Inma Torres

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Déjate tiempo para vivir

febrero 15, 2016 Por Inma Torres

Déjate tiempo para vivir

Hoy me he levantado con una reflexión. De hecho, llevo dándole vueltas desde anoche, y no he podido dormir muy bien por ello.

Reconozco que soy una persona multiapasionada. Me gusta estar metida en mil asuntos, y normalmente estoy pensando en qué proyecto nuevo voy a  iniciar o qué actividad voy a hacer. No hay nada malo en ser así. De hecho, estoy orgullosa de ello.

Quizás lo que me hace reflexionar es en qué pongo toda esa energía y entusiasmo. Hubo un tiempo de mi vida que mi “pasión” era el trabajo. Siempre me ha gustado mucho mi profesión y he tratado de hacerlo lo mejor posible, dedicándole el tiempo necesario. Sin embargo, en esa época, salía temprano por la mañana hacia el trabajo y no volvía hasta por la noche. Los fines de semana hacía cosas en casa para adelantar tareas pendientes o para estudiar más para estar mejor preparada. Muy pocas cosas significativas pasaron en ese tiempo de mi vida. Dediqué mi tiempo principalmente al trabajo.

Claro que eso ya es pasado y afortunadamente supe reaccionar y empezar a dedicar más tiempo a lo que de verdad es importante para mí: mis hijos, mi pareja, mis amigos, mi salud…

Aún así pienso que aún tengo mucho que mejorar. Me sigue apasionando mi trabajo, ahora más que nunca, y me sorprendo a mi misma saliendo una hora más tarde de la oficina o limpiando la bandeja de entrada de mi correo electrónico por la noche desde casa. Además sigo metiéndome en muchos proyectos, y a veces pienso que no me dejo tiempo para vivir.

No soy la única que le pasan estas cosas. Miro a mi alrededor y veo amigos que trabajan en sábado y domingo (después de haber trabajado toda la semana), compañeras que llegan a casa, acuestan a sus hijos y siguen trabajando hasta la madrugada, otras que después de muchos años deciden tener un móvil de empresa o les cuesta el matrimonio, niños pequeños que no salen al parque porque sus papás tienen que trabajar en sus proyectos…

No soy perfecta y no tengo que serlo (esto último me lo tengo que recordar muchas veces). A veces dedico mucho tiempo en hacer que las cosas muy bien, en lugar de simplemente dejar que las cosas fluyan y aprender a amar la imperfección y a asimilar los errores.

Ahora estoy haciendo un ejercicio que me ayuda a ser consciente de a qué he dedicado mi tiempo. Cada noche hago un repaso de mi día: de mi lista de las 4 cosas más importantes para mí, evalúo cuánto tiempo he dedicado en ese día a cada una de ellas y cómo de satisfecha me siento, del 0 al 10. ¿Cuánto tiempo le he dedicado a mis seres queridos? En los días que trabajo a turno partido, a lo mejor sólo he visto a mis hijos por la noche un rato, y a mi pareja otro ratito a mediodía: pues le doy un 3. ¿Cuánto tiempo le he dedicado a mi salud, a cuidarme? Y así voy evaluando mi forma de dedicar el tiempo a lo que quiero. Eso sí, sin juzgarme ni sentirme culpable, sólo con la idea de reflexionar y ser consciente.

Sé que estoy en el camino hacia la vida que quiero. Cada vez le dedico más tiempo a mis seres queridos, a cuidarme, a disfrutar, a vivir. Me he propuesto que este año sea el año de la calma, y gracias a mis ejercicios de mindfulness y meditación estoy consiguiendo estar menos estresada, disfrutando de lo que hay a mi alrededor y relativizando todo mucho. No voy a dejar de ser multiapasionada: me gusta vivir nuevas experiencias, afrontar nuevos retos. Pero esas experiencias, esos nuevos retos, quiero elegirlos yo, y quiero vivirlos intensamente, disfrutando de cada momento. Todavía me falta mejorar, pero, ¿dónde está la perfección en esto?

Cuento: Una hora de tu tiempo

De nuevo un cuento de Jorge Bucay, sacado del libro El camino del encuentro:

Cuentan que una noche, cuando en la casa todos dormían, el pequeño Ernesto de 5 años se levantó de su cama y fue al cuarto de sus padres. Se paró junto a la cama del lado de su papá y tirando de las mantas lo despertó.

– ¿Cuánto ganas, papá?

