Inma Torres

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20 trucos para mantener la casa ordenada y limpia

abril 8, 2015 Por Inma Torres

Me gusta la calma y el enfoque que produce el tener una casa ordenada y limpia. Para mí es importante que haya un orden en el hogar (sin obsesionarme tampoco). Mantener la casa ordenada tiene muchas ventajas, como por ejemplo:

  • Menos distracciones
  • Menos estrés, más paz
  • Más espacio para lo que es importante
  • Menos mantenimiento

Mantener la casa ordenada y limpia a veces puede complicarse, sobre todo si tienes hijos pequeños o si estás muy ocupada. En cuanto me despisto ya vuelven a haber brotes de desorden por algún lado de la casa.

Es por eso que este mes me he planteado el establecer como un hábito sólido el mantenimiento de la casa ordenada y limpia.

20 Trucos para mantener la casa ordenada y limpia

Estos son algunos trucos que tengo para mantener la casa ordenada y limpia. Poner en marcha todos estos hábitos de golpe puede resultar contraproducente y desmotivador. Lo ideal es ir gradualmente poniéndolos en marcha, uno por uno.

  1. Guardar tus cosas en cuanto llegues a casa (abrigo, bolso, cartera,  etc..).

  2. Mantener las superficies planas libres de objetos (mesas, escritorios, encimeras…).

  3. Tener un lugar para cada cosa, y poner todo en su lugar inmediatamente.

  4. Hacer las camas todos los días.

  5. Recoger antes de ir a dormir y antes de salir de casa.

  6. Limpiar la ducha, el inodoro y el lavabo del baño después de cada uso (sólo se tarda un par de minutos).

  7. Ordenar durante 15 minutos todos los días. Tener un tiempo para esto y hacerlo rápidamente. Implicar a toda la familia (incluso podéis hacer competiciones).

  8. Colgar la ropa o ponerla en el cesto de forma inmediata.

  9. Sacar la basura todos los días.

  10. Mantener los fregaderos limpios y brillantes (lavar los platos inmediatamente, dejar el fregadero limpio después).

  11. Tener una bandeja de entrada donde poner todos los papeles (post-its, facturas, papeles de la escuela…), y vaciarla cada día.

  12. Cada vez que preparas té o café, pon en orden la cocina. Son sólo un par de minutos, pero ayuda a mantener el orden.

  13. Recoger la mesa y lavar los platos justo después de comer.

  14. Elimina todos los objetos decorativos que puedas.

  15. Cuando estás cocinando (y tienes algo en el horno o en los fogones) aprovecha para limpiar algo (barrer o fregar el suelo, quitar el polvo, limpiar la nevera). ¡Cuidado que no se te queme la comida!

  16. No traer nuevas cosas a casa. En todo caso utilizar la regla de “uno entra, dos salen”: por cada objeto que entra en casa, deshazte de dos.

  17. Reduce tu espacio de almacenamiento: así acumularás menos.

  18. Entusiasma a mantener la casa ordenada y limpia a tus hijos y a quienes convivan bajo tu mismo techo.

  19. Usa el mínimo de prendas de ropa posible, como por ejemplo 33.

  20. La caja un año: Mete en una caja todos aquellos objetos que tienes duda de qué hacer con ellos. Sella esta caja y guárdala durante un año.  si durante ese año no has tenido que abrir la caja, tírala sin abrirla. Seguramente no recordarás lo que hay en ella.

Y vosotros, ¿qué trucos tenéis para mantener la casa ordenada y limpia?

Otros hábitos que me he propuesto

Éstos son otros hábitos que me he propuesto en otros meses:

  • eliminar de mi dieta los azúcares refinados
  • practicar la bondad

  • alimentacion saludable

  • estar activo
  • no procrastinar
  • el hábito de la gratitud
  • no preocuparme
  • conducir despacio
  • atención plena

  •  Hacer ejercicio.

  • Las tres cosas mejores del día.

  • Tomar consciencia de mi postura corporal.

  • Levantarse temprano.

  • Escuchar música a diario.

  • Leer más.

