Inma Torres

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7 formas de parar y descansar. La belleza de no hacer nada.

mayo 31, 2016 Por Inma Torres

la importancia de parar y descansar

 

En mi día a día no paro un segundo: el trabajo, mis proyectos, los niños, los eventos sociales… Todo lo que hago me encanta, y le pongo pasión y ganas. Me gusta mi trabajo, estoy ilusionada con mis nuevos proyectos, disfruto con las sesiones, me gusta invitar a gente a mi casa (mi familia, mis amigos…), me gusta hacer cosas nuevas…

Al final del día me siento agotada, cansada. Eso sí, satisfecha por todo lo que he hecho y he conseguido. Pero a veces me gustaría parar y descansar un poco, no hacer nada. Pero no lo hago, siempre hay una tarea más que hacer, y si no lo hay me la invento.

La necesidad de descansar

Pero el cuerpo y la mente necesitan descansar. Hace unos días mi cuerpo me mandó un mensaje claro a través de una anemia: PARA. Pero no le hice mucho caso. Seguí mi rutina arrastrándome como podía entre el mar de tareas.

Hace dos días mi cuerpo me ha mandado el mismo mensaje aún más claro, a través de un virus que me ha postrado en la cama sin posibilidad de hacer nada de nada: ni trabajo, ni blog, ni talleres, ni amigos… nada. ¿Y sabéis qué? Que no ha pasado nada. El mundo ha seguido andando sin mí.

No hacer nada también es importante. Descansar, parar la mente, el cuerpo, tomar energía para luego hacer todo lo que tengamos que hacer con más ímpetu, más ilusión.

No estoy diciendo que tenga que estar navegando en Internet todo el día, o echar una siesta toda la tarde … pero ¿por qué no? ¿Por qué no disfrutar de una siesta reparadora? ¿Por qué no disfrutar de un buen libro? ¿Por qué no verte de nuevo una temporada de Juego de Tronos del tirón? Eso forma parte del disfrute de la vida, también.

Es posible que estemos tratando de hacer más cosas porque nos encanta hacerlo. Ése es mi caso, y es maravilloso. Pero incluso entonces, echar miles de horas de trabajo y dejar de lado el resto de la vida no es siempre la mejor idea. A veces es bueno parar, descansar, relajarse, “to Get Less Done”.

Cómo parar y descansar

Es curioso que incluya una sección sobre cómo pararse. Parece que debe ser algo que todos sabemos hacer. Después de todo, ¿no estamos en la constante búsqueda de formas de hacer lo menos posible?

Igual ya eres de las personas que dominan el arte de no hacer nada. Si es así, felicitaciones. Pero en mi caso, y supongo que el de alguno de vosotros, en el que he olvidado descansar y relajarme, podemos tener dificultades.

Algunas formas de parar y descansar pueden ser:

  1. Parar 5 minutos lo que estás haciendo para ir a dar un paseo. Respirar el aire fresco.

  2. Salir al aire libre, disfrutar de la naturaleza.

  3. Jugar. Jugar como un niño. Si tienes hijos, disfrutar de jugar con ellos.

  4. Tomarte un día libre. Elegir un día a la semana o al mes, y tomártelo libre. Dormir. Ver películas. Tirarte en el sofá a leer. Si no puedes un día entero, al menos una tarde.

  5. Al llegar del trabajo, desconectar el móvil. No consultar el correo electrónico ni nada que esté relacionado con el trabajo. No hablar de trabajo con los demás en esas horas.

  6. Ir a que te den un masaje.

  7. Salir fuera. Respirar.

Un retiro de un día en la Alpujarra

En este mes de mayo usé uno de esos regalos minimalistas que me hicieron por mi cumpleaños: un retiro de bienestar en la Alpujarra, que consiste en pasar un día con David y Celia, una pareja que vive en plena naturaleza.

Así que un domingo mi pareja y yo nos fuimos rumbo a la Alpujarra granadina, dejando a nuestros peques con la abuela. Mi cabeza no dejaba de decirme todas las tareas pendientes que tenía por hacer, pero mi cuerpo y mi alma me pedían descansar y disfrutar de ese día que era para mí.

Después de subir montaña arriba curva va, curva viene, dejamos nuestro coche aparcado cuando el camino nos impedía seguir por él, y nos subimos al Jeep de David, que nos llevó hasta la pequeña casa de paja y adobe que ellos mismos han construido.

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Lo que más me impresionó al llegar fueron las vistas y el silencio. Me gusta mucho la naturaleza, sobretodo por estas dos cosas. Me equilibran y me dan paz interior.

