Inma Torres

Lo que importa, sin complicaciones.

  • Mi libro
  • Artículos
    • Últimos artículos
    • Archivo completo
  • Conferencias
  • Formaciones
    • Consultoría individual: Organiza tu agenda
    • Curso Tiempo para lo que Importa
    • Sesiones individuales
    • Cumbre Vida Sencilla y Sostenible
    • Curso de Orden
    • Masterclass Hábitos Saludables
  • Acerca de
  • Contacto
  • Instagram
  • YouTube

La meditación metta, de amor-amistad

junio 18, 2017 Por Inma Torres


meditacion metta

 NOTA DE LA EDITORA: ESTO ES UN ARTÍCULO INVITADO POR PABLO MATILLA, DE HISTORIAS MINIMALISTAS.

No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente»

Loving-friendliness in plain English
Bhante Henepola Gunaratana

Suena el despertador, que me saca de un sueño incómodo. Son las seis de la mañana y mi vuelo sale dentro de tres horas.

Como siempre que tengo que volar, me va ganando una leve ansiedad, un nerviosismo que me resulta difícil de describir.

Me ducho, me visto, me tomo el café sin azúcar, cojo la maleta y salgo hacia el metro. Para llegar al aeropuerto tengo que coger primero la línea azul, después el tren y, por último, el bus. Sería más fácil llamar a un taxi, pero me resisto.

Enseguida me pongo de mal humor. La gente empuja, entran antes de que los pasajeros salgan, me dan algún que otro codazo, no hay espacio en el tren…

Todos mis viajes en avión eran más o menos así: estresantes.

La meditación, entre otras cosas, acabó ayudándome a convertir los viajes en algo más llevadero. Pero si eres lector o lectora asiduo de este blog, ya conoces la meditación. Yo quería hablarte de un tipo concreto de meditación.

Metta, que se ha venido traduciendo al castellano como «amoramistad». En teoría es algo muy sencillo: se trata de tener pensamiento de buena voluntad, primero hacia uno mismo y después hacia los demás: familia, amigos, desconocidos, enemigos, así hasta ampliar el espectro a todos los seres vivientes.

Para ello, se suele utilizar algún tipo de frase memorizada que se va repitiendo: «Ojalá (yo) sea feliz y tenga éxito. Ojalá encuentre la paz espiritual. Ojalá no tenga problemas y, si los tengo, ojalá tenga la fuerza, la paciencia y la sabiduría para afrontarlos y superarlos…». Y, sucesivamente, se va adaptando la frase a todos los sujetos hacia los que se dirigen estos pensamientos.

La frase en sí misma da igual, sirve cualquiera que evoque sentimientos positivos y que tengas más o menos memorizada para que tu mente se centre más en decirla que en pensar en cómo decirla. De este modo es más fácil evitar destracciones.

En su versión más sencilla, en esto consiste el metta.

¿Las razones para hacer esto? Primera y más importante: para beneficiarnos nosotros mismos. Al generar conscientemente pensamientos de buena voluntad para los demás (enemigos incluidos) el objetivo principal es generar un estado de tranquilidad y paz en nosotros mismos. Es evidente que no aspiramos a que, porque nosotros deseemos que «mi familia, mis amigos, mis vecinos y todos los humanos sean felices y obtengan el éxito», esto se vaya a cumplir. Pero lo que sí podemos conseguir mediante semejantes pensamientos es el propio equilibrio. Y el equilibrio es la mejor manera de enfrentarse a los problemas, de afrontar lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana, porque desde el equilibrio podemos responder de manera menos impulsiva, más tranquila y justa.

Así que, en mi último viaje en avión, cuando me dieron el segundo codazo en el tren, y ya veía asomar el mal humor que al final acabaría dominando mi mente, intenté practicar un poco de  meditación metta.