– Eh?¿Cómo? -preguntó el padre entre sueños.

– Que cuánto ganas en el trabajo.

– Hijo, son las 12 de la noche, ándate a dormir.

– Sí papi, ya me voy, pero tú ¿cuánto ganas en tu trabajo?

El padre se incorporó en la cama y en un grito ahogado le ordenó:

– ¡Te vas a la cama inmediatamente, esos no son temas para que tú preguntes! – y extendió el dedo señalando la puerta. Ernesto bajó la cabeza y se fue a su cuarto.

A la mañana siguiente el padre pensó que había sido demasiado severo con Ernesto y que su curiosidad no merecía tanto reproche. En un intento de reparar, en la cena el padre decidió contestarle a su hijo:

– Respecto de la pregunta de anoche, Ernesto, yo tengo un sueldo de 1800 euros, pero con los impuestos y descuentos me quedan unos 1200 euros.

– ¡Uhh! ? cuánto ganas, papi  – contestó Ernesto.

– No tanto hijo, hay muchos gastos.

– Y trabajas muchas horas.

– Sí hijo, todo el día.

– Ahh – Asintió el chico, y siguió:

– Entonces tú tienes mucho dinero, ¿no?

– Basta de preguntas, eres muy pequeño para estar hablando de dinero.

Un silencio invadió la sala y callados todos se fueron a dormir. Esa noche, una nueva visita de Ernesto interrumpió el sueño de sus padres. Esta vez traía un papel con números garabateados en la mano.

– Papi ¿me puedes prestar 5 euros?

– ¿Ernesto? ¡¡ son las 2 de la mañana!! – se quejó el papá.

– Sí pero ¿ me los puedes dejar?

El padre no le permitió terminar con la frase.

– Así que este era el tema por el cual estás preguntando tanto por el dinero, mocoso impertinente. Vete inmediatamente a la cama antes de que me enfade de verdad.  ¡Fuera de aquí! A tu cama. Vamos.

Media hora después, quizás por la conciencia del exceso, quizás por la mediación de la madre o simplemente porque la culpa no lo dejaba dormir, el padre fue al cuarto de su hijo. Desde la puerta escuchó lloriquear casi en silencio.Se sentó en su cama y le habló.

– Perdóname si te grité, Ernesto, pero son las dos de la madrugada, toda la gente está durmiendo, no hay ningún negocio abierto, ¿no puedes esperar hasta mañana?

– Sí papá – contestó el chico entre mocos. El padre se metió la mano en el bolsillo y sacó su billetera de donde extrajo un billete de cinco euros.

– Ahí tienes el dinero que me pediste.
El chico se enjugó las lágrimas con la sábana y saltó hasta su ropero, de ahí sacó una lata y de la lata unas monedas y unos pocos billetes de cinco euros. Agregó los cinco euros al lado del resto y contó con los dedos cuánto dinero tenía. Después cogió el dinero entre las manos y lo puso en la cama frente a su padre que lo miraba sonriendo.
– Ahora sí – dijo Ernesto – llego justo, veintidos euros y medio.

– Muy bien hijo, ¿y qué vas a hacer con ese dinero?
– ¿Me vendes una hora de tu tiempo?

 

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Aprovechar el tiempo

febrero 13, 2015 Por Inma Torres

A veces creo que estoy obsesionada con aprovechar el tiempo. Pasé muchos años de mi vida dedicada a trabajar para ganar dinero; muchos años de mi infancia dedicada a ver la televisión. Muchos años, meses, días, horas, minutos y segundos perdidos. Me perdí mucho. Mucho más de lo que os llegáis a imaginar.

Pero ya todo eso se acabó.

Ahora a cada minuto de mi vida me pregunto: ¿merece la pena dedicarle tiempo a ésto? ¿Para qué lo hago? Y en la medida de lo posible elijo la opción que considero más importante para mí. Me siento responsable de elegir:

¿Limpiar mi casa o tomar un té con un amigo?

¿Ver la televisión o hablar con mi familia en la comida?

¿Trabajar muchas horas para tener más dinero o tener menos y pasar tiempo con mis hijos?

¿Dejar pasar las horas o gestionar mi tiempo para que sea productivo?

¿Mirar el whatsapp o escuchar lo que me dice una amiga?

¿Tirarme en el sofá o dar un paseo por la naturaleza?

¿Avanzar en mis proyectos o echar una tarde de rol con los amigos?