  • Meditar a diario.

  • Escribir cada día a un amigo.

  • : Tres piropos al día.

  • Dormir lo suficiente.

  • Planificar.

  • Comer menos.

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Por qué escribir correos electrónicos cortos

marzo 5, 2015 Por Inma Torres

Cuando trato de dejar mi bandeja de entrada vacía, uno de los mayores problemas con los que me encuentro son los correos electrónicos demasiado largos. Y creo que es algo general a la hora de escribir correos electrónicos.

A veces tengo poco tiempo para contestar correos electrónicos. Así que cuando recibo un correo electrónico increíblemente largo no hay manera de responderlo rápidamente. Si un correo electrónico es corto, lanzaré mi respuesta en cuanto lo lea.

Entonces, ¿por qué enviar correos electrónicos largos? Yo creo que un correo electrónico largo nunca es necesario. Hay una manera de escribir correos electrónicos mucho más efectiva.

Cómo utilizar el correo electrónico

Recibo muchos correos electrónicos. Si a esto le añades que lo miro sólo 2 o 3 veces al día, se puede decir que no tengo mucho tiempo para responder cada correo electrónico.

Dicho esto, no soy la única que tiene este problema con el correo electrónico. No importa cómo utilices el correo electrónico, nadie que recibe un correo quiere leer un largo ensayo o responder 10 preguntas. Estamos todos muy ocupados, y todos valoramos nuestro tiempo.

Cuando me pongo a gestionar el correo electrónico, trato de dejarlo listo en 15 minutos máximo. No me gusta perder mucho tiempo escribiendo correos electrónicos todo el día, así que leo y respondo, luego archivo o elimino y salgo rápidamente.

Cuando alguien me envía un email largo, es probable que sea archivado. Si yo no tengo más remedio que responder, probablemente no lo haré ese día.

Ten en cuenta que no se trata sólo de mí. Se trata de alguien que está ocupado y que valora su tiempo. Si envías a esa persona un largo correo electrónico, de alguna manera estás diciendo que no valoras su tiempo, y que no has pensado lo que es importante. Y además estás disminuyendo tus probabilidades de conseguir una respuesta.

¿Por qué no debes escribir correos electrónicos largos?

Algunas razones breves:

  • Se tarda demasiado tiempo para leer. La mayoría no tenemos mucho tiempo para leer, y enviándoles un ensayo les estás diciendo que tu correo electrónico es más importante que las otras cosas que tienen que leer.

  • No respetas el tiempo de los demás. Cuando envías un correo electrónico a alguien, estás solicitando parte de su tiempo (para leer, procesar, responder). Si le envías un email largo, estás decidiendo por esa persona qué es lo más importante. Le estás enviando un mensaje de que tu tiempo es más importante que el suyo.

  • No consigues remarcar la idea clave. ¿Cuál es la idea principal que estás tratando de hacer llegar? ¿Cuál es tu pregunta principal? Dila y remárcarla, o se quedará enterrada.

  • Haces demasiadas preguntas. Los demás no van a ser capaz de responder a todas ellas sin media hora de su valioso tiempo. Así que no preguntes demasiado, sólo una o dos preguntas.

  • No te van a responder.  La mayoría de las personas tiene cosas mejores cosas que hacer que leer correos electrónicos largos (si no es así deberían reflexionar sobre ello). Hay muchos correos electrónicos que leer, así que no esperes que te respondan de inmediato.

5 Reglas para escribir correos electrónicos cortos y eficaces

  1. Máximo  5 oraciones. No más. Lo he usado durante mucho tiempo y funciona. Por lo genera trata de escribir menos de 5 oraciones.

  2. Pensar en la idea principal. Si crees que necesitas más de 5 oraciones, es que no has descubierto cuál es la idea principal que quieres decir. Tómate un segundo para averiguarlo, y céntrate en eso.

  3. Pedir una cosa. No le hagas 10 preguntas, simplemente pregunta una sola. O dos a lo sumo. Es mucho más probable que obtengas una respuesta rápidamente.

