Inma Torres

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12 Maneras de simplificar tu vida con niños

noviembre 28, 2014 Por Inma Torres

Cualquier persona que tenga niños sabe que vivir con niños es complicado. Es así, no hay que darle más vueltas. Un montón de ropa, juguetes, idas y venidas en coche, escuela y actividades extraescolares, deberes, deportes, talleres… por no hablar de los tiempos de comida, rabietas, cumpleaños, control de esfínteres, citas para jugar y amigos … y la lista sigue y sigue.

Hazte a la idea de que no vas a tener una ultra-simple vida si tienes niños… pero se pueden encontrar formas de simplificar tu vida con niños, no importa cuántos hijos tengas. Hay minimalistas con niños, como Leo Babauta que tiene 6 hijos, que han conseguido una vida relativamente simplificada.

La clave principal para simplificar tu vida con niños: hacer de tu familia tu prioridad, y elegir un número reducido de prioridades en tu vida. Si tienes demasiadas cosas que quieres hacer, o que tienes que hacer, tu vida va a complicarse. Pero si eliges sólo algunas cosas que son importantes para ti,  puedes eliminar el resto, y simplificar tu vida en gran medida. Ésta es la clave de una vida minimalista.

Lo que sigue es una lista con distintas maneras de simplificar tu vida con niños. Te puede parecer una entrada muy larga de leer. No importa: Puedes guardarla, elegir un par de cosas que te gusten, y ponerlas en práctica, en lugar de hacerlo todo a la vez, y volver a ella en otro momento.

1. Calendario familiar

Si tienes niños, es posible que tengas un montón de actividades que recordar. Entre tu propio trabajo y tus actividades tienes que llevar los eventos del colegio, actividades extraescolares, fiestas de cumpleaños, reuniones de padres…Es fácil sentirse estresado algunas veces, u olvidar algo. Organiza tu vida con un sólo calendario. Apunta en él todas las actividades y citas. Cuando te entregan los papeles de la escuela o los horarios del fútbol, introduce inmediatamente todo en el calendario. Un vistazo rápido en el calendario cada día te ayudará a planificar vuestro día.

Nosotros utilizamos Google Calendar para llevar un registro de todo lo que nuestra familia está haciendo, y es fácil de configurar múltiples categorías para el horario de cada persona y verlos todos a la vez.  Google Calendar también sincroniza fácilmente con mi teléfono móvil, así que tengo el horario de nuestra familia conmigo todo el tiempo, y se pueden compartir calendarios con otras personas (lo que significa que mi marido y yo estamos informados de todo). Se puede acceder a él desde la web en cualquier lugar, por lo que no está atado al ordenador de casa (o en la nevera). Asegúrate de poner todos sus eventos en tu calendario, y no te olvides de las fechas como fechas de vencimiento de libros de la biblioteca, citas con el médico, o los partidos de la liga de fútbol.

2. Crear rutinas

Las rutinas son una necesidad para cualquier hogar con niños. A ellos les gusta las rutinas, les hace sentir más tranquilos y seguros, y a las mamás y papás nos simplifica la vida.

Esto hace que el día previsible para todo el mundo, crea hábitos para el éxito y elimina muchos de los conflictos.

Las rutinas diarias pueden incluir horarios regulares para las comidas, baños, limpieza y tareas domésticas, deberes y un tiempo de ejercicio.

Las rutinas semanales pueden incluir prácticas regulares de deportes, tareas de limpieza, ir al súper….

Una rutina de la noche, de vital importancia para los niños pequeños, puede hacer más fácil la hora de acostarse cuando los niños saben que después de ordenar los juguetes viene la hora del baño, pijamas, cena,  la hora del cuento, y luego a dormir.

3. La autosuficiencia

Enseña a sus hijos a hacer las cosas por sí mismos tan pronto como sea posible. Enseñarles a  hacer algo por sí mismos en lugar de hacerlo tú o tu pareja toma tiempo y puede ser un poco frustrante al principio, pero dará sus frutos en los próximos años. Ser autosuficiente es una habilidad de la vida que todo niño necesita aprender. No sólo va a hacer vuestra vida más simple, aprender a hacer cosas por sí mismos dará confianza a tus hijos.

Los niños más pequeños pueden ordenar sus juguetes, ponerse el pijama, ordenar su ropa por color, o barrer sus galletas esparcidas por el suelo con una pequeña escoba.

Los niños mayores pueden hacer su propio desayuno o merienda, vestirse por sí mismos, poner la mesa o lavar los platos, doblar y guardar su ropa, o preparar sus mochilas para la escuela y actividades extraescolares. Es cuestión de darles a tu hijos la confianza de que pueden hacerlo y explicarles lo tú esperas que ellos.

4. Planificar con antelación

Las mañanas pueden ser el momento más caótico del día, pero planificar con antelación pueden hacerlas más relajadas. Me gusta preparar casi todo la noche anterior: las comidas para media mañana, la ropa (la mía también), bañar a los peques, que las mochilas estén preparadas y los deberes hechos. Así por la mañana simplemente hay que desayunar, vestirse, recoger un poco todo antes de salir por la puerta. Es una gran manera de empezar el día.