Enseguida me tranquilicé. La ebullición de mal humor que sentía se fue, poco a poco, calmando. Es curioso que, casi siempre, la primera respuesta de mi cuerpo ante cualquier ejercicio de metta es relajar los músculos de la cara. A menudo empiezo con algún pensamiento como: «Sé amable contigo mismo y con los demás».

Cuando el tren llegó a su destino y cogimos el bus hacia a la terminal, en lugar de correr como siempre, caminé con tranquilidad. Pensé en aquella frase que tantas veces había leído en los libros sobre budismo: «Toda esta gente, igual que tú, quiere ser feliz. Huyen de lo que les hace daño y buscan lo que les satisface».

La situación era en realidad la misma, pero el modo en que yo lo estaba viviendo (o tratando de vivir) era muy diferente. Seguía en un viaje tedioso, con varios cambios incómodos, lleno de esperas y colas y cosas que no dependían de mí. Pero pensar en el éxito no solo mío, sino de todos los que me rodeaban, el esforzarme por ser lo más sincero posible en esos pensamientos, tuvo un efecto bastante positivo.

Lo cierto es que cuanto más se practica la meditación metta, más efectivo es. Si ya meditas, te recomiendo que introduzcas alguna sesión específicamente dedicada a la meditación del amoramistad. Concéntrate sobre todo en tratar de ser sincero en tus pensamientos, y si al comienzo te cuesta, simplemente toma nota de ello y continúa. No deja de ser una modalidad específica de meditación vipassana, de conciencia plena. Simplemente, en la meditación metta, el objeto de la atención son los pensamientos de buena voluntad que generas.

Es probable que si lees esto tu primera reacción sea el escepticismo.
Yo también reaccioné así. Hasta cierto punto, es natural. Lo único que puedo decir es que lo pruebes. Podría pasarme horas escribiendo y no lograría convencerte.

Pruébalo una o dos veces y, tal vez, como me sucedió a mí, despiertes sentimientos muy fuertes.

Pero volvamos a mi viaje en avión, queda ya poco para el aterrizaje. He dormido un poco, pero las rodillas del pasajero que está detrás de mí, incrustadas en mi espalda, me despiertan. En algún punto indeterminado de la parte delantera del avión, un niño llora.

Las rodillas del hombre son muy molestas. Tengo dos opciones, me digo, o me giro y le digo que me está molestando, o dejo de quejarme mentalmente. Por cómo soy, la primera opción no es en realidad una opción. Así que decido dejar de quejarme, aunque mi mente se resiste y rezonga durante varios minutos. «La gente es muy mal educada, no se da cuenta de que me está molestando… Y ese niño, ¿no se va a callar nunca?» Decido probar de nuevo con el metta.

Tardo un poco, pero finalmente consigo concentrarme en las frases: «Ojalá tenga éxito… Ojalá encuentre la paz…». Cuando el avión aterriza, las rodillas siguen molestándome en la espalda, pero ya no es la parte en la que pongo más atención, como hacía media hora antes.

Estoy casi de buen humor, dentro de nada estaré en casa, el cielo está nublado pero no parece que va a llover y, lo más importante, siento que hasta cierto punto puedo controlar mejor mi mente. Cuando salgo del avión, recuerdo la frase de Bhante Gunaratana: «No culpes a los demás de lo que aparece en tu mente».

Unas palabras sobre mí:

Pablo Matilla (Mieres, 1986) es escritor y licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Sus relatos forman parten de las antologías Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010), Relatos 02 (Tres Rosas Amarillas, 2011), Paraguas para el diluvio (Paralelo Sur, 2012) e Iceberg (Leqtor Universal, 2014). En 2013 gana el Premio Internacional de relato Corto Energheia, otorgado en Matera (Italia) por el relato Los que huyen, que posteriormente fue publicado en la revista de literatura Quimera. También ha colaborado con la revista cultural Lecturas Sumergidas. En el año 2017 publicará su primer libro de relatos, titulado La sabiduría de quebrar huesos (Témenos Ediciones, 2017)

Desde 2015 mantiene el blog Historias Minimalistas donde habla sobre creatividad, desarrollo personal y literatura.

pablo de historias minimalistas

Archivado en:Hábitos, Mindfulness, Minimalismo, Vida Saludable Etiquetado con:amistad, amor, estrés, meditación, metta, mindfulness, relax

Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 2. Relajarse

agosto 22, 2014 Por Inma Torres

Seguimos con la serie “Cómo alcanzar la paz interior”. En el paso 1 vimos la importancia de Reeducar la mente. Es éste paso vamos a hablar de cómo relajarse.

