketing. Debes explicarles que esas publicidades están diseñadas para hacer que las personas deseen aquello que en verdad no necesitan. Y que a veces cuando lo obtienes, no funciona como en el anuncio y en realidad no es tan divertido.

  13. Controlar la lista de los regalos. El exceso de publicidad acaba creándoles una serie de deseos artificiales que no se corresponden con los reales. Por eso es importante que le ayudes a diferenciar lo que realmente le gusta y quiere, aquello con lo que se divertirá, podrá jugar con su amigos o entretenerse cuando esté solo y no le dejes caer en el consumismo compulsivo. Habla con la familia para organizaros y no haya un exceso de regalos. Buscar regalos minimalistas: regala experiencias, tiempo, regalos hechos a mano o consumibles.

  14. Disfrutar del ambiente navideño. Buscar un día de las vacaciones navideñas en actividades como pasear por la ciudad para admirar las luces de Navidad, decoraciones, portales de Belén…Haced a vuestros hijos disfrutar del ambiente navideño. Nosotros solemos ir al centro de Granada a disfrutar de todo esto, y después nos tomamos un chocolate con churros para merendar. Nos gusta esta tradición familiar que hacemos todos los años.

  15. Inculcar valores a los niños. Aprovecha estos días para inculcar valores como la generosidad, la amistad, el amor… a tus hijos. Buscad regalos solidarios con los que sorprender a la familia, donar algunos de sus juguetes a instituciones benéficas para niños necesitados, acudid a eventos benéficos (galas, partidos de fútbol, encuentros) donde hagan colecta local de juguetes o alimentos. Explícales para qué sirven estos eventos y quién recibirá lo recolectado.

La Navidad con niños con tiene un no sé qué que la hace increíblemente mágica.  Tener hijos en muchas ocasiones nos hace disfrutar un poco más de los pequeños momentos que nos ofrece la vida.

Otras colaboraciones de la Conexión Minimalista

  • Regalos minimalistas a última hora del blog ValeDeOro – Sostenibilidad y Minimalismo
  • Análisis Realista de una Navidad Minimalista del blog Análisis Realista – Productividad y Minimalismo
  • Navidades minimalistas según Homo Minimus del blog Homo Minimus

 

Foto por Mykl Roventine

Archivado en:Minimalismo Etiquetado con:con peques, conexión minimalista, espíritu navideño, navidad, niños, no consumismo, no consumista, publicidad

12 Maneras de simplificar tu vida con niños

noviembre 28, 2014 Por Inma Torres

Cualquier persona que tenga niños sabe que vivir con niños es complicado. Es así, no hay que darle más vueltas. Un montón de ropa, juguetes, idas y venidas en coche, escuela y actividades extraescolares, deberes, deportes, talleres… por no hablar de los tiempos de comida, rabietas, cumpleaños, control de esfínteres, citas para jugar y amigos … y la lista sigue y sigue.

Hazte a la idea de que no vas a tener una ultra-simple vida si tienes niños… pero se pueden encontrar formas de simplificar tu vida con niños, no importa cuántos hijos tengas. Hay minimalistas con niños, como Leo Babauta que tiene 6 hijos, que han conseguido una vida relativamente simplificada.

La clave principal para simplificar tu vida con niños: hacer de tu familia tu prioridad, y elegir un número reducido de prioridades en tu vida. Si tienes demasiadas cosas que quieres hacer, o que tienes que hacer, tu vida va a complicarse. Pero si eliges sólo algunas cosas que son importantes para ti,  puedes eliminar el resto, y simplificar tu vida en gran medida. Ésta es la clave de una vida minimalista.

Lo que sigue es una lista con distintas maneras de simplificar tu vida con niños. Te puede parecer una entrada muy larga de leer. No importa: Puedes guardarla, elegir un par de cosas que te gusten, y ponerlas en práctica, en lugar de hacerlo todo a la vez, y volver a ella en otro momento.

1. Calendario familiar

Si tienes niños, es posible que tengas un montón de actividades que recordar. Entre tu propio trabajo y tus actividades tienes que llevar los eventos del colegio, actividades extraescolares, fiestas de cumpleaños, reuniones de padres…Es fácil sentirse estresado algunas veces, u olvidar algo. Organiza tu vida con un sólo calendario. Apunta en él todas las actividades y citas. Cuando te entregan los papeles de la escuela o los horarios del fútbol, introduce inmediatamente todo en el calendario. Un vistazo rápido en el calendario cada día te ayudará a planificar vuestro día.

Nosotros utilizamos Google Calendar para llevar un registro de todo lo que nuestra familia está haciendo, y es fácil de configurar múltiples categorías para el horario de cada persona y verlos todos a la vez.  Google Calendar también sincroniza fácilmente con mi teléfono móvil, así que tengo el horario de nuestra familia conmigo todo el tiempo, y se pueden compartir calendarios con otras personas (lo que significa que mi marido y yo estamos informados de todo). Se puede acceder a él desde la web en cualquier lugar, por lo que no está atado al ordenador de casa (o en la nevera). Asegúrate de poner todos sus eventos en tu calendario, y no te olvides de las fechas como fechas de vencimiento de libros de la biblioteca, citas con el médico, o los partidos de la liga de fútbol.

2. Crear rutinas

Las rutinas son una necesidad para cualquier hogar con niños. A ellos les gusta las rutinas, les hace sentir más tranquilos y seguros, y a las mamás y papás nos simplifica la vida.

Esto hace que el día previsible para todo el mundo, crea hábitos para el éxito y elimina muchos de los conflictos.

Las rutinas diarias pueden incluir horarios regulares para las comidas, baños, limpieza y tareas domésticas, deberes y un tiempo de ejercicio.

Las rutinas semanales pueden incluir prácticas regulares de deportes, tareas de limpieza, ir al súper….

Una rutina de la noche, de vital importancia para los niños pequeños, puede hacer más fácil la hora de acostarse cuando los niños saben que después de ordenar los juguetes viene la hora del baño, pijamas, cena,  la hora del cuento, y luego a dormir.