Por otro lado, trato de mirar nuestro calendario con antelación (normalmente el día anterior) para ver lo que viene. Eso nos permite prepararnos para esas actividades o eventos con tiempo, y no tenemos que ir con prisas porque no estemos preparados. Por ejemplo, si al día siguiente mi hija tiene baloncesto y fútbol, tratamos de que que esté todo preparado (zapatillas, espinilleras, agua, merienda), y también me dejo la comida lista para que así no vayamos con prisa a las actividades.

Cuando tengáis que ir a algún sitio toda la familia, es importante que tengáis medido cuánto tiempo necesitáis para prepararos. Nosotros cuando teníamos sólo una hija tardábamos muy poco en prepararnos, pero después de nacer nuestro bebé, llegábamos tarde a todos sitios. Ahora hemos ampliado nuestra hora de preparación. Si por ejemplo tenemos que estar en un sitio a las 6, calculo el tiempo que se tarda en llegar y también el que necesitamos para prepararnos, bastante ampliado. De esa manera el tiempo de preparación es mucho más relajado y solemos llegar puntuales a los sitios (normalmente). No siempre se dispone de ese tiempo, así que en esos casos procuro haber preparado todo con antelación.

5. Ir preparado

Los niños son casi impredecibles, pero hay muchas cosas que puedes llevar preparadas:

  • Lleva siempre comida y agua. Los niños siempre tienen hambre y sed. Así que, vayas donde vayas lleva pequeños aperitivos (minibocadillos, galletas integrales, fruta, palitos de zanahoria, tomates cherry, frutos secos) y agua, mucha agua.

  • Lleva toallitas húmedas y kit de emergencia. Las toallitas son super-prácticas, sirven para limpiar casi para todo: dedos pegajosos, derrames, barro, mocos… Si además tienes bebés, como es mi caso, son imprescindibles, y también los pañales. También puede ser útil llevar un kit de emergencia, y no me refiero sólo a tiritas y vendas, sino también algún juguete o libro divertido para los ratos de espera o de coche o cualquier cosa que creas que suele surgir regularmente y puedas preparar de antemano. Yo no soy muy partidaria de llevar muchas cosas, pero algunas veces puedes llevar algo que te ayuda a simplificar ciertas situaciones.

  • Lleva ropa de repuesto. Esto es imprescindible si llevas bebés, si tienes algún bebé sabes a lo que me refiero. Pero también puede ser útil con niños. En mi caso, si voy a recoger a mi hija del baloncesto y después tengo un cumpleaños, por ejemplo, o vamos primero al parque y después a la biblioteca,  suelo llevar ropa de repuesto y así no tengo que preocuparme si se mancha. Esto da tranquilidad también a los peques. Hay familias que prefieren llevar en el coche un par de mudas por cada niño por si hay algún “accidente” o por si, de forma imprevista, quieren pasar la noche en casa de los abuelos o los titos. Encuentra lo que mejor os funcione según vuestro estilo de vida.

 

6. Implicar a todos en el orden y la limpieza

Los niños, a partir de cierta edad, pueden participar en ordenar y limpiar la casa. Algunas claves:

  • Cubos para los juguetes. Es un hecho inevitable el de que los niños tienen un montón de juguetes y que van a estar por todas partes. Te puedes volver loco si pretendes que estén siempre ordenados. En lugar de eso, deja que los niños jueguen, pero que tengan una serie de contenedores (cubos o cestas) donde puedan meter los juguetes dentro cuando hayan terminado de jugar.  Así será muy fácil para ellos ordenar: simplemente coger todos los juguetes del suelo y meterlos en los cubos, antes de pasar a su próxima travesura. Puedes asignarles cubos para ciertos juguetes (uno para Legos, otro para peluches, otro para coches…) y también contenedores de uso general para las cosas que no encajan en ninguna parte. No seas demasiado estricto con ellos. Recuerda que se trata de hacer las cosas más simples.

  • Horas para limpiar y ordenar. Enseña a tus hijos a limpiar ellos mismos. Por ejemplo si raman algo o llegan el suelo de migajas de galletas, enséñales a limpiarlo justo después, antes de pasar a otra cosa. Es bueno tener horas regulares durante el día para dedicar al orden y la limpieza, como antes de acostarse, después de comer o antes de salir de casa, donde todos los miembros de la familia participen en la medida de lo posible. Los bebés podrían ser una excepción. 😉

  • Cada cosa en su lugar. Enseña a tus hijos que todo tiene un lugar. Si son pequeños les puedes decir que cada cosa tiene su “casa”. Enséñales dónde está esa casa y consigue que tengan el hábito de poner esa cosa en ese lugar. No pretendas tener unos resultados perfectos en ello, pero cuánto más personas lo hagan y más a menudo, más ordenada tendrás la casa.

  • Un día familiar para ordenar. Es bueno dejar un día cada pocos meses para pasar habitación por habitación y hacer limpieza de cosas. Se puede plantear como un evento familiar, un tiempo para pasar juntos. Ese día termina con bolsas de basura llenas, cajas hasta arriba de cosas para donar o regalar y un hogar mucho más simple. Es muy satisfactorio. Los niños aprenden a regalar-donar sus juguetes y ropa y a valorar mucho más lo que tienen.

