Inma Torres

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Mi planificación diaria y semanal

julio 25, 2015 Por Inma Torres

Implementar un sistema de gestión de tareas como GTD me ha ayudado a organizar mejor mi tiempo, para así enfocarlo en las cosas más importantes para mí. Uno de los hábitos que más me ayudan a esto es hacer mi planificación diaria y semanal de las cosas que voy a hacer.

Tengo clara que ser productiva no es hacer muchas cosas al día, sino hacer las cosas más importantes, las que nos acercan a nuestros objetivos. Tanto en mi vida laboral como personal me gusta planificar mis días y semanas, porque así pongo foco en aquellas tareas y proyectos que me ayudan a avanzar, y no tengo la sensación que se me ha ido el tiempo y no he hecho nada productivo -aunque haya hecho muchas cosas.

Planificación semanal

Una vez a la semana dedico entre 15 y 20 minutos a planificar mi semana. Suelo hacerlo el viernes a última hora en el caso del trabajo, y el domingo por la tarde para temas personales. Estos son los pasos que sigo:

  1. Revisar la planificación de la semana. Repaso las tareas que me había propuesto para esta semana. Me felicito por lo que he conseguido. Apunto en mi listas de tareas “Próximo” (Acciones Siguientes) lo que no he conseguido y reflexiono el por qué no lo he conseguido.

  2. Revisar objetivos. Reviso mis objetivos a corto y largo plazo. Tacho las tareas pendientes realizadas y paso a “Próximo”  o a las listas de tareas que tengo las siguientes tareas a realizar.

  3. Revisar calendario. Reviso la semana anterior, ésta y la siguiente. Apunto las tareas que surgen de preparar citas o eventos.

  4. Revisar notas y listas de tareas. Reviso todas mis listas de tareas (utilizo Evernote). Reviso mis notas “A la espera” por si tengo que recordarle algo a alguien o simplemente eliminar de ahí. Marco lo que ya está hecho, actualizo notas y añado tareas que falten.

  5. Definir mis Grandes Rocas de la semana. Elijo 4 o 5 tareas más importantes para estas semana, de las cuales 2 o 3 tienen que ver con mis objetivos. Bloqueo tiempo para ellas en mi calendario (utilizo Google Calendar).

  6. Organizar la semana. Escribo en “Próximo” de Evernote mi “Tudu Semanal”, que es una lista con las Grandes Rocas de esa semana y otras tareas que quiero hacer.

Planificación diaria

Una vez al día dedico entre 5 y 10 minutos a planificar el día siguiente. Suelo hacerlo a última hora en el trabajo y antes de acostarme para temas personales. Estos son los pasos que sigo:

  1. Revisar la bandeja de entrada física. Proceso cada uno de los documentos que se encuentran en la bandeja. Elimino los que ya no sirven, archivo los que ya no necesito, apunto en mi listas de tareas pendientes de Evernote todo aquello que requiera una acción.

  2. Revisar email. Gestiono mis correos hasta dejar mi bandeja de entrada vacía. Reviso la carpeta “A la Espera” por si tengo que recordar algo a alguien o simplemente eliminar ese correo de ahí. Apunto en mis listas de tareas de Evernote todas aquellas tareas que surjan de esta revisión.

  3. Revisar mi libreta de notas. Tengo una libreta pequeña donde apunto cualquier cosa que me surja y no tenga mi Evernote cerca: ideas, tareas, recordatorios… Paso todo eso a mi Evernote y lo tacho de la libreta.

  4. Revisar el Invox de Evernote. Proceso cada nota que haya en mi bandeja de entrada de Evernote. Anoto en mis tareas pendientes aquellas que requieran una acción o archivo las que no la requieran.

  5. Revisar la planificación de mi día. Repaso las tareas que me había propuesto para este día. Me felicito por lo que he conseguido. Apunto en mi listas de tareas “Próximo” (Acciones Siguientes) lo que no he conseguido y reflexiono el por qué no lo he conseguido.

  6. Revisar mi planificación semanal. Reviso mi lista “Tudu Semanal”. Marco lo que he hecho.

  7. Revisar tareas pendientes. Reviso mis listas de tareas pendientes. Marco lo que he hecho.

  8. Organizar el día siguiente. Escribo en “Próximo” de Evernote mi “Tudu Diario”, que es una lista con las TMI de ese día (Tareas Más Importantes) y otras tareas que quiero hacer. Para ello tengo en cuenta las tareas que me planifiqué para la semana, las citas o reuniones que voy a tener ese día y otras tareas urgentes que han ido surgiendo. En temas personales, mi “Tudu diario” tiene los siguientes puntos:

  • 3 TMI: Tareas más importantes del día que voy a hacer sí o sí.
  • Intención del día: algo en lo que me voy a enfocar ese día, como por ejemplo estar alegre, no preocuparme, cuidar mi alimentación, ser cariñosa…
  • Una cosa que dar o hacer por otra persona: puede ser cocinar algo rico a alguien, hacer un favor, una sorpresa, decir un piropo…
  • Una cosa que me gusta o nueva para hacer: me gusta incluir algo nuevo que no he hecho nunca, o algo que me gusta mucho hacer, para que así mis días no sean sólo rutina. Al final suelen surgir de forma natural, pero me gusta  planificar al menos uno diferente cada día para que haya variedad.

Y esta es mi planificación diaria y semanal que me funciona a mí. Pueden parecer muchos pasos, pero cuando lo tomas como hábito se hace de forma automática no se tarda casi nada.

Planificar mi día y mi semana no sólo me permite ser más productiva, sino que también tener la vida que quiero tener, enfocándome en lo que de verdad me importa y acercándome cada vez más a conseguir mis objetivos y sueños.

Foto por photosteve101

 

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Por qué escribir correos electrónicos cortos

marzo 5, 2015 Por Inma Torres

Cuando trato de dejar mi bandeja de entrada vacía, uno de los mayores problemas con los que me encuentro son los correos electrónicos demasiado largos. Y creo que es algo general a la hora de escribir correos electrónicos.

A veces tengo poco tiempo para contestar correos electrónicos. Así que cuando recibo un correo electrónico increíblemente largo no hay manera de responderlo rápidamente. Si un correo electrónico es corto, lanzaré mi respuesta en cuanto lo lea.

Entonces, ¿por qué enviar correos electrónicos largos? Yo creo que un correo electrónico largo nunca es necesario. Hay una manera de escribir correos electrónicos mucho más efectiva.