  4. Recortar. Si te extiendes a 8 frases, recórtalas a 3..

  5. Enlazar. Si necesitas hacer referencia a información, incluye un enlace a una web dónde aparezca esta información.  Si la información que necesitas compartir no está en ninguna web, cuélgalo en algún sitio (como en Drive, Dropbox o en un blog). Crea una respuesta larga o documento largo de fondo (luego recórtalo con la información esencial) y luego enlázalo en el correo electrónico.

Aviso: este post no es ninguna indirecta para nadie. Sólo quería compartir con vosotros la forma de escribir correos electrónico más cortos y cómo esto puede hacernos la vida un poco más sencilla.

«Si no puedes escribir tu idea en la parte de atrás de tu tarjeta de visita, entonces no tienes una idea clara» David Belasco

Foto por Esparta
 

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GTD Parte 3: Organizar

noviembre 25, 2014 Por Inma Torres

Después de mucho tiempo voy a retomar esta serie que dejé a medias.

GTD son las siglas de las palabras inglesas Get Things Done, título del libro con el que David Allen  ha difundido internacionalmente su método de organización personal. Este método consta de 5 partes:

  • Recopilar

  • Procesar

  • Organizar

  • Revisar

  • Hacer

En la parte de recopilar vimos cómo teníamos que recoger todas las tareas pendientes en las distintas áreas de nuestra vida, y en la parte de procesar vimos, paso por paso, qué hacer con cada una de esas tareas pendientes que hemos recopilado. Ahora vamos a la parte de organizar dichas tareas.

Organizar significa dejar las tareas que hemos procesado en el lugar adecuado, para encontrarlas correctamente después.

 Elementos de la organización: las listas

Allen describe el conjunto de listas sugeridas que puedes usar. Puedes tenerlo en tu aplicación de recopilación (Evernote, Wunderlist, Facilethings…) o físicamente en carpetas (esto ya un poco en desuso).

 Acciones siguientes (o Próximo)

Aquí es dónde se apunta las acciones que se van a realizar próximamente (en el día de hoy o en la próxima semana).

Hay que tener mucho cuidado de qué metes en esta lista y no añadir tareas a la ligera. Tienes que cerciorarte que verdaderamente es una tarea que debe hacerse próximamente, tanto por su urgencia como por su importancia. Además de si es urgente e importante, pregúntate: ¿Voy a hacer y completar de verdad esa tarea?

Recuerda que GTD es un método para organizarte pero no para hacer las cosas. Las tareas las tienes que hacer tú y todo aquello que pongas en Próximo ha de hacerse sí o sí, tienes que comprometerte al 100%, pase lo que pase, a hacerlo. Pon de verdad lo que necesitas hacer y lo que vas a hacer.

Dentro de la lista “Próximas acciones” es interesante clasificar las tareas por contextos (en Evernote, por ejemplo, serían las Etiquetas). Contexto es un lugar físico o momento psicológico adecuado para llevar a cabo una serie determinadas de acciones. Por ejemplo:

  • Oficina

  • Casa

  • Recados en la calle

  • Llamadas

  • Ordenador

La idea es sencilla, si tienes que hacer una llamada, haz todas las llamadas de la lista.

Si tienes que ir a comprar, aprovecha y compra todo lo que está en la lista calle.

 

Proyectos

Toda tarea en tu vida o trabajo que requiere más de una acción para ser realizada se considera un ‘proyecto’. Cada proyecto debe desglosarse en pequeñas acciones ordenadas.

Un proyecto se puede implementar con una lista de casillas verificables, si es simple, pero si la complejidad del proyecto lo requiere abriremos una lista para sus acciones o subproyectos.

La siguiente acción que debamos hacer en cada proyecto debe enviarse a la lista “Próximo”.

Procura tener un número reducido de proyectos y tu sistema de organización será más sencillo y manejable. Uno de los errores que frecuentemente se cometen en el GTD es el de multiplicar innecesariamente las carpetas de Proyectos. La sencillez y simplicidad deberían guiar siempre nuestros movimientos en Productividad, y por supuesto nuestro método de organización no puede ser una excepción.