¿Ver las noticias o leer un libro que me guste?

¿Terminar el máximo de tareas o pararme a preguntar a una compañera cómo le va?

¿Comer sola o invitar a toda mi familia a comer?

¿Pasar una hora en facebook o ver un documental de mis temas favoritos?

¿Ver una película o jugar al Catán con mis hermanos?

¿Ahorrar dinero o hacer un viaje apasionante?

¿Vivir una vida estándar o VIVIR UNA GRAN VIDA?

Creo fervientemente que construimos la vida que queremos, elegimos cada momento qué vida queremos tener.

Es cierto que aún a veces hago cosas que no me hacen sentir plenamente. Por suerte soy consciente de ellas y estoy trabajando para cambiarlas.

Vivir así tiene unos costes a pagar. Vivir intensamente puede ser a veces muy estresante y caótico. Cada día es diferente y está lleno de miles de experiencias. Hay días que mi vida es una auténtica locura. Bendita locura.

 

Porque el tiempo se va como arena entre las manos.

Porque cada uno de esos minutos no va a volver.

Porque no sabemos el tiempo que nos queda.

Porque no hay una segunda oportunidad para vivir.

Ésta es mi vida y la quiero vivir ahora.

 

Me gustaría compartir con vosotros este cuento de Jorge Bucay, sacado de su libro  Déjame que te cuente: Aprovechar el tiempo.

 Cuento aprovechar el tiempo

Había una vez un hombre que estaba decidido a disfrutar de la vida.

Él creía que para eso debía tener suficiente dinero.

Había pensado que no existe el verdadero placer mientras éste deba ser interrumpido por el indeseable hecho de tener que dedicarse a ganar dinero.

Pensó, ya que era tan ordenado, que debía dividir su vida para no distraerse en ninguno de los dos procesos: primero ganaría dinero y luego disfrutaría de los placeres que deseara.

Evaluó que un millón de dólares sería suficiente para vivir toda la vida tranquilo. El hombre dedicó todo su esfuerzo a producir y acumular riquezas.

Durante años, cada viernes abría su libro de cuentas y sumaba sus bienes.

–    Cuando llegue al millón- se dijo- no trabajaré más. Será el momento del goce y la diversión. No debo permitir que me pase lo de otros- se repetía-, que al llegar al primer millón empiezan a querer otro más.

Y fiel a su duda hizo un enorme cartel que colgó en la pared:

SOLAMENTE UN MILLÓN

 Pasaron los años.

El hombre sumaba y juntaba. Cada vez estaba más cerca. Se relamía anticipando el placer que le esperaba.

Un viernes se sorprendió de sus propios números:

La suma daba 999.999,75

¡Faltaban 25 centavos para el millón! Casi con desesperación empezó a buscar en cada chaqueta, en cada pantalón, en cada cajón las monedas que faltaban….No quería tener que aguardar una semana más.

En el último cajón de un armario encontró finalmente los 25 centavos deseados.

Se sentó en su escritorio y escribió en números enormes:

1.000.000

 

Satisfecho, cerró sus libros, miró el cartel y se dijo:

–   Solamente uno. Ahora a disfrutar…

En ese momento sonó la puerta.

El hombre no esperaba a nadie. Sorprendido, fue a abrir. Una mujer vestida de negro con una hoz en la mano le dijo:

–   Es tu hora.

La muerte había llegado.

–   No….- balbuceó el hombre-. Todavía no…..No estoy preparado.

–   Es tu hora- repitió la muerte.

–   Es que yo…..El dinero….El placer….

–   Lo siento, es tu hora.

–   Por favor, dame aunque sea un año más, yo postergué todo esperando este momento, por favor…

–    Lo lamento- dijo La muerte.

–   Hagamos un trato- propuso desesperado-: yo he conseguido juntar un millón de dólares, llévate la mitad y dame un año más. ¿Sí?

–   No.

–   Por favor. Llévate 750.000 y dame un mes….

–   No hay trato.

–   900.000 por una semana.

–   No hay trato.

–   Hagamos una cosa. Llévatelo todo pero dame aunque sea un día. Tengo tantas cosas por hacer, tanta gente a la que ver, he postergado tantas palabras…por favor.

–  Es tu hora- repitió La muerte, implacable.

El hombre bajó la cabeza resignado.

–   ¿Tengo unos minutos más?- preguntó.

La muerte miró unos pocos granos de arena en su reloj y dijo:

–   Sí.