Cómo utilizar el correo electrónico

Recibo muchos correos electrónicos. Si a esto le añades que lo miro sólo 2 o 3 veces al día, se puede decir que no tengo mucho tiempo para responder cada correo electrónico.

Dicho esto, no soy la única que tiene este problema con el correo electrónico. No importa cómo utilices el correo electrónico, nadie que recibe un correo quiere leer un largo ensayo o responder 10 preguntas. Estamos todos muy ocupados, y todos valoramos nuestro tiempo.

Cuando me pongo a gestionar el correo electrónico, trato de dejarlo listo en 15 minutos máximo. No me gusta perder mucho tiempo escribiendo correos electrónicos todo el día, así que leo y respondo, luego archivo o elimino y salgo rápidamente.

Cuando alguien me envía un email largo, es probable que sea archivado. Si yo no tengo más remedio que responder, probablemente no lo haré ese día.

Ten en cuenta que no se trata sólo de mí. Se trata de alguien que está ocupado y que valora su tiempo. Si envías a esa persona un largo correo electrónico, de alguna manera estás diciendo que no valoras su tiempo, y que no has pensado lo que es importante. Y además estás disminuyendo tus probabilidades de conseguir una respuesta.

¿Por qué no debes escribir correos electrónicos largos?

Algunas razones breves:

  • Se tarda demasiado tiempo para leer. La mayoría no tenemos mucho tiempo para leer, y enviándoles un ensayo les estás diciendo que tu correo electrónico es más importante que las otras cosas que tienen que leer.

  • No respetas el tiempo de los demás. Cuando envías un correo electrónico a alguien, estás solicitando parte de su tiempo (para leer, procesar, responder). Si le envías un email largo, estás decidiendo por esa persona qué es lo más importante. Le estás enviando un mensaje de que tu tiempo es más importante que el suyo.

  • No consigues remarcar la idea clave. ¿Cuál es la idea principal que estás tratando de hacer llegar? ¿Cuál es tu pregunta principal? Dila y remárcarla, o se quedará enterrada.

  • Haces demasiadas preguntas. Los demás no van a ser capaz de responder a todas ellas sin media hora de su valioso tiempo. Así que no preguntes demasiado, sólo una o dos preguntas.

  • No te van a responder.  La mayoría de las personas tiene cosas mejores cosas que hacer que leer correos electrónicos largos (si no es así deberían reflexionar sobre ello). Hay muchos correos electrónicos que leer, así que no esperes que te respondan de inmediato.

5 Reglas para escribir correos electrónicos cortos y eficaces

  1. Máximo  5 oraciones. No más. Lo he usado durante mucho tiempo y funciona. Por lo genera trata de escribir menos de 5 oraciones.

  2. Pensar en la idea principal. Si crees que necesitas más de 5 oraciones, es que no has descubierto cuál es la idea principal que quieres decir. Tómate un segundo para averiguarlo, y céntrate en eso.

  3. Pedir una cosa. No le hagas 10 preguntas, simplemente pregunta una sola. O dos a lo sumo. Es mucho más probable que obtengas una respuesta rápidamente.

  4. Recortar. Si te extiendes a 8 frases, recórtalas a 3..

  5. Enlazar. Si necesitas hacer referencia a información, incluye un enlace a una web dónde aparezca esta información.  Si la información que necesitas compartir no está en ninguna web, cuélgalo en algún sitio (como en Drive, Dropbox o en un blog). Crea una respuesta larga o documento largo de fondo (luego recórtalo con la información esencial) y luego enlázalo en el correo electrónico.

Aviso: este post no es ninguna indirecta para nadie. Sólo quería compartir con vosotros la forma de escribir correos electrónico más cortos y cómo esto puede hacernos la vida un poco más sencilla.

«Si no puedes escribir tu idea en la parte de atrás de tu tarjeta de visita, entonces no tienes una idea clara» David Belasco

Foto por Esparta
 

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7 consejos útiles para reducir tus pertenencias

febrero 26, 2015 Por Inma Torres

Esta página web alcanza una comunidad de personas que estamos unidas en nuestra creencia de que la vida es demasiado valiosa para desperdiciarla persiguiendo posesiones. Algunos lectores ya habéis reducido vuestras pertenencias en vuestros hogares y estáis trabajando en llevar el minimalismo en otros aspectos de vuestra vida. Otros estáis en medio de vuestro viaje hacia el poseer menos o estáis empezando.
Para aquellos que acabáis de empezar, bienvenidos. Aquí os dejo 7 consejos útiles para reducir tus pertenencias.
1. Empieza por algo fácil. Tu primer paso en la dirección correcta no tiene que ser grande. Por ejemplo puedes empezar eliminando el desorden de tu coche. Igual puedes encontrarte tickets de aparcamiento, recibos viejos o CDs de música que rara vez utilizas. No es mucho, pero te hará moverte en la dirección correcta.
Después puedes continuar con la sala de estar, el dormitorio, y tu fondo de armario. Cada habitación o armario es un poco más difícil que el anterior. Pero encontrarás un impulso importante en los primeros pasos.
2. Elige una zona en la que vivas para empezar. Cuando empieces a suprimir elementos de tu casa, elige un área que utilices a menudo. Tendrás más ventajas si eres propietario, porque podrás dejar espacios abiertos con zonas claras libres de distracciones. Disfrutarás rápidamente en cuanto empieces a eliminar el desorden.
Y la mejor manera de comprender plenamente estos beneficios es empezar a limpiar el desorden de una habitación que se utiliza a menudo. Esto podría ser una sala de estar, un dormitorio, una oficina o un cuarto de baño.Te va a encantar. Y encontrarás una mayor motivación.
3. Toca cada elemento. Tu viaje al minimalismo no es una carrera. Tardaste años en acumular todo el desorden en su casa y que te llevará más de una tarde o de fin de semana para quitarla. Nosotros somos cuatro en casa y tardamos más de 9 meses. Y aún creo que tenemos pertenencias que reducir. No te arrepentirás de tomarte tu tiempo. Y no te arrepentirás de tomarte el esfuerzo extra para tocar físicamente cada artículo de tu casa.
Físicamente el manejo de cada cosa obliga a nuestras mentes a tomar decisiones intencionales sobre ellas. Después de tocar cada elemento, colócalo en una de estas tres pilas: mantener, reubicar o eliminar. A partir de ahí, actuar inmediatamente y volver a repetir el proceso con otro elemento.
4. Elige la donación antes que venta. Puedes conseguir más dinero con la venta de tus pertenencias innecesarias. Y si de verdad necesitas el dinero, ve por él. Hay un sin número de sitios web que te pueden ayudar. Pero ten en cuenta que tratar de vender tus pertenencias es lento, engorroso, y con frecuencia se suma al estrés de limpiar el desorden.
Si el dinero no es una preocupación inmediata para tu familia, vende tus objetos de valor en Ebay o Segundamano.com, pero todo lo demás dónalo a una organización benéfica local. Encontrarás la alegría y satisfacción de la generosidad, y que la experiencia va a ser importante en el futuro a medida que vayas saliendo de la trampa del consumismo.
5. Lee un libro. El primer libro que leí de limpiar el desorden era Cómo eliminar el desorden con el Feng Shui por Mary Lambert. Mientras que el feng shui nunca llegó a ser un principio rector en mi casa, los pensamientos del libro eran útiles para nuestro propósito.
Este libro o cualquier otros puede ser útil y motivador.
6. Recomendárselo a un amigo. La alegría es más gratificante cuando se comparte con los demás. Cuenta tu historia sobre tu propósito de reducir tus pertenencias. Encontrarás a gente que querrá hacer los mismo. Ellos te animarán. Ellos te motivarán mediante la rendición de cuentas y preguntarte cómo van las cosas la próxima vez que te vean.
Como beneficio adicional, cuando compartas tu historia, recordarás de nuevo las razones por las que decidiste reducir tus pertenencias en primer lugar.
7. Hazte amigo de la imperfección. No dejes que “perfecto” se convierta en el enemigo de “mejor” . La primera vez que revises tu casa, no vas a quitar todo el desorden. Mantendrás cosas que no necesitan ser mantenidas. Encontrarás que es muy difícil desprenderse de algunos artículos. Puedes incluso quitar una o dos cosas que terminarás deseando haber mantenido.
Pero habrás progresado. En tan sólo unas pocas semanas (o incluso días), comenzarás a sentirte diferente en tu casa. Vas a disfrutar más, como si hubieses levantado una carga de tus hombros. No va a ser perfecto, pero será mejor. Y eso es lo mejor que cualquiera de nosotros puede esperar en esta vida.
El viaje al minimalismo y a reducir tus pertenencias puede ser difícil a veces. Pero siempre vale la pena el esfuerzo. Créeme, serás más feliz poseyendo menos.