3. La autosuficiencia

Enseña a sus hijos a hacer las cosas por sí mismos tan pronto como sea posible. Enseñarles a  hacer algo por sí mismos en lugar de hacerlo tú o tu pareja toma tiempo y puede ser un poco frustrante al principio, pero dará sus frutos en los próximos años. Ser autosuficiente es una habilidad de la vida que todo niño necesita aprender. No sólo va a hacer vuestra vida más simple, aprender a hacer cosas por sí mismos dará confianza a tus hijos.

Los niños más pequeños pueden ordenar sus juguetes, ponerse el pijama, ordenar su ropa por color, o barrer sus galletas esparcidas por el suelo con una pequeña escoba.

Los niños mayores pueden hacer su propio desayuno o merienda, vestirse por sí mismos, poner la mesa o lavar los platos, doblar y guardar su ropa, o preparar sus mochilas para la escuela y actividades extraescolares. Es cuestión de darles a tu hijos la confianza de que pueden hacerlo y explicarles lo tú esperas que ellos.

4. Planificar con antelación

Las mañanas pueden ser el momento más caótico del día, pero planificar con antelación pueden hacerlas más relajadas. Me gusta preparar casi todo la noche anterior: las comidas para media mañana, la ropa (la mía también), bañar a los peques, que las mochilas estén preparadas y los deberes hechos. Así por la mañana simplemente hay que desayunar, vestirse, recoger un poco todo antes de salir por la puerta. Es una gran manera de empezar el día.

Por otro lado, trato de mirar nuestro calendario con antelación (normalmente el día anterior) para ver lo que viene. Eso nos permite prepararnos para esas actividades o eventos con tiempo, y no tenemos que ir con prisas porque no estemos preparados. Por ejemplo, si al día siguiente mi hija tiene baloncesto y fútbol, tratamos de que que esté todo preparado (zapatillas, espinilleras, agua, merienda), y también me dejo la comida lista para que así no vayamos con prisa a las actividades.

Cuando tengáis que ir a algún sitio toda la familia, es importante que tengáis medido cuánto tiempo necesitáis para prepararos. Nosotros cuando teníamos sólo una hija tardábamos muy poco en prepararnos, pero después de nacer nuestro bebé, llegábamos tarde a todos sitios. Ahora hemos ampliado nuestra hora de preparación. Si por ejemplo tenemos que estar en un sitio a las 6, calculo el tiempo que se tarda en llegar y también el que necesitamos para prepararnos, bastante ampliado. De esa manera el tiempo de preparación es mucho más relajado y solemos llegar puntuales a los sitios (normalmente). No siempre se dispone de ese tiempo, así que en esos casos procuro haber preparado todo con antelación.

5. Ir preparado

Los niños son casi impredecibles, pero hay muchas cosas que puedes llevar preparadas:

  • Lleva siempre comida y agua. Los niños siempre tienen hambre y sed. Así que, vayas donde vayas lleva pequeños aperitivos (minibocadillos, galletas integrales, fruta, palitos de zanahoria, tomates cherry, frutos secos) y agua, mucha agua.

  • Lleva toallitas húmedas y kit de emergencia. Las toallitas son super-prácticas, sirven para limpiar casi para todo: dedos pegajosos, derrames, barro, mocos… Si además tienes bebés, como es mi caso, son imprescindibles, y también los pañales. También puede ser útil llevar un kit de emergencia, y no me refiero sólo a tiritas y vendas, sino también algún juguete o libro divertido para los ratos de espera o de coche o cualquier cosa que creas que suele surgir regularmente y puedas preparar de antemano. Yo no soy muy partidaria de llevar muchas cosas, pero algunas veces puedes llevar algo que te ayuda a simplificar ciertas situaciones.

  • Lleva ropa de repuesto. Esto es imprescindible si llevas bebés, si tienes algún bebé sabes a lo que me refiero. Pero también puede ser útil con niños. En mi caso, si voy a recoger a mi hija del baloncesto y después tengo un cumpleaños, por ejemplo, o vamos primero al parque y después a la biblioteca,  suelo llevar ropa de repuesto y así no tengo que preocuparme si se mancha. Esto da tranquilidad también a los peques. Hay familias que prefieren llevar en el coche un par de mudas por cada niño por si hay algún “accidente” o por si, de forma imprevista, quieren pasar la noche en casa de los abuelos o los titos. Encuentra lo que mejor os funcione según vuestro estilo de vida.

 

6. Implicar a todos en el orden y la limpieza

Los niños, a partir de cierta edad, pueden participar en ordenar y limpiar la casa. Algunas claves:

  • Cubos para los juguetes. Es un hecho inevitable el de que los niños tienen un montón de juguetes y que van a estar por todas partes. Te puedes volver loco si pretendes que estén siempre ordenados. En lugar de eso, deja que los niños jueguen, pero que tengan una serie de contenedores (cubos o cestas) donde puedan meter los juguetes dentro cuando hayan terminado de jugar.  Así será muy fácil para ellos ordenar: simplemente coger todos los juguetes del suelo y meterlos en los cubos, antes de pasar a su próxima travesura. Puedes asignarles cubos para ciertos juguetes (uno para Legos, otro para peluches, otro para coches…) y también contenedores de uso general para las cosas que no encajan en ninguna parte. No seas demasiado estricto con ellos. Recuerda que se trata de hacer las cosas más simples.

  • Horas para limpiar y ordenar. Enseña a tus hijos a limpiar ellos mismos. Por ejemplo si raman algo o llegan el suelo de migajas de galletas, enséñales a limpiarlo justo después, antes de pasar a otra cosa. Es bueno tener horas regulares durante el día para dedicar al orden y la limpieza, como antes de acostarse, después de comer o antes de salir de casa, donde todos los miembros de la familia participen en la medida de lo posible. Los bebés podrían ser una excepción. 😉

  • Cada cosa en su lugar. Enseña a tus hijos que todo tiene un lugar. Si son pequeños les puedes decir que cada cosa tiene su “casa”. Enséñales dónde está esa casa y consigue que tengan el hábito de poner esa cosa en ese lugar. No pretendas tener unos resultados perfectos en ello, pero cuánto más personas lo hagan y más a menudo, más ordenada tendrás la casa.