¿Te imaginas a alguien con paz interior que esté tenso, estresado o alterado? Es obvio que tener paz interior implica relajarse, aunque estar relajado no significa necesariamente tener paz interior.

La relajación es un estado natural, en que deberíamos permanecer la mayor parte del tiempo, en cualquier momento del día, aunque estemos trabajando, debatiendo o haciendo cualquier cosa.

Relajarse es más que una técnica que aplicar cuando llegues a casa. Relajarse es una forma de vivir. Imagínate cómo sería llevar ese estado de relajación a cada una de las actividades de tu vida, a tu día a día: caminar despacio, observar el mundo que te rodea, sonreír, sentir a las personas…

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción del cuerpo a un estímulo externo que entendemos como un peligro (puede ser un peligro real o no). Cuando ese estrés se mantiene de forma continuada sufrimos ansiedad. En el fondo, la causa principal del estrés es el miedo: miedo a no ser capaz de afrontar con éxito el peligro que se nos presenta. Puedes comprobar si sufres ansiedad aquí:Síntomas para detectar el estrés.

¿Cómo relajarse? 25 Maneras de introducir la relajación en tu vida.

La única manera de aprender a relajarse es trabajando: cualquier cambio en tu vida implica un trabajo personal, individual y continuo.

Éstas son algunas maneras que uso yo para permanecer relajada. Soy una persona muy nerviosa y la relajación todavía para mí es una asignatura pendiente: sigo trabajando en ello.

  1. Practica ejercicios de relajación.  Asiste a un curso o busca por internet técnicas o vídeos con ejercicios. Y ponlos en práctica, claro. Empieza poco a poco, y con el tiempo irás obteniendo progresos.

  2. Busca el equilibrio cuerpo-mente, comiendo sano, haciendo ejercicio físico, durmiendo las horas suficientes.

  3. Medita. Muchos son los beneficios de la meditación, entre ellos la relajación. Empieza con 2 minutos diarios, y luego vas aumentando el tiempo.

  4. Haz relajaciones instantáneas. En tu día día, toma conciencia de si estás relajado. Observa tu postura corporal, y en el momento en que te sientas estresado, cambia el “chip”. Escoge una frase o mantra para decírtela mentalmente en estos instantes (tipo: “rélajate”,  “tranquila” o “todo está bien”).

  5. Cuida tu respiración. Realiza respiraciones diafragmáticas y profundas (desde el vientre). Esto reducirá tu ritmo cardíaco, mejorará tus digestiones, te ayudará a dormir mejor y calmará tus emociones.

  6. Date un masaje. El masaje ayuda a relajarse. Podemos aplicárnoslo a nosotros mismos o solicitarlo a otra persona.

  7. Gestiona tu tiempo. Usar métodos como GTD u otros para gestionar el tiempo ayuda a relajarnos. Adecúate a lo que tienes y no olvides dedicarte tiempo a ti mismo y a tus seres queridos.

  8. Cambia de hábitos. ¿Qué hábitos te estresan más? Cámbialos. Si hay atasco cada vez que vas al trabajo, plantéate ir en bicicleta, andando o en autobús, por ejemplo.

  9. Mantén tu autoestima alta. Cuando no nos queremos a nosotros mismos no creemos en nosotros y nuestras posibilidades, y esta situación es causa de estrés. Busca formas de aumentar tu autoestima: elógiate y acepta elogios, cambia pensamientos negativos por positivos, no te compares con otros, acepta y aprende de tus errores, etc.

