Inma Torres

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Mejorar la salud con Seitai: el Secreto de la Vida en Movimiento para quien no tiene tiempo para nada

febrero 24, 2018 Por Inma Torres

seitai mejorar la salud

NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR LAURA LÓPEZ COTO, DE SEITAI INTELIGENCIA VITAL

La Cultura Japonesa de la Salud

La Vida es Movimiento. Ese Movimiento tiene un Orden Inteligente. Si el Movimiento Vital se estanca, nos sentimos mal. El Seitai no es terapia. Es la Cultura que nos ofrece referencias sobre nuestra naturaleza y nos aporta una serie de  Herramientas para Cultivar el Vigor de Vivir. Venimos al mundo con una app vital preinstalada. A través del Seitai, aprendemos a configurarla.

Seitai es un descubrimiento sin precedentes sobre la compleja Vida Humana y su potencial.

 Seitai: Cuerpo-Mente afinados. La educación de la Vida Espontánea

¿Has visto un anuncio que hacen ¡uff¡ sólo con imaginar que les toca la lotería? Eso es exactamente lo que sientes cuando descubres esta maravilla. Se te quita un peso de encima.

La mente se despeja, el miedo infundado desaparece, se reduce la ansiedad… Te percibes como un Ser Vigoroso capaz de atender tu propia vida. Cosas que te preocupaban, como alteraciones digestivas, de la piel, ansiedades, etc, simplemente desaparecen. Sin más.

 Vivir sano es fácil… Si sabes cómo.

Despertando el Vigor de Vivir

 Seitai es el descubrimiento de todo lo complejo. Etimológicamente, significa Organismo en Orden.

Seitai no es terapia. Es una Cultura Universal nacida en Japón que nos orienta sobre cómo cultivar la Salud y la Vida.

El Ser Humano es un conjunto indisoluble de órganos, actividades fisiológicas, celulares, energéticas… Es psique, motricidad y todo ese cosmos tiene que funcionar coordinadamente. La maestra de ceremonias es la respiración pectoventral, que ha que surgir espontáneamente. Hay pocas referencias sencillas y claras acerca del Seitai, por lo que te recomiendo visitar la página web de Seitai Inteligencia Vital.

Haruchika Noguchi, Tokio 1911-1976. El Sabio que hizo de la Observación un Arte

  1. Noguchi fue un terapeuta muy reconocido que atendió a miles de personas, incluida la Emperatriz de Japón. Pero además realizó un conjunto de descubrimientos fundamentales para comprender la Vida que nos habita. Sus hallazgos son aplicables a todas las áreas en las que está involucrado un Ser Humano, como son las relaciones, el trabajo, la inquietud artística, etc.

Noguchi desentraña la  fórmula base con la que la Vida crea y se organiza a través del Movimiento Natural y Espontáneo que nos surge de las células.

La Vida utiliza 5 movimientos en constante tensión y relajación, con los que crea seres ÚNICOS e IRREPETIBLES. La música lo hace con 7 notas. Sus combinaciones son infinitas.

Katsugen, la práctica principal del Seitai para sentirnos sanos

Noguchi se percata de que la Vida, en su destrucción y construcción constante, posee una capacidad innata de regeneración. Esto lo saben bien nuestras células, muriendo y naciendo a cada momento.

Ese talento natural, se puede atrofiar pero también se puede afinar, a través de un movimiento regenerador muy activo durante la infancia, que se llama Katsugen Undo: el Movimiento que está en el Origen de la Vida.

Se trata de una sencilla y agradable práctica que pone a punto el instrumento más valioso que tenemos: nuestro cuerpo físico, psíquico y energético. Todos los movimientos espontáneos internos que nos hacen vivir se sensibilizan y relajan, recuperando su vaivén natural: los latidos del corazón, la respiración, el peristaltismo de los intestinos, etc.

Aunque las aportaciones de Noguchi proporcionan bienestar y orden en nuestra naturaleza, decide inscribir sus hallazgos no como una nueva terapia, sino como una nueva cultura inscrita en el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Japón. Él propone que cada uno cultive y custodie su vida hasta que pueda, antes de recurrir a recursos externos.

Seitai: ¿Cómo empezar?

Lo más importante para introducirse en todas las áreas del Seitai, es practicar Katsugen Undo, conocido en Europa como el Movimiento Regenerador.

En este Canal de Youtube de Seitai se aportan muchas referencias de cómo empezar a familiarizarte con esta práctica tan agradable. Además se cuelgan actualizaciones y nuevas referencias cada mes.

Las vértebras gustan de dejarse mover por sí solas, sin intentar dominar ni controlar. Si se hace con esa honestidad, la columna siente nítidamente cómo recupera su alineación. Al alinearse el eje, todos los nervios que salen de las vértebras, relacionados con los diversos sistemas orgánicos, abandonan la sobreexcitación y la tensión. De esta manera todo empieza a funcionar coordinadamente, algo necesario para el buen funcionamiento del preciso engranaje que somos.

La experiencia es sencilla y muy agradable para el practicante.

Las 5 direcciones en las que puedes moverte es sentado o de pie, dejando que la columna busque su inercia.

Instálate en un agradable vaivén de arriba abajo, de adelante a atrás, de izquierda a derecha, rotando desde la cintura y compactando todo desde la pelvis.

Al cabo de un rato, puede que los movimientos se combinen por sí mismos. Déjalo ir. Toda la columna siente que sus tensiones se liberan y el panorama mental cambia sin esfuerzo. Es una meditación en movimiento que implica a todo el organismo. No requiere concentración ni control. Todo llega por sí sólo.

¿Cuánto tiempo es necesario practicar?