El hombre tomó su pluma, un papel de su escritorio y escribió:

Lector:

Quienquiera que seas. Yo no pude comprar un día de vida con todo mi dinero.

Cuidado con lo que haces con tu tiempo.

Es tu mayor fortuna…

 

Otros cuentos

  • ¿Eres ascensor o fuerza de arrastre?

  • Cuento El Buscador

  • Cuento de la felicidad escondida

  • Cuento de las estrellas de mar

  • Cuento sobre la autoestima: “El verdadero valor del anillo”

  • El cuento del pescador y el empresario

 

“Creerás que el tiempo pasa rápido, […]

pero recuerda que cada día

el mundo amanece en ti. “   Ismael Serrano

Foto por nicholasjon

 

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No quiero otra bufanda

diciembre 18, 2014 Por Inma Torres

Está claro que me inspirado en el nombre del blog de Vanesa para titular este post. Y es que hace unos días celebramos el día de mi santo en familia, y entre los regalos me encontré con 4 bufandas más. Así que me acordé de ella cuando decidió poner a su blog minimalista No quiero otro pijama, debido a que cada Navidad le regalaban un pijama y llegó a tener 8.

Los regalos: una muestra de cariño

Cuando recibí cada una de las bufandas pensé dos cosas:

  1. Que esa persona me aprecia, y por eso ha decidido hacerme un regalo.

  2. Que esa persona de verdad se ha preocupado por mí, puesto que se ha molestado en regalarme algo que realmente me gusta -soy muy friolera y me encantan las bufandas.

Entiendo que cuando alguien te regala algo te está mostrado su cariño y aprecio. Es por eso que, cuando recibo un regalo, me siento tremendamente agradecida.

Cuando decides vivir una vida minimalista, con menos cosas y enfocada en lo importante, los cumpleaños, Navidades y otras celebraciones pueden ser un reto. No me gusta la idea de recibir más cosas, pero tampoco me parece bien rechazar los regalos que me hacen, puesto que, en cierto modo, esa persona se puede sentir rechazada, cuando realmente no tiene nada que ver con ella, sino con mi decisión de tomar este estilo de vida.

 

Regalos que me gustaría recibir

Para mí la mejor manera de celebrar una ocasión especial es pasar tiempo con la gente que amas, pero, si ellos desean darme regalos, me gustaría que fuesen los que me importan o que son realmente útiles. Es por esto que me he decidido a hacer esta lista de regalos que me gustaría recibir. Seguramente algunos de ellos pueden valer para cualquier persona minimalista.

 

  • Libros. Me gusta mucho leer y, ahora que tengo menos tiempo, me he vuelto más selectiva con mis lecturas. Así que para regalarme un libro hay que hacer un poco de detective y puede ser todo un reto. Por otro lado siempre intento dar vida a mis libros, prestándolos a mis amigos o regalándolos a una biblioteca. Y si se quiere hacer mayor inversión, también me gustaría tener una Kindle, puesto que mi lector de ebooks está empezando a fallarme.

  • Entradas para conciertos, teatro, eventos o cine. Ahí también está la investigación de lo que me gusta por parte de la persona que regala.

  • Comida. Me encanta comer y puede ser un buen regalo, ya sea una invitación a alguno de mis restaurantes favoritos, regalarme productos de los que me gustan –ecológicos y/o de comercio justo– o algo cocinado para mí con mucho amor.

  • Un curso. Siempre estoy continuamente formándome y noto que aún tengo mucho que aprender. Sólo se trata de investigar qué temas me interesan más.

  • Una carta. Unas palabras escritas desde el corazón son un buen regalo para mí.

  • Algo para mi web. Por ejemplo, pagarme un año de Hosting. 🙂

  • Un álbum de recuerdos. Me encantan las fotos y recordar buenos momentos gráficamente. Puede ser un álbum físico o virtual, me da igual.

  • Un viaje. Viajar es una de mis aficiones favoritas. Si no viajo por un tiempo noto que me ahogo. Es uno de los mejores regalos que me pueden hacer.

  • Tiempo. Que las personas me dediquen su tiempo es un regalo de lo más valioso. Se puede hacer en forma de vales, por ejemplo: Vale por una tarde jugando al Catán.

  • Una persona que limpie mi casa por un mes. Hay cosas que no me gusta hacer y limpiar es una de ellas. Este sería un fantástico regalo que me liberaría tiempo para dedicar a otras cosas que son más importantes para mí. También puede ser algo más pequeño como limpiarme el coche.