Foto por .robbie
 

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GTD Parte 5: Revisar

enero 18, 2015 Por Inma Torres

Ésta es la última entrada de esta serie de GTD, el sistema de productividad de David Allen. Ya hemos visto cómo recopilar, procesar, organizar y hacer todas las tareas y proyectos que tenemos. Hasta aquí este método no es muy distinto de otros métodos de productividad personal.

Lo que marca la diferencia en el método GTD de otros métodos precisamente es este punto: la revisión. Revisar nuestro sistema de productividad periódicamente y de forma adecuada hará que funcione, y consigamos todos nuestros objetivos.

Para mí este es un punto fundamental para la productividad, de los más importantes hábitos que hay que adquirir y a la vez, de los más difíciles de implementar y más disciplina requiere.

Si no hacemos una revisión periódica de nuestro sistema, empezará a descontrolarse y dejar de ser útil y, a la larga, dejaremos de utilizarlo. Seamos realistas: hasta los mejores sistemas tienden al caos. Por eso necesitamos revisar.

Cómo revisar

David Allen en su libro Organízate con Eficacia hizo mucho hincapié en la revisión semanal. Para mí creo que es importante también una pequeña revisión diaria, y otra mayor una vez a la semana. Yo os voy a dar mi propia versión, una adaptación de la revisión que detalla David Allen en su libro.

Revisión semanal

La revisión semanal se puede hacer en 5 pasos (aproximadamente 30 minutos):

  1. Revisa tus objetivos a largo plazo y tus objetivos a corto plazo. Revisa tus objetivos vitales (si no los tienes fíjalos ahora) y de ellos escoge uno para este año. Sólo uno, o perderás el enfoque.Elige también un objetivo a corto plazo que se pueda hacer en una semana más o menos y que te acerque a tu objetivo a largo plazo. Cada semana vuelve a fijarte tu objetivo.
  2. Revisa tus notas. Así podrás detectar tareas sin realizar, números de teléfono que añadir, etc. Recoge los papeles sueltos y pon en la bandeja de entrada todo lo que se necesita procesar. Procesa tu bandeja de entrada. Vacía la mente, intenta acordarte de cualquier cosa que haya quedado sin anotarse. Trata de dedicar unos minutos para pensar en todas las cosas que andan por tu cabeza y vuélcalas a un papel. Anota tus ideas más locas en la lista “Algún día/Quizás”.
  3. Revisa tus listas, una por una. Comprueba que están al día, que lo que está hecho está marcado como hecho. Revisa las listas de acciones, tacha los ítems realizados, observa si algún ítem se está volviendo importante o urgente, en este caso asígnale un día en la agenda. Actualiza la lista de proyectos. Elimina de la lista los proyectos realizados. Pasa a la lista “Acciones siguientes” aquellas acciones de cada proyecto que tengas que hacer esta semana.
  4. Revisa tu calendario. Comprueba la semana anterior, la actual y la que viene. Mira si hay tareas que tienes que hacer como consecuencia de lo marcado en tu agenda (preparar reuniones o citas, por ejemplo). Anota estas tareas en tu listas de tareas. Elimina todos los compromisos completados de la semana y reprograma para la siguiente semana lo que haya quedado pendiente.
  5. Define tu objetivo semanal y planifica tus Grandes Rocas. Distribuye esas Grandes Rocas en tu programación semanal, limitándote a una o dos al día, en bloques de 1 a 2 horas, en las primeras horas del día, si es posible. Si en el punto número 1 has detectado que ya has alcanzado tu objetivo a corto plazo, elige otro. Si no es así, establece tareas que te acerquen a alcanzarlo y fíjalas en tu semana, si puede ser a primera hora del día, sin sobrepasar una o dos al día.