  • Un día familiar para ordenar. Es bueno dejar un día cada pocos meses para pasar habitación por habitación y hacer limpieza de cosas. Se puede plantear como un evento familiar, un tiempo para pasar juntos. Ese día termina con bolsas de basura llenas, cajas hasta arriba de cosas para donar o regalar y un hogar mucho más simple. Es muy satisfactorio. Los niños aprenden a regalar-donar sus juguetes y ropa y a valorar mucho más lo que tienen.

7. Hacer un menú semanal sencillo

Esto es muy útil. Se trata de planificar las comidas y cenas de toda la semana. Puedes dejar que tus hijos hagan sugerencias (si es posible, sanas). Esto no sólo simplifica a la hora de hacer la compra, sino también a la hora de cocinar: no hay decisiones que tomar, solamente sacar los ingredientes y preparar la comida o cena.

Además, yo suelo preparar comidas y cenas fáciles. Así le dedico poco tiempo a la cocina, 15 o 20 minutos por comida, a veces menos. Y para comidas más elaboradas, un domingo al mes cocino  mucha cantidad y la congelo. De esta manera voy sacando entre semana y podemos comer bien sin complicarnos demasiado.

8. Simplificar la ropa

La ropa también puede ser una gran fuente de desorden y de complejidad cuando tienes niños. Algunos consejos para simplificar este tema:

  • Compra a tus hijos ropa simple, cómoda y fácil de poner, con colores similares para que sea fácil de combinar.

  • Repasa su ropa cada pocos meses para deshacerte de prendas que se le han quedado pequeñas (¡crecen tan rápido!), donándola a amigos, parientes o a gente necesitada.

  • A partir de cierta edad, lo antes posible, deja que tus hijos elijan la ropa que quieren ponerse. Esto simplifica mucho las cosas.

  • No tengas los cajones llenos de ropa o va a ser difícil encontrar algo. En su lugar, ten el mínimo de ropa posible y guarda en otro sitio la ropa de otras temporadas. Esto es importante, y lo aprendí cuando mi hija se ponía ropa de verano en invierno o viceversa. 🙂

  • Compra los calcetines por packs, todos de la misma marca y estilo, así serán fáciles de emparejar.

  • Enseña a tus hijos a no dejar ropa tirada por todos lados y a ponerla en el cesto de la ropa sucia después de ducharse.

  • Simplifica tu colada lo máximo posible. Lava todo lo que puedas en la lavadora y olvídate de planchar (hay técnicas para ello). Implica a todos los miembros de la familia en la colocación de la ropa limpia en los armarios.

9. No programar demasiado. Reducir compromisos.

A veces programamos cosas seguidas una detrás de otra, por lo que terminamos programando cada minuto del día. O al menos a mí me ha pasado. Esto nos lleva al estrés y a las prisas. En su lugar, programar lo mínimo posible cada día, y dejar espacio entre eventos, citas o actividades, para que el día se mueva a un ritmo más pausado. La idea es empezar a prepararse antes de lo necesario, sin prisa, y dejar tiempo de transición de una cosa a otra. Los niños lo necesitan (y los adultos también).

También es bueno de vez en cuando pasar un tiempo tranquilo en casa. Muchas veces queremos que nuestros hijos se diviertan y hagan esta actividad o aquella, y esto hace que al final estemos de un lugar para otro, fuera todo el tiempo. Esto puede llegar a ser agotador. En su lugar, trata de pasar tiempo en casa tan a menudo como puedas. Ver alguna película en familia, hacer vosotros las palomitas. Leeros cuentos el uno al otro, contar historias, cocinar un bizcocho… Hay muchas cosas que se pueden hacer en casa y no cuestan nada, y además son relajantes y divertidas.

Para esto es necesario reducir compromisos, tanto los nuestros como los de nuestros hijos. Si tienes demasiados, tu vida será complicada. Si reduces tus compromisos, tu vida (y la de tus hijos) se simplificará, ese así de simple. Haz una lista de todos los compromisos de tu familia y ver cuáles se alinean con vuestras prioridades, y cuáles son los más importantes. ¿Cuáles os dan alegría y os benefician? ¿Cuáles son los que sólo llenan vuestro tiempo sin dar mucho a cambio? Mantén los compromisos esenciales (los tuyos y de tus hijos) y elimina gran parte del resto que sea posible.

10. Tener ratos familiares

Trata de bloquear un tiempo al día o a la semana para pasarlo en familia, todos juntos. Puede ser un rato por la tarde o bien los fines de semana, o tal vez un sólo día del fin de semana.

Nosotros solemos dedicar casi todo el fin de semana a estar en familia. Además tenemos nuestra tradición de desayunar churros con chocolate todos los domingos por la mañana. A los niños les encanta las tradiciones. También hacemos salidas juntos al campo o pasamos rato juntos en casa o en el parque.

Diariamente,  nos gusta comer o cenar juntos. No podemos hacer esto todos los días, pero tratamos de hacerlo siempre que podemos. Es un buen momento para hablar y pasar un buen rato en familia.

Buscad lo que funciona mejor para vosotros. Lo importante es tener constantemente un tiempo de inactividad juntos que no implique carreras de aquí para allá. Permite que todos los miembros de la familia se turnen para la elección de la actividad,  y así todos sientan que se sienten parte de “un gran equipo”.

11. Crear un tiempo a solas con tu pareja

Es fácil llegar a estar tan ocupado con tus hijos que te olvidas de tu pareja. No dejes que esto suceda: es una manera segura de distanciarse y perder ese vínculo que os llevó a formar una familia juntos. Buscad momentos a la semana para hacer algo juntos, solos los dos. Hablad con amigos o familiares para que se queden con vuestros peques.  Nosotros tenemos nuestro día de la pareja y nos encanta.