  • Música. Me gusta escuchar música a diario y para ello uso Spotify. Hacer una lista especialmente para mí puede ser un buen regalo. Y si cada canción va con dedicatoria, eso ya en nivel súper amigo.

  • Ropa que me gusta. Desde que estoy en el Proyecto 333 no necesito mucha ropa (33 prendas por temporada) pero sí ropa de buena calidad, sostenible y que me super-encante. Quien me conoce bien sabe a qué ropa me refiero y es capaz de investigar qué me hace falta renovar. Eso sí: siempre con la regla entra uno, sale uno.

  • Experiencias. Todo aquello que me haga sentir puede ser un buen regalo: un masaje, un retiro espiritual, barranquismo, una excursión por el monte…

  • Algo que me ayude a conseguir mis sueños. Siempre estoy haciendo cosas que me sirvan para alcanzar mis sueños, y una ayuda me haría mucha ilusión.

Estas son algunas ideas de regalos que se me pueden hacer a mí. ¿Qué otras cosas crees que se le puede regalar a un minimalista?

 

Foto por julochka

 

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Técnica Pomodoro para niños

noviembre 18, 2014 Por Inma Torres

 

En casa nos hemos inventado la técnica Pomodoro para niños. Bueno, seguramente ya estará inventada, no he leído nada sobre eso. Pero se nos ha ocurrido aplicar la técnica Pomodoro para que nuestra hija haga los deberes, y le está funcionando muy bien.

Técnica Pomodoro

Se trata de una técnica de productividad muy usada por trabajadores de empresas o por estudiantes. Fue inventada por un estudiante italiano que quería mejorar en el rendimiento de sus estudios.

No quiero extenderme mucho en explicar esta técnica, podéis leer una explicación detallada aquí. Consiste en lo siguiente:

  1. Elegir una serie de tareas que hacer

  2. Trabajar durante 25 minutos enfocado en esas tareas. A este periodo se le llama pomodoro. Durante este tiempo hay que eliminar cualquier tipo de distracción (teléfono, redes sociales, mail…). Usar un cronómetro con alarma para medir el tiempo.

  3. Cuando suena la alarma, dejar de trabajar y hacer un descanso de 5 minutos. Cronometrar también este tiempo.

  4. Pasado este tiempo, empezar otra vez con otro pomodoro (trabajar durante 25 minutos).

  5. Repetir el proceso hasta terminar la tarea.

  6. Cada 4 pomodoros es recomendable hacer un descanso más extenso (15 minutos).

Esta técnica la estuve usando durante un tiempo hasta que me di cuenta que en mí no funcionaba. Yo prefiero trabajar con la técnica Timeboxing u con otras técnicas. Pero eso no quiere decir que para otra persona sí le funcione muy bien. De hecho a amigos míos les funciona.

Técnica Pomodoro para niños

Mi hija mayor (8 años) ha entrado en un curso en el que le mandan mucha tarea para casa. Hasta ahora ella no había tenido problema con los deberes, los hacía rápidamente para pasar a hacer lo que a ella realmente le gusta: jugar. Pero este año he observado que era diferente. Unos días terminaba la tarea enseguida, pero otros, a pesar de tener el mismo volumen de deberes que hacer, no lograba concentrarse y se distraía y procrastinaba todo el rato.

Así que pensé hacer un experimento con ella a modo Piaget. Y le está funcionando muy bien. Consiste en los siguientes pasos:

  1. Revisar su agenda y ver qué deberes tiene para hoy y si tiene algún examen qué estudiar.

  2. Hacer una lista con todas las tareas que tiene que hacer.

  3. Poner un cronómetro con 15 minutos. Yo lo pongo con mi móvil, aunque también podéis poner uno de esos en forma de tomate tan bonitos.

  4. La niña durante esos 15 minutos trabaja rápidamente en sus tareas, sin opción a distraerse.

  5. Cuando suena la alarma, la niña toma un descanso de 5 minutos (también cronometrado).

  6. Pasado el descanso, continúa el siguiente pomodoro de 15 minutos.

  7. Así hasta que termina la tarea (normalmente con 2 o 3 pomodoros).

Mi hija ha adoptado esta técnica con mucho entusiasmo -aunque en realidad todo lo nuevo lo toma con entusiasmo. Le permite hacer sus deberes rápidamente para tener luego tiempo para estudiar. Así que por eso he decidido compartir con vosotros esta técnica pomodoro para niños. Si os decidís a ponerla en práctica con vuestros pequeños, ya me vais contando qué tal os va.