Revisión diaria

Cada mañana y cada noche haz una revisión de tu sistema (10-15 minutos):

  1. Recopila y procesa. Primero recopila todo lo que te pueda quedar pendiente, como tarjetas de visita, notas de reuniones, tickets de compras, etc. Luego procura dejar tus bandejas de entrada limpias, incluido el correo electrónico y las notas de voz del teléfono móvil, procesando y organizando lo que resulte. Si haces esto todos los días, generalmente no te llevará más de 5 minutos.
  2. Actualiza tus listas. Una vez que todo esté organizado en tus listas, procede a repasarlas una a una para eliminar todas las acciones que ya fueron completadas a lo largo del día.
  3. Repasa la lista de proyectos, y asegúrate de que cada proyecto tiene al menos una acción siguiente definida en alguna de las listas contextuales. Es la forma de asegurarte de que todos los proyectos seguirán avanzando mañana.
  4. Revisa el calendario. Comprueba cuáles serán tus compromisos del día siguiente, por si tienes que preparar algo de antemano, o para confirmar reuniones o citas.
  5. Define tus tres Tareas Más Importantes o TMIs. Elige sólo 3 TMIs cada día. En ellas incluye al menos una de tus Grandes Rocas semanales y el resto otras tareas importantes. Programa estas tres tareas al principio del día. Una vez hecho esto ya puedes rellenar el tiempo con otras tareas menos importantes: “pequeñas piedras” o “arena”.

Cuándo hacer la revisión

Dependiendo del volumen de tareas que manejen, hay personas que necesitan una doble revisión diaria, otras una diaria, otras sólo una semanal… Decide tú lo que necesitas pero hagas lo que hagas, asegúrate de fijar un momento específico e ineludible para hacer la Revisión.
Fija un momento del día y no te lo saltes bajo ningún concepto. Piensa que es como una cita con alguien a la que tienes que asistir. Repite y repite hasta que cueste menos. Elige un momento en el que tengas ánimo o ganas, al principio o al final del día.
Una de las claves de la Revisión es hacerla, no saltártela nunca, y además hacerlo de forma regular y periódica. A medida que revises recuérdate todas las tareas que has ido realizando. Felicítate y celebra tus avances.

Recuerda que sin revisar no hay GTD y nuestro sistema tenderá a la desorganización.

Otras entradas de esta serie

  • GTD Parte 1: Recopilar
  • GTD Parte 2: Procesar (1)
  • GTD Parte 2: Procesar (2)
  • GTD Parte 3: Organizar
  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
 Foto por andercismo

 

 

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GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos

enero 11, 2015 Por Inma Torres

 

Nos aproximamos al final de esta serie sobre el sistema de productividad GTD. Ya hemos visto cómo recopilar las cosas que tenemos que hacer, cómo procesarlas,  organizarlas y hacerlas. Y en la parte de hacer me quedaba pendiente hablaros sobre la gestión de proyectos.

Toda tarea en tu vida o en tu trabajo que requiere más de una acción para ser realizada David Allen la denomina proyecto.  Cada proyecto debe desglosarse en pequeñas acciones ordenadas.

Hay proyectos muy sencillos que se puede implementar con una lista de casillas verificables. Por ejemplo: renovar la lavadora podemos desglosarlo en la siguiente lista:

  • visitar tiendas de lavadoras

  • comparar precios y características

  • comprar la lavadora nueva

  • estar en casa cuando vengan a instalar la lavadora

  • llamar para que se lleven la lavadora estropeada.

Sin embargo hay otros proyectos más complejos que necesitan una mejor gestión y planificación: organizar una boda, pintar la casa, organizar un viaje, organizar un curso, lanzar un nuevo producto al mercado…etc.

 

Las 5 fases de la planificación de proyectos

Para planificar un proyecto adecuadamente debes seguir estos 5 pasos:

 

1. Definir el propósito del proyecto

Merece la pena de dedicar un tiempo a poner por escrito qué es lo que quiero conseguir, para qué y qué criterios debo usar para considerar el proyecto terminado. Esto proporciona fuerza y dirección, y ayuda a definir el éxito del proyecto. El para qué es quizás lo más importante: debería estar alineados con tu misión, visión y objetivos a largo y corto plazo.

 

2. Visualizar el resultado

Tiene que ver con el qué. La visión ayuda a formarse una idea clara de qué supondría el éxito – aspecto, sensación…El enfoque que demos a las cosas en nuestra mente condiciona tanto lo que percibimos como nuestro modo de actuar. Visualizarlo nos puede dar nuevas ideas para la ejecución del proyecto. Para visualizar resultados debemos seguir tres pasos:

  1. Visualizar el proyecto después de la fecha de finalización

  2. Visualizar un éxito rotundo

  3. Registrar los nuevos rasgos, aspectos y valores que imaginas.

3. Generar una lluvia de ideas

Una vez claro el qué y el para qué, entramos en el cómo.  Para esto podemos usar diversas técnicas, como la lluvia de ideas o los mapas mentales. El objetivo aquí es averiguar qué tareas tenemos que hacer y qué recursos necesitamos. Para ella apuntaremos cualquier idea que nos venga a la cabeza, por absurda que sea. Aquí se trata de buscar la cantidad no la calidad, y dejar en segundo plano el análisis y la organización.

4. Organizar las tareas y los recursos

Esta parte responde al cuándo. En este paso se trata de que las acciones y subproyectos aparezcan en las listas en el orden en que deben ser ejecutados, junto a los responsables de cada uno de ellos, los recursos necesarios y, en su caso, las fechas límites.

5. Identificar las acciones siguientes

En este último paso empezamos a ejecutar las tareas de la lista, de una en una de arriba a bajo. ¿Cuál es la acción siguiente? La colocamos en nuestra lista de Acciones Siguientes y la hacemos.

Un ejemplo práctico de Gestión de Proyectos

Para ejemplificar una planificación completa voy a usar un ejemplo sencillo que puede ser extrapolable a otros proyectos más complejos.

 Paso 1: Definir el propósito

Proyecto: Pintar la casa

Para qué: Para tener más sensación de orden y limpieza

Idea de éxito: Cuando estén todas las habitaciones pintadas y ordenadas.

 Paso 2. Visualizar el resultado

Una casa con las paredes limpias y uniformes, con colores que me hacen sentir bien. Una casa organizada y limpia.

 Paso 3. Lluvia de ideas

Comprar pinturas, revisar los materiales de los que dispongo (brochas, rodillos…), comprar los materiales que me faltan, pedir la escalera al vecino, pensar en los colores que quiero en cada habitación, investigar en internet los colores que mejor energía dan a cada habitación, visitar droguerías pidiendo presupuesto, medir habitaciones, calcular cantidad de pintura que necesito, revisar paredes por si necesito tapar agujeros, comprar material para tapar agujeros, hacer un presupuesto de todo el dinero que necesito, hacer una reserva de parte de mi presupuesto mensual, buscar sábanas viejas para tapar muebles, buscar ropa vieja para usarla para pintar, buscar fin de semana libre para pintar, preparar habitaciones para pintar (retirar muebles, tapar muebles y ventanas…), pintar, limpiar, colocar muebles y ordenar.