El justo y necesario que sienta tu organismo. Más vale muchos pocos que pocos muchos.

Lo deseable es hacer una introducción bien guiada. Luego podrás hacerlo sólo o con otros, en casa o en cualquier lugar. Si no es posible acceder a esa iniciación, prueba y… ¡Disfruta!

¿Quién puede realizarlo y por qué es bueno?

Todos, excepto los moribundos. Niños, ancianos, mujeres, hombres… Facilita el embarazo, la concentración en los estudios, la salud, las relaciones, la comprensión de uno mismo y de los demás. Mejora las digestiones, la regeneración celular. Despierta confianza y alegría. En general, la práctica de Katsugen Undo apunta ahí donde necesitas aflojar la tensión. Pero como todo lo bueno, hay que vivirlo para experimentarlo.

Ordenando el descubrimiento Seitai

A partir de ahora empezarás a oír hablar mucho del Seitai porque por fin existe una formulación. Todos los descubrimientos de Noguchi requerían una reorganización. Eso es lo que ha hecho su alumno Katsumi Mamine, un alumno suyo. Durante más de 40 años ha estudiado la ciencia para demostrar que lo descubierto por el Fundador de la Cultura Seitai,  tiene un fundamento totalmente demostrable empíricamente.

5 movimientos o la Penta Inteligencia Orgánica

Es importantísimo que nuestro eje, las vértebras y las 5 cavidades óseas que alojan nuestros grandes 5 grandes sistemas orgánicos, fluyan. Es la única manera de  responder a cada necesidad vital que nos surge, tanto dentro de nuestro cuerpo, como fuera de él.

La Inteligencia está relacionada con nuestra capacidad de resolver entuertos vitales. Inteligencia Vital.

El Ser Humano está capacitado para enfrentar los asuntos importantes de la Vida y para ello, pone en funcionamiento una psique concreta coordinada con una serie de órganos, vértebras, nervios, fascias…

Necesitamos pensar, actuar, compartir, defender y vibrar. Cada cosa que hacemos en la vida, nos demos cuenta o no, está relacionado con uno de estos deseos internos y profundos.

 Seitai: La Salud y el Bienestar a tu alcance

De la intercomunicación depende que todo ese ORGANISMO que somos, FUNCIONE. Simplemente atendiendo el Movimiento Vital que ya está funcionando, podemos hacer que todo marche más fluidamente.

Por muy inteligentes que seamos, por mucho que hagamos en el gimnasio, en la clase de yoga, si nos duele el cuello, todo nuestro mundo, nuestro EGO estará centrado en algo que a veces se reduce a un simple nervio pellizcado. Un dolor de muelas nos coloca en el aquí y el ahora. Ese nervio que desconocemos es el responsable REAL de nuestra TORTURA GLOBAL.

Un dolor de muelas, lo tenemos localizado. Pero hay otros asuntos internos, que desconocemos, pero que sentimos vivamente, porque se suelen transformar en inquietud mental.

Cuando nos sentimos atrapados, nos quedamos inermes. Cualquier problema, por pequeño que sea, se magnifica. Es la Casa de Gran Hermano, donde las tonterías más livianas, se transforman en problemas irresolubles.

La Vida nos creó espontáneamente. Nos llevó a nacer espontáneamente y cultivar esa Espontaneidad Natural es el SECRETO de VIVIR.

Practicar Katsugen Undo reúne esa máxima del bueno, bonito y barato. Y si lo tuyo es profundizar en el Conocimiento, el Seitai te ofrece además algo sin techo ni fondo donde poder sumergirte y disfrutar de la sabiduría de la naturaleza.

Archivado en:Hábitos, Vida Saludable Etiquetado con:actividad, bienestar, cultura, deporte, Inteligencia Vital, japonismo, Katsugen, mejorar la salud, moverse, paz interior, relajación, salud, salud natural, saludable, Seitai

Las 3 claves de la felicidad

abril 29, 2015 Por Inma Torres

No es la primera vez que os hablo de felicidad. Es una palabra que siempre tengo en mente y determina cada acto de mi vida. Y últimamente vengo pensando en cuáles podrían ser las claves de la felicidad -y leyendo mucho sobre esto.

Todos sabemos que la felicidad no la da el dinero, ni las posesiones, ni siquiera el éxito. Nada de eso nos traerá la felicidad. No importa lo mucho que ganamos, no importa lo mucho que tenemos en el banco, no importa la calidad de nuestra ropa o automóviles o juguetes, nada de eso nos hará más felices. Y lo triste es que, a algunas personas,  les puede llevar décadas de búsqueda de riqueza y lujo antes de darse cuenta de esto.

Entonces, ¿qué nos traerá la felicidad? He llegado a la conclusión de estas tres claves.  Por suerte, son tres cosas que no cuestan nada.

Las 3 claves de la felicidad

1. Relaciones humanas de calidad.

Tenemos una necesidad humana de relacionarnos con otros seres humanos. Tener buenas amistades, de apoyo, una relación de pareja sólida  y tener una conexión amorosa e íntima con los miembros de nuestra familia nos hará mucho más felices.

¿Cómo conseguirlo?  Dedica un tiempo a tus seres queridos, escúchales activamente y desarrolla tu relación con ellos. Aprende a comunicarte con ellos de forma asertiva, practica la empatía y el perdón. Sé generoso y agradecido.

 

2. Tener una actitud positiva.

Ya sabéis que soy una gran defensora de la actitud positiva. El optimismo y la autoestima son algunos de los mejores indicadores de las personas que llevan una vida feliz. Las personas felices se sienten capaces de conseguir cualquier cosa y se sienten en equilibrio en sus vidas.