En espera

Cuando una acción  la has delegado a otra persona o estás esperando una respuesta de alguien para poder darla por terminada, la clasificaremos en la lista/carpeta “En Espera”.

Periódicamente revisaremos esta lista para ver si tenemos que mandar algún recordatorio a esa persona o si ya está realizada la acción.

 Puedes prescindir de esta lista si lo deseas. Si una tarea depende de que otra persona te envíe algo, se puede perfectamente tener esa tarea en “Próximo” o en “Algún día” y marcarla o añadirle una nota para saber que está a la espera de recibir algo de otra persona. Tú decides si tenerla o  no.

 Algún día/Quizá

Se trata de tareas sin prioridad o deseos a largo plazo. Hay que tener cuidado de que esta lista no fomente la procrastinación. Es más común de lo que creemos el colocar en esa carpeta aquellas tareas que a causa de nuestra procrastinación, nos negamos a hacer y por pereza o dejadez, y vamos retrasando permanentemente.

Antes de poner una tarea ahí, responde a estas preguntas:

  1. ¿Realmente no tiene una fecha determinada de ejecución?

  2. ¿La pongo en “Algún día” por la fecha o porque no me apetece hacerla?

  3. ¿Si tuviera energía, tiempo o ganas la pondría ahora en otra carpeta?

Calendario/agenda

Un calendario también es algo importante para llevar un seguimiento de tus citas y compromisos. En la agenda podemos incluir:

  • Acciones a realizar en un hora determinada: suelen ser citas, como por ejemplo una reunión.

  • Acciones a realizar en un día determinado: sin hora definida, en el transcurso del día.

  • Información de un día determinado: anotaremos información que nos pueda ser útil en una fecha concreta, como por ejemplo la dirección donde se celebrará una reunión.

En ningún caso debe anotarse la lista de tareas diarias en la agenda, de este modo evitaremos que cosas importantes que deben hacerse ese día queden ocultas tras otras menos importantes. Sólo anotaremos cosas que deban hacerse ese día o no hacerse.

 Los recordatorios

Getting Things Done afirma que un sistema recordatorio debe ser fácil, simple y amigable. Las acciones que deben hacerse en un momento determinado debemos sacárnoslas de la cabeza tras registrarlas en un sistema de recordatorios en el que confiemos.

Yo para esto uso Google Calendar y me funciona perfectamente. Además lo tengo sincronizado con el móvil y me llega un aviso también allí. Las notas en un calendario de mesa o uno de pared pueden también sacarte del apuro si no trabajas con un ordenador.

 Lo siguiente que debes hacer

Si quieres que tu sistema de flujo de trabajo funcione, debe proporcionarte con un solo vistazo qué es lo siguiente que debes hacer.  Para ello, revisando tu lista de “Acciones siguientes”, y si es necesario filtrando las tareas por contextos debe ser suficiente.

Lo ideal es hacer una planificación semanal y diaria de las tareas que vas a hacer.

 Otras entradas de esta serie

  • GTD, la clave de la productividad

  • GTD Parte 1: Recopilar

  • GTD Parte 2: Procesar (1)

  • GTD Parte 2: Procesar (2)

  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
  • GTD Parte 5: Revisar

 

Foto de Philip Chapman-Bell

 

 

 

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12 meses, 12 hábitos. Noviembre: Planificar

octubre 31, 2014 Por Inma Torres

 

Este hábito no es para mí, es para las personas que me habéis pedido un hábito de productividad. En realidad también es para mí, porque así lo refuerzo y reviso, siendo consciente de todo el proceso de planificar.

Ser productivo no es hacer muchas cosas al día, sino hacer aquellas cosas que son importantes para nosotros o para nuestra empresa  y que nos acercan a nuestros objetivos. Para ello necesitamos planificar.

Este hábito es muy sencillo y lo aprendí del libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey: La forma más efectiva de planificar la agenda y conseguir avanzar y llegar a todo es trabajar a varios días vista, a nivel semanal. También habla de ello Leo Babauta en su libro Zen To Done.
.