 Paso 4. Organizar

  1. Buscar un fin de semana libre para pintar (7 y 8 de febrero-> Agendar)

  2. Investigar en internet los colores que mejor energía dan a cada habitación  (Fecha límite: 31 de enero)

  3. Elegir los colores para cada habitación (Fecha límite: 31 de enero)

  4. Medir habitaciones (Recurso: cinta de medir) (Fecha límite: 31 de enero)

  5. Revisar las paredes por si necesito tapar agujeros (Fecha límite: 31 de enero)

  6. Calcular la cantidad de pintura que necesito (Fecha límite: 31 de enero)

  7. Revisar los materiales de los que dispongo (brochas, rodillos…) (Fecha límite: 31 de enero)

  8. Buscar sábanas viejas para tapar muebles (Fecha límite: 31 de enero)

  9. Buscar ropa vieja para usarla para pintar (Fecha límite: 31 de enero)

  10. Visitar droguerías pidiendo presupuesto (Fecha límite: 31 de enero)

  11. Hacer un presupuesto de todo el dinero que necesito (Fecha límite: 31 de enero)

  12. Hacer una reserva de parte de mi presupuesto mensual (Mensualidad de febrero)

  13. Comprar pinturas y materiales que me hacen falta para pintar y tapar agujeros (Fecha límite: 5 de febrero)

  14. Pedir escalera al vecino (6 de febrero)

  15. Preparar habitaciones para pintar (retirar muebles, tapar muebles y ventanas…) (6 de febrero por la tarde)

  16. Pintar (7 de febrero)

  17. Limpiar (7 de febrero)

  18. Colocar muebles y ordenar (8 de febrero).

 Paso 5. Identificar las acciones siguientes

La tarea 1 ya está hecha. La tarea 2 la pongo en mi lista de acciones siguientes….

 

Otras entradas de esta serie

  • GTD, la clave de la productividad

  • GTD Parte 1: Recopilar

  • GTD Parte 2: Procesar (1)

  • GTD Parte 2: Procesar (2)

  • GTD Parte 3: Organizar

  • GTD Parte 4: Hacer

  • GTD Parte 5: Revisar

 

Foto por JR_Paris
 

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GTD Parte 3: Organizar

noviembre 25, 2014 Por Inma Torres

Después de mucho tiempo voy a retomar esta serie que dejé a medias.

GTD son las siglas de las palabras inglesas Get Things Done, título del libro con el que David Allen  ha difundido internacionalmente su método de organización personal. Este método consta de 5 partes:

  • Recopilar

  • Procesar

  • Organizar

  • Revisar

  • Hacer

En la parte de recopilar vimos cómo teníamos que recoger todas las tareas pendientes en las distintas áreas de nuestra vida, y en la parte de procesar vimos, paso por paso, qué hacer con cada una de esas tareas pendientes que hemos recopilado. Ahora vamos a la parte de organizar dichas tareas.

Organizar significa dejar las tareas que hemos procesado en el lugar adecuado, para encontrarlas correctamente después.

 Elementos de la organización: las listas

Allen describe el conjunto de listas sugeridas que puedes usar. Puedes tenerlo en tu aplicación de recopilación (Evernote, Wunderlist, Facilethings…) o físicamente en carpetas (esto ya un poco en desuso).

 Acciones siguientes (o Próximo)

Aquí es dónde se apunta las acciones que se van a realizar próximamente (en el día de hoy o en la próxima semana).

Hay que tener mucho cuidado de qué metes en esta lista y no añadir tareas a la ligera. Tienes que cerciorarte que verdaderamente es una tarea que debe hacerse próximamente, tanto por su urgencia como por su importancia. Además de si es urgente e importante, pregúntate: ¿Voy a hacer y completar de verdad esa tarea?

Recuerda que GTD es un método para organizarte pero no para hacer las cosas. Las tareas las tienes que hacer tú y todo aquello que pongas en Próximo ha de hacerse sí o sí, tienes que comprometerte al 100%, pase lo que pase, a hacerlo. Pon de verdad lo que necesitas hacer y lo que vas a hacer.

Dentro de la lista “Próximas acciones” es interesante clasificar las tareas por contextos (en Evernote, por ejemplo, serían las Etiquetas). Contexto es un lugar físico o momento psicológico adecuado para llevar a cabo una serie determinadas de acciones. Por ejemplo:

  • Oficina

  • Casa

  • Recados en la calle

  • Llamadas

  • Ordenador

La idea es sencilla, si tienes que hacer una llamada, haz todas las llamadas de la lista.

Si tienes que ir a comprar, aprovecha y compra todo lo que está en la lista calle.

 

Proyectos

Toda tarea en tu vida o trabajo que requiere más de una acción para ser realizada se considera un ‘proyecto’. Cada proyecto debe desglosarse en pequeñas acciones ordenadas.

Un proyecto se puede implementar con una lista de casillas verificables, si es simple, pero si la complejidad del proyecto lo requiere abriremos una lista para sus acciones o subproyectos.

La siguiente acción que debamos hacer en cada proyecto debe enviarse a la lista “Próximo”.

Procura tener un número reducido de proyectos y tu sistema de organización será más sencillo y manejable. Uno de los errores que frecuentemente se cometen en el GTD es el de multiplicar innecesariamente las carpetas de Proyectos. La sencillez y simplicidad deberían guiar siempre nuestros movimientos en Productividad, y por supuesto nuestro método de organización no puede ser una excepción.

En espera

Cuando una acción  la has delegado a otra persona o estás esperando una respuesta de alguien para poder darla por terminada, la clasificaremos en la lista/carpeta “En Espera”.

Periódicamente revisaremos esta lista para ver si tenemos que mandar algún recordatorio a esa persona o si ya está realizada la acción.

 Puedes prescindir de esta lista si lo deseas. Si una tarea depende de que otra persona te envíe algo, se puede perfectamente tener esa tarea en “Próximo” o en “Algún día” y marcarla o añadirle una nota para saber que está a la espera de recibir algo de otra persona. Tú decides si tenerla o  no.

 Algún día/Quizá

Se trata de tareas sin prioridad o deseos a largo plazo. Hay que tener cuidado de que esta lista no fomente la procrastinación. Es más común de lo que creemos el colocar en esa carpeta aquellas tareas que a causa de nuestra procrastinación, nos negamos a hacer y por pereza o dejadez, y vamos retrasando permanentemente.

Antes de poner una tarea ahí, responde a estas preguntas:

  1. ¿Realmente no tiene una fecha determinada de ejecución?