7. Hacer un menú semanal sencillo

Esto es muy útil. Se trata de planificar las comidas y cenas de toda la semana. Puedes dejar que tus hijos hagan sugerencias (si es posible, sanas). Esto no sólo simplifica a la hora de hacer la compra, sino también a la hora de cocinar: no hay decisiones que tomar, solamente sacar los ingredientes y preparar la comida o cena.

Además, yo suelo preparar comidas y cenas fáciles. Así le dedico poco tiempo a la cocina, 15 o 20 minutos por comida, a veces menos. Y para comidas más elaboradas, un domingo al mes cocino  mucha cantidad y la congelo. De esta manera voy sacando entre semana y podemos comer bien sin complicarnos demasiado.

8. Simplificar la ropa

La ropa también puede ser una gran fuente de desorden y de complejidad cuando tienes niños. Algunos consejos para simplificar este tema:

  • Compra a tus hijos ropa simple, cómoda y fácil de poner, con colores similares para que sea fácil de combinar.

  • Repasa su ropa cada pocos meses para deshacerte de prendas que se le han quedado pequeñas (¡crecen tan rápido!), donándola a amigos, parientes o a gente necesitada.

  • A partir de cierta edad, lo antes posible, deja que tus hijos elijan la ropa que quieren ponerse. Esto simplifica mucho las cosas.

  • No tengas los cajones llenos de ropa o va a ser difícil encontrar algo. En su lugar, ten el mínimo de ropa posible y guarda en otro sitio la ropa de otras temporadas. Esto es importante, y lo aprendí cuando mi hija se ponía ropa de verano en invierno o viceversa. 🙂

  • Compra los calcetines por packs, todos de la misma marca y estilo, así serán fáciles de emparejar.

  • Enseña a tus hijos a no dejar ropa tirada por todos lados y a ponerla en el cesto de la ropa sucia después de ducharse.

  • Simplifica tu colada lo máximo posible. Lava todo lo que puedas en la lavadora y olvídate de planchar (hay técnicas para ello). Implica a todos los miembros de la familia en la colocación de la ropa limpia en los armarios.

9. No programar demasiado. Reducir compromisos.

A veces programamos cosas seguidas una detrás de otra, por lo que terminamos programando cada minuto del día. O al menos a mí me ha pasado. Esto nos lleva al estrés y a las prisas. En su lugar, programar lo mínimo posible cada día, y dejar espacio entre eventos, citas o actividades, para que el día se mueva a un ritmo más pausado. La idea es empezar a prepararse antes de lo necesario, sin prisa, y dejar tiempo de transición de una cosa a otra. Los niños lo necesitan (y los adultos también).

También es bueno de vez en cuando pasar un tiempo tranquilo en casa. Muchas veces queremos que nuestros hijos se diviertan y hagan esta actividad o aquella, y esto hace que al final estemos de un lugar para otro, fuera todo el tiempo. Esto puede llegar a ser agotador. En su lugar, trata de pasar tiempo en casa tan a menudo como puedas. Ver alguna película en familia, hacer vosotros las palomitas. Leeros cuentos el uno al otro, contar historias, cocinar un bizcocho… Hay muchas cosas que se pueden hacer en casa y no cuestan nada, y además son relajantes y divertidas.

Para esto es necesario reducir compromisos, tanto los nuestros como los de nuestros hijos. Si tienes demasiados, tu vida será complicada. Si reduces tus compromisos, tu vida (y la de tus hijos) se simplificará, ese así de simple. Haz una lista de todos los compromisos de tu familia y ver cuáles se alinean con vuestras prioridades, y cuáles son los más importantes. ¿Cuáles os dan alegría y os benefician? ¿Cuáles son los que sólo llenan vuestro tiempo sin dar mucho a cambio? Mantén los compromisos esenciales (los tuyos y de tus hijos) y elimina gran parte del resto que sea posible.

10. Tener ratos familiares

Trata de bloquear un tiempo al día o a la semana para pasarlo en familia, todos juntos. Puede ser un rato por la tarde o bien los fines de semana, o tal vez un sólo día del fin de semana.

Nosotros solemos dedicar casi todo el fin de semana a estar en familia. Además tenemos nuestra tradición de desayunar churros con chocolate todos los domingos por la mañana. A los niños les encanta las tradiciones. También hacemos salidas juntos al campo o pasamos rato juntos en casa o en el parque.

Diariamente,  nos gusta comer o cenar juntos. No podemos hacer esto todos los días, pero tratamos de hacerlo siempre que podemos. Es un buen momento para hablar y pasar un buen rato en familia.

Buscad lo que funciona mejor para vosotros. Lo importante es tener constantemente un tiempo de inactividad juntos que no implique carreras de aquí para allá. Permite que todos los miembros de la familia se turnen para la elección de la actividad,  y así todos sientan que se sienten parte de “un gran equipo”.