¿Cómo conseguirlo? Ya os conté 20 trucos para ser una persona positiva, aunque la clave está en hacer del pensamiento positivo un hábito. De hecho, creo que debe ser uno de los primeros hábitos a desarrollar. Adquiere el hábito de aplastar todos los pensamientos negativos y reemplazarlos con los positivos. En lugar de «yo no puedo» pensar «yo puedo». Puede parecer difícil al principio, pero por experiencia sé que poco a poco se consigue.

.3. Ponerle pasión a todo.

Estamos tan inmersos en nuestra rutina diaria que perdemos la noción del tiempo. Llega un momento que hacemos cosas que no nos conduce a nada, estamos con personas que no nos aportan, perdemos la chispa de la vida… Esta vida de autómatas no nos ayuda a ser felices.

¿Cómo conseguirlo?

  • Lo primero de todo: encuentra un trabajo que te apasione. En serio,  este es un paso muy importante. Si tu trabajo no te apasiona, ponte ya a buscar otro.

  • Practica aficiones que te apasionen.

  • Sal  a la calle y haz algo que realmente te enganche.

  • Disfruta del momento, del ahora, de cada atardecer, del calor, de una sonrisa…

  • Ponle pasión a todo lo que hagas: cuando estás con tus hijos, cuando haces deporte, cuando te alimentas…. Focaliza tu atención en lo que estás haciendo.

 

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”

Benjamin Franklin

Foto de Annais

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Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

noviembre 15, 2014 Por Inma Torres

Perdonar es dejar a un lado los pensamientos y actitudes que nos crean dolor, pensamientos relacionados con un hecho que nos ha causado y nos sigue causando sufrimiento. Para ello debemos aceptar, de corazón, lo que ocurrió.

Todos hemos sido heridos por otra persona en algún momento u otro. Y mientras que este dolor es normal, a veces que el dolor persiste por mucho tiempo. Revivimos el dolor una y otra vez, y tenemos dificultades para dejar ir.

Esto causa problemas. No sólo hace que seamos infelices, sino también puede tensar las relaciones, distraernos del trabajo y la familia y otras cosas importantes, hacernos reacios a confiar en las personas. Nos quedamos atrapados en un ciclo de la ira y el dolor, y se pierde la belleza de la vida.

Tenemos que aprender a dejar ir. Tenemos que ser capaces de perdonar, para que podamos seguir adelante y ser felices.

El perdón puede cambiar tu vida. La mía la cambió.

El perdón no significa borrar el pasado, o olvidarnos de lo que ha sucedido. Ni siquiera significa que la otra persona va a cambiar su comportamiento – no se puede controlar eso. Tampoco significa que vaya a haber una reconciliación, aunque a veces ocurre.  Lo único que significa es que estás dejando de lado la ira y el dolor, y pasas a un estado mejor, de paz interior.

No es fácil. Pero se puede aprender a hacerlo.

Estos son algunos motivos por los que perdonar:

  • Perdono porque lo necesito, no porque me lo pidan o sea generoso, o por el qué dirán… realmente necesito perdonar para estar en paz.

  • Perdono porque quiero estar bien conmigo mismo y la ofensa me mantiene en un estado de alteración que elimina cualquier atisbo de tranquilidad.

  • Perdono porque las ofensas pesan mucho y acumularlas durante mucho tiempo en mi interior pueden crear enfermedades en mi cuerpo físico.

  • Perdono porque mi vida, mi felicidad, mi bienestar es mucho más importante que cualquier ofensa que puedan hacerme.

Comparto contigo algunas cosas que he aprendido:

  1. Comprométete a perdonar. Esto no se hace en un segundo ni siquiera en un día. Cambiar algo en ti puede suponer algún tiempo. Así que comprométete a cambiar, porque reconoces que el dolor te está haciendo sufrir.

  2. Piensa acerca de los pros y los contras. ¿Qué problemas te causa este dolor? ¿Afecta a tu relación con esta persona? ¿ Y con los demás? ¿Te afecta en el trabajo o con la familia? ¿Te impide perseguir tus sueños, o de convertirte en una mejor persona? ¿Te causa infelicidad? Piensa en todos estos problemas, y te darás cuenta que tienes que cambiar. Entonces piensa en los beneficios del perdón – la forma en que te hará más feliz, liberarte del pasado y el dolor, mejorar las cosas con tus relaciones y la vida en general. A mí esto es lo que más me motivó a perdonar.

  3. Date cuenta de que tú puedes cambiar esto . Tú no puedes controlar las acciones de los demás, de hecho no te aconsejo que trates de hacerlo. Pero sí puedes controlar no sólo tus acciones, sino también tus pensamientos. Puedes dejar de revivir el dolor, y puedes optar por seguir adelante. Tú  tienes este poder. Sólo tienes que aprender a ejercerlo.

  4. Practica la empatía. Prueba esto: ponerte en los zapatos de esa persona. Trata de entender por qué la persona hizo lo que hizo. Hazlo siempre presuponiendo de que la persona no es una mala persona, pero que  ha hecho algo malo. ¿Qué podía haber estado pensando en ese momento? ¿Qué fue lo que le pasó a esa persona para que hiciera lo que hizo? ¿Qué podía haber sentido cuando lo hizo, y qué sintió después? ¿Cómo se sentirá ahora? No se trata de decir que lo que hizo está bien, pero intenta ponerte en su lugar tratando de entender y empatizar.