Se trata de que cada semana programes tus Grandes Rocas y cada día tus Tareas Más Importantes. La idea es que estructures tu día y tu semana, para que te protejas de la tentación de hacer lo primero que te asalte, en vez de lo importante.

 5 pasos para planificar

PASO 1: ESTABLECER LAS GRANDES ROCAS

Al comienzo o al final de cada semana,  repasa tu lista de tareas y escoge las que quieras ejecutar con prioridad (tareas muy importantes, que te acerquen a tus objetivos). ¿Qué es lo que quieres lograr esta semana? Ésas son tus Grandes Rocas.

Empieza con 4 a 6 Grandes Rocas por semana; según ganes experiencia podrás ir añadiendo más. Intenta que al menos una o un par de ellas estén relacionadas con tu objetivo anual.

PASO 2: PROGRAMAR LA SEMANA

Distribuye esas Grandes Rocas en tu programación semanal, limitándote a una o dos al día, en bloques de 1 a 2 horas, en las primeras horas del día, si es posible. Cuanto antes lo hagas mejor. Sino corres el riesgo de que vayan surgiendo pequeñas cosas que hagan que termines retrasando y posponiendo lo que de verdad importa.

Ahora que tienes ese tiempo bloqueado en tu agenda para estas tareas importantes, puedes programar otras cosas alrededor de ellas siempre que sea necesario, pero te aseguras de que lo importante lo vas a hacer.

Con esto ya terminas con la planificación semanal. No te llevará ni 10 minutos.

PASO 3: ESTABLECER LAS TMIs DIARIAS (Tareas Más Importantes)

Cada mañana, o cada noche al terminar el día,  define tus tres Tareas Más Importantes o TMIs. Elige sólo 3 TMIs cada día.  En ellas incluye al menos una de tus Grandes Rocas semanales  y el resto otras tareas importantes.  Programa estas tres tareas al principio del día. Una vez hecho esto ya puedes rellenar el tiempo con otras tareas menos importantes: “pequeñas piedras” o “arena”.

 PASO 4: TERMINAR LAS COSAS MÁS IMPORTANTES

Ahora aquí está la parte más importante: terminar las tareas importantes. A primera hora de la mañana, incluso antes de comprobar el correo electrónico, concéntrate en terminar la primera TMI. Despeja todas las distracciones y focalízate en sólo esa tarea hasta que se haga.

Una vez que la hayas hecho, puedes premiarte o descansar con alguna de las piedras más pequeñas. Pero recuerda, no caigas en la tentación de perder el tiempo en lo que no te aporta nada. Descansa 5-10 minutos, 15 máximo, y a por la siguiente TMI. Así hasta que las termines las tres.

Esto es muy importante. De nada sirve que planifiques hacer un montón de cosas que te van a ayudar a avanzar en todos los ámbitos de tu vida, si luego no las haces. Evita la procrastinación.

PASO 5: MIRAR ATRÁS PARA VER LO QUE SE HA HECHO

Si has completado tus TMIs te sentirás genial. No olvides nunca repasar lo que has conseguido y felicitarte o incluso recompensarte.

Planificar es uno de los más sencillos hábitos de productividad que he adoptado, pero también el más importante, debido a que da sentido a mi día y a mi semana. En lugar de simplemente tratar de sacar un montón de tareas de mi lista de tareas pendientes, trato de hacer las más importantes. A menudo trabajamos duro y hacemos mucho, pero cuando miramos hacia atrás en nuestros días, en realidad no hemos logrado nada.

 Así que recomiendo planificar tu semana y tus días para lograr tus metas y objetivos más importantes.

 

“Pasa algún tiempo a solas cada día.»