11. Crear un tiempo a solas con tu pareja

Es fácil llegar a estar tan ocupado con tus hijos que te olvidas de tu pareja. No dejes que esto suceda: es una manera segura de distanciarse y perder ese vínculo que os llevó a formar una familia juntos. Buscad momentos a la semana para hacer algo juntos, solos los dos. Hablad con amigos o familiares para que se queden con vuestros peques.  Nosotros tenemos nuestro día de la pareja y nos encanta.

12. A veces, dejar las cosas ir

No seas siempre tan estricto, a veces hay que dejar las cosas ir. Los niños son niños, hay que dejarlos vivir. Frecuentemente me tengo que recordar a mi misma que no vale la pena enfadarme para conseguir que todo funcione como me gustaría. En su lugar, hay que dejar que las cosas fluyan, y simplemente relajarse. Los hijos salen bien al final de casi todo, lo importante es que los queramos y los apoyemos.

 Foto de Lyle

 

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Simplifica tu vida: reduce Internet

noviembre 20, 2014 Por Inma Torres

Internet tiene algunos beneficios maravillosos. Yo lo uso casi todos los días. Y yo nunca, jamás, argumentaría en contra del uso responsable de Internet.

Sin embargo, dicho esto, cada vez es más evidente que nuestro mundo está desarrollando un apego desordenado a Internet. Internet puede ser un lastre para muchas personas; nunca termina, y nuestra conexión cada vez está consumiendo más y más de nuestro tiempo.

Reducir nuestro uso (o abuso) de Internet nos puede simplificar la vida.

Veamos algunas formas de simplificar Internet. Muchas de ellas las aprendí de Leo Babauta.

Los ladrones de tiempo

Cómo simplificar depende mucho de lo que se hace regularmente, y eso depende mucho de cada persona. Los ladrones de tiempo más comunes en Internet son:

  • Las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Google+….

  • Fuentes de Noticias

  • Blogs, páginas de cocina, moda,  y otras cosas divertidas/interesantes para leer

  • Páginas y noticias deportivas

  • Correo electrónico

  • Herramientas de trabajo actuales como Google Docs, WordPress, etc.

  • Sitios de compras como Amazon, Segundamano

  • Herramientas para el aprendizaje

  • Herramientas para la productividad, metas y finanzas personales

  • Juegos

  • Vídeos

  • Música…

Y eso para empezar, sin hablar de otras cosas más raras: páginas frikis, de búsqueda de pareja, pornografía, temas muy técnicos, fanáticos de aficiones extrañas…

Pero, ¿cómo simplificar una bestia tan complicada como la de Internet? ¡Es imposible! En realidad, no, es factible, pero se necesita voluntad para simplificar.

Simplifica las Redes Sociales

No tengo nada en contra de las redes sociales. De hecho yo las uso y me permite estar conectada con gente que no veo habitualmente. Pero creo que nos convertimos adictos a ellas. Y eso nos complica la vida.

Si queremos simplificar nuestra vida hay que decir que no, no necesitamos estar conectados a las redes sociales tanto como muchas personas piensan que tienen que ser.

Así que aquí os dejo algunas formas de simplificar (no hay porqué hacer todas ellas):

  1. Elige 1 o 2 redes sociales. Ni una más. Cierra las demás. Realmente se puede. Igual no necesitas estar en Instagram o en Twitter. Créeme: estarás lo suficientemente conectado. A nivel personal sólo estoy en Facebook, aunque mi Twitter tiene una mezcla de personal y profesional.

  2. Sal de Facebook. Realmente me estoy planteado esto. No lo he hecho antes por los contactos que tengo de mi infancia. Pero igual les pido el teléfono y así estoy conectado con ellos y cierro mi Facebook. Aunque ya le hice una limpieza, Facebook sigue generando mucho ruido en mi vida. Demasiado tiempo, demasiados anuncios, demasiadas publicaciones poco interesantes, demasiadas invitaciones a juegos. Igual me salgo de Facebook y estoy más tranquila.

  3. Reduce tu uso social. Se puede ser parte de una red social y no participar durante todo el día. Yo sólo reviso mis redes sociales una vez o dos veces al día por lo general, y paso máximo 5 minutos mirando las publicaciones. Eso no quiere decir que no me interese lo de los demás, sino que conscientemente he decidido que prefiero estar haciendo otra cosa en lugar de estar siempre conectada. A veces echo de menos estar al día en los temas de ciertas personas, pero entonces les pregunto a ellas directamente o por teléfono o email.

  4. Sigue a poca gente. Elige aquellas personas que realmente son más importantes para ti, y deja de seguir a los demás. Yo lo hice con Facebook y lo estoy haciendo con Twitter. No se puede seguir el ritmo de actualizaciones de muchas personas.

  5. Publica con poca frecuencia. Muchas personas publican varias veces por hora, y creo que deberían plantearse cómo de importante es eso para ellas y qué cosas están dejando de hacer en su lugar. Simplificar es tomar la decisión de qué es más esencial de compartir, y recortar el ruido. No participes en la info-contaminación.