12. A veces, dejar las cosas ir

No seas siempre tan estricto, a veces hay que dejar las cosas ir. Los niños son niños, hay que dejarlos vivir. Frecuentemente me tengo que recordar a mi misma que no vale la pena enfadarme para conseguir que todo funcione como me gustaría. En su lugar, hay que dejar que las cosas fluyan, y simplemente relajarse. Los hijos salen bien al final de casi todo, lo importante es que los queramos y los apoyemos.

 Foto de Lyle

 

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Técnica Pomodoro para niños

noviembre 18, 2014 Por Inma Torres

 

En casa nos hemos inventado la técnica Pomodoro para niños. Bueno, seguramente ya estará inventada, no he leído nada sobre eso. Pero se nos ha ocurrido aplicar la técnica Pomodoro para que nuestra hija haga los deberes, y le está funcionando muy bien.

Técnica Pomodoro

Se trata de una técnica de productividad muy usada por trabajadores de empresas o por estudiantes. Fue inventada por un estudiante italiano que quería mejorar en el rendimiento de sus estudios.

No quiero extenderme mucho en explicar esta técnica, podéis leer una explicación detallada aquí. Consiste en lo siguiente:

  1. Elegir una serie de tareas que hacer

  2. Trabajar durante 25 minutos enfocado en esas tareas. A este periodo se le llama pomodoro. Durante este tiempo hay que eliminar cualquier tipo de distracción (teléfono, redes sociales, mail…). Usar un cronómetro con alarma para medir el tiempo.

  3. Cuando suena la alarma, dejar de trabajar y hacer un descanso de 5 minutos. Cronometrar también este tiempo.

  4. Pasado este tiempo, empezar otra vez con otro pomodoro (trabajar durante 25 minutos).

  5. Repetir el proceso hasta terminar la tarea.

  6. Cada 4 pomodoros es recomendable hacer un descanso más extenso (15 minutos).

Esta técnica la estuve usando durante un tiempo hasta que me di cuenta que en mí no funcionaba. Yo prefiero trabajar con la técnica Timeboxing u con otras técnicas. Pero eso no quiere decir que para otra persona sí le funcione muy bien. De hecho a amigos míos les funciona.

Técnica Pomodoro para niños

Mi hija mayor (8 años) ha entrado en un curso en el que le mandan mucha tarea para casa. Hasta ahora ella no había tenido problema con los deberes, los hacía rápidamente para pasar a hacer lo que a ella realmente le gusta: jugar. Pero este año he observado que era diferente. Unos días terminaba la tarea enseguida, pero otros, a pesar de tener el mismo volumen de deberes que hacer, no lograba concentrarse y se distraía y procrastinaba todo el rato.

Así que pensé hacer un experimento con ella a modo Piaget. Y le está funcionando muy bien. Consiste en los siguientes pasos:

  1. Revisar su agenda y ver qué deberes tiene para hoy y si tiene algún examen qué estudiar.

  2. Hacer una lista con todas las tareas que tiene que hacer.

  3. Poner un cronómetro con 15 minutos. Yo lo pongo con mi móvil, aunque también podéis poner uno de esos en forma de tomate tan bonitos.

  4. La niña durante esos 15 minutos trabaja rápidamente en sus tareas, sin opción a distraerse.

  5. Cuando suena la alarma, la niña toma un descanso de 5 minutos (también cronometrado).

  6. Pasado el descanso, continúa el siguiente pomodoro de 15 minutos.

  7. Así hasta que termina la tarea (normalmente con 2 o 3 pomodoros).

Mi hija ha adoptado esta técnica con mucho entusiasmo -aunque en realidad todo lo nuevo lo toma con entusiasmo. Le permite hacer sus deberes rápidamente para tener luego tiempo para estudiar. Así que por eso he decidido compartir con vosotros esta técnica pomodoro para niños. Si os decidís a ponerla en práctica con vuestros pequeños, ya me vais contando qué tal os va.

 
Foto por Robert Couse-Baker
 

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7 Motivos por los que necesito estar conectada con la naturaleza

noviembre 5, 2014 Por Inma Torres

 

NATURALEZAMuchos de nosotros estamos encerrados en nuestras casas y oficinas, o  en coches, autobuses y  trenes la mayor parte del tiempo y raramente tenemos la oportunidad de estar, en nuestro día a día, en contacto con la naturaleza.

Yo soy de monte. Me crié en el Pirineo, rodeada de campo y vacas. Disfrutaba a diario del olor a pino y a musgo, del rumor de las ramas de los árboles movidas por el viento, del crujir al pisar las hojas en otoño y la nieve en el invierno.

Ahora que vivo en el sur de España, no es casualidad que viva en una casa a las afueras de un pequeño pueblo, que tenga un jardín con árboles frutales y una pequeña huerta, y que siempre que pueda me escape al monte o a la sierra.

Éstos son algunos de los motivos por los que necesito estar conectada con la naturaleza:

  1. Me hace sentirme más viva. Ir al campo me llena de energía. Tocar la tierra, las plantas, abrazar un árbol, ensuciame, mojarme… me da vitalidad.
  2. Me ayuda a reducir la velocidad. Me gusta disfrutar de la tranquilidad y quietud de la naturaleza. Con el trabajo, los niños y muchas otras actividades muchas veces voy acelerada. Para frenar ese ritmo a veces sólo necesito salir a mi jardín y disfrutar de mis plantas u observar la puesta de sol.
  3. Calma mi mente. En la naturaleza todo está en armonía. Estar en el campo es la mejor manera de estar presente y ser consciente, relajar mi mente y disfrutar de este momento. La meditación es mucho más efectiva en un ambiente natural.
  4. Desconecto de todo. Estar en el campo significa estar desconectada de Internet, redes sociales, mensajería instantántea… o al menos para mí. Suelo apagar mi teléfóno móvil o dejármelo en casa. Siempre hay alguien que se enfada por esto, pero créeme: ha sobrevivido.
  5. Respiro aire puro. Cuando estoy en la sierra y miro hacia la ciudad es cuando puedo ver la gran nube gris de contaminación que hay flotando sobre ella. El aire que se respira en el monte es puro. Así que tomo aire y lleno mis pulmones al máximo. Este gesto me da la vida.
  6. Aumento mi actividad física. Pasar un día en el campo para mí está asociado de forma inmediata a moverme. Ya sea hacer senderismo o montañismo, explorar río arriba con mis peques en verano o atravesar el monte en busca de setas en otoño. También ocurre lo mismo cuando voy con mis hijos al parque o doy un paseo por la vega granadina. Es otra forma más natural de hacer deporte.
  7. Me enseña a desapegarme. La mayoría de nosotros hemos tenido la oportunidad de acampar por un tiempo en mitad de la naturaleza. Me encanta esa sensación de vivir en el campo, sin casa, ni coche, ni muebles, ordenadores, ni vajilla. Solamente con una pequeña tienda de campaña, un saco para dormir y las cosas que te cogen en una mochila. La naturaleza nos enseña a desapegarnos de lo material; no necesitamos nada de eso para vivir.

Así que te recomiendo que, siempre que puedas, te conectes con la naturaleza. Date un paseo por el parque, sal de tu ciudad y acércate al campo. Si no tienes posibilidad, planta macetas en tu casa, toca la tierra, riégalas con amor, observa como crecen, tómate un respiro.

“La naturaleza no tiene prisa. Sin embargo, todo es realizado.” Lao Tzu

 

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Vuelta al cole: rutinas

septiembre 8, 2014 Por Inma Torres

En unos días llega la vuelta al cole (por lo menos aquí en España) y volvemos a retomar nuestra rutina diaria. Está comprobado que a los niños les gusta las rutinas, les hace sentirse más seguros y tranquilos, y a los papás y mamás también nos ayuda a afrontar el día a día con menos estrés. ¡A veces tenemos hasta ganas de que llegue la vuelta al cole!
Éstos son algunos consejos para ayudarte a empezar con las rutinas para aplicar si tu hijos van al cole.

Rutinas de la mañana

La clave para una rutina de la mañana es la consistencia, que les ayuda a hacer las cosas de manera más eficiente y automática. Aunque estén medio dormidos, no olvidarán hacer nada.
Algo que puede venir bien al principio es hacer una lista a cada miembro de la familia con todas las cosas que tienen que hacer por la mañana. Por ejemplo, la de mi hija de 8 años sería:

  • Lavarse la cara y las manos
  • Desayunar
  • Recoger plato y vaso del desayuno
  • Vestirse
  • Hacer la cama y recoger el cuarto
  • Lavarse los dientes
  • Peinarse
  • Ponerse el abrigo (cuando hace frío)
  • Coger la mochila del cole

Busca la manera de combinar las distintas tareas de la forma que mejor os venga a todos. Por ejemplo, si sólo tenéis un baño, organizaros para no coincidir todos a la misma hora. O si tus hijos se suelen manchar desayunando o lavándose los dientes, que vestirse sea lo último que hagan.

Es importante levantarse con la hora suficiente para no ir corriendo por la mañana. También ayuda dejarlo preparado todo por la noche, así el tiempo para imprevistos es menor.

Después del colegio

La rutina después de la escuela es también es importante porque los niños necesitan tiempo para descansar y jugar, pero también para hacer los deberes y asistir a sus actividades extraescolares. No importa con quién pasa el tiempo el niño, si con los padres, abuelos, cuidadores… A veces por trabajo no todos los padres y madres pueden estar con sus hijos por las tardes, pero igualmente pueden tener una rutina después del colegio.

En nuestro caso nuestra hija mayor – el pequeño aún es un bebé – tiene la siguiente rutina por las tardes:

  • Hacer los deberes, y así no tiene que pensar más en ellos el resto de la tarde.
  • Ir a sus actividades extraescolares, los días que tiene, que no son todos.
  • Ir al parque, los días que no tiene actividades extraescolares. A mi pequeña le gusta cambiar de parque con frecuencia, y tenemos la suerte de tener varios parques cerca.
  • Merendar. Si vamos al parque, nos llevamos la merienda. Si no, merendamos todos juntos en la cocina. A mi hija le encanta. En general, le encanta todo lo que hacemos todos juntos.
  • Tiempo libre para jugar. El resto de la tarde es libre. A veces quedamos con otros amigos con niños para que jueguen y otras veces simplemente juega en casa o en la calle con amigos o sus primos.

No se le deben meter demasiadas actividades a los niños, puesto que esto hará que se estresen y que terminen agotados de más al cabo del día.

Rutinas de la noche

Por la noche los niños están cansados y los papás y mamás también, así que aquí la rutina es más necesaria que nunca.
En casa hemos adoptado la siguiente rutina de la noche que nos va muy bien:

  • Baño de los peques.
  • Preparar la cena y las cosas para mañana.
  • Cenar todos juntos. A veces por trabajo no estamos todos, pero el resto de los miembros de la familia se sientan a cenar todos juntos. Como no tenemos tele, este rato lo dedicamos a charlar y a disfrutar de la cena.
  • Lavarse los dientes.
  • Acostarse.

Cuando estamos papá y mamá las dos primeras tareas las hacemos simultáneamente. A veces, por trabajo, o papá o mamá no están. Entonces intentamos preparar la cena por la tarde, cuando encontramos un hueco, o hacer una cena rápida, para que así, al terminar de bañarlos puedan cenar enseguida y no se pongan nerviosos, fruto de su cansancio.
En este curso queremos establecer una nueva rutina antes de los baños: ir a sacar la basura acompañados de nuestra hija, para implicarla también en el reciclaje.

Algo que quita mucho estrés en la rutina de la noche es calcular la hora exacta para empezar con ella para poder hacer todas las tareas con tranquilidad y no acostar muy tarde a los pequeños. Haz la prueba todos los días, calculando cuánto tardas desde que empiezas  hasta que acuestas a los niños. Decide a qué hora los quieres acostar y calcula así la hora a la que tienes que empezar y todos los días a esa hora empieza con la rutina. Salvo excepciones, casi todos los días podrás acostar a tus hijos a la hora deseada.