  10. Reeduca tu mente. Muchas veces el problema sólo existe en tu cabeza.

  11. Practica las visualizaciones. Siéntate un lugar relajado y recrea tu lugar ideal. Visualízalo y siéntelo: el agua, la hierba, los pájaros, el viento, el sol…

  12. Tómate un baño relajante. Usa agua caliente y esencias aromáticas. Son sólo 10 o 15 minutos. Te quedas nuevo. Date ese capricho una vez al mes. (No más: ¡hay que cuidar el agua del planeta!)

  13. Come conscientemente. Saborea cada bocado. Decora tu mesa con velas o flores. Disfruta con los 5 sentidos.

  14. Amplia tu círculo de relaciones. Nuestra familia, amigos, nos ofrecen cariño, alegría… La comunicación con los demás es lo que más nos llena. Sonríe. Saluda, Inicia una conversación. Dale a los demás la oportunidad de conocerte.

  15. Gestiona tus emociones. Las emociones pueden romper nuestra paz interior. Ser conscientes de que estamos sumergidos en una situación emocional es el principio para salir de ella.

  16. Disfruta los sentidos. Cuando vayas a trabajar, a comprar…observa lo que hay a tu alrededor, huele, oye… Mantén contacto físico con las personas de tu alrededor, saborea lo que comes.

  17. No intentes controlarlo todo. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros: acéptalo. Sólo tenemos auténtico control sobre nuestros actos y sobre nuestros pensamientos. No intentes controlar a otras personas. Acepta los cambios: no hay nada que permanezca.

  18. Supera tus miedos. El miedo es la principal causa de estrés y de ansiedad. Nos impide avanzar en nuestra vida. Primero delimita el miedo. Luego averigua la causa. Para superarlo tienes que enfrentarte a él.

  19. Cuidado con las expectativas. Cuando algo o alguien no es como esperábamos, nos produce estrés. También cuando nos proponemos metas inalcanzables. Mantén tus expectativas a raya.

  20. Funde el pasado. ¿Qué acciones del pasado te atormentan? Reconstrúyelas en tu mente. Perdónate a ti mismo y a los demás. No podemos cambiar el pasado, pero sí nuestra actitud hacia él.

  21. Permanece en el presente, en el aquí y en ahora. Sé consciente de lo que haces en todo momento. No juzgues lo que ocurre, sólo vívelo.

  22. Presta atención a la naturaleza. Sal a pasear al campo. Presta atención a los colores, olores, sonidos… Abraza a un árbol. Anda descalzo sobre la hierba. Siente.

  23. Canta, ríe, juega…observa a los niños: ¿los ves estresados? Vuelve a ser un niño.

  24. Practica Yoga, Taichi, Chi kung o cualquier otra disciplina que te ayude a relajarte.

  25. Ten una actitud positiva frente a la vida. Podemos ver la vida como queramos, sólo depende de nosotros. Aplica el ejercicio de ser consciente y ante cada situación que nos afecte, valora lo ocurrido y escoge el lado positivo.

Espero que te sirvan estos consejos. Y recuerda: para relajarse hay que trabajar. ¡Sin esfuerzo no hay recompensa!

Otras entradas de esta serie:

  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 1. Reeducar la Mente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 3. Vivir conscientemente
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 4. Conocerse a uno mismo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 5. Gestionar el tiempo
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 6. Gestionar las emociones 
  • Serie “Cómo alcanzar la paz interior”: 7. Perdonar

 

 

Foto cortesía de Andrés Nieto Porras

Archivado en:Mindfulness, Vida Plena Etiquetado con:consejos, paz interior, relajada, relajado, relajarse, relax, tranquilo

Gestionar consentimiento
Utilizamos cookies para optimizar nuestro sitio web y nuestro servicio.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Administrar opciones Gestionar los servicios Gestionar {vendor_count} proveedores Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
{title} {title} {title}