 
Foto por Robert Couse-Baker
 

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No tengo tiempo: Método para reducir compromisos

noviembre 8, 2014 Por Inma Torres

Es una frase que solemos decir mucho: no tengo tiempo. Queremos hacer cosas asombrosas, conseguir todos nuestros objetivos, pero con todas las cosas que hay que hacer cada día, no queda tiempo.

Pero hay un truco: hacer el tiempo.

Para eso hay dos formas: eliminar los ladrones de tiempo y reducir compromisos. Hoy os voy a hablar de la segunda.

Para simplificar nuestra vida es muy importante reducir nuestros compromisos. Y que conste que esto me ha costado mucho hacerlo – de hecho aún estoy en trámite. Reducir compromisos me cuesta por dos motivos: porque soy muy social y para mí la gente es muy importante y porque me cuesta decir no (cada vez menos).

Método para reducir compromisos

Este método lo aprendí de Leo Babauta, aunque yo lo he adaptado a lo que a mí me funciona. Es un método para hacer cada día un pequeño paso.

Día 1: Lista de compromisos

Anota en un papel o libreta todos los compromisos de tu vida. Aquí tienes una guía de los más comunes:

  • Trabajo: Tenemos varios compromisos en nuestros puestos de trabajo. Listar todos ellos.

  • Trabajo extra: Algunos de nosotros tenemos trabajos como freelance u otros trabajos extras que nos dan dinero. Por ejemplo: dar clases, entrenar algún equipo… Más compromisos.

  • Familia: Podemos jugar un papel como pareja, hijo, hija, hermano, hermana…Estas funciones vienen acompañadas de muchos compromisos.

  • Niños: Mi hijos tienen partidos de fútbol o baloncesto, entrenamientos, excursiones, talleres…Cada uno de sus compromisos es el mío también. También hay reuniones del AMPA, tutoría con sus profesoras…

  • Cívicos: Puede que seáis voluntarios en diferentes organizaciones, o miembros de agrupaciones sin ánimo de lucro. Esto supone muchos compromisos también.

  • Religiosos: puede que algunos estéis involucrados con vuestras iglesias o sois parte de una organización de la iglesia o estáis comprometidos a un servicio semanal o mensual.

  • Aficiones: Tal vez eres aficionado al ciclismo o la escalada, o te gusta jugar al rol o al Magic. Todo esto viene acompañado de más compromisos.

  • Hogar: Además de las cosas de familia, siempre hay otras cosas que hacer en casa: cocinar, limpiar, sacar al perro….

  • Internet: Igual estás en foros o listas de correos o algún grupo de Google. Estas comunidades online generan compromisos también.

Es posible que tengas otras  categorías. Haz tu lista lo más completa y personalizada posible.

Día 2: Lista de las cosas más importantes

Haz una lista de las cosas de tu vida que son más importantes para ti. No tiene que ser una lista muy extensa, como mucho 4 o 5 cosas. Las mías son:

  • Familia: mis hijos, pareja, hermanos, padres, sobrinos…

  • Amigos: más cercanos y más alejados

  • Salud: alimentación, ejercicio, mental, dormir…

  • Escritura: blog, libro, colaboraciones…

  • Calidad de vida de las personas en general

Busca la tuyas y haz tu lista.

Día 3: Detectando compromisos no tan importantes

Dos tareas para este día:

  1. Coge la lista de compromisos y marca aquellos que son más importantes, que se alinean con tus 4-5 cosas importantes.
  2. Del resto, elige el compromiso menos importante. Haz una llamada o envía un mensaje o correo electrónico explicando que no puedes hacerlo.

Podría significar una decepción para muchas personas . Pero estás creando la vida sencilla que quieres, no la vida complicada que los demás demandan de ti. Al reducir este compromiso, estás simplificando tu vida, la creación de más tiempo y espacio para las cosas importantes.

Día 4 y posteriores: Reduciendo compromisos

Di no al siguiente compromiso menos importante de la lista. Continúa el proceso, diciendo que no a un compromiso por día, hasta que sólo queden aquellos que están alineados con lo que es más importante para ti.