 

Simplifica tus lecturas

Hay  blogs que me interesan que yo leo de forma regular. Algunas ideas para simplificar este tipo de lecturas:

  1. Escoge sólo unos pocos. Hay una cantidad casi ilimitada de blogs, páginas webs, noticias… para leer. Podríamos pasar todo el día leyendo sólo que se ha escrito hoy. Así que escoge sólo unas pocas fuentes (ya sean blogs, webs, noticias…) y léelas sólo una vez al día, como máximo.

  2. “Escanea” y después guarda. Abre el artículo/post y hazle primero un “escáner”, es decir, analízalo por encima, y si parece digno de lectura, guárdalo. Yo lo suelo guardar en Instapaper, pero hay otras aplicaciones (por ejemplo  Pocket o  Evernote) . Cierra la pestaña y sal. No es necesario leer todo en el momento, se puede hacer eso más tarde. Si lo haces ahora, posiblemente le estás quitando tiempo a cualquier otra cosa que no podrás hacer.

  3. Busca un poco de tiempo para leer sin distracciones. Me gusta leer a ciertas horas del día (cuando voy en el autobús o al acostarme). Así que busco los artículos guardados y leo uno o dos. Usa un método de guardado en el que no haya distracciones. Así cuando lees o cuando acabas de leer, no tendrás la tentación de navegar por las distintas pestañas.

  4. Despeja tu lista de lecturas pendientes semanalmente. Una vez a la semana, archiva o borra toda la lista de lecturas pendientes. Pero…pero….sí, que se vayan. Si no los has leído esta semana, es muy probable que no los leas más tarde. La lista seguirá creciendo y sentirás presión tipo “tarea pendiente”. Yo lo hago los lunes. Así, como sé que el lunes desaparecerán, intento buscar un rato el fin de semana para leer lo más esencial. Créeme, es maravilloso. Es maravilloso despejar tu lista de lectura. Es como un nuevo comienzo, todas las semanas.

Simplifica tu email

Ya os conté cómo tener un email minimalista, es decir, hacer un uso simplificado del mismo. El correo electrónico se convierte en una distracción constante para muchos, una corriente interminable de cosas que hacer y responder. Algunas claves para simplificar:

  1. Limpia tu bandeja de entrada. Déjala limpia hoy. Es muy fácil: crea las etiquetas/carpetas: “Para hacer”, “Para leer-ver”, y “A la espera”;  clasifica los últimos 20 o 30 emails más recientes con el método anterior, Selecciona el resto de mensajes y dale a “Archivar”. ¡Hecho! Tu bandeja de entrada ya está vacía.

  2. Procesa inmediatamente. Ahora, cuando leas un correo, realiza una de estas tres cosas: responder en el acto (si se tarda menos de 2 minutos), pónlo en tu lista de tareas (y etiqueta/carpeta “Para hacer”) o ponlo en tu agenda si es algo que se tiene que hacer en una fecha determinada. De lo contrario, simplemente bórralo o pulsa “archivar”. Haz lo mismo con los correos siguientes. Puedes procesar una docena de mensajes con este método en un par de minutos. Después de este proceso tu bandeja de entrada estará vacía otra vez.

  3. Filtra despiadadamente. Cada vez que recibes un email en tu bandeja de entrada que no necesitas realmente (notificaciones, boletines de noticias, publicidad, etc…) dedica 20 segundos a crear un filtro para que nunca vuelva a llegar a tu bandeja de entrada. Puedes ahorrar un montón de tiempo con este pequeño gesto.

 

Todo lo demás

Los pasos anteriores simplificarán mucho de lo que la mayoría de la gente hace. ¿Qué pasa con el resto? Algunos principios claves para simplificar:

  1. Reduce tus bandejas de entrada. Puede ser que tengas una gran cantidad de bandejas de entrada, por ejemplo varias direcciones de correo electrónico. Elimina todos los que puedas. Los demás combínalos: automatiza el reenvío para que todo llegue a una única bandeja de entrada (o dos). Ten el menor número posible.

  2. Reduce tus suscripciones. Revisa a qué blogs, foros, feeds… estás subscrito. Revista cuáles te interesan más y anula la suscripción de los demás. Ten el menor número posible de subscripciones. Recorta sin piedad. Si sigues a 150 blogs, córtalo a 10. Igual dejas de seguir este blog. Me da igual, lo importante es que simplifiques tu vida.

  3. Cero notificaciones. Desactiva todas las notificaciones o pon un filtro para que no aparezcan en tu bandeja de entrada. No necesitas recibir una notificación cada vez que alguien publica algo, o te sigue o comentan en tu blog.

  4. Déjalo ir. Probablemente habrá ciertas redes, herramientas, feeds… que te costará dejar ir. Eso es por nuestro miedo a la pérdida. Os aseguro, yo he dejado de lado muchas de ellas, y no se echa en falta nada. Vivirás. La Tierra seguirá girando sobre su eje. Respira y deja ir.

  5. Primero lo más importante. Antes de perderte por el agujero digital de las distracciones, haz lo que realmente sea importante para ti. Antes de consultar el correo electrónico y las redes sociales haz tus tres tareas más importantes del día. Busca espacios de libre distracción, y deja de lado la necesidad de revisar tus online-adicciones.