  5. Asume tu responsabilidad . Trata de imaginar cómo podrías haber sido parcialmente responsable de lo sucedido. ¿Qué podrías haber hecho para prevenirlo, y cómo se puede evitar que suceda la próxima vez? Esto no quiere decir que  estés tomando toda la culpa, o asumiendo la responsabilidad de la otra persona.  Se trata de darse cuenta de que no somos víctimas sino participantes en la vida.

  6. Concéntrate en el presente. Ahora que has reflexionado sobre el pasado, te das cuenta de que el pasado ha terminado. No está sucediendo ya, excepto en tu mente. Y eso te causa problemas – infelicidad y estrés. En lugar de eso, lleva tu atención de nuevo al momento presente. ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Qué de positivo puedes encontrar en lo que está sucediendo en este momento? Busca lo positivo en la vida ahora y deja de revivir el pasado. Es normal que, inevitablemente, empieces a pensar en el pasado, pero inmediatamente date cuenta y lleva suavemente tus pensamientos  de nuevo al momento presente.

  7. Siente compasión. Por último, darte cuenta que, al perdonar a la persona,  te estás permitiendo ser feliz y seguir adelante. Siente empatía por la persona y el deseo de felicidad para ella. Puede tomar tiempo, pero si estás atascado en este punto, repite algunos de los de arriba hasta que puedas llegar hasta aquí.

Deberíamos empezar por perdonarnos primero a nosotros mismos, observarnos y ver qué cosas aún no nos hemos perdonado, y dejarlo ir.

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la mente

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones

 

Foto de Tania Cataldo

 

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Serie "Cómo alcanzar la paz interior": 6.Gestionar las emociones

octubre 29, 2014 Por Inma Torres

Las emociones son las reacciones que tenemos a nuestros pensamientos. Por lo tanto son totalmente subjetivas. La vivencia de la emoción además de ser distinta para cada persona, también cambia dentro de una persona, dependiendo en gran medida de su estado interior, del momento de su vida, de sus deseos, motivaciones, etc.

Las emociones en sí no son malas o buenas, pero debemos analizarlas en la medida en que afectan a nuestra paz interior. Es normal sentir alegría o tristeza, enfado o miedo. El problema surge cuando esta emoción me altera hasta el punto de hacerse perenne en mí o cuando las vivimos de una forma tan visceral que puede afectarnos.

Tipos de emociones

Los psicólogos hablan de seis categorías de emociones y que estas sirven para adaptarnos a una nueva circunstancia:

  • Miedo: sirve para protegernos
  • Sorpresa: para orientarnos en una nueva situación
  • Aversión o asco: rechazo hacia lo que tenemos delante
  • Ira o enfado: nos aproxima a la destrucción
  • Alegría: nos incita a reproducir aquello que nos produjo alegría
  • Tristeza: nos invita a una nueva reintegración personal

Desde el punto de vista de alcanzar la paz interior,  las emociones siempre consiguen alterar esta paz, pero somos humanos y es normal que tengamos y expresemos emociones. Es por esto por lo que debemos perseguir que las emociones tengan el tiempo necesario para adaptarnos a la nueva situación, sin que se perpetúen en nuestra conducta.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Este término fue popularizado por Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional. Podríamos definirla como la capacidad de ser consciente de las emociones, saber qué siento, e interactuar con el mundo de una forma adecuada.  Tener inteligencia emocional me permite que el tener emociones no me bloquee en mi relación con los demás y con el mundo en general.

Alguna característica de las personas que pueden considerarse inteligentes emocionalmente podrían ser: capacidad de motivarse, continuar a pesar de los descalabros, controlar impulsos, regular los estados de ánimo, impedir que la angustia no te deje avanzar, empatía, confianza en los demás, equilibrados, alegres, positivos, sentirse a gusto consigo mismo, ser capaz de expresar lo que se siente o lo que se piensa, poder dar y recibir de igual modo…

Realmente la inteligencia emocional es ser consciente de tus emociones, darte el derecho a vivirlas, a sentirlas, a disfrutarlas sin apegarte a ellas, sabiendo que son sólo eso: emociones y que son temporales. También implica el saber gestionarlas para que no te quedes aislado por ellas y puedas seguir manteniendo tu relación con los demás y con el mundo, que no te afecten porque sabes gestionarlas.

 Entonces, ¿cómo podemos gestionar nuestras emociones de forma inteligente? No puedo pretender ser una experta en este tema, pero puedo compartir algunas cosas que he estado aprendiendo.

 5 pasos para gestionar tus emociones

Se trata de una técnica de liberación de emociones llamada Método Sedona. Estos son los pasos:

Paso 1: Centrarte en la emoción que te gustaría gestionar y, a continuación, permitirte sentir lo que estás sintiendo en este momento. Sólo dale la bienvenida a la sensación y permítete que sea de la manera más completa, o lo mejor que puedas.

Puede que esto te parezca simplista, pero es necesario que lo sea. La mayoría de nosotros vivimos en nuestros pensamientos, imágenes e historias sobre el pasado y el futuro, en lugar de ser conscientes de lo que realmente sentimos en este momento. El único momento en el que realmente podemos hacer algo acerca de la forma en que sentimos es AHORA.

 Paso 2: Pregúntate a ti mismo una de las tres preguntas siguientes:

  • ¿Puedo soltar lo que siento?
  • ¿Podría permitir a este sentimiento estar aquí?
  • ¿Podría dar la bienvenida a este sentimiento?

Estas preguntas sólo nos indican si es posible tomar esta acción.»Sí» o «no» son las dos respuestas aceptables. A menudo se deja ir, incluso si respondes «no». De cualquier manera, responde a las preguntas sin pensar demasiado, evitando buscar una segunda intención o entrar en debate contigo mismo sobre los méritos o las consecuencias de esta acción. Todas las preguntas utilizadas en este proceso son deliberadamente simples. No son importantes en sí mismas, sino que están destinadas a conducirte a la experiencia de soltar. Sigue adelante con el tercer paso sin importar lo que hayas respondido a estas primeras preguntas.