Dalai Lama

 

Hábitos del resto de meses de 2014

Este post forma parte de una serie de entradas en las que cuento qué hábitos me he propuesto implementar en mi vida cada mes. Éstos son los hábitos del resto de meses:

  • 12 meses, 12 hábitos. Enero: hacer ejercicio

  • 12 meses, 12 hábitos. Febrero: las tres cosas mejores del día

  • 12 meses, 12 hábitos. Marzo: tomar consciencia de mi postura corporal

  • 12 meses, 12 hábitos. Abril: levantarse temprano

  • 12 meses, 12 hábitos. Mayo: escuchar música a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Junio: leer más

  • 12 meses, 12 hábitos. Julio: meditar a diario

  • 12 meses, 12 hábitos. Agosto: escribir cada día a un amigo

  • 12 meses, 12 hábitos. Septiembre: tres piropos al día

  • 12 meses, 12 hábitos. Octubre: dormir lo suficiente

  • 12 meses, 12 hábitos. Diciembre: Comer menos

Foto de amirathegreat

 

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Las tres tareas más importantes del día

julio 17, 2014 Por Inma Torres

Una de las técnicas que me ayudan a ser más productiva en mi día a día, tanto en el trabajo como a la hora de trabajar mis metas personales, es el de las TMI (Tareas Más Importantes). Este concepto lo he sacado del libro “Zen To Done” de Leo Babauta, una versión minimalista del sistema de productividad GTD del que ya os había hablado.

Es muy sencillo: las Tareas Más Importantes son las que más interesan y tengo que hacer hoy sí o sí. Tengo en mis listas de tareas muchas TMI’s, pero cada día elijo tres y me comprometo a hacer esas tres Tareas Más Importantes en ese día.

En su libro “La Semana Laboral De 4 Horas” Timothy Ferris pregunta: “Si en tu trabajo tuvieras que hacer solo una tarea al día. ¿Qué harías?”.
Es una pregunta que me pareció interesante por varias razones: en primer lugar para cuestionarnos lo que hacemos diariamente y detectar lo que más importa. En segundo lugar para identificar aquellas tareas que se podrían descartar. Y finalmente para obligarnos indirectamente a empezar el día a cumplir con lo más importante. Porque de eso se trata, de enfocarnos en lo esencial.

5 Claves de las Tareas Más Importantes (TMI)

Éstas son, para mí, las principales claves que hacen que las TMI’s me funcionen:

  1. Escribir las Tres Tareas Más Importantes en un papel, a primera hora de la mañana o por la noche antes de acostarte. En mi caso, a nivel personal suelo hacerlas al final del día, escribiendo las TMI’s que voy a hacer al día siguiente, mientras que en el trabajo lo hago al final de la jornada laboral. Encuentra el momento que mejor te funcione, pero hazlo todos los días.
  2. Hacer las Tres Tareas Más Importantes a primera hora del día. Hazlo lo primero, antes que nada: antes de abrir el correo electrónico o las redes sociales, nada más empezar la jornada. Si los dejas para más tarde hay más posibilidades que termines procrastinando. Elimina todas las distracciones y focaliza toda tu atención en eso.
  3. De las tres TMI’s, al menos una debe estar relacionada con uno de mis objetivos. Y ésto me ayuda a alcanzar mis metas. Cada día he hecho algo para que mis sueños se hagan realidad. Dentro de mi rutina, cada día establezco una nueva acción para que alcanzar mis metas.
  4. Lo más importante: házlas. Las tres TMI’s del día tienen que terminarse a lo largo de ese día, pase lo que pase. A mí me gusta hacerlas antes de las 11 de la mañana, así ya estoy tranquila y satisfecha el resto del día. Pero hay algunos días en los que no puedo terminarlas antes de las 11. En ese caso hago todo lo posible para hacerlas antes de que termine el día.
  5. Mira lo que has hecho. Si has completado tus tres Tareas Más Importantes te sentirás genial. Repasa lo que has conseguido y felicítate o incluso recompénsate.

Es un pequeño hábito para poner en práctica, y sin embargo ha aumentado mi productividad de forma exponencial. A veces las cosas pequeñas pueden marcar grandes diferencias. Te recomiendo que lo pruebes por una semana y compruebes su efectividad.

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GTD: la clave de la productividad

enero 8, 2014 Por Inma Torres

 Muchas veces me preguntan: ¿cómo lo haces? ¿Cómo te da tiempo a tanto? ¿No te estresas con tanta actividad? ¿De dónde sacas el tiempo? Pues señores, señoras: no es mérito mío. La clave de mi productividad tiene un nombre: GTD.