Seguramente hay otras partes de tu vida en Internet que no se ven simplificadas con lo que te he explicado aquí, pero creo en líneas generales puede funcionarle a la mayoría de la gente. No te pierdas la vida por la tecnología; reduce Internet.

«Nacemos, vivimos un breve instante y morimos. Es algo que lleva sucediendo mucho tiempo. Y la tecnología no ha cambiado mucho eso, si es que acaso lo ha hecho. » -Steve Jobs

Foto de Scott Swigart

 

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Proyecto 333 Verano. Vivir 3 meses con 33 prendas fresquitas.

julio 3, 2014 Por Inma Torres

wardrobe

Y llegó el verano, y con ello el cambio de armario. Ya es la tercera vez que participo en el Proyecto 333, elaborando por primera vez, mi lista de verano. Para aquellos que sois nuevos en esto, el Proyecto 333 consiste en tomar 33 artículos de ropa para usar durante 3 meses. Ropa interior, ropa de estar en casa y ropa para hacer deporte no cuentan.

Elegir mi lista de 33 prendas sigue siendo un reto para mí. Además, después de las ediciones de invierno y  primavera, me he vuelto mucho más exigente con la calidad de mis prendas y con la coordinación de los colores.

La lista de verano no es tan fácil como a priori se pueda pensar. Aunque pueda parecer que necesitamos menos prendas, en realidad nos cambiamos de ropa más a menudo y hacemos actividades más diversas, por lo menos en mi caso.

Mi lista del Proyecto 333 Verano

Esta es mi lista de verano:

  1. Bolso bandolera
  2. Mochila de cuero
  3. Monedero
  4. Sandalias cerradas
  5. Sandalias abiertas
  6. Chanclas de playa
  7. Bañador
  8. Bikini
  9. Pareo de playa
  10. Pañuelo tipo echarpe
  11. Chaquetilla de punto negra
  12. Vestido blanco y negro
  13. Pantalón vaquero largo
  14. Pantalón vaquero pirata
  15. Minifalda vaquera
  16. Falda negra-verde-morada
  17. Falda granate
  18. Falda negra vaquera
  19. Pantalón pirata negro
  20. Mini-shorts rayados
  21. Top verde-morado de vestir
  22. Camiseta negra de vestir
  23. Camiseta de manga corta negra
  24. Camiseta de tirantes negra 1
  25. Camiseta de tirantes negra 2
  26. Camiseta de tirantes negra 3
  27. Camiseta morada 1
  28. Camiseta morada 2
  29. Camiseta estampada fucsia-morada
  30. Camiseta rosa
  31. Camiseta fucsia
  32. Top marrón-morado
  33. Top azul marino-morado

Consejos para elaborar la lista para el Proyecto 333 Verano

  • La relación de las prendas superiores a las inferiores tiene que ser de 2:1. Por ejemplo, dos camisetas por cada pantalón.
  • La comodidad es la clave. Olvídate de los tacones y esas tonterías.
  • Todo debe coordinar con muchas de tus otras prendas.
  • Un esquema de color (por ejemplo, morado, beige y blanco) realmente puede ayudar a unificar tu vestuario. Elige los colores que te hacen feliz.
  • Piensa en las distintas actividades que vas a realizar: ir al trabajo, al teatro, a la playa… y elige prendas adecuadas a estas actividades.
  • Piensa también en el cambio de clima. Puedes necesitar igual un pareo  para la playa que un suéter para las noches de septiembre.
  • Céntrate en lo básico y elige muy pocos accesorios.
  • Elige ropa que te super-encanta. Así te gustarás e irás felizmente vestida. 😉

Reglas originales

  • Cuándo: 1 de julio a 30 de septiembre. Nunca es demasiado tarde para empezar. ¡Puedes unirte en cualquier momento!

  • Qué: 33 artículos incluyendo ropa, accesorios, joyas, prendas de vestir exteriores y los zapatos.

  • Lo que no: estos elementos no se cuentan como parte de los 33 artículos: anillo de boda (u otra joya que llevemos siempre encima), ropa interior, pijamas, ropa para estar en casa y la ropa para hacer deporte (sólo puedes usar tu ropa deportiva para hacer deporte).

  • Cómo: elige tus 33 prendas, antes del 1 de julio. Mete el resto de prendas en una caja, séllala con cinta adhesiva y guárdala en otro sitio.

Otros enlaces útiles

  • Página http://proyecto333.org/, dónde puedes publicar tu lista y tus experiencias con el Proyecto 333, y leer las experiencias de otras personas.

  • Esta página de facebook también sobre el Proyecto 333.

  • Mi lista de invierno: Proyecto 333: Vivir con menos ropa.
  • Mi lista de primavera: Simplificar mi armario: mis 33 prendas de primavera.

Os dejo este vídeo donde Valentina Thörner  (@ValeDeOro)  muestra su armario de verano.