  2. ¿La pongo en “Algún día” por la fecha o porque no me apetece hacerla?

  3. ¿Si tuviera energía, tiempo o ganas la pondría ahora en otra carpeta?

Calendario/agenda

Un calendario también es algo importante para llevar un seguimiento de tus citas y compromisos. En la agenda podemos incluir:

  • Acciones a realizar en un hora determinada: suelen ser citas, como por ejemplo una reunión.

  • Acciones a realizar en un día determinado: sin hora definida, en el transcurso del día.

  • Información de un día determinado: anotaremos información que nos pueda ser útil en una fecha concreta, como por ejemplo la dirección donde se celebrará una reunión.

En ningún caso debe anotarse la lista de tareas diarias en la agenda, de este modo evitaremos que cosas importantes que deben hacerse ese día queden ocultas tras otras menos importantes. Sólo anotaremos cosas que deban hacerse ese día o no hacerse.

 Los recordatorios

Getting Things Done afirma que un sistema recordatorio debe ser fácil, simple y amigable. Las acciones que deben hacerse en un momento determinado debemos sacárnoslas de la cabeza tras registrarlas en un sistema de recordatorios en el que confiemos.

Yo para esto uso Google Calendar y me funciona perfectamente. Además lo tengo sincronizado con el móvil y me llega un aviso también allí. Las notas en un calendario de mesa o uno de pared pueden también sacarte del apuro si no trabajas con un ordenador.

 Lo siguiente que debes hacer

Si quieres que tu sistema de flujo de trabajo funcione, debe proporcionarte con un solo vistazo qué es lo siguiente que debes hacer.  Para ello, revisando tu lista de “Acciones siguientes”, y si es necesario filtrando las tareas por contextos debe ser suficiente.

Lo ideal es hacer una planificación semanal y diaria de las tareas que vas a hacer.

 Otras entradas de esta serie

  • GTD, la clave de la productividad

  • GTD Parte 1: Recopilar

  • GTD Parte 2: Procesar (1)

  • GTD Parte 2: Procesar (2)

  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
  • GTD Parte 5: Revisar

 

Foto de Philip Chapman-Bell

 

 

 

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Email minimalista: Reglas básicas para mantener la bandeja de entrada vacía

abril 24, 2014 Por Inma Torres

Así es cómo me gusta tener la bandeja de entrada de mi correo electrónico: vacía, limpia y clara, muy zen. Me da paz y tranquilidad, calma y satisfacción. Aunque parezca lo contrario, tengo un correo electrónico muy activo: me entran muchísimos correos electrónicos cada día, cada hora. Afortunadamente, y gracias a GTD, soy capaz de mantener mi bandeja de entrada vacía, y gestionar mis correos rápidamente.

No siempre fue así. Aunque siempre he sido muy ordenada, llegó un momento en que no tenía tiempo material para leer-gestionar todos los correos electrónicos que me entraban. Así que empezaron a acumularse en mi bandeja de entrada, con la esperanza de que algún día tendría tiempo de leerlos todos, tal era mi ingenuidad.

Y por si a ti te sirven, te dejo algunas reglas básicas que utilizo para mantener la bandeja de entrada de tu correo electrónico vacía.

No mantengas el correo electrónico siempre abierto

Esto es un gran error, puesto que te robará mucho tiempo y te distraerá de cualquier otra tarea que estés haciendo. Lo ideal es abrirlo en unos momentos fijos del día, nunca a primera hora  (ese rato déjalo para las tareas más importantes), y marcar un tiempo límite para gestionarlo.
Por lo tanto,  te recomiendo que, adaptado a tus circunstancias, decidas cuántas veces vas a consultar el email a lo largo del día, y que cumplas con tu compromiso. Yo, como recibo muchos emails tanto en el trabajo como en mi correo particular, suelo abrir el correo del trabajo dos veces al día y el mío también dos veces al día. Mi tope máximo está en 15 minutos para dejar mi bandeja de entrada vacía. Esto me obliga a hacerlo bastante rápido, sin procrastinar.

No uses cientos de carpetas para clasificar los emails

Yo antes usaba muchas carpetas para clasificar los correos electrónicos. Esto está muy bien, porque queda todo muy ordenadito, pero realmente no es rápido ni práctico. Ahora sólo tengo las siguientes carpetas (etiquetas en mi caso, que uso gmail):

  • Para hacer: ahí meto los emails que requieren de alguna acción.
  • Para leer-ver: ahí meto los emails que quiero leer tranquilamente, fotos que me mandan amigos o vídeos que quiero ver. A veces son suscripciones a blogs que me interesan o correos que me he mandado a mí misma para leer o ver con calma.
  • A la espera: ahí meto los emails que requieren alguna acción por una tercera persona.
  • Archivo: ahí meto los emails de referencia que necesitaré consultar en algún momento.

Todos los correos tienen muy buenos buscadores de emails, sobretodo si usas gmail. Así que utiliza asuntos sugerentes y seguro que encontrarás cualquier correo electrónico que tengas archivado.

6 Pasos para gestionar cada correo electrónico

Gestiona email por email, en el orden en el que se encuentren, como te indica GTD en el paso de procesar. Una vez que abras un correo electrónico, éste tiene que desaparecer de la bandeja de entrada.

Elige el primer correo electrónico de tu bandeja de entrada, y hazte estas preguntas:

  1. ¿Es spam o algún correo que no le interesa? Elimínalo directamente o márcalo como Spam.
  2. ¿Se puede responder en menos de 2 minutos? Entonces respóndelo, de forma breve, y elimínalo. En caso de que tenga información para consultar, archívalo.
  3. ¿Es un largo correo que te gustaría leer? Reflexiona unos segundos: ¿realmente es interesante leerlo? En ese caso archívalo en la carpeta “Para leer”. En otro caso, elimínalo.
  4. ¿Es un correo electrónico que requiere una acción? Entonces anota esa acción en tu lista de tareas de tu sistema GTD. Haz lo mismo si es un correo electrónico que te llevará más de 2 minutos en responder. Después archiva este correo o elimínalo, dependiendo de si la información que contenga es importante. En mi caso, si para hacer la acción necesito la información que hay en el email, suelo archivarlo previamente en la carpeta “Para hacer”. Una vez hecha la acción, le quito esa etiqueta.
  5. ¿Es un correo electrónico que está esperando respuesta o necesita un seguimiento? En ese caso, archívalo en la carpeta “A la espera”. Anota en tu sistema GTD recordatorios para dicha espera. Quítale esa etiqueta una vez que ya no es esté esperando esa respuesta.
  6. ¿Es un correo electrónico que no requiere ninguna acción? Entonces examina la información que contiene. ¿Es importante esa información? ¿La necesitarás más adelante? ¿No puedes encontrar esa información en otro lugar? En ese caso, archiva el email en la carpeta “Archivo”. En otro caso, elimínala. Yo soy muy estricta con este punto, a veces demasiado. 🙂

Sigue este proceso con cada uno de los emails que haya en tu bandeja de entrada. Una vez que tomes el hábito, podrás dejar tu bandeja de entrada libre en varios minutos.