¿Qué es GTD?

GTD son las siglas de las palabras inglesas “Get Things Done”, título del libro con el que David Allen  ha difundido internacionalmente su método de organización personal. En España se ha publicado con el título “Organízate con eficacia”.

Es un método que permite recopilar todas nuestras tareas, proyectos y objetivos y gestionarlos de forma que podamos hacerlas todas en su momento exacto sin agobios. Este sistema de organización y gestión  se ha convertido en un paradigma de la productividad personal.

Conseguir un enfoque positivo y sencillo de la vida, que nos haga más productivos y sin estrés, relacionando cada una de las tareas que hacemos con nuestras metas vitales,  es el objetivo de GTD.

¿En qué consiste GTD?

Es complicado explicarlo en pocas líneas. GTD es un método destinado a descargar de tu mente todos aquellas tareas, citas, proyectos, cosas, que ocupan y preocupan a nuestra persona de forma innecesaria, ubicándolos en un sistema que se debe revisar periódicamente para generar la confianza suficiente y evitar que todos estos detalles vuelvan a ocupar nuestra mente.

Los principios del método GTD son:

  • Recopilar 
  • Procesar 
  • Organizar 
  • Revisar 
  • Hacer 

Pero para mí lo más interesante del método es la perspectiva que da, y cómo interconexiona el qué hacer de tu día a día con tus objetivos, tu visión y tu propósito en la vida.

Próximamente, en una serie de posts, explicaré con más detalle cómo implementar este sistema.

¿Qué aporta el sistema GTD a mi vida?

  • Libera mi mente. Con este sistema ya no tengo que pensar más en qué tengo pendiente de hacer, ni en citas, cumpleaños, libros que leer… de eso ya se encarga el sistema.
  • Me hacer ser más productiva. Y entiendo la productividad personal no está ahí sólo para ayudarnos a hacer mucho en poco tiempo, sino para sacar el tiempo suficiente para hacer todas esas cosas que consideramos verdaderamente importantes.
  • Elimina el estrés. GTD te permite tener una percepción más relajada y distinta del mundo. Se acabaron las tareas urgentes, todo se hace a su debido tiempo.
  • Me ayuda a alcanzar mis metas y objetivos. Con el sistema GTD todos los días doy pasitos en  el camino de alcanzar mis objetivos a corto, mediano y largo plazo.
  • Me hace mejorar continuamente. GTD me permite cumplir con mis compromisos y responsabilidades en tiempo y forma, identificar las cosas que realmente me apasionan y deshacerme de las que no me aportan valor,  reconocer cuándo me estoy desviando del camino y tomar medidas al respecto… En definitiva, me hacer ser mejor cada día  de forma  constante.
  • Me permite no perder el rumbo. Muchas veces realizamos acciones que no están en concordancia con nuestros valores y nuestras ideas. GTD relaciona cada una de las tareas que realizamos, hasta la más pequeña, con nuestra filosofía de vida.

¿Qué necesito para empezar?

Lo primero es conocer la metodología (lo veremos en próximos posts). Para conseguir un éxito total en la gestión de tareas es imprescindible, al menos al principio, no saltarse ningún paso. Después cada uno puede adaptar el sistema a su propio estilo de vida. No es un sistema rígido; se adapta, avanza y mejora con nosotros.

Aunque es un método muy sencillo, el camino no lo es. GTD sigue unas pautas lógicas, muy parecidas a la planificación natural que nuestro cerebro utiliza; no precisa de herramientas sofisticadas y es aplicable por cualquier persona y circunstancia.

¿Quieres saber más sobre GTD? Seguiremos informando. 🙂

Otras entradas de esta serie

  • GTD Parte 1: Recopilar
  • GTD Parte 2: Procesar (1)
  • GTD Parte 2: Procesar (2)
  • GTD Parte 3: Organizar
  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
  • GTD Parte 5: Revisar
Foto: Jennifer George / Flickr

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