 Paso 3: A continuación, hazte a ti mismo la siguiente pregunta: «¿Quiero soltar lo que siento?».En otras palabras, «¿Estoy dispuesto a hacerlo?».De nuevo, evita el debate. Recuerda que estás realizando este proceso con el único objetivo de obtener claridad y libertad. No importa si tus sentimientos están justificados o los tienes desde hace tiempo.

Si la respuesta es «No» o no estás seguro, pregúntate a ti mismo: «¿Prefiero sentir esto o ser libre?». Mientras elijas agarrarse a tus sentimientos en lugar de ser libre (lo cual es respetable), estos te controlarán tanto a ti como a tu capacidad para ser, hacer o tener lo que desees.

 Paso 4. Hazte a ti mismo la siguiente pregunta: «¿Cuándo?».Esto es simplemente una invitación a soltar lo que sientas. Es posible que consigas con facilidad soltar tus sentimientos de forma permanente ahora o puede que elijas agarrarte a ellos durante los próximos dos años, tres meses y un día. Puedes elegir agarrarte a tus sentimientos durante tanto tiempo como quieras, pero si decides soltarlos, ¡también puedes hacerlo!

Paso 5. Repite los cuatro pasos anteriores hasta que te liberes por completo de tus sentimientos. Probablemente los soltarás poco a poco a medida que vayas aplicando los pasos del proceso. Al principio, puede que los resultados sean sutiles, pero si continúas con perseverancia, serán cada vez más perceptibles. Es posible que tengas varias capas de sentimientos sobre un determinado tema, pero todo lo que sueltes habrá desaparecido para siempre.

Espero que esta técnica para gestionar las emociones te sea útil. ¡Ahora hay que ponerla en práctica!

 Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

 

Foto cortesía de allyaubry

 

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Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo

septiembre 4, 2014 Por Inma Torres

 

Tener paz interior incluye implícitamente ser consciente de uno mismo y conocerse. ¿Cómo puedo saber si estoy en paz si no me conozco?

Muchas veces creemos que nos conocemos por toda una serie de “etiquetas” que nos han ido poniendo (o nos hemos puesto nosotros mismos). Pero… ¿quiénes somos en realidad?

Autoconocimiento

El conocerse a uno mismo lleva mucho tiempo y gasta mucha energía porque implica aceptar que muchas veces la causa que origina nuestro comportamiento no nos gusta. A ninguno de nosotros nos gusta descubrir que podemos ser manipuladores, egoístas, envidiosos,… eso forma parte de nuestra sombra, de lo más oscuro, son comportamientos no aceptados socialmente y sabemos que los demás pueden rechazarnos si descubren la verdad sobre nosotros mismos.

 El autoconocimiento se inicia a través de la observación de uno mismo. Es necesario mirar hacia el interior, preguntarme quién soy en realidad. Obsérvate sin juzgarte.

 Es necesario sincerarse con uno mismo, dejar que la verdad florezca sin tapujos, siendo capaz de llegar a lo más profundo del Ser.

Otra forma de conocerse a sí mismo es utilizar la teoría del espejo: aquello que vemos fuera sólo es un reflejo de nuestro interior: lo que me gusta de otros es lo que me gusta de mí, lo que no me gusta de otros no me gusta de mí…

Autoengaño

Nuestro mayor enemigo en este proceso de autoconocimiento es el autoengaño. Es el ego, a través de la mente, el que hace que me engañe a mí mismo. Primero creando una imagen falsa de mí, y después creando otra imagen falsa del mundo para, más tarde mentirme sobre lo que hago, justificando siempre mis actos.

La mejor manera que conozco para detener esta gran mentira es ser consciente de tus pensamientos y tus actos; escuchar a la mente cuando intenta justificar lo que vamos a hacer, y sonreírle como amor, mientras desechamos los pensamientos. Deja que sea tu interior quien decida, pregúntate: ¿esto te va a hacer más feliz, te va a hacer mejor?

Aceptación de uno mismo

Aceptar es ver la realidad que existe en un momento determinado, amarla tal cómo es porque tú la has creado, y sentirte en paz con ella.

Influenciado por los demás: mis padres, amigos, compañeros, parejas,…, creando mis propios pensamientos, mis actos, mis experiencias… lo que yo soy, la imagen que tengo de mí mismo la he ido generando poco a poco, a lo largo de años. No es cuestión de culpar a nadie, actúa con responsabilidad.

Puede ser que no te guste la realidad que tienes ahora, en este momento, pero es lo que has creado y para estar en paz debes amar lo que has creado. Si más adelante quieres cambiarla eres libre de hacerlo. Al igual que has creado esta realidad puedes crear aquella que tu quieras.

Lo más importante de todo esto es ser consciente que soy capaz de todo: de lo que consideramos mejor y de lo que consideramos peor… y que tengo que aceptarme como soy en ese momento, porque yo he decidido lo que quería ser.

Conocerse a uno mismo, sin engañarse, y aceptarse tal y como uno es, nos ayudará a estar en paz con nosotros mismos.

Un cuento sobre esto:

Un niño indio le preguntó a su abuelo por qué había hombres buenos y malos.

El abuelo le contestó que en el interior de cada hombre había dos lobos: uno era el que llevaba en su interior el amor, la bondad, la generosidad… y el otro llevaba odio, rencor, envidia…  y continuamente estaban peleando entre sí.