Si hay algún compromiso que te cuesta anular, hazte las siguientes preguntas: ¿Qué valor le da a mi vida? ¿Qué importancia tiene para mí? ¿Está en línea con mis prioridades y valores de la vida? ¿Cómo afectaría a mi vida si yo lo dejara? ¿Me ayuda a alcanzar mis metas en la vida?

También puedes probar, al menos por un par de semanas, y ver si se puede vivir sin ese compromiso. Pero anula sin piedad, manteniendo sólo aquellos que realmente significa algo para ti.

Cada vez que eliminas un compromiso, es posible que tengas una sensación de culpa, porque otros quieren que mantengas ese compromiso. Pero también es un gran alivio, no tener que hacer ese compromiso cada día o semana o mes. Se libera una gran cantidad de tiempo, y mientras que otros pueden estar decepcionados, tú tienes que mantener lo que es importante para ti en mente, no para los demás. Si nos comprometemos a lo que los demás quieren todo el tiempo, nunca tendremos tiempo para nosotros mismos.

Toma la decisión de reducir compromisos, poniendo tus prioridades en primer lugar y encontrando tiempo para ellas. Yo estoy en ello (aún me queda mucho que reducir), pero me siento liberada.

 Foto: por Βethan

 

 

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Dedicar tiempo a tus seres queridos

mayo 15, 2014 Por Inma Torres

Este último mes he estado en varios velatorios. Esos sitios siempre me hacen reflexionar sobre la vida y lo inminente de la muerte. También me ponen los pies en la tierra y me hace pensar en lo que es verdaderamente importante para mí.
La enfermera australiana Bronnie Ware recopiló en su libro “The Top Five Regrets of Dying” los cinco arrepentimientos principales de las personas en su lecho de muerte, fruto de su trabajo en cuidados paliativos. Uno de esos cinco arrepentimientos es el de no dedicar tiempo suficiente a nuestros seres queridos.
No soy perfecta, tengo que empezar por ahí. Pero intento dedicarle todo el tiempo posible a mis hijos, marido, familiares y amigos. Aún así siempre tengo la sensación que todo ese tiempo no es suficiente. Estoy mejorando en esto.
A veces estamos muy liados con el trabajo, proyectos, objetivos, tareas… que es difícil encontrar un hueco para lo importante. Os dejo estos trucos que aprendí de Leo Babauta y que a mí me sirven para sacar tiempo cuando estoy muy ocupada:

  • ¿Tienes uno o varios minutos libres? Pues manda un mensaje: un SMS, whatsapp, etc. Pregúntales a la gente que te importa cómo están, deséales que tengan un buen día. Ésto es poca cosa, pero les gustará.
  • ¿Tienes 10 minutos libres? Envía un email. No tiene que ser muy extenso, sólo preocuparte por la otra persona, por sus problemas, sus inquietudes, su vida. Es un bonito detalle, y si lo haces frecuentemente, en correo regulares, reforzará tu lazo con esas personas.
  • ¿Tienes 15-20 minutos libres? Llama. Es una buena forma de conectar con alguien, escuchar su voz y que escuche la tuya. A mí esto me cuesta, no me gusta hablar por teléfono y termino encontrando una excusa: “estará comiendo, le pillaré conduciendo, no le vendrá bien, le molestaré…” Pero ya voy mejorando en esto.
  • ¿Tienes de 30 min a una hora libres? Hazle una visita a ese ser querido, familiar, amigo… Igual sólo puedes una vez a la semana, pero si haces esto todas las semana, créeme que merecerá la pena. Avisa antes, para asegurarte que les viene bien. Presta atención a esa persona, preocúpate por su vida, escúchala activamente.
  • ¿Tienes un par de horas libres? Queda con esa persona, invítala a comer en casa o haced algo juntos, como pasear o ir a algún sitio.
  • Organiza tu tiempo. Usa GTD o cualquier otro método que te sirva a ti, pero incluye el pasar tiempo con tus seres queridos en tu organización. No pierdas el tiempo viendo la televisión o en las redes sociales. Dedicar tiempo a tus seres queridos te llenará más.
  • Dedica un rato al día a tu familia. No sé cuál es tu horario de trabajo. Yo antes trabajaba todo el día. Aún así la hora de comer y por la noche cuando llegaba era un tiempo exclusivo para mis hijos y mi pareja. Ahora mis tardes son para ellos. No hay excusa que valga, si quieres, puedes.
  • Haz para no trabajar el fin de semana. El trabajo es algo que, si no controlamos, nos puede absorber la vida. No se acaba nunca, no nos engañemos. Organízate para no trabajar el fin de semana. Dedica ese tiempo a tu familia y tus amigos. ¿Qué es más importante para ti?