Además, para hacer las mañanas más tranquilas y sea más fácil para todos en la familia, trata de incorporar algunas de estas tareas en tu rutina de la noche:

  • Prepara la ropa para el día siguiente.
  • Asegúrate de que las mochilas están listas.
  • Prepara las comidas para los recreos de los niños y para ti para media mañana en el trabajo.
  • Revisa tu plan de comidas y prepara lo necesario para la comida del día siguiente.
  • Revisa las tareas realizadas este día y escribe tus tres tareas más importantes para día siguiente.

Conseguir que estas cosas se hagan por la noche antes – cuando no hay prisa por irte – elimina el estrés asociado con las rutinas de la mañana para que puedas comenzar tu día con mayor tranquilidad.

Vamos a la cama

Probablemente no tengo que decirte el valor de una rutina antes de acostarse para conectar con tus hijos. Es el momento de acurrucarse, leerles un cuento y hablar con tus hijos sobre sus miedos, preocupaciones, cosas que os quieran contar de la escuela y cosas que les gustaría hacer. Éste es un buen momento para hablar de sus cosas y tranquilizarlos. Trata de reservar un tiempo para que la rutina antes de acostarse sea sin prisas y relajante para todo el mundo, aunque sé por la experiencia es más fácil decirlo que hacerlo si tienes varios pequeños.

Rutinas de fin de semana

Cuando se está muy ocupado, sobre todo cuando se trabaja, los fines de semana se convierten en tus días para ponerte al día en aquellas tareas que no has conseguido hacer durante la semana. Hay ropa que lavar, limpiar la casa y trabajar en el jardín. Por no hablar de las fiestas de cumpleaños, eventos deportivos y reuniones con la familia y amigos.
Aunque es posible que tengas obligaciones en los fines de semana, buscar rutinas especiales como una familia que te ayudará a volver a conectar con los niños después de una semana muy ocupada.
Busca la rutina que más os guste, como hacer un viernes de tapas en casa, cocinar churros para el desayuno el domingo por la mañana o ver una película en familia con palomitas caseras la noche del sábado. Seguro que todo el mundo de vuestra familia espera con interés estas rutinas.

La vuelta al cole puede ser un buen momento para revisar vuestras rutinas familiares, retomar las rutinas que ya teníais o añadir nuevas.
¿Cuáles son vuestras rutinas con los niños?

 Foto cortesía de Snaaaax

 

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Cómo ser minimalista con niños

agosto 25, 2014 Por Inma Torres

Muchas de las madres y padres piensan que ser minimalista con niños es prácticamente imposible. Pero esto no es así. No sólo ser minimalista es posible cuando tienes hijos, sino que el minimalismo está lleno de beneficios para ellos, como por ejemplo:

  • Que no se necesita comprar cosas para ser feliz
  • Que se puede llevar una vida diferente a los demás
  • Les ayuda a saber qué es lo importante en su vida
  • Les ayuda a valorar su tiempo y aprenden a gestionarlo
  • Les ayuda a centrarse en las personas más que en las cosas

Los niños traen a tu vida complejidad, ruido y desorden, pero también traen una cantidad infinita de alegría sin necesidad de bienes materiales.

10 consejos para ser minimalista con niños

Ser minimalista con niños es totalmente posible, sólo requiere un poco más de esfuerzo y paciencia. Os dejo algunos consejos prácticos a tener en cuenta:

  1. Explícales a tus hijos qué es ser minimalista. No importa la edad: cuéntales el por qué de tu decisión y los beneficios que va a aportar a la familia. Céntrate en los aspectos positivos.

  2. Da ejemplo.  Los niños aprenden primero observando e imitando. No sería justo pedirles que se desprendan de sus cosas si nosotros no lo hemos hecho primero. Elimina tus posesiones, céntrate en lo importante, compórtate de forma minimalista.

  3. Dedicad un tiempo a ordenar en familia. Haced que sea un juego: colocad todo en varias pilas (las cosas que usan, las cosas para dar o vender, las cosas para tirar), meter en cajas, e ir juntos a donarlas. En realidad es muy divertido para los niños redescubrir viejos juguetes. Si no pueden soportar la idea de deshacerse de ellos, ponedlos en cajas y rotad los juguetes cada pocos meses.

  4. No programes demasiado. Cualquier minimalista debería adoptar un horario minimalista: no poner demasiado en su agenda ni llevar una vida estresada. Lo mismo se aplica a la agenda de tus hijos, y a la agenda de tu familia en general. Mantén un calendario familiar con el horario de todos. Google Calendar puede servir, pero un calendario de pared también funciona bien. De esta manera podéis ver lo que toda la familia tiene previsto para la semana (o al mes). Pero es importante evitar llenarlo. Intenta dejar tantos espacios vacíos como sea posible, para que los niños pueda relajarse y disfrutar de cada día, en lugar de ir corre que te corre. No apuntes a tus hijos a demasiadas actividades extraescolares. Esto deja a los niños sin tiempo de inactividad, que necesitan tanto como tú.

  5. Disfrutad de los placeres simples.  Reduce la velocidad, tómate algún tiempo para estar sólo con tus hijos y tu pareja, y disfrutar de esos pequeños momentos. No tenéis que hacer nada, simplemente salir fuera y disfrutar de la naturaleza, la lectura de un libro en el sofá, o simplemente descansar juntos, puede ser increíble. Hornear galletas. Inventar algo. Haced en familia todas esas cosas que no cuestan dinero.

  6. Enséñales a gestionar su tiempo. Demuéstrales por qué no es bueno pasar todo el día viendo la televisión o jugando a la consola. Hazles valorar el tiempo para estar con los demás, para crear o disfrutar de la naturaleza.