Pasamos el día con ellos, hablando, paseando, cocinando chocolate ecológico sin azúcar, comiendo crudi-vegano, fregando los platos,  haciendo Chikung o no haciendo nada: solamente sentarse, con una taza de té entre las manos, y mirar al horizonte, dejando pasar los pensamientos, y escuchando el rumor de la brisa moviendo las hojas de los árboles…

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Para mí fue un día mágico y revelador, ya no sólo por conocer a David y a Celia, que son de esas personas que transmiten buena energía y de las que desearías entablar una amistad. Sino porque fue un reset, con un mensaje claro: la vida no es sólo hacer cosas, estar con gente, iniciar proyectos…también es parar, descansar, respirar… y eso forma parte de vivir.

La belleza de no hacer nada

Una de las lecciones que me traje de mi retiro con David y Celia fue el de que se puede disfrutar de no hacer nada.

Claro que tenemos que trabajar y producir a veces, especialmente si tenemos facturas que pagar, pero una obsesión por hacer no es saludable.

Me pasa en ocasiones que, cuando no estoy haciendo nada, me siento culpable. Culpable de que debería estar haciendo y no hago, que no está “bien” no hacer nada.

Mi día en el retiro y estos días en cama con el virus he aprendido que cuando no podemos o queremos hacer nada para ser productivos, debemos relajarnos, descansar y disfrutar de la belleza de no hacer nada; dejar a un lado la necesidad de ser hipereficiente; dejar de sentirnos culpables por disfrutar de nosotros mismos.

Eso no quiere decir que vaya a dejar de trabajar en cada uno de mis proyectos con la misma ilusión y pasión que siempre, haciendo las cosas que realmente me importan y con la gente que quiero.

Simplemente significa que quiero parar de vez en cuando, y disfrutar de no hacer nada, para ser más feliz. 

Poquito a poco estoy aprendiendo a parar y descansar. Aprendiendo que la productividad y el “hacer” no lo es todo. Crear y aportar es genial, pero no es necesario llenar cada segundo con trabajo.

Cuando estés trabajando, ponle pasión, emoción, energía en aquellas tareas importantes y de gran impacto… pero después, date un tiempo para parar, descansar y relajarte.

Y tú, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste de no hacer nada? Cuéntamelo en los comentarios.

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Plena Etiquetado con:Alpujarra, Chikung, descansar, meditar, mindfulness, naturaleza, no hacer nada, parar, paseo, relajación, relajarse, retiro, retiro en la Alpujarra

Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse

agosto 22, 2014 Por Inma Torres

Seguimos con la serie “Cómo alcanzar la paz interior”. En el paso 1 vimos la importancia de Reeducar la mente. Es éste paso vamos a hablar de cómo relajarse.

¿Te imaginas a alguien con paz interior que esté tenso, estresado o alterado? Es obvio que tener paz interior implica relajarse, aunque estar relajado no significa necesariamente tener paz interior.

La relajación es un estado natural, en que deberíamos permanecer la mayor parte del tiempo, en cualquier momento del día, aunque estemos trabajando, debatiendo o haciendo cualquier cosa.

Relajarse es más que una técnica que aplicar cuando llegues a casa. Relajarse es una forma de vivir. Imagínate cómo sería llevar ese estado de relajación a cada una de las actividades de tu vida, a tu día a día: caminar despacio, observar el mundo que te rodea, sonreír, sentir a las personas…

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción del cuerpo a un estímulo externo que entendemos como un peligro (puede ser un peligro real o no). Cuando ese estrés se mantiene de forma continuada sufrimos ansiedad. En el fondo, la causa principal del estrés es el miedo: miedo a no ser capaz de afrontar con éxito el peligro que se nos presenta. Puedes comprobar si sufres ansiedad aquí:Síntomas para detectar el estrés.

¿Cómo relajarse? 25 Maneras de introducir la relajación en tu vida.

La única manera de aprender a relajarse es trabajando: cualquier cambio en tu vida implica un trabajo personal, individual y continuo.

Éstas son algunas maneras que uso yo para permanecer relajada. Soy una persona muy nerviosa y la relajación todavía para mí es una asignatura pendiente: sigo trabajando en ello.

  1. Practica ejercicios de relajación.  Asiste a un curso o busca por internet técnicas o vídeos con ejercicios. Y ponlos en práctica, claro. Empieza poco a poco, y con el tiempo irás obteniendo progresos.

  2. Busca el equilibrio cuerpo-mente, comiendo sano, haciendo ejercicio físico, durmiendo las horas suficientes.

  3. Medita. Muchos son los beneficios de la meditación, entre ellos la relajación. Empieza con 2 minutos diarios, y luego vas aumentando el tiempo.