Foto cortesía de  hsminimalist

Archivado en:Minimalismo Etiquetado con:armario, moda, prendas, proyecto 333, simplificar, verano

Simplificar mi armario: mis 33 prendas de Primavera

abril 20, 2014 Por Inma Torres

Esta semana he preparado mi selección de mis 33 prendas de primavera. Se trata del Proyecto 333 que empecé en enero de este año 2014 y con el cual estoy encantada, a pesar de las burlas de mis amigos y familiares. 😉

Vivir con 33 prendas (incluido calzado y complementos), donar la ropa que no me pongo o ya no me gusta  y guardar todo lo demás en cajas es una experiencia muy liberadora. Aunque pueda resultar superficial, para mí es una de las maneras de organizar y simplificar mi vida y dejar espacio y tiempo para lo que es realmente importante.

Ventajas de tener sólo 33 prendas

Para mí llevar a cabo el proyecto 333 con mis prendas de invierno durante estos tres últimos meses me ha supuesto numerosas ventajas, como:

  • Mi armario está ordenado y cuesta mucho que entre el caos.
  • Tengo mucho más espacio libre en mis cajones.
  • Encuentro mi ropa fácilmente y no tardo nada en decicir qué me pongo.
  • Mi cesta de la ropa sucia ha disminuido.
  • Tardo muy poco en hacer la maleta cuando voy de viaje.
  • Me obliga a revisar la ropa que tengo cada tres meses.
  • Soy más consciente a la hora de comprar nuevas prendas. Compro sólo lo que necesito.
  • Valoro más la calidad de las prendas y su sostenibilidad.
  • He aprendido lo que me sienta bien y lo que me gusta.
  • Cada temporada tengo la oportunidad de reinventarme a mí misma.

Mis 33 de Primavera

Os dejo la lista, por si sirve de ejemplo.

  1. Mochila de cuero.
  2. Bolso bandolera.
  3. Bolso hippie de colores.
  4. Botines beige.
  5. Zapatos marrones.
  6. Sandalias de tiras.
  7. Camiseta de tirantes negra 1.
  8. Camiseta de tirantes negra 2.
  9. Camiseta de tirantes fucsia.
  10. Camiseta de tirantes blanca.
  11. Camiseta de tirantes roja.
  12. Falda negra-estampada.
  13. Falda negra-verde.
  14. Falda beige larga.
  15. Falda blanca de lino.
  16. Vaqueros 1.
  17. Vaqueros 2.
  18. Vaqueros 3.
  19. Vaqueros piratas.
  20. Pantalones bombachos negros-morados.
  21. Pantalones bombachos morados.
  22. Rebeca roja.
  23. Rebeca negra.
  24. Rebeca beige.
  25. Camisa estampada beige.
  26. Camiseta fucsia con flores.
  27. Camiseta verde.
  28. Top verde de salir.
  29. Top blanco y verde.
  30. Top gris.
  31. Pañuelo morado.
  32. Pañuelo negro-fucsia.
  33. Pañuelo beige-estrellitas.

Algunas prendas las he usado también en invierno y otras las utilizaré en verano.

Os dejo con el link a Proyecto 333, impulsado por Valentina Thörner (@ValeDeOro) dónde encontraréis toda la información de este proyecto por si os animáis a participar. También lo podéis encontrar en facebook.

De todas maneras os invito a que hagáis una revisión de armario y reduzcais vuestras prendas, independientemente que queráis uniros o no a este proyecto.

¡Y a disfrutar de la primavera!!

 

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He eliminado más de 500 amigos en Facebook

abril 1, 2014 Por Inma Torres

He tardado un par de semanas, pero ya he terminado. Ha sido una tarea tediosa y reflexiva, que he hecho con mucho cuidado y amor. Y el resultado es que he borrado más de 500 amigos en Facebook. He dejado sólo a mi familia más cercana, amigos de la vida real, viejos amigos del colegio, instituto y facultad y conocidos que me aportan energía positiva.

También he hecho otras acciones para simplificar mi Facebook:

  • Me he salido de grupos que no me aportaban nada ni yo aportaba nada.
  • He desactivado casi todas las notificaciones.
  • He bloqueado las invitaciones a juegos.
  • He eliminado las aplicaciones que ya no usaba.

Estoy muy satisfecha con el resultado. Realmente había cometido un fallo: aceptar prácticamente todas las solicitudes de amistad que me llegaban. Esto tiene muchas desventajas:

  • Tener amigos en Facebook que no conozco. Veía fotos de desconocidos sonrientes de los que no me interesaba si habían estado de fiesta en el local de moda de turno. Me imagino que a ellos no les interesaba mi vida tampoco.
  • Perderme lo que publicaban mis amigos y familiares. Sólo le dedico un ratito por la mañana al Facebook, así que a veces me quedaban cosas por ver de personas que realmente sí me interesan.
  • No poder ver todo el muro. Imposible, incluso si dedicara todo mi día a eso, lo cuál no voy a hacer nunca. Los 10-15 minutos al día que le dedico al Facebook me gusta que sean aprovechados. Como cualquier acción en la que yo invierta mi tiempo.
  • Recibir invitaciones a todo tipo de eventos, a jugar a toda clase de juegos y otras cosas varias que no me interesan nada y que me hacen perder el tiempo.
  • Estar en grupos sin saber cómo he llegado ahí. Algunos de lo más inverosímiles.