  7. Evitad los medios de comunicación. La publicidad en televisión manipula a tus hijos y a ti para querer cosas que no necesitáis. Tus hijos y tú tenéis que enfocaros en cosas más importantes sin televisión ni publicidad. Explícales qué es el consumismo y el por qué del merchandising de su película o serie favorita.

  8. Viajad con pocas cosas. Muchas veces cuando viajas con niños se suele tender a llevar muchas cosas para estar más seguro y tranquilo. Pero se puede ser minimalista con niños también cuando estás fuera de casa. En el viaje, enfocaros en las experiencias divertidas, las que no cuestan dinero.

  9. Mantén bajo control los papeles de la escuela y obras de arte de tus hijos. Aparte de los juguetes y la ropa y otras posesiones, una de las mayores fuentes de desorden de los niños son los papeles de la escuela (tareas, libretas de calificaciones, avisos de la escuela, otros papeles que llevan a casa) y obras de arte u otras cosas que han creado (en el hogar o en la escuela). Adopta un sistema que ayude a tener estos documentos bajo control. En primer lugar, ten un lugar para todos los documentos entrantes (bandeja de entrada), y procésalos a diario o  semanalmente. Para los papeles de la escuela, toma medidas inmediatas: firma los que haya que firmar, pon fechas en tu calendario familiar, lee y revisa papeles y expedientes, y a continuación, tira todo. En cuanto a las obras de arte, ten un lugar en el que mostrar unas pocas a la vez, como un tablón de anuncios o en la nevera (5-10 obras está bien). Cuando lleguen nuevas, ponedlas en el tablero o en la nevera,  y deshaceros de las cosas viejas (escanéalas o hazle una foto si te gustaría recordarlas).

  10. La clave: tener paciencia y no forzar. El minimalismo es contraproducente si se convierte en obsesivo, como cualquier otra filosofía. Un minimalista centra su vida en lo importante, y elimina todo lo demás.  Los niños son lo más importante, no la falta de desorden, o que tengan el estilo de vida más simple. Recuerda siempre esto. Respira. Relájate. Deja de lado tus frustraciones, tus expectativas, tus deseos de perfección, y en lugar de eso adopta una actitud minimalista: fluye, vive el momento, disfruta de tus hijos y de las experiencias en lugar de las cosas. Ser madre o padre puede ser frustrante, si lo permites, o puede ser divertido, si aprendes a tener paciencia y adoptar una actitud relajada. No se puede forzar una filosofía sobre los demás, incluidos los niños. Tienes que influir, con (de nuevo) el ejemplo, mostrándoles cómo y por qué es importante para ti, y dejando que poco a poco tus hijos se adapten.

Y de nuevo, recuerda que deshacerse de desorden y simplificar es un medio para un fin: tener el espacio y la capacidad para relajarte con tu familia y disfrutar de los simples placeres de estar con ellos. Ser minimalista con niños es perfectamente factible y beneficioso para ti y tu familia.

Foto cortesía de swong95765

 

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Viernes de tapas en casa

marzo 21, 2014 Por Inma Torres

Así le llamamos en mi casa: viernes de tapas. Pero no nos vamos a ningún lado, nos quedamos en casa. ¿Suena aburrido? Realmente no lo es.
A mi pareja y a mí nos encanta ir de tapas. Donde vivo es algo muy común, sobretodo ahora que empieza el buen tiempo. Las terrazas de los bares están a rebosar de gente, tanto al medio día como por la noche. Es una oportunidad de relacionarse con amigos, familiares o incluso compañeros de trabajo. Para mí, que soy muy social y disfruto con el contacto con la gente, ésta es una de las mejores costumbres que tenemos en Andalucía y en otras partes del mundo.
Muchos viernes, sobretodo desde que fui mamá, no suelo salir de casa por la noche. Además, desde que madrugo, a ciertas horas de la tarde-noche ya no soy persona, estoy cansadísima, y no me apetece salir.
Estos motivos y también el de no consumir en exceso nos llevó a mi pareja y a mí a inventarnos el “viernes de tapas en casa”. Consiste en preparar, los viernes por la noche, las tapas que nos apetezcan. A veces quedamos con amigos o familiares y, mientras nos tomamos estas tapas, charlamos o echamos un Catán (un juego de mesa). Otras veces estamos solamente mi pareja, mis hijos y yo, y hablamos en familia hasta que mis pequeños tienen mucho sueño. Entonces los acostamos y nosotros dos seguimos hablando a solas, sin niños, algo que se agradece, y los que sois papás y mamás sabréis de lo que estoy hablando.

Ventajas de tapear en casa

Éstas son algunas de las ventajas que tiene para mí tapear en casa:

  • Puedes tapear lo que te apetezca. A nosotros a veces nos apetece tapeo vegetariano o vegano, y normalmente cuesta encontrar bares que te pongan este tipo de tapas. Nosotros vamos cambiando cada viernes, aunque repetimos lo que más nos gusta, como el guacamole.
  • Estás muy cómodo, como si “estuvieras en casa”. Puedes sentarte en tu sofá o en tu silla favorita, o incluso puedes estar en pijama (yo lo he hecho mucha veces).
  • Puedes acostar a los niños cuando tienen sueño.
  • Si te apetece tomar algo de alcohol, puedes hacerlo, puesto que no tienes que conducir.
  • Puedes poner la música que te gusta, y al volumen que quieras. Podrás hablar tranquilamente con el resto de comensales sin tener que forzar la voz.
  • No gastas demasiado. Muy sibaritas tienen que ser las tapas que prepares en casa para que te cuesten más que las de los bares.

A mí me gusta esta costumbre que tenemos y me lo paso muy bien.

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Cómo viajar con niños sin parecer que vais de mudanza

enero 19, 2014 Por Inma Torres

Tuve el honor de colaborar con Familias en Ruta, publicando este artículo en su blog, artículo que Daniel Ruiz incluyó en su recopilatorio de los 24 mejores artículos de viajes con niños. Aquí os lo dejo por si no lo habéis leído aún.