Volvió a preguntar: “¿y qué lobo gana?”

El anciano respondió: “Aquel al que alimentes”.

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

 

Foto cortesía de Alba Soler

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Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente

agosto 27, 2014 Por Inma Torres

vivir conscientementeContinuamos con la serie “Cómo alcanzar la paz interior» con esta tercera entrada: Vivir conscientemente.

Vivir conscientemente significa vivir en el aquí y en el ahora, tomar conciencia tanto físicamente como mentalmente de este instante.

Vivir conscientemente es despertar del estado de  letargo en la que estamos normalmente sumergidos; el estado de tener nuestra mente en cualquier lugar menos en el momento presente, encadenada a pensamientos acerca de lo que vas a hacer más tarde, lo que hiciste o alguien hizo o dijo en un momento pasado, los problemas que tienes que solución.

Vivir conscientemente es no perderse la vida mientras caminamos a través de ella; significa estar atentos a lo que está pasando dentro de nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Vivir conscientemente es más fácil de entender que de poner en práctica. Porque nos olvidamos. Nos olvidamos una y otra vez. Pero no pasa nada: olvidamos y volvemos a recordar. Cada vez más, hasta que lleguemos a un estado de consciencia más o menos aceptable.

Sin juzgar, sólo observar.

Vivir conscientemente empieza por observar, redescubrir ese nuevo mundo que estaba ahí y al que no hacíamos caso.

Pero observar sin juzgar, de forma imparcial. Cuando juzgas dejas que entre en juego tu mente, y por ende, tu ego.

Si eres capaz de detener tu mente y mirar… el mundo será totalmente distinto porque en el silencio los conceptos son distintos y dejas de juzgar aquello que ves.

7 Técnicas para vivir conscientemente

Vivir conscientemente no es automático; como todo hay que practicarlo. Aquí os dejo algunas técnicas para mejorar la atención plena:

  1. Medita. La meditación es donde comienza la vida consciente. Busca un momento del día. Puedes empezar con poco, uno o dos minutos, y ves ampliándolos a 5 o 10 minutos conforme pasen las semanas. Te ayudará a estar atento a tu cuerpo, tu respiración y tus pensamientos.

  2. Mantente despierto. Pasamos el día en un estado de sueño. Nuestros pensamientos divagan, nos alejan del aquí y del ahora, nos alejan del momento presente. Intenta estar despierto la mayor parte del tiempo. Observa con frecuencia tus pensamientos ¿Dónde está tu mente? ¿Está en este instante? Puedes usar una palabra o mantra que te haga volver a este momento, como por ejemplo “ahora”, “aquí y ahora” o “regresa”. Pon el foco a lo que estás haciendo.

  3. Come con atención plena. Muchas veces comemos a toda velocidad y con nuestra mente en nuestros pensamientos. Aprovecha estos momentos del día para saborear el momento.

  4. Toma consciencia de tu postura corporal. Observa tu cuerpo, nuevamente sin juzgar. Usa los sentidos ¿Qué sientes?

  5. Haz mini-meditaciones. Las mini-meditaciones son estados de consciencia en breves periodos de tiempo. Puedes hacerlas en tu día a día, mientras trabajas, vas en autobús o te duchas. Puedes coger algunas ideas en esta magnífica lista de 100 mini-meditaciones.

  6. Escucha a los demás. Cuando alguien te hable, escúchale atentamente, no te limites a esperar tu turno para hablar. Escucha sin juzgar. Cuando dejamos de tratar de luchar por cambiar a los demás, cuando aceptamos lo que son, estamos mucho más en paz.

  7. Sé agradecido. Nos quejamos de todo, pero la vida es un milagro. Mira a tu alrededor: seguro que encuentras algo que agradecer. Sé agradecido con lo que tienes, y no necesitarás más para vivir. Sé agradecido cuando estás con alguien, y serás más feliz con los demás. La vida es increíble, si aprendemos a apreciarla.

Sumamente importante para crecer, para aprender a estar bien, es el vivir concientemente,  aquí y ahora, de todo lo que ocurre a mi alrededor y, sobre todo, en mi interior.

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la Mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar
Foto cortesía de Jonathan Phillips

 

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Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse

agosto 22, 2014 Por Inma Torres

Seguimos con la serie “Cómo alcanzar la paz interior”. En el paso 1 vimos la importancia de Reeducar la mente. Es éste paso vamos a hablar de cómo relajarse.

¿Te imaginas a alguien con paz interior que esté tenso, estresado o alterado? Es obvio que tener paz interior implica relajarse, aunque estar relajado no significa necesariamente tener paz interior.

La relajación es un estado natural, en que deberíamos permanecer la mayor parte del tiempo, en cualquier momento del día, aunque estemos trabajando, debatiendo o haciendo cualquier cosa.

Relajarse es más que una técnica que aplicar cuando llegues a casa. Relajarse es una forma de vivir. Imagínate cómo sería llevar ese estado de relajación a cada una de las actividades de tu vida, a tu día a día: caminar despacio, observar el mundo que te rodea, sonreír, sentir a las personas…

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción del cuerpo a un estímulo externo que entendemos como un peligro (puede ser un peligro real o no). Cuando ese estrés se mantiene de forma continuada sufrimos ansiedad. En el fondo, la causa principal del estrés es el miedo: miedo a no ser capaz de afrontar con éxito el peligro que se nos presenta. Puedes comprobar si sufres ansiedad aquí:Síntomas para detectar el estrés.

¿Cómo relajarse? 25 Maneras de introducir la relajación en tu vida.

La única manera de aprender a relajarse es trabajando: cualquier cambio en tu vida implica un trabajo personal, individual y continuo.