  4. Haz relajaciones instantáneas. En tu día día, toma conciencia de si estás relajado. Observa tu postura corporal, y en el momento en que te sientas estresado, cambia el “chip”. Escoge una frase o mantra para decírtela mentalmente en estos instantes (tipo: “rélajate”,  “tranquila” o “todo está bien”).

  5. Cuida tu respiración. Realiza respiraciones diafragmáticas y profundas (desde el vientre). Esto reducirá tu ritmo cardíaco, mejorará tus digestiones, te ayudará a dormir mejor y calmará tus emociones.

  6. Date un masaje. El masaje ayuda a relajarse. Podemos aplicárnoslo a nosotros mismos o solicitarlo a otra persona.

  7. Gestiona tu tiempo. Usar métodos como GTD u otros para gestionar el tiempo ayuda a relajarnos. Adecúate a lo que tienes y no olvides dedicarte tiempo a ti mismo y a tus seres queridos.

  8. Cambia de hábitos. ¿Qué hábitos te estresan más? Cámbialos. Si hay atasco cada vez que vas al trabajo, plantéate ir en bicicleta, andando o en autobús, por ejemplo.

  9. Mantén tu autoestima alta. Cuando no nos queremos a nosotros mismos no creemos en nosotros y nuestras posibilidades, y esta situación es causa de estrés. Busca formas de aumentar tu autoestima: elógiate y acepta elogios, cambia pensamientos negativos por positivos, no te compares con otros, acepta y aprende de tus errores, etc.

  10. Reeduca tu mente. Muchas veces el problema sólo existe en tu cabeza.

  11. Practica las visualizaciones. Siéntate un lugar relajado y recrea tu lugar ideal. Visualízalo y siéntelo: el agua, la hierba, los pájaros, el viento, el sol…

  12. Tómate un baño relajante. Usa agua caliente y esencias aromáticas. Son sólo 10 o 15 minutos. Te quedas nuevo. Date ese capricho una vez al mes. (No más: ¡hay que cuidar el agua del planeta!)

  13. Come conscientemente. Saborea cada bocado. Decora tu mesa con velas o flores. Disfruta con los 5 sentidos.

  14. Amplia tu círculo de relaciones. Nuestra familia, amigos, nos ofrecen cariño, alegría… La comunicación con los demás es lo que más nos llena. Sonríe. Saluda, Inicia una conversación. Dale a los demás la oportunidad de conocerte.

  15. Gestiona tus emociones. Las emociones pueden romper nuestra paz interior. Ser conscientes de que estamos sumergidos en una situación emocional es el principio para salir de ella.

  16. Disfruta los sentidos. Cuando vayas a trabajar, a comprar…observa lo que hay a tu alrededor, huele, oye… Mantén contacto físico con las personas de tu alrededor, saborea lo que comes.

  17. No intentes controlarlo todo. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros: acéptalo. Sólo tenemos auténtico control sobre nuestros actos y sobre nuestros pensamientos. No intentes controlar a otras personas. Acepta los cambios: no hay nada que permanezca.

  18. Supera tus miedos. El miedo es la principal causa de estrés y de ansiedad. Nos impide avanzar en nuestra vida. Primero delimita el miedo. Luego averigua la causa. Para superarlo tienes que enfrentarte a él.

  19. Cuidado con las expectativas. Cuando algo o alguien no es como esperábamos, nos produce estrés. También cuando nos proponemos metas inalcanzables. Mantén tus expectativas a raya.

  20. Funde el pasado. ¿Qué acciones del pasado te atormentan? Reconstrúyelas en tu mente. Perdónate a ti mismo y a los demás. No podemos cambiar el pasado, pero sí nuestra actitud hacia él.

  21. Permanece en el presente, en el aquí y en ahora. Sé consciente de lo que haces en todo momento. No juzgues lo que ocurre, sólo vívelo.

  22. Presta atención a la naturaleza. Sal a pasear al campo. Presta atención a los colores, olores, sonidos… Abraza a un árbol. Anda descalzo sobre la hierba. Siente.

  23. Canta, ríe, juega…observa a los niños: ¿los ves estresados? Vuelve a ser un niño.

  24. Practica Yoga, Taichi, Chi kung o cualquier otra disciplina que te ayude a relajarte.

  25. Ten una actitud positiva frente a la vida. Podemos ver la vida como queramos, sólo depende de nosotros. Aplica el ejercicio de ser consciente y ante cada situación que nos afecte, valora lo ocurrido y escoge el lado positivo.

Espero que te sirvan estos consejos. Y recuerda: para relajarse hay que trabajar. ¡Sin esfuerzo no hay recompensa!

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la Mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

 

 

Foto cortesía de Andrés Nieto Porras

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