Viajar con niños siempre va asociado al exceso de equipaje: la cuna, la mochila, la trona o el carrito, juguetes para entretenerlos… Seguro que os ha pasado (a mí me ha pasado) que cuando lo metéis todo en el coche parece que os mudáis. Aquí os dejo algunos consejos para llevar un equipaje más minimalista en vuestros viajes con niños.

1. Elimina los accesorios grandes

Lo que más puede ocupar en vuestro equipaje pueden ser la cuna, la trona, la bañera, el carrito… Informaros sobre si los alojamientos son «family welcome«,  es decir,  si disponen de cunas, tronas,  etc. que ayudan a los padres a no tener que llevarlas. Si tenéis opción, elegid aquéllos que dispongan de todo esto.  Pero tampoco son estrictamente necesarios: vuestro bebé puede dormir con vosotros, podéis bañarlo en la bañera del hotel, puede comer en el carrito o sobre papá o mamá… Pensad que son sólo unos días, y después volveréis a la comodidad de vuestro hogar. Yo os aconsejo, si es posible, llevar sólo una mochila portabebés, y si no, llevar también un carrito ligero que ocupe poco al plegarlo.

2. Elimina los juguetes

A veces tenemos miedo a que los niños se vayan a aburrir, sobretodo en el trayecto, así que les permitimos que se lleven sus juguetes favoritos. Bajo mi parecer, los juguetes pueden quedarse en casa. Como mucho me llevaría unos lápices de colores y un cuaderno. Lo demás es echarle imaginación: cantar canciones, inventarse historias, jugar al veo veo… Veréis que ellos se adaptan enseguida.

3. Lleva poca ropa

Los “por si…” pueden llegar a llenar nuestras maletas o mochilas de prendas que no siempre son necesarias y que van a ocupar espacio en nuestro equipaje. Algunos trucos para llevar poca ropa son:

  • Informaros del tiempo que va a hacer en el lugar de destino. Sabiendo más o menos cómo va hacer elegiremos las prendas más adecuadas.
  • Llevad el calzado mínimo. El calzado es lo que más ocupa de nuestra ropa. Elegid un calzado que sea versátil y os pueda servir para las distintas actividades que vais a realizar en vuestro viaje. ¿Realmente hay que llevarse zapatillas de estar por casa para toda la familia para usar sólo el ratito antes de ir a dormir? Simplificad al máximo.
  • Usad ropa de fácil secado. Eso os permitirá, en un momento dado, lavarla en el lavabo del baño y dejarla secar por la noche.
  • Llevad la mínima ropa posible. Seguro que tenéis el viaje más o menos programado y sabéis qué actividades vais a hacer. Elegid  prendas cómodas, livianas, combinables y frescas. Yo os aconsejo:
  • Para los niños: una muda por día, una ropa de abrigo (chaquetilla fina o chaquetón, dependiendo de la estación). Sí, ya sabemos que se ensucian mucho, pero podemos esperar a que tengan más de dos manchas para cambiarles la camiseta y también podemos lavar la ropa con la técnica anterior.
  • Para los adultos: una muda de ropa interior por día, una ropa de abrigo, un par de pantalones, tres camisetas, un jersey o forro polar (si hace frío). No nos llevaremos pijama (podemos dormir en camiseta). Muchas veces la ropa no está sucia, con ponerla por la noche a ventilar es suficiente. Y si está sucia siempre podemos lavarla en el lavabo y ponerla a secar. Recordad que nuestra ropa ocupa más que la de los niños.

4. Una bolsa de aseo minimalista

Si pretendemos llevarnos todos los productos que usamos normalmente en casa para el aseo, nuestro neceser puede ser enorme. Seguro que podemos pasar esos días sin maquillar y sin esa crema tan estupenda que nos quita las arrugas. Algunos consejos para reducir en el aseo:

  • Informaros qué viene incluido en el alojamiento al que vais. Muchas veces, sobre todo si vamos a hoteles, podemos encontrarnos toallas, gel, champú, pasta de dientes, acondicionador… sí, vale, ya sabemos que no son nuestros favoritos, pero no vamos a morir por ello. Los niños también pueden usarlos, por unos días no les pasará nada.
  • Toallitas y pañales: lo mínimo. Yo os recomiendo que os llevéis sólo lo necesario para el viaje de ida  y para el primer día de estancia. Seguro que después podéis comprar pañales dónde estéis. En cuanto a las toallitas: el agua hace milagros.
  • Salud y protección: no podremos cargar una farmacia en la maleta “por las dudas”. Lo elemental para utilizar en caso de emergencia (que la mayoría de alojamientos ya incluye). En cuanto a la protección: gorra, protección solar y agua. De acuerdo a la edad del niño, incorporaremos unas gafas de sol o cambiaremos el agua por el biberón o el pecho materno.

5. Comida sólo para el viaje de ida

Dependiendo de la duración del viaje de ida y del medio elegido podremos estirarnos un poco más en este aspecto.

Si viajamos en coche o en autobús, con agua y algo de comida saludable para picar será suficiente. En el caso de bebés, un solo biberón o el pecho materno o un puré, depende de la edad del niño.

Si viajamos en tren podemos hacer coincidir la hora de la comida para que sea un poco antes de salir. En caso de no ser así, optemos por pedir colaboración en el vagón cafetería.

Si es en avión, podemos contar con la ayuda del personal de a bordo que están acostumbrados a calentar comida para bebés.

En todos los casos, carguemos con una cantidad razonable de comida que cubra las necesidades normales del niño o bebé durante el viaje de ida solamente.

6. Limita tus aparatos electrónicos

No necesitas dos cámaras fotográficas, dos teléfonos móviles, un portátil y una tablet (con sus correspondientes cargadores). Probablemente te baste con llevar un teléfono smartphone y su cargador. Y no olvides descargarte aplicaciones y juegos para los niños, por si se aburren en un momento dado.

Viajar ligero de equipaje también libera nuestra mente, y eso se transforma en energía positiva y felicidad. ¡Y a disfrutar del viaje!!

Foto: federicofoto / 123RF Foto de archivo

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