Éstas son algunas maneras que uso yo para permanecer relajada. Soy una persona muy nerviosa y la relajación todavía para mí es una asignatura pendiente: sigo trabajando en ello.

  1. Practica ejercicios de relajación.  Asiste a un curso o busca por internet técnicas o vídeos con ejercicios. Y ponlos en práctica, claro. Empieza poco a poco, y con el tiempo irás obteniendo progresos.

  2. Busca el equilibrio cuerpo-mente, comiendo sano, haciendo ejercicio físico, durmiendo las horas suficientes.

  3. Medita. Muchos son los beneficios de la meditación, entre ellos la relajación. Empieza con 2 minutos diarios, y luego vas aumentando el tiempo.

  4. Haz relajaciones instantáneas. En tu día día, toma conciencia de si estás relajado. Observa tu postura corporal, y en el momento en que te sientas estresado, cambia el “chip”. Escoge una frase o mantra para decírtela mentalmente en estos instantes (tipo: “rélajate”,  “tranquila” o “todo está bien”).

  5. Cuida tu respiración. Realiza respiraciones diafragmáticas y profundas (desde el vientre). Esto reducirá tu ritmo cardíaco, mejorará tus digestiones, te ayudará a dormir mejor y calmará tus emociones.

  6. Date un masaje. El masaje ayuda a relajarse. Podemos aplicárnoslo a nosotros mismos o solicitarlo a otra persona.

  7. Gestiona tu tiempo. Usar métodos como GTD u otros para gestionar el tiempo ayuda a relajarnos. Adecúate a lo que tienes y no olvides dedicarte tiempo a ti mismo y a tus seres queridos.

  8. Cambia de hábitos. ¿Qué hábitos te estresan más? Cámbialos. Si hay atasco cada vez que vas al trabajo, plantéate ir en bicicleta, andando o en autobús, por ejemplo.

  9. Mantén tu autoestima alta. Cuando no nos queremos a nosotros mismos no creemos en nosotros y nuestras posibilidades, y esta situación es causa de estrés. Busca formas de aumentar tu autoestima: elógiate y acepta elogios, cambia pensamientos negativos por positivos, no te compares con otros, acepta y aprende de tus errores, etc.

  10. Reeduca tu mente. Muchas veces el problema sólo existe en tu cabeza.

  11. Practica las visualizaciones. Siéntate un lugar relajado y recrea tu lugar ideal. Visualízalo y siéntelo: el agua, la hierba, los pájaros, el viento, el sol…

  12. Tómate un baño relajante. Usa agua caliente y esencias aromáticas. Son sólo 10 o 15 minutos. Te quedas nuevo. Date ese capricho una vez al mes. (No más: ¡hay que cuidar el agua del planeta!)

  13. Come conscientemente. Saborea cada bocado. Decora tu mesa con velas o flores. Disfruta con los 5 sentidos.

  14. Amplia tu círculo de relaciones. Nuestra familia, amigos, nos ofrecen cariño, alegría… La comunicación con los demás es lo que más nos llena. Sonríe. Saluda, Inicia una conversación. Dale a los demás la oportunidad de conocerte.

  15. Gestiona tus emociones. Las emociones pueden romper nuestra paz interior. Ser conscientes de que estamos sumergidos en una situación emocional es el principio para salir de ella.

  16. Disfruta los sentidos. Cuando vayas a trabajar, a comprar…observa lo que hay a tu alrededor, huele, oye… Mantén contacto físico con las personas de tu alrededor, saborea lo que comes.

  17. No intentes controlarlo todo. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros: acéptalo. Sólo tenemos auténtico control sobre nuestros actos y sobre nuestros pensamientos. No intentes controlar a otras personas. Acepta los cambios: no hay nada que permanezca.

  18. Supera tus miedos. El miedo es la principal causa de estrés y de ansiedad. Nos impide avanzar en nuestra vida. Primero delimita el miedo. Luego averigua la causa. Para superarlo tienes que enfrentarte a él.

  19. Cuidado con las expectativas. Cuando algo o alguien no es como esperábamos, nos produce estrés. También cuando nos proponemos metas inalcanzables. Mantén tus expectativas a raya.

  20. Funde el pasado. ¿Qué acciones del pasado te atormentan? Reconstrúyelas en tu mente. Perdónate a ti mismo y a los demás. No podemos cambiar el pasado, pero sí nuestra actitud hacia él.

  21. Permanece en el presente, en el aquí y en ahora. Sé consciente de lo que haces en todo momento. No juzgues lo que ocurre, sólo vívelo.

  22. Presta atención a la naturaleza. Sal a pasear al campo. Presta atención a los colores, olores, sonidos… Abraza a un árbol. Anda descalzo sobre la hierba. Siente.

  23. Canta, ríe, juega…observa a los niños: ¿los ves estresados? Vuelve a ser un niño.

  24. Practica Yoga, Taichi, Chi kung o cualquier otra disciplina que te ayude a relajarte.

  25. Ten una actitud positiva frente a la vida. Podemos ver la vida como queramos, sólo depende de nosotros. Aplica el ejercicio de ser consciente y ante cada situación que nos afecte, valora lo ocurrido y escoge el lado positivo.

Espero que te sirvan estos consejos. Y recuerda: para relajarse hay que trabajar. ¡Sin esfuerzo no hay recompensa!