Ahora todo es más sencillo. Abro mi Facebook y apenas tengo invitaciones. Lo que hay en el muro me interesa mucho, puesto que es de gente que conozco o a la que quiero o aprecio. Puedo publicar en mi muro con confianza (siempre con prudencia), porque todos los que tengo me conocen y saben como soy. En poco tiempo puedo leer todo el timeline e incluso comentar lo que me interesa. Es muy liberador.

Espero que las personas que estaban en mi Facebook y ahora no están no se enfaden conmigo. No significa que no las aprecie, simplemente no hemos tenido la oportunidad de conocernos suficientemente a fondo para que seamos amigos en Facebook. Pueden encontrarme en Twitter o podemos quedar cara a cara y conocernos mejor. Igual más adelante volverán a ser mis amigos en Facebook. Igual algunos que están ahora en mi Facebook dentro un tiempo no lo serán. Como la vida misma. 🙂

Foto: Oli Dunckley/Flickr

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Cómo tener una actitud positiva

noviembre 27, 2013 Por Inma Torres

 

“Para tener una actitud positiva hay que simplificar en la vida”, dice Rubén Turienzo, escritor, entre otros, del libro “Smile: El Arte De La Actitud Positiva” y creador del Modelo Sm;le, una técnica que ha inventado para transformar todo en actitud positiva.

El viernes pasado asistí a unas jornadas en Granada, organizadas por la Asociación Cultural La Dinamitadora, en las que tuve la oportunidad de conocer en persona a Rubén Turienzo y asistir a su conferencia “Actitud positiva en tiempos de dificultad”. Nos habló, mediante fórmulas, de felicidad, actitud y positivismo.

Rubén nos dejó perplejos con su método para ser positivos ante cualquier dificultad y él mismo nos enseñó su aplicación cuando, al iniciar la conferencia, el proyector no funcionaba y no podía usar la presentación que había preparado. Este hecho no le afectó nada y enseguida le encontró solución. Y todo en 5 sencillos pasos:

Paso 1: Simplifica

La vida no es fácil, pero la podemos hacer sencilla. Siempre habrá situaciones o problemas que nos dificulten el día a día. Cuando simplificamos nuestra vida ganamos eficacia, energía, autoestima y tiempo. Ante eso que te está generando un problema, piensa: “¿lo puedo hacer más sencillo?» Por ejemplo, si el coche se estropea, llama al seguro y que ellos se encarguen. Así de simple.

Paso 2: Relativiza

Hay  cosas que son como son y no se pueden simplificar. Pero piensa: “¿realmente es tan grave?” Nada es tan sumamente grave. Dice Rubén que lo único definitivo es la muerte y nadie ha vuelto para quejarse. Las cosas tienen la gravedad que nosotros queremos darle. Cuando relativizamos nuestros problemas ganamos positivismo, capacidad resolutiva, oportunidades y relajación. En el ejemplo del coche roto: las máquinas se estropean. Y se arreglan.

Paso 3: Positiviza

Todo tiene un lado positivo. No se trata de reírte de los problemas sin más, sino de entender que, si te aferras a la consecuencia positiva, todo será más fácil de resolver. Positivizando ganas alegría, efectividad, motivación y salud. Ante una situación negativa, pregúntate: “¿Qué elemento positivo me puede aportar?» Por ejemplo, si el coche se estropea, puedes excusarte donde fueras y ganar un tiempo para ti.

Paso 4: Ilusiónate

Este es el 4º paso que Rubén Turienzo llama “Ilusiónate” y yo llamaría “crea”. Para obtener felicidad es imprescindible tener metas e ilusiones positivas. No somos capaces de ilusionarnos o visualizar alternativas porque nos centramos en justificar las consecuencias y no en evaluar nuestras responsabilidades. Cuando te ilusionas, cuando creas alternativas, ganas optimismo, productividad, autoestima y estabilidad. Ante una dificultad, piensa:”¿qué puedo crear a partir de eso?”. En el ejemplo del coche roto: observa  y encuentra en el camino de vuelta algún sitio que no conocieras. Disfruta del paisaje.

Paso 5: Modifica

Si el problema ha ocurrido o persiste es porque tenemos que cambiar algo. Somos seres vivos de costumbres, así que nos asusta el cambio, pero a veces es necesario. Da el paso y cambia lo que no te gusta. O cambio lo que me está pasando o lo quito de mi vida. Modificando ganarás esperanza, equilibrio, utilidad y libertad. Ante algo que ha ocurrido o está ocurriendo, pregúntate: «¿puedo actuar sobre ello modificándolo?» En el caso del coche averiado, puedo hacer revisiones más frecuentemente al coche y así prevenir posibles averías futuras.

Y estos son los 5 pasos del Método Sm;le, de Rubén Turienzo.

Puedes conseguir su libro aquí: Smile: El Arte De La Actitud Positiva

Foto de Christine Warner

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