Y si tienes cientos (o miles) de emails en tu bandeja de entrada… ¿por dónde empezar?

Cuando tenía mi bandeja de entrada completamente llena, pensé: “cuando esté en vacaciones me tomaré un día para archivar uno por uno los emails de la bandeja de entrada”. Otra vez mi maldita ingenuidad.
Pasaron las vacaciones y no hice nada de eso, por supuesto. Así que un día, en unos minutos, hice lo siguiente:

  1. Creé mis etiquetas/carpetas: “Para hacer”, “Para leer-ver”, y “A la espera”.
  2. Clasifiqué los últimos 20 o 30 emails más recientes con el método anterior.
  3. Seleccioné el resto de mensajes y le di a “Archivar”.

Mi bandeja de entrada quedó totalmente vacía y limpia. Me encantó esa sensación de “reset” digital.
Y empecé de cero con mi email. ¡Y hasta ahora!

 

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Mudanza simulada

marzo 10, 2014 Por Inma Torres

Si tuvieses que mudarte ahora, ¿qué te llevarías? Esta pregunta ronda por mi mente últimamente. Estoy pensando seriamente en hacer una mudanza simulada. Supongo que el hecho que dos de mis mejores amigas se acaban de mudar es lo que me hace pensar en mudanzas ahora.

He hecho varias mudanzas en mi vida. Llevan mucho trabajo, pero realmente creo que son muy satisfactorias. Cuando te mudas, revisas todas tus posesiones. Coges cosa por cosa y decides si llevártela a tu nuevo hogar o no. Lo hacemos con todo: muebles, ropa, tappers… Te preguntas: “¿Esto lo necesito tanto como para tomarme la molestia de empaquetarlo y ponerlo en el camión de la mudanza?”.

Las mudanzas además nos hacer tomar conciencia de cuán consumistas somos. ¿Realmente necesitamos tanto para vivir? ¿Cómo hemos llegado a acumular tanto objeto innecesario?

Una mudanza te permite, al llegar a tu nuevo hogar, ordenarlo todo. Hay que buscarle un sitio a cada cosa, y eso te da una sensación de volver a empezar que me encanta. Empiezas con un nuevo hogar, todo limpio, ordenado y cada cosa en su lugar. Es como empezar una nueva vida.

El verano pasado mi pareja y yo ordenamos toda nuestra casa para tenerla más minimalista. Estoy satisfecha con lo que hicimos, pero creo que no es suficiente. Mantenerla ordenada como me gustaría me cuesta, y el tener niños tampoco ayuda a verla ordenada. Estoy segura que el problema es que sigo teniendo demasiadas cosas.

Necesito hacer una mudanza simulada. Y la voy a hacer. Y estoy segura que a todos los miembros de mi familia les va a gustar. Podría ser útil hacer una lista de todo lo que me llevaría. Voy a empezar por ahí. Y luego me deshaceré de todo lo que no está en esa lista.

Lo voy a hacer. Ya os iré contando.

Foto: Alberto Sanfer / Flickr

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GTD Parte 2: Procesar (2)

marzo 7, 2014 Por Inma Torres

En la anterior entrada vimos dos de los 5 pasos en los que he dividido la segunda parte del sistema GTD: procesar.

Recordemos el esquema:

Sigamos con los siguientes pasos.

Tercer paso de procesar: regla de los 2 minutos

Si al hacer la pregunta ¿es accionable? a un elemento, la respuesta es sí, la siguente pregunta sería ¿lo puedo hacer en menos de 2 minutos? Si dicha tarea se puede hacer en menos de 2 minutos, hazla, da igual lo que sea. A veces dejamos para otro momento tareas que nos son incómodas, pero que podríamos ventilar en muy poco tiempo.

Cuarto paso de procesar: proyectos

Vamos a los elementos accionables que nos llevarán más de 2 minutos hacerlos. Para estos primero debemos de preguntarnos: ¿es una tarea simple o es una tarea compleja? Una tarea compleja en GTD se trata de aquellas tareas que se pueden subdividir en varias tareas simples. Por ejemplo, llamar a mi madre es una tarea simple, y llevar el coche al taller es una tarea compleja, puesto que la puedo subdivir en: llamar al taller para pedir cita, organizar el día de antes la forma de desplazarnos, llevar al coche al taller, preparar el dinero para pagar, recoger el coche del taller. En GTD, a las tareas complejas, como la del ejemplo o mucho más complejas, se les llama proyectos. Los proyectos se dividen en listas de acciones simples, puestas por orden de acción.

Quinto paso de procesar: ejecutando las tareas simples

Si es una tarea simple, la siguiente pregunta es ¿la tengo que hacer yo? ¿Depende totalmente de mí? Si la respuesta es no, tendremos que delegar la tarea. En ese caso la pasaremos a la carpeta «A la espera«, tomando nota de qué estás esperando que la otra persona haga tal cosa. Esta carpeta se revisará periódicamente, para poder supervisar el trabajo de la otra persona (o recordárselo) y eliminar de esta lista cuando la tarea esté terminada.

Si la tarea la tengo que hacer yo, ya sólo me quedan dos opciones:

  • Pasarla a la agenda. Cuando la tarea es una cita, reunión o cualquier otra acción que tenga ya una fecha y hora fijada, la colocaremos en la agenda. Es muy importante colocar en la agenda sólo lo que tiene una fecha y una hora determinada. No es conveniente poner aquí nada más que eso.
  • Pasarla a la carpeta «Acciones siguientes»: son tareas que no tiene fecha y hora fijadas, podemos hacerlas ya, nos corresponde a nosotros hacerlas y serán las próximas acciones que llevaremos a cabo en cuando podamos.

Y aquí termina la acción de procesar. Tenemos que hacer este proceso con cada elemento de nuestra bandeja de entrada, uno por uno, hasta que se quede vacía.