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la Mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

 

 

Foto cortesía de Andrés Nieto Porras

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Serie "Cómo alcanzar la paz interior": 1. Reeducar la mente

julio 21, 2014 Por Inma Torres

Hace un poco estuve en un curso que impartió Aurelio, mi maestro de Reiki, que se llamaba “Aprender a estar en paz”. Me encantó, puesto que fue un curso recopilatorio de todas las cosas que había leído y aprendido sobre este tema. Me di cuenta que, si ponemos en práctica todo esto, realmente nuestra vida cambia, nos sentimos bien, en armonía. Así que he pensado empezar esta serie de “Cómo alcanzar la paz interior”.

La mente

La mente es una herramienta maravillosa que nos ha hecho evolucionar como especie. Gracias a nuestra inteligencia hemos conseguido grandes avances. Pero la mente tiene un problema: sigue funcionando sin que nosotros la controlemos.
La mente genera 60.000 pensamientos diarios, de los cuales sólo una infinitésima parte los generamos de forma consciente. Es una herramienta sin control, y eso puede generarnos problemas.

Las creencias

La mayoría de nuestros pensamientos provienen de nuestras creencias. Hay un libro: “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz, basado en la sabiduría de los antiguos toltecas, que es totalmente recomendable. El libro relata que todas las personas tenemos un complejo sistema de creencias (cosmovisión) o paradigma, adquirido por influencia social, familiar, educacional.
Llega un momento que esos pensamientos forman parte de la imagen que tenemos de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Los pensamientos que no controlamos acaban creando nuestras creencias: en la vida, en la muerte, en lo social, en lo político,…

“El mapa no es el territorio” . Esta conocida frase de PNL (Programación Neuro-Lingüística) viene a decir que no experimentamos el mundo directamente, sino por medio de creencias, que configuran los mapas mentales con los que entendemos la realidad. Y cada uno tiene su propio mapa mental. Pero esa no es la realidad.

La imagen que tengo del resto del mundo, la imagen que tengo de mí, de mis familiares, de mi pareja, etc., no son más que pensamientos que he creado a lo largo del tiempo y muchos de estos pensamientos son creados de forma inconsciente.
Al pasar el tiempo crees, equivocadamente, que tú has creado todos esos pensamientos de forma independiente y la verdad es que la mayoría han sido influenciados por palabras de otras personas o informaciones que te han llegado y has asimilado sin darte cuenta.

Con frecuencia dichas creencias adquiridas nos perturban mental y emocionalmente, creando infelicidad. Pero hay una buena noticia: se puede modificar el sistema de creencias para conseguir el anhelado equilibrio interior que lleva a la felicidad.

Fases para reeducar nuestra mente

Para reeducar la mente debemos seguir las siguientes 5 fases:

1.- Ser consciente de tus pensamientos ¿qué piensas? ¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué?

¿Qué piensas de ti? ¿Qué piensas de mí? ¿Qué piensas de tu pareja? ¿Y de tus padres?
Párate un momento a observar esos pensamientos.
A lo largo del día, en cada instante, observa tus pensamientos. Sin juzgar las creaciones de tu mente. Esto puede llevarte tiempo y forma parte de la obtención de la paz en tu vida, aunque en un principio pueda parecer una paradoja porque vas a ver que hay muchísimos pensamientos que no te gustan, que no los quieres en tu vida y que, sin embargo, están ahí. Pero no importa, forma parte de algo normal. Nadie nos ha enseñando a trabajar con nuestra mente inconsciente.

2-. Diferenciar entre los pensamientos que has creado tú y los que te han venido impuestos por informaciones ajenas.

Así, una vez que has observado, una nueva tarea consiste en separar los pensamientos “verdaderamente tuyos” de los que no lo son.
Plantéate cada pensamiento con esa pregunta: ¿realmente yo pienso así? Te darás cuenta de la inmensa cantidad de pensamientos que están ahí sin que tú lo desees. No es bueno ni malo: es inconsciencia.
Aprende a ver los pensamientos que has creado tú a lo largo de tu vida y una vez que los tienes observa este nuevo grupo de ideas y pregúntate cómo han llegado ahí: ¿realmente los has creado tú o son producto de influencias de otros o de informaciones recibidas?

Llegarás a un punto en el que entenderás que todos tus pensamientos estaban creados con anterioridad y que de alguna forma han llegado a ti a través de influencias, a veces deseadas y a veces no.

3.- Diferenciar entre los pensamientos que traen paz a tu vida y los que traen intranquilidad o infelicidad.

Por supuesto en toda esta maraña de observaciones y estudios puedes analizar cuáles son los pensamientos que crean paz en tu vida y cuáles no. Pensamientos como: “soy torpe” o “no puedo con los pijos” o “nadie me escucha” perturban nuestro pensamiento. La verdadera paz es la que te hace sonreír desde tu interior. Ahí no hay posibilidad de engaños.

4-. Desechar todos los pensamientos que crean infelicidad en tu vida, aquellos que no traen paz.

Cuando eres capaz de dilucidar qué pensamientos son los que te generan paz, entonces puedes desechar aquellos que no la traen. ¿Para qué quieres pensamientos que te traen infelicidad?
Cada vez que te observes teniendo uno de éstos pensamientos negativos, elimínalos de tu mente.

5.- Crear, sólo, pensamientos que traen paz a tu vida.

La conclusión es sencilla: todo lo que piensas y crees te ha llegado a través de otros. Ahora es el momento de crear tus propias creencias, de forma consciente, por supuesto influenciadas por información que has recibido, pero conscientemente decidirás qué información dejas que te influya y cuál no, qué personas dejas que tengan poder sobre ti y cuales no…

¡Tú decides que quieres creer!

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se volverán costumbres.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque forjará tu destino.
Y tu destino será tu vida”
Mahatma Gandhi

 

Foto: Karola Riegler/ Flickr

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