Dedicar tiempo a alguien demuestra que te importa. Te importa lo suficiente como para dejar un hueco en tu agenda y dedicárselo a esa persona. Muchas veces nuestras acciones demuestran lo que nuestro corazón siente. Dedicar tiempo a nuestros seres queridos nos hace felices.

Foto: Shandi-lee/Flickr

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¿Has quedado conmigo o con tu teléfono móvil?

noviembre 8, 2013 Por Inma Torres

¿Te ha pasado alguna vez que estás en una reunión, ya sea de amigos, familia o de trabajo, y que todos estaban pendientes a su móvil? Seguro que sí. A mi me pasa frecuentemente.  Mira a tu alrededor: en las paradas de autobuses, en las salas de espera, en las cafeterías, incluso andando por la calle… ¿qué están haciendo la mayoría? Pues sí, están mirando al móvil.

Yo no estoy en contra de la tecnología; al contrario, me parece una revolución e intento estar con los nuevos tiempos. El teléfono móvil es un gran invento, nos permite estar en contacto con nuestros amigos y nuestra familia estemos dónde estemos.

Los smartphones además pueden simplificar nuestra vida, puesto que son varios objetos en uno:  una cámara fotográfica, una agenda, mapas de cualquier lugar, un gps, una biblioteca con nuestros libros favoritos, almacenaje para nuestros archivos, toda nuestra música …

El problema está cuando el teléfono nos domina, estamos siempre pendiente de él y dejamos de ser libres e independientes. Además, nos perdemos el presente, el regalo de la vida que está delante de nosotros: el canto de un pájaro, la sonrisa de nuestros hijos, el atardecer, una buena conversación con un amigo…

Es por eso que yo ya he aprendido hace algún tiempo a apagar el teléfono móvil. Al principio me regañaban: «hay que ver que no hay forma de localizarte» o «¡has tardado más de una hora en contestarme un mensaje por Whatsapp!!». Ahora, siempre me dejan por imposible: «Como Inma es tan despistada con el móvil…» pero se van acostumbrando. Me puedo perder algunas cosas, pero gano muchas otras. Además, me quité la conexión de Internet del móvil, porque no la necesito. Y me siento mucho más libre y feliz.

¿Cuándo apago mi móvil?

  • Cuando estoy en una reunión con alguien: sobretodo si somos dos, pero también si estamos un grupo de familia o amigos
  • Cuando estoy trabajando
  • En las comidas
  • Cuando estoy en la naturaleza o en el campo
  • Cuando estoy jugando con mis hijos
  • Cuando estoy durmiendo
  • Cuando estoy leyendo
  • Cuando estoy conduciendo o viajando
  • Cuando estoy haciendo alguna actividad que quiero disfrutar: viendo una película, en un concierto, paseando…
  • Cuando estoy de vacaciones
  • Cuando decido que es un día sin móvil… es genial, ¡pruébalo!!

Puede parecer mucho pero no me siento para nada desconectada. De esta manera atiendo a mis llamadas y mensajes de una manera mucho más consciente y plena.

Algunos trucos que también pueden venir bien son:

  • Cuando enciendas tu móvil revisa primero tus llamadas. No te sientas obligado a responder todas. Responde solamente cuando puedas dedicar tiempo a la persona que te ha llamado.
  • Revisa tus sms: suelen ser más importantes que el resto de mensajes. Contesta a los que creas conveniente.
  • Cuando tengas un ratito revisa otros servicios de mensajería tipo Whatsapp o Line: intenta estar en el menor número de grupos posibles. Contesta los que realmente consideres que tienen que ser contestados. No lo hagas muchas veces al día, puede ser una adicción.
  • No tengas Internet de datos en el móvil o tenlo desconectado. Así evitarás estar consultando continuamente las notificaciones de tus redes sociales o el correo electrónico.

No te preocupes de perderte algo urgente: en esos casos tarde o temprano te localizarán. Avisa a tus amigos y familiares. Seguro que con el tiempo aprenderán a respetar tu decisión. Y sobretodo: disfruta de todo el tiempo que vas a ganar y todas las vivencias que no te vas a perder por estar pendiente al móvil.

 

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