Ejemplos de procesar

  • Comprar una luz para la bicicleta. ¿Es accionable? Sí. ¿Se puede hacer en menos de 2 minutos? No. ¿Lo tengo que hacer yo? No necesariamente, pero supongamos que de esto me quiero encargar yo. ¿Tiene una fecha y día concreto? No. Pues lo paso a la carpeta «Acciones siguientes» y lo hago en cuanto pueda.
  • Un archivo pdf con información que me interesa. ¿Es accionable? No. Lo quiero conservar para consultarlo cuando lo necesite. ¿Esta información puedo encontrarla en internet? Sí (¿Hay algo que no se puede encontrar en Internet?). Pues a la basura.
  • Recoger unas tarjetas de visita encargadas en la imprenta. ¿Es accionable? Sí. ¿Se puede hacer en menos de 2 minutos? No. ¿Lo tengo que hacer yo? En este caso sí, pero sólo cuándo las tarjetas de visita estén terminadas. Así que lo paso a la carpeta «A la espera» y en cada revisión de esta carpeta le doy un recordatoria a la imprenta de si están mis tarjetas. Cuando estén, paso esta tarea a «Acciones siguientes». La elimino de ahí cuando haya recogido las tarjetas.
  • Tarea: Renovar la lavadora. ¿Es accionable? Pues depende. A lo mejor es algo que queremos hacer algún día. Pero supongamos que la tenemos estropeada. En ese caso, sí es accionable. ¿Se puede hacer en menos de 2 minutos? No. ¿Es una tarea simple o es un proyecto? Es un proyecto. Lo divido en tareas simples: visitar tiendas de lavadoras, comparar precios y características, comprar la lavadora nueva, estar en casa cuando vengan a instalar la lavadora, llamar para que se lleven la lavadora estropeada.
  • Un libro que me han recomendado leer. ¿Es accionable? No, puesto que aún no me lo voy a leer. Lo metería en la carpeta «Algún día/tal vez».
  • Tarea: pedir cita al veterinario. ¿Es accionable? Sí. ¿Se puede hacer en menos de 2 minutos? Sí. Pues lo hago. Así de simple.
  • El miércoles a las 5 de la tarde me traen la lavadora a casa. Este está clarísimo: directamente a la agenda.

 Otras entradas de esta serie

  • GTD, la clave de la productividad
  • GTD Parte 1: Recopilar
  • GTD Parte 2: Procesar (1)
  • GTD Parte 3: Organizar
  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
  • GTD Parte 5: Revisar
  •  

Más sobre procesar

Podéis encontrar más información de refencia en estos blogs:

  • El gachupas
  • Sencillo es mejor
  • Óptima Infinito
  • David Torné
Foto: Andy Ciordia / Flickr

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GTD Parte 2: Procesar (1)

marzo 5, 2014 Por Inma Torres

Continúo con esta serie de GTD básico. En el artículo GTD: la clave de la productividad hablaba sobre lo que es GTD y qué aportaba este sistema de productividad a mi vida. En el siguiente, GTD Parte 1: Recopilar, describía cómo se hace la recopilación y cuán importante es para liberar nuestra mente.

En esta entrada (y en la siguiente) hablaré sobre el siguiente paso en un sistema GTD: procesar.

En GTD, procesar significa:

  1. Decidir si cada elemento o tarea requiere alguna acción.
  2. Clasificarlo o archivarlo de una manera muy concreta, que explicaré más adelante.

Reglas para procesar

Antes de empezar, debemos tener en cuenta estas cuatro reglas:

  1. Primero, el primer elemento. Aunque el primero pueda ser muy simple y el segundo tenga gran importancia, los elementos o tareas se van procesando en orden.
  2. Un elemento cada vez. Además de en orden, debemos procesar de uno en uno.
  3. Todo lo que sale, ya no entra. Hay tareas que nos pueden dar pereza procesarlas, pero una vez que estamos procesando, no volvemos nada a la bandeja de entrada.
  4. Cada vez que procesemos, dejaremos la bandeja de entrada vacía. El procesamiento se debe hacer periódicamente, una o varias veces al día. Cuando nos ponemos a procesar, hay que terminar con todos los elementos de la bandeja de entrada.

Primer paso de procesar: ¿es accionable?

He dividido la actividad de procesar en 5 pasos. Aunque puede parecer complejo, cuando tenemos algo de práctica los 5 pasos los podemos hacer en pocos segundos.

El primer paso sería el siguiente: Nos ponemos delante de nuestra bandeja de entrada y cogemos el primer elemento de la lista. Y nos hacemos la siguiente pregunta:

¿Es accionable? ¿Requiere alguna acción?

Esta pregunta tiene dos respuestas:

  • No es accionable: información que ya no sirve, o que queremos tener guardada para consulta, como un número de teléfono o un artículo, o algo que no es accionable ahora.
  • Sí es accionable: pueden ser tareas sencillas, como pedir cita en el dentista, o tareas más complejas, que en GTD se llaman proyectos, que se pueden seccionar en distintas tareas sencillas.

Segundo paso de procesar: tareas no accionables

Si una tarea no requiere ninguna acción debemos de:

  • Eliminar: Muchas veces guardamos algo «por si». Reflexiona seriamente: ¿realmente lo vas a necesitar? ¿Lo podrías buscar en cualquier otro momento en cualquier otro lugar? Yo antes guardaba información que finalmente, cuando la he necesitado, la he buscado en internet. Mándalo a la basura (ya sea un elemento digital o físico).
  • Enviar a la carpeta Algún día/Tal vez: Se trata de aquellos elementos o tareas que no son accionables ahora, pero pueden serlo algún día. Por ejemplo con algún proyecto que soñemos hacer pero ahora no es posible. Esta carpeta se revisará periódicamente y dichos elementos irán pasando a la carpeta Basura o a elementos accionables, quién sabe.
  • Enviar a la carpeta Referencia: Son elementos que no requieren ninguna acción pero es información que me puede ser útil algún día, o es un archivo de seguimiento de algún proyecto que lo vamos a necesitar consultar mientras tengamos en marcha dicho proyecto. Lo guardamos aquí.

Cualquier elemento no accionable debería ir a parar a una de estas tres carpetas.

Siguientes pasos

Los siguientes pasos los veremos en la próxima entrada.

Otras entradas de esta serie

  • GTD, la clave de la productividad
  • GTD Parte 1: Recopilar
  • GTD Parte 2: Procesar (2)
  • GTD Parte 3: Organizar
  • GTD Parte 4: Hacer
  • GTD Parte 4 (2): Gestión de Proyectos
  • GTD Parte 5: Revisar
Foto: Kasaa